La inexorabilidad de las leyes del inframundo
Shangguan Yuhua · Ayu
Nota editorial — fuera del texto traducido
Texto reunido a partir de los capítulos y apéndices ya revisados y cotejados de forma independiente dentro del alcance indicado. Conserva los 1631 puntos de referencia del texto chino, incluidos los prólogos, los dos volúmenes y los apéndices disponibles. Los registros adjuntos identifican el alcance realmente leído, los cambios y las dudas que permanecen en el original. La versión inglesa sirve como referencia editorial en los pasajes consultados; el original chino determina el significado. Los prólogos, las narraciones, los poemas y los comentarios conservan sus propias voces y su orden.
Las afirmaciones religiosas y sobre la salud pertenecen al original y a sus personajes; esta traducción no las presenta como hechos comprobados ni como orientación médica. Los cuatro pasajes ZH-L0251, ZH-L0286, ZH-L0739 y ZH-L0741, señalados como omisiones o resúmenes no literales, contienen límites explícitos a la reproducción de descripciones sexuales relacionadas con menores. No se han reconstruido esos detalles. La tabla de períodos de abstinencia no figura en el archivo TXT chino: se conservan su título y el aviso original que la acompaña. Su traducción revisada se proporciona con el libro como suplemento de referencia externo y separado, basado en una versión en chino moderno del Shoukang Baojian. El suplemento declara su fuente, las diferencias entre versiones y las dudas restantes; no se presenta como recuperación de la tabla original de ese mismo archivo TXT. Por tanto, esta edición no es una reproducción sin omisiones. Los registros de revisión y las dudas del texto fuente se entregan aparte.
1. Origen de La inexorabilidad de las leyes del inframundo (I): ascenso al Cielo de los Treinta y Tres gracias al poder del Tathāgata
2. Origen de La inexorabilidad de las leyes del inframundo (II): nueva audiencia ante el Emperador de Fengdu, máxima autoridad del inframundo
5. La terrible retribución del gran infierno de la masturbación: ¡el magistrado del inframundo revela todos los secretos celestiales!
7. La realidad del «Infierno de la Rueda Invertida y el Cielo Helado» y del «Infierno de las Flores Multicolores y el Bosque de Espadas», donde se castigan las conductas incestuosas
8. Un joven entregado a la pornografía en internet agotó sus bendiciones y su tiempo de vida: ¡murió con apenas veintitantos años!
10. ¡¡¡Antes de que se agote la vida en el mundo de los vivos, se llevan con ganchos las tres almas hun!!!
11. El magistrado del inframundo respondió con seriedad: «¡Nuestro soberano del inframundo ha visto que el mundo de los vivos ya ha liberado una cantidad excesiva de energía perniciosa!».
16. ¡Autores de imágenes eróticas de alcoba de hace más de 1900 años, de la lejana dinastía Han Occidental, siguen hoy encarcelados y sufriendo en los grandes infiernos!
17. Segunda asistencia a un juicio: veo con mis propios ojos las dos oficinas de Recompensa del Bien y Castigo del Mal mencionadas en los libros antiguos
19. Recuperar el cuerpo de yang primordial de los seres: la posición autorizada del inframundo sobre cómo tratar los materiales pornográficos del mundo humano
20. La retribución del aborto y la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas de los espíritus de bebés
22. La retribución en esta vida y en la próxima de los médicos que practican abortos: 100 000 años de encarcelamiento y castigo en el Infierno de la Fragmentación
23. Pequeño, por favor, no llores: el magistrado del inframundo explica detalladamente cómo reparar el daño de un aborto
24. Pequeño, mamá te quiere: ¡el magistrado del inframundo instruye con palabras solemnes y sentidas a todas las madres del mundo!
25. La castidad de las mujeres y las relaciones sexuales prematrimoniales según las leyes del inframundo
29. El poder ilimitado de la joya preciosa y el mantra sagrado: testimonio directo de cómo los Tres Santos del Sur alivian los grandes sufrimientos del infierno
30. El magistrado del inframundo revela la verdad sobre el Yuli: pleno apoyo al «Yuli Baochao» y a «La inexorabilidad de las leyes del inframundo».
31. Los castigos del gran Infierno Avīci, insoportables de contemplar: el animal sagrado Di Ting enseña a practicar acciones en beneficio de los demás
Nuestra compañera de práctica Shangguan Yuhua ha dedicado todas sus energías a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Los ámbitos superior, medio e inferior han unido sus fuerzas, y el Cielo, la Tierra, los espíritus y las deidades depositan grandes esperanzas en la obra. Busca enderezar el rumbo del mundo y el corazón de las personas; después del Yuli Baochao de épocas anteriores, es otra obra importante del inframundo. Hoy el corazón humano se ha corrompido y la moral ha decaído. Por ello, se ha decidido dar a conocer la verdadera situación de los infiernos y del mundo de los muertos, para rescatar a quienes tengan una conexión propicia y cuyas raíces de bondad aún no se hayan extinguido por completo.
En esta ocasión, el inframundo ha concedido un permiso especial por mandato de Kṣitigarbha: todo lo visto y oído en los infiernos puede darse a conocer al mundo de los vivos. Esta excepción permitirá terminar una primera versión del libro este año, con el fin de disipar una gran catástrofe en el mundo humano.
Quienes apoyen las leyes del inframundo ascenderán al cielo y serán borrados de los registros del infierno. Si dedican el mérito de salvar al mundo mediante esta obra a renacer en la Tierra Pura de la Felicidad Suprema de Occidente, su loto alcanzará un grado superior. Todos los discípulos de las Tres Joyas deben prestar su apoyo y actuar conforme a estas enseñanzas.
Cuando una persona recibe el Dharma, sus jiuxuan qizu1 pueden ascender todos, dejar atrás el sufrimiento y alcanzar la felicidad. ¡Nada supera la difusión de esta obra para corresponder a las cuatro bondades recibidas y socorrer a los seres de los tres ámbitos de existencia!
¡Que todos los seres sintientes del mundo del Dharma se liberen del ciclo de nacimiento y muerte, salgan de los tres reinos y, libres del sufrimiento, alcancen la felicidad!
¡Que todos los seres sintientes del mundo del Dharma escuchen el verdadero Dharma, observen los preceptos puros y alcancen la realización; que sus preceptos sean como una perla luminosa, pura y sin mancha!
Que el campo magnético de nuestra madre Tierra recobre pronto el equilibrio y la armonía que tenía al comienzo del kalpa. Que todos los seres sintientes que tengan la ocasión de leer este texto se lo cuenten a sus familiares y amigos. Que aprecien el precioso cuerpo humano obtenido por haber observado los cinco preceptos en vidas pasadas, practiquen con diligencia y aprovechen esta vida humana con tiempo y condiciones favorables para seguir observando los preceptos puros, avivar la luz de nuestra naturaleza interior y llegar pronto a la otra orilla de la liberación.
Hagamos que nuestra naturaleza espiritual avance hacia la luz. Si la de todos los seres sintientes brillara, aportaría un equilibrio natural al universo y a la naturaleza, y no sufriríamos tantos desastres naturales causados por el karma colectivo. Por el bien del vasto universo, podemos decir que primero debemos mejorar nosotros mismos: cada uno es un pequeño universo. El pequeño universo está conectado con el grande; uno es todo y todo es uno. Nadie está separado de los demás: todo se encuentra estrechamente relacionado. No pienses que nadie se enterará si haces algo muy íntimo; un solo pensamiento bueno o malo queda conectado directamente con el registro del bien y del mal de las oficinas del inframundo.
Los budas y bodhisattvas, movidos por la compasión, ven que el mundo actual está en decadencia: el desarrollo tecnológico ha proporcionado abundantes bienes materiales, y los pensamientos y el corazón de las personas han comenzado a deteriorarse rápidamente. La mayoría de la gente de hoy no cree en la causa y el efecto, pues considera que es una idea antigua y pasada de moda. Ni siquiera los niños conservan la bondad natural que tenían las personas al comienzo del kalpa, y mucho menos los adultos. No saben que esto se debe a la pérdida de la excelente tradición de Confucio y Mencio y de la enseñanza de los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos de tiempos antiguos.
Hoy la gente tiene una mentalidad y una forma de vida abiertas. En los grandes centros comerciales se vende ropa como camisetas sin mangas y prendas de tirantes, que ahora se considera normal; en la antigüedad habría sido impensable que una mujer vistiera así. Hoy hay tiendas para adultos por todas partes, y el contenido de los periódicos y las portadas de las revistas de los principales quioscos muestran casi exclusivamente bikinis y prendas escotadas. Los niños los ven todos los días, y así les resulta difícil no aprender malos hábitos. Los budas y bodhisattvas advierten que el mundo padece ya una grave falta de educación espiritual. Temen la decadencia espiritual de los seres y que, sin duda, los desastres sigan sucediéndose. Aunque algunas personas de buen corazón continúan difundiendo mensajes y artículos para mejorar el mundo, si los seres no abandonan el mal para seguir el bien, al morir caerán sin falta en el infierno, sufrirán toda clase de crueles castigos y no tendrán un día en que puedan salir.
El Emperador Celestial, compadecido, ve que muchos grandes infiernos ya están abarrotados y que es necesario seguir construyendo más. En particular, en los infiernos destinados a la conducta sexual indebida sufren muchos niños de corta edad, porque carecen gravemente de una buena formación moral y de enseñanza sobre la causa y el efecto. ¡Es una gran tragedia para los seres del mundo humano! Por ello, el Emperador Celestial pidió expresamente al Buda que escogiera a un discípulo adecuado del mundo de los vivos, que observara preceptos puros y que visitara los infiernos en pleno estado de vigilia. Después debía regresar al mundo humano y escribir un libro que registrara detalladamente lo que allí ocurre, para comunicárselo a sus habitantes. El libro se titularía La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Tras cada visita al infierno, se redacta lo visto en palabras relativamente sencillas; además, cada texto debe corregirse; antes de publicarlo, se debe comprobar que concuerde con la situación real. A veces, para escribir bien un informe, Ayu tiene que ir y volver del infierno varias veces a fin de verificar su contenido. Por eso esto es completamente distinto de los libros de exhortación moral que antes circulaban entre los vivos y se escribían mediante la escritura mediúmnica fuji2 o la posesión, o de los relatos de experiencias sobrenaturales vividas en sueños.
El Emperador Celestial espera que esta ocasión sin precedentes, en la que yo, Shangguan Yuhua, daré a conocer al mundo las condiciones del infierno, sirva para advertir a las personas que cultiven la mente y el carácter y que dejen de quebrantar los preceptos y cometer delitos. Así se reducirán considerablemente sus posibilidades de recibir castigos en el infierno al terminar su vida. Si difunden estas realidades del infierno y ayudan a más personas a despertar, abandonar el mal, volver al camino recto y practicar con empeño el bien para acumular bendiciones, quizá puedan evitar las consecuencias de las causas negativas que antes crearon y que las habrían llevado al infierno; quizá renazcan en un lugar propicio o una mujer obtenga un cuerpo masculino. Por supuesto, los detalles concretos dependerán de lo que determinen los budas y bodhisattvas y la ley de causa y efecto.
En la vida de cada ser hay sin duda peldaños hacia la luz, dispuestos para que los seres sintientes que se arrepientan sinceramente puedan subirlos con paso firme. Así comprenderán que sembrar buenas causas trae buenos frutos y sembrar malas causas trae malas consecuencias. Las consecuencias de los actos siguen a uno como su sombra: si aún no han llegado, es porque todavía no ha llegado su momento.
Hace algún tiempo, el Buda me instruyó a mí, Ayu, para que visitara los infiernos y, al volver, escribiera artículos que ayudaran a todos a comprender la causa y el efecto y a observar los preceptos puros. Quienes aún no los observen deben hacerlo bien; quienes ya los observen necesitan avanzar un paso más, mejorar continuamente y hacer más cosas en beneficio de todos.
Ayu es una discípula budista que ha tomado refugio en las Tres Joyas y observa los cinco preceptos. Me honra que la compasión del Buda me permita intentar cumplir esta tarea. El Sutra de los votos originales de Kṣitigarbha dice: «Si no es por el poder espiritual, tiene que ser por la fuerza del karma». En realidad, sin el apoyo del poder del Buda, Ayu no tendría méritos ni sabiduría suficientes para asumir esta sagrada misión. Pero la apreciaré mucho y haré cuanto esté en mis manos para cumplir lo que el Buda ha dispuesto por compasión.
Hay un dicho: «Quien difunde el Dharma es un bodhisattva; quien protege el Dharma es un buda». En realidad, todos los méritos provienen del Buda. Él ha dispuesto muchísimas cosas y nos ha prestado su apoyo sin que nos demos cuenta. Por eso, todos debemos esforzarnos por observar los preceptos para corresponder a la bondad del Buda y de nuestros maestros.
1. Origen de La inexorabilidad de las leyes del inframundo (I): ascenso al Cielo de los Treinta y Tres gracias al poder del Tathāgata3
Ayu preguntó al magistrado del inframundo: «Cuando el Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama, presentó al Emperador Celestial la propuesta de escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo para exhortar a las personas del mundo humano, ¿qué instrucciones dio el Emperador Celestial?».
El magistrado del inframundo dijo: «Precisamente tengo asuntos oficiales que debo comunicar al Emperador Celestial. ¡Te llevaré conmigo al cielo para visitarlo!».
Le di las gracias al magistrado del inframundo, muy contenta, y volamos hacia el cielo. Cuando habíamos ascendido a unos 6000 metros sobre el suelo del mundo humano, ya percibía claramente una sensación de pureza y sosiego. Vi a algunos seres celestiales volando y también vi palacios y casas. Los edificios del cielo desprendían luz y eran hermosos y refinados, a diferencia de las casas humanas, que carecen de resplandor.
Llegamos a la entrada de un gran palacio. Sobre la puerta estaban escritos tres grandes caracteres chinos: «帝释天» (Di Shi Tian).4 Dos generales celestiales sostenían armas y tenían un aspecto imponente y majestuoso. Parecían conocernos a los dos y nos recibieron sonriendo con gran cortesía. El magistrado del inframundo les dijo que queríamos presentarnos ante el Emperador Celestial. Los dos generales respondieron que este acababa de indicarles que, si llegábamos, no hacía falta anunciar nuestra presencia y podíamos entrar directamente. Se colocaron a ambos lados, la puerta se abrió sola y pasamos al interior.
El palacio no solo era grande, sino también especialmente solemne y resplandeciente. Vi a las doncellas celestiales: todas eran hermosas y tenían una presencia extraordinaria. Incluso la más hermosa ganadora de Miss Mundo del mundo humano perdería al instante todo su brillo allí. Los cuerpos de los seres celestiales también se forman por transformación; la sensación que transmiten es muy distinta de la de los seres del reino infernal.5 Los seres celestiales se movían con libertad y tranquilidad, y todos parecían felices. En el cielo no hay sufrimiento alguno. Su ropa era ligera y vaporosa, y no se veían costuras: eran verdaderas vestiduras celestiales sin costuras. Al llegar al cielo, sentí que el mundo humano era muy impuro; al ir al infierno, sentí que el mundo humano era maravilloso. Por eso, los seres humanos debemos seguir ascendiendo: cuanto más arriba, mayor pureza; cuanto más abajo, mayor sufrimiento.
Una doncella celestial vino a guiarnos; el palacio era, en efecto, enorme. Delante apareció un gran salón de esplendor dorado, y entramos. La doncella informó al Emperador Celestial de que el magistrado del inframundo y Shangguan Yuhua, una mujer del pueblo del mundo de los vivos, habían venido a presentarle sus respetos.
Quien estaba sentado en el lugar más elevado, en el centro del gran salón, era el Emperador Celestial. Tenía una apariencia majestuosa y compasiva, de rasgos armoniosos. Llevaba una corona de antiguo estilo chino, rectangular, con adornos colgantes delante y detrás. ¡Su aspecto inspiraba respeto al verlo! Los colores de su vestimenta emitían una luz tenue y suave de siete tonos. Aunque eran siete colores, no deslumbraban en absoluto; tenían profundidad y relieve, y contemplarlos producía una sensación de libertad y calma. La luz que irradiaba de su corazón podía envolver todo el cielo.
El magistrado del inframundo saludó respetuosamente al Emperador Celestial. Yo también me arrodillé en el salón e incliné la cabeza ante él. Entonces oí su voz compasiva: «Shangguan Yuhua, levántate. Quieres preguntarme qué pienso de que el inframundo escriba La inexorabilidad de las leyes del inframundo, ¿verdad?».
¡Los colores de su ropa estaban cambiando! Hacía un momento eran siete; ahora se habían vuelto blancos, blancos crema, verdes claros y dorados. Las vestiduras celestiales sin costuras ya ahorran mucho tiempo de corte y confección, y además pueden cambiar según la voluntad de quien las lleva. ¡Es increíble!
Dije: «Sí. Esta humilde mujer quisiera preguntar al Emperador Celestial por las circunstancias que llevaron a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo».
El Emperador Celestial dijo con pesar: «Entre los seres del mundo humano y los de los tres destinos inferiores, una parte muy pequeña son budas y bodhisattvas de otras tierras que descendieron al mundo humano en cumplimiento de sus votos para liberar a los seres sufrientes con quienes tienen vínculos propicios.6 Todos los demás seres que están por debajo de los cielos son mis súbditos. Desde que cayeron al mundo humano, sus hábitos se han contaminado al pasar por sucesivas vidas en él. Cada vez están más lejos del cielo, y cada vez son menos los que logran regresar a su hogar celestial. Los malos pensamientos que los seres humanos generan a diario ya han dañado gravemente el entorno celestial y han apagado el brillo de mi palacio. En los últimos años, el corazón humano ha cambiado repentina y vertiginosamente. La gente desdeña la causa y el efecto y considera que la conducta sexual indebida está de moda. Esto ha producido una energía sexual sumamente perniciosa que asciende hasta las nubes como una espada afilada, mientras una nube de vapores venenosos envuelve el cielo. Si esto continúa, pronto todos los seres humanos caerán en el infierno.
»Mientras pensaba cómo resolver esta gran catástrofe del mundo humano, el Emperador de Fengdu me envió un documento oficial urgente del inframundo con una petición. Explicaba que los infiernos ya estaban llenos y que había una grave escasez de personal. Por eso había decidido revelar grandes secretos celestiales: quería encontrar a una persona adecuada del mundo de los vivos que visitara los infiernos y después escribiera un libro titulado La inexorabilidad de las leyes del inframundo para difundirlo entre los humanos, enderezar el rumbo del mundo y purificar sus corazones. Así pues, pedí al Buda, perfecto en bendiciones y sabiduría, que me encontrara a una persona viva, adecuada y dedicada a la práctica espiritual. Debía visitar los infiernos en pleno estado de vigilia y, al regresar al mundo humano, escribir un libro sobre lo que realmente hubiera visto y oído. Por eso debes asumir bien esta sagrada tarea y estar a la altura de la misión que te he confiado.
»Todos los seres tienen su lugar de origen en el cielo. Ustedes ahora están inscritos en el mundo humano, y quienes caen en el infierno también quedan inscritos allí. El infierno se parece a una prisión que retiene a los seres; cuando se arrepientan sinceramente y corrijan sus errores, regresarán al cielo. En el título La inexorabilidad de las leyes del inframundo, “inframundo” se refiere al mundo de los muertos, y “leyes” abarca los preceptos budistas y las leyes del cielo, de la tierra y de los seres humanos. Si los seres del mundo humano infringen esos preceptos y leyes, caerán sin falta en los infiernos del inframundo y recibirán las inexorables consecuencias que les correspondan. Por tanto, quien siga el bien durante su vida no caerá, pero para quien cometa malas acciones las leyes del inframundo serán inexorables. Si desean evitar esas consecuencias, todos deben obrar bien, purificar la mente y practicar el camino espiritual. Así, sus vidas también podrán, sin duda, elevarse al cielo.
»Ya he encomendado a seres celestiales que te protejan mientras escribes este precioso libro. Espero que La inexorabilidad de las leyes del inframundo se publique y difunda pronto entre los humanos, purifique sus corazones y permita que todos los seres regresen a tiempo a su hogar celestial.
»Si personas del mundo de los vivos, después de leer este precioso libro, lo reproducen y difunden, enviaré a seres celestiales vinculados con ellas para ayudarlas a cumplir todos sus buenos deseos. ¡Espero que los seres comprendan profundamente mis intenciones! Shangguan Yuhua, ¡come esta fruta!».
La recibí con alegría entre las dos manos, pero no me la comí. Pensaba qué regalo podría darle yo al Emperador Celestial.
Respondí agradecida: «¡Quisiera llevar el obsequio del Emperador Celestial al mundo humano para que lo disfrute mi anciano padre!».
El Emperador Celestial dijo: «Tu amor filial es encomiable, pero tu padre aún no reúne las bendiciones necesarias para comer esta fruta. ¡Será mejor que comas tú esta fruta celestial! Escribir bien La inexorabilidad de las leyes del inframundo y difundirlo entre los humanos será el mejor regalo que puedas hacerme».
Así que, llena de gratitud, comí la fruta celestial. Además de verse fresca y jugosa, dejó en mi boca un sabor puro y dulce. Me sentí ligera, despejada y a gusto. ¡Nunca había comido en el mundo humano una fruta tan pura y dulce! ¡El cuerpo de Ayu se llenó de fuerza al instante! Debía volver y escribir con esmero lo que había visto y oído. Agradecí al Emperador Celestial su atención y sus cuidados.
«¡Amitābha! ¡Esta humilde súbdita, Shangguan Yuhua, agradece al Emperador Celestial su bondad! ¡Con su permiso, me retiro!».
2. Origen de La inexorabilidad de las leyes del inframundo (II): nueva audiencia ante el Emperador de Fengdu, máxima autoridad del inframundo
«Magistrado, Ayu quisiera saber cómo surgió originalmente la idea de que el inframundo escribiera La inexorabilidad de las leyes del inframundo».
El magistrado del inframundo dijo: «Hace algún tiempo celebramos una reunión urgente en el inframundo. Los doce reyes Yama de las doce salas y todos los funcionarios recibieron una notificación urgente, un documento oficial del inframundo emitido por el Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama. La máxima autoridad de nuestro inframundo es el Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama. Solo hay un soberano del inframundo, y bajo él están los reyes Yama de las doce salas. Antes había diez salas infernales con diez reyes Yama, pero ahora se han añadido dos reyes Yama en la zona de infiernos recién construidos. Estos doce reyes Yama gobiernan, cada uno, los infiernos grandes y pequeños subordinados a su respectiva sala, y todos obedecen al Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama.
»La notificación urgente del documento oficial decía lo siguiente: al ver que los infiernos estaban abarrotados, que seguían construyéndose otros nuevos y que había una grave escasez de funcionarios y personal, y al no poder soportar que tantos seres del mundo de los vivos cayeran en los infiernos, el soberano del inframundo presentó una petición al Emperador Celestial. Le pidió que designara a una persona viva que observara los preceptos con pureza para visitar los infiernos y sus castigos y que luego regresara al mundo humano a escribir un libro titulado La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Su propósito era purificar los corazones, restaurar la naturaleza interior de los seres extraviados para que obraran bien y acumularan méritos, y permitirles disfrutar en paz de sus años de vida naturales y, al morir, ascender en vez de caer en el infierno. Esa persona viva eres tú, Shangguan Yuhua. Llevas una credencial de autorización emitida por el inframundo que te permite entrar y salir libremente mientras escribes el libro. El inframundo ha designado especialmente a un magistrado para guiarte a ti, Shangguan Yuhua, también llamada Ayu, en tus visitas a los infiernos y responder tus preguntas. Si el magistrado no puede atenderte, todos los funcionarios del inframundo deben prestarte ayuda. Como los infiernos son inmensos, visitarlos todos llevaría mucho tiempo. Sin embargo, La inexorabilidad de las leyes del inframundo debe difundirse cuanto antes y en gran cantidad por el mundo humano. Por eso, todos deben proponerte casos representativos de almas culpables para que las entrevistes.
»La notificación urgente también decía que tú, Ayu, llegas a visitar los infiernos mediante un desdoblamiento logrado con tu práctica meditativa, mientras permaneces plenamente despierta. Se espera que, tras la publicación de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, disminuya considerablemente el número de seres que caen cada día en los infiernos y se alivie así nuestra carga diaria de trabajo, que ahora supera nuestra capacidad. Todos los funcionarios y trabajadores del inframundo estamos muy ocupados, pero siempre que vengas sacaremos tiempo para recibirte y darte toda la información que necesites. La escritura de La inexorabilidad de las leyes del inframundo se originó por orden del Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama. Si quieres saber más, te llevaré a presentarte ante él y él responderá tus preguntas».
Empezamos a caminar. El infierno es verdaderamente enorme, y en cada visita recorremos un camino distinto. ¡Ojalá ningún ser sintiente caiga en el infierno! Y si ha de venir aquí, ¡que sea para liberar a los seres en cumplimiento de sus votos!
En la dirección por la que caminamos ahora no se oyen gritos de dolor ni se siente miedo. Delante hay un pequeño puente sobre una corriente de agua y una arboleda; la sensación es muy agradable. El magistrado del inframundo dice que aquí se encuentra la residencia del rey Yama y que ahora vamos a la sala donde recibe a los funcionarios para deliberar. En realidad, las residencias de los funcionarios del inframundo son bastante buenas. Estos funcionarios disfrutan de ciertos beneficios, al igual que los del mundo humano. Un poco más adelante hay un gran edificio cuyo interior conserva algo de la sobria elegancia de la antigüedad. En lo alto del salón principal hay una placa horizontal con cuatro grandes caracteres chinos: «正大光明» («Rectitud y transparencia»). El soberano del inframundo, rey Yama, está sentado debajo de ella. De las paredes laterales cuelgan algunas pinturas de personas vestidas a la antigua que realizan buenas acciones. A ambos lados están sentados varios funcionarios del inframundo. El Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama, está estudiando con ellos los proyectos de ampliación de los infiernos. ¡Está realmente muy ocupado!
En ese momento me arrodillé de inmediato y dije: «Yo, Shangguan Yuhua, humilde mujer del mundo de los vivos, me postro ante el Emperador de Fengdu, rey Yama. Agradezco al Emperador de Fengdu que haya encargado la redacción de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, pues así esta humilde mujer puede ampliar sus conocimientos, eliminar karma y cultivar bendiciones. Quisiera preguntar al Emperador de Fengdu qué causas y condiciones lo han llevado a encargar la redacción de esta obra, La inexorabilidad de las leyes del inframundo».7
El Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama, respondió: «En los tiempos primigenios del mundo humano, todos eran buenos por naturaleza y observaban los cinco preceptos y las diez buenas acciones.8 En aquel entonces, el yin y el yang del cielo y la tierra estaban en equilibrio, resplandecían los arcoíris, abundaban las cosechas de los cinco cereales y el mundo humano estaba lleno de armonía. No había desastres naturales ni calamidades causadas por las personas. Todos disfrutaban en paz de la duración natural de su vida y, al llegar a su término, regresaban al mundo celestial. Pero la naturaleza de las personas se fue contaminando sin cesar y degeneró cada vez más. Los hábitos humanos proceden del deseo sexual a lo largo de kalpas sin comienzo, y así las personas giran una y otra vez por las seis vías de renacimiento.9 Como la conducta humana seguía degenerando, se quebrantaban los preceptos y se cometían las diez malas acciones, en las épocas intermedias de la antigüedad el Cielo comenzó a construir infiernos para castigar y educar a los habitantes del mundo de los vivos que habían degenerado y quebrantado los preceptos, y hacerlos reflexionar allí.
»En aquel entonces, los infiernos eran muy pequeños y pocas personas del mundo de los vivos caían en ellos. Con la contaminación acumulada a lo largo del tiempo, la bondad original de los seres humanos de los tiempos primigenios ha desaparecido casi por completo. Hoy, el corazón humano ha sufrido un cambio drástico y las emanaciones malignas de los pensamientos ascienden directamente hasta la corte celestial. En particular, las emanaciones de la conducta sexual indebida dañan aún más gravemente las leyes del equilibrio natural del universo y enturbian el qi del cielo y la tierra10, hasta el punto de que ya no se distingue el cielo de la tierra. El yin y el yang perdieron el equilibrio hace mucho tiempo. Para vivir en paz y trabajar con bienestar, los habitantes del mundo de los vivos necesitan que se conjuguen los diversos equilibrios del entorno natural de la Tierra. Al comienzo del kalpa, todos tenían buen corazón y observaban los cinco preceptos y las diez buenas acciones; el cielo y la tierra estaban llenos de armonía. Esa armonía surgía de la correspondencia entre los pensamientos humanos y la naturaleza, y esta respondía con cielos despejados, abundantes cosechas de los cinco cereales y arcoíris resplandecientes. Hoy, las cosechas de los cinco cereales en la Tierra son escasas, en las distintas regiones ocurren toda clase de desastres naturales y calamidades humanas, el cielo está ennegrecido y la temperatura puede cambiar enormemente en pocos días. Todo ello también se debe a las grandes fluctuaciones de los pensamientos malignos del corazón humano. La crueldad y la falta de rectitud de los pensamientos atraen aire frío al mundo de los vivos; si todos tuvieran un corazón luminoso, atraerían el resplandor de los arcoíris.
»Los frecuentes desastres naturales del mundo de los vivos son ya una advertencia. En adelante habrá aún más desastres naturales, que se sucederán sin cesar, y ninguna tecnología humana podrá impedir su llegada. Lo que puede salvar a los seres no es la alta tecnología, sino observar sinceramente los cinco preceptos, practicar las diez buenas acciones, arrepentirse de corazón de las malas acciones pasadas y cultivar el camino de la pureza. Si esto continúa así, la naturaleza del universo tiene sus propios medios para recuperar el equilibrio: en el mundo humano habrá sin duda grandes desastres naturales y calamidades causadas por las personas, y todos los habitantes del mundo de los vivos que sigan el mal caerán, sin excepción, en los infiernos.
»Ahora los infiernos están completamente saturados y nuestra carga de trabajo también supera ampliamente nuestra capacidad. No soporto ver al mundo humano encaminarse hacia su extinción ni ver la degeneración de la ética. Por eso he revelado tantos secretos celestiales y he elevado una petición al Emperador Celestial para que envíe a una persona del mundo de los vivos que observe los preceptos con pureza a visitar, estando plenamente despierta, los diversos castigos de los infiernos. Al regresar al mundo de los vivos, escribirá un libro para exhortar a las personas a abandonar el mal y seguir el bien, y a recuperar cuanto antes la luminosidad espiritual de su naturaleza original.
»Si, después de leer La inexorabilidad de las leyes del inframundo, las personas lo transmiten unas a otras, o lo reimprimen gratuitamente y lo difunden ampliamente, y también purifican sus propias intenciones, todos los buenos deseos que alberguen se cumplirán. El inframundo anotará un gran mérito de bondad en el registro individual de vida y muerte de cada una de ellas. Podrán quedar exentas del mal karma pasado que las habría llevado a los infiernos y, al terminar su vida, ascenderán al mundo celestial gracias a ese gran mérito. Si alguien difama este libro de exhortación al bien, La inexorabilidad de las leyes del inframundo, u obstaculiza su difusión, también se anotará una gran acción de mal karma en su registro individual de vida y muerte del inframundo. Al terminar su vida entrará en el Infierno de los Aullidos, el Infierno de la Extracción de la Lengua, el Infierno de la Extracción de los Ojos y otros, para sufrir sus castigos. Aun antes de que llegue el término de su vida, recibirá la retribución de padecer enfermedades y finalmente morir. Para determinar qué castigos sufrirá, la sentencia concreta dependerá de los detalles de la difamación o de la obstrucción de la difusión de La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Si son muchos los seres que creen y aceptan esa difamación, además de ser condenado a los castigos de los infiernos mencionados, el difamador deberá ser arrojado al gran infierno Avīci, ¡del que será extremadamente difícil salir para renacer!
»¡Bien! Estamos ocupados. Por hoy, regresa y escribe lo que acabo de decir sobre las causas y condiciones de la publicación de este libro. Espero que las personas se alienten unas a otras, transmitan estas palabras de unas a otras, cultiven debidamente su conducta y su naturaleza, acumulen virtud y hagan el bien».
¡Amitābha! ¡Ayu se postra para dar las gracias al Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama!
Agradezco las bendiciones de todos los budas y bodhisattvas, gracias a las cuales este viaje a los infiernos no solo amplió mis conocimientos, sino que también fortaleció mi determinación de observar los preceptos. En realidad, desde pequeña he tenido este tipo de percepciones especiales: algunas cosas que están a punto de suceder, o que sucederán en el futuro, aparecen en mis sueños. Se sienten como sueños, pero en realidad no lo son. Puedo saber claramente que mi alma ha salido del cuerpo y veo mi propio cuerpo acostado en la cama. Recuerdo con claridad las cosas que veo suceder cuando mi alma sale. Por lo general, esas cosas terminan cumpliéndose en el futuro; otras veces son una especie de aviso, y así ya he podido ocuparme de ellas antes de que ocurran.
Antes, estas experiencias se referían a mí o a mi familia. Esta vez es distinto: necesito compartirlas con todos los seres sintientes para que todos conozcan la importancia de los pensamientos. Como dice el refrán: «Si no quieres que los demás se enteren, no lo hagas». A nuestro alrededor ocurren cada día muchas cosas que quizá nadie sepa que están mal. Por ejemplo, en una pareja legalmente casada en la que ninguno tiene relaciones extramatrimoniales, ambos han quebrantado aun así el precepto contra la conducta sexual indebida. ¿Por qué? Porque no han observado las prohibiciones relativas a los momentos no permitidos, los lugares no permitidos y las partes del cuerpo no permitidas.
Anoche, sintiendo que estaba soñando, volví a salir del cuerpo para ir a los infiernos. En cuanto llegué, sentí una intensa energía yin. Los hombres y las mujeres de aquí sufren, gritan y lanzan alaridos desgarradores. No hay sonrisas ni libertad. Algunos están sujetos con cadenas de hierro; a otros, los agentes espectrales los arrastran con instrumentos de tortura, los golpean o los ensartan con horcas, entre otras cosas. En los infiernos hay agentes espectrales y magistrados. Ellos tampoco sonríen; son muy serios, y algunos incluso tienen un aspecto feroz. Solo una parte de los funcionarios del inframundo parece algo menos feroz; los demás agentes espectrales tienen todos una apariencia amenazadora. En los infiernos no hay luz solar. A diferencia del mundo humano, el ambiente es de un gris negruzco con un ligero tono rojizo. Es difícil describirlo; produce una sensación muy desagradable.
En aquella ocasión llegué a la Séptima Sala de los infiernos justo cuando se juzgaba a un espíritu masculino que había cometido el delito de conducta sexual indebida. Obtuve permiso del magistrado del inframundo para entrar y asistir al juicio. En el centro de aquella gran sala estaba sentado su responsable, llamado rey de Taishan. Él administra esta sala y los 16 infiernos menores que le corresponden. La máxima autoridad de todos los infiernos es el rey Yama, que administra el conjunto, incluidas las 12 salas. Cada sala tiene un rey, y cada uno de estos reyes es responsable de 16 infiernos menores. Al lado del rey de Taishan había 2 funcionarios del inframundo, uno de ellos magistrado. También había agentes espectrales encargados de ejecutar las órdenes, que sostenían grandes sables y cadenas de hierro. Todos escuchaban el juicio con mucha seriedad. El ambiente era lúgubre y producía una sensación de frío.
Vi entonces al rey de Taishan, de aspecto muy feroz, interrogando a un espíritu masculino que en vida había cometido el delito de conducta sexual indebida. El espíritu intentaba justificarse con argucias. El rey de Taishan trazó un gesto con la mano en el aire y de inmediato apareció la Plataforma del Espejo de las Faltas. Esta mostró los delitos de conducta sexual indebida cometidos por el espíritu en su juventud: relaciones con su esposa y con su amante en momentos no permitidos, en lugares no permitidos y mediante partes del cuerpo no permitidas, así como la consulta de libros, discos y otros materiales pornográficos. El espíritu masculino temblaba de miedo de pies a cabeza y se arrodilló para suplicar clemencia, pero ya era demasiado tarde. El rey de Taishan había ordenado a los agentes espectrales que se lo llevaran al Infierno del Abrazo a las Columnas de Cobre para sufrir su castigo.
Un agente espectral que portaba un gran sable arrastró al espíritu masculino con una cadena de hierro y salió de la sala para llevarlo a sufrir el castigo. Yo lo seguí para observar lo que sucedía. Habría sido mejor no mirar; en cuanto miré, ¡oh, qué espanto! Todos los espíritus de aquel infierno gritaban de dolor, y eran muchísimos. Sus gritos desgarradores no cesaban ni un instante; el sufrimiento era continuo y no había tiempo alguno de descanso. Vi al espíritu masculino de antes acercarse alegremente a una columna de cobre. En cuanto la abrazó, empezó a gritar de dolor. Pregunté al magistrado del inframundo por qué ocurría eso. Me dijo que aquel espíritu había tomado la columna de cobre al rojo vivo por una mujer hermosa y por eso se sentía tan feliz. Pero al abrazarla, la columna le quemó todo el cuerpo y comenzó a gritar de dolor.
Seguí preguntando al magistrado del inframundo qué significaban los momentos no permitidos, los lugares no permitidos y las partes del cuerpo no permitidas. Resulta que incluso los esposos legalmente casados deben observar estas prohibiciones; de lo contrario, también se considera que cometen el delito de conducta sexual indebida. Los momentos no permitidos son los aniversarios del nacimiento de los budas y bodhisattvas, los seis días mensuales de observancia y los tres meses anuales de observancia prolongada, durante los cuales deben abstenerse de mantener relaciones sexuales. En esos días, por ejemplo, los días primero, décimo y decimoquinto de cada mes, entre otros, los Cuatro Reyes Celestiales recorren el mundo humano y registran el bien y el mal; después regresan a la corte celestial para informar al Emperador de Jade. Los lugares no permitidos significan que la intimidad conyugal debe mantenerse dentro de los límites debidos: aparte del lecho matrimonial, no se pueden mantener relaciones en otros lugares, como la sala de estar, la cocina, el baño, al aire libre o ante el Buda. Las partes del cuerpo no permitidas significan que los esposos no pueden realizar actos sexuales mediante ninguna parte del cuerpo distinta de los órganos genitales. De lo contrario, deberán descender a los infiernos para sufrir y, una vez concluido ese sufrimiento, todavía tendrán que renacer como cerdos, perros, patos mandarines, serpientes u otros animales.
Hoy la tecnología está desarrollada y hay muchos sitios pornográficos en internet que tampoco se deben mirar. Mirarlos ya constituye una transgresión y, con toda certeza, reducirá las bendiciones, acortará la vida y disminuirá la prosperidad. Aunque no se lleve el pensamiento a la práctica, en cuanto surge, las deidades Jusheng que acompañan a cada persona desde su nacimiento lo registran de inmediato. Cada persona tiene dos de estas deidades: una registra el karma oscuro y otra el buen karma. Por supuesto, habrá quien diga que, si durante toda su vida solo ha estado con su pareja, hacer estas cosas no constituye una infidelidad. Sin embargo, eso también es erróneo. El magistrado del inframundo dijo: «Como seres humanos, debemos preservar nuestra auténtica esencia vital y nuestro qi. El exceso de relaciones sexuales consume el qi recto del propio cuerpo. Cuando hombres y mujeres realizan actos sexuales, además emiten qi pernicioso, que daña el qi recto entre el cielo y la tierra». Si están legalmente casados y han transgredido las prohibiciones anteriores relativas a los momentos, los lugares o las partes del cuerpo no permitidos, arrepiéntanse y enmiéndense cuanto antes. Transmitan también esta información a todos los seres sintientes del mundo humano, para que todos puedan alentarse a conservar la pureza y el respeto por sí mismos, observar las normas de decoro y de las relaciones humanas, y permitir que el qi recto entre el cielo y la tierra alcance el equilibrio.
Si las transgresiones pasadas relativas a los momentos, los lugares o las partes del cuerpo no permitidos se cometieron por coacción del cónyuge legítimo, sin experimentar en el corazón el menor disfrute del placer sexual, y además la persona se arrepiente y se enmienda a tiempo, formulando a la vez el voto de exhortar en adelante a otras personas a corregirse, se le permitirá quedar exenta del sufrimiento de este infierno. Si se quebrantan los preceptos buscando deliberadamente el placer, será obligatorio descender al Infierno del Abrazo a las Columnas de Cobre para sufrir el castigo. Una vez concluida esa retribución, la persona será arrojada a la vía de los animales y después renacerá en el mundo humano como una mujer de condición vil.
A continuación explicaré las diferencias entre las sentencias por quebrantar el precepto contra la conducta sexual indebida. Primero están los hombres y las mujeres que no se han casado. Si estos hombres y mujeres solteros aún conservan la virginidad —es decir, son varones vírgenes o mujeres vírgenes que no han perdido la virginidad ni han mantenido relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto—, mirar libros o sitios web pornográficos también se considera un delito de conducta sexual indebida y reducirá sus bendiciones, acortará su vida y disminuirá su prosperidad. Mirar una sola vez acortará la vida en un mes; seguir mirando la acortará en un año o más. Si solo miran y no lo llevan a la práctica, arrepentirse a tiempo puede reducir el karma de la transgresión.
Si, sin estar casados, mantienen relaciones sexuales prematrimoniales con una sola persona, aunque después se casen con ella, ambos sufrirán una reducción de sus bendiciones por no haber observado debidamente las normas de decoro. Las personas que, sin estar casadas, mantienen relaciones sexuales indiscriminadas cambian frecuentemente de pareja: hoy con A, mañana con B y pasado mañana con C. Hoy está muy de moda que un hombre gane prestigio cuantas más novias tenga y que una mujer se acueste con innumerables hombres, entre otras cosas. Quienes mantengan esa conducta sin estar casados caerán en este infierno al terminar su vida. Tendrán que abrazar las columnas de cobre ardiente durante más tiempo y después renacerán como animales, antes de volver a nacer en el mundo humano para saldar deudas de vidas pasadas. Si una persona casada inicia una relación extramatrimonial, la gravedad del karma de su transgresión y la duración de la pena se determinarán según el daño causado. Tendrá que abrazar las columnas de cobre ardiente durante al menos 10 000 años.
Si se comete una violación, se hace que una mujer pierda su castidad mediante una estratagema, o una mujer se entrega a la lujuria, al terminar la vida se caerá en este infierno, donde se sufrirá castigo durante 20 000 años. Después habrá que ir al Infierno de los Aullidos para sufrir retribución durante 10 000 años y luego volver al mundo humano para saldar las deudas de vidas pasadas. Si a la conducta sexual indebida se suma causar la muerte de alguien mediante envenenamiento o daño pernicioso, se caerá en este infierno, donde se sufrirá castigo durante 40 000 años. Después se volverá al mundo humano para saldar las deudas de vidas pasadas.
¡Amitābha! Si algo de lo que he escrito está mal, la culpa es de esta humilde aprendiz y no de las enseñanzas del magistrado del inframundo. Agradezco las bendiciones de los budas y bodhisattvas, que me permitieron visitar los infiernos y escribir este texto para compartirlo con todos. Si de ello resulta algún mérito, lo dedico a todos los seres del espacio y del ámbito del Dharma, para que se alejen del deseo, observen los preceptos puros y alcancen juntos el despertar supremo, perfecto y completo.
Agradezco las grandes bendiciones de los budas y bodhisattvas, que me permitieron visitar de nuevo los infiernos en persona y ampliar mis conocimientos. Los infiernos siempre se sienten dolorosos y oscuros, llenos de campos magnéticos negativos. Espero que nadie llegue a ellos por haber creado karma, pues su sufrimiento es verdaderamente insoportable e indescriptible.
Enseguida llegué a la Séptima Sala, donde estaban juzgando a un espíritu masculino. Parecía bastante refinado. No sabía qué delito había cometido para que el magistrado del inframundo lo condenara a 500 años de tragar bolas de cobre. Al observar más detenidamente, resultó que aquel espíritu había tenido en vida una esposa legítima y dos amantes estables. Le gustaba mantener relaciones sexuales en momentos no permitidos, en lugares no permitidos y mediante partes del cuerpo no permitidas. Esas tres parejas satisfacían precisamente sus deseos, y solo había tenido a esas tres durante toda su vida.
Entonces oí al espíritu masculino defenderse: ¿por qué podía su esposa legítima quedar exenta de 500 años de abrazar columnas de cobre, mientras que él no podía quedar exento de 500 años de tragar bolas de cobre? El magistrado del inframundo dijo: «¡Mira las imágenes!». Resultó que, en aquellos años, el espíritu masculino había pedido a su esposa legítima que mantuvieran relaciones mediante partes del cuerpo no permitidas. Ella se había negado y le había aconsejado que no lo hiciera, porque era contrario al decoro. La esposa legítima solo había mantenido relaciones con él en momentos y lugares no permitidos y, además, tenía poco deseo sexual. Por eso su falta era algo más leve y solo se reducirían sus bendiciones. Al negarse y aconsejarle que no mantuviera relaciones mediante partes del cuerpo no permitidas, también había vuelto a acumular algunas bendiciones.
Aunque el espíritu masculino no había obligado a su esposa legítima, tenía otras dos parejas fuera del matrimonio, y con ambas había cometido esas tres transgresiones de conducta sexual indebida. El magistrado del inframundo dijo que, en consideración a su arrepentimiento, a su piedad filial hacia sus padres, a que en sus deberes públicos había sido leal y respetuoso de la ley y a que únicamente había cometido esas tres transgresiones sexuales, quedaba exento de 500 años de abrazar columnas de cobre. El espíritu masculino ya no tuvo nada que responder y los agentes espectrales lo llevaron al Infierno de Tragar Bolas de Cobre. En cuanto un agente lo empujó dentro, él creyó ver que se acercaba su amante y fue de inmediato a su encuentro. En realidad, era una gran ave cuyo enorme pico podía envolver por completo los genitales del espíritu masculino. Después de atraparlos, tiró hacia delante y los arrancó. El espíritu lanzó fuertes alaridos de dolor extremo. Llegado ese momento, la escena era tan sangrienta que ya no pude seguir mirando.
Después de salir de la sala, consulté al magistrado del inframundo algunas cuestiones sobre los castigos por conducta sexual indebida. Según me explicó, lo primero es mantener una comprensión y una atención correctas, vigilándose en todo momento para conservar la pureza y el respeto por uno mismo. Si se incurre en conducta sexual indebida en el pensamiento, sin actuar, las bendiciones se reducen en 1 semana. Si se miran publicaciones pornográficas, solo mirarlas reduce las bendiciones y acorta la vida en 1 semana; llevarlo a la práctica reduce las bendiciones y acorta la vida en 1 mes. Si se vuelve a practicar una conducta sexual indebida por segunda vez, las bendiciones y la vida se reducen en dos meses, y así sucesivamente.11
Tanto para los hombres como para las mujeres, todas las relaciones sexuales prematrimoniales reducen las bendiciones y acortan la vida. Los casos concretos son distintos, pero, a grandes rasgos, pueden dividirse en tres categorías.
Primera: tener una sola pareja durante toda la vida, que esa persona tenga poco deseo sexual y casarse después con ella. En estos casos, si no se transgreden las prohibiciones relativas a los momentos, los lugares y las partes del cuerpo no permitidos, solo se reducirán las bendiciones. También es posible arrepentirse cuanto antes para eliminar el karma.
Segunda: estar con una sola pareja antes y después del matrimonio, transgredir las prohibiciones relativas a los momentos, los lugares y las partes del cuerpo no permitidos y tener un deseo sexual intenso. Tanto antes como después del matrimonio se reducirán las bendiciones y se acortará la vida. Al terminar esta, se entrará en los infiernos para abrazar columnas de cobre durante 500 años y tragar bolas de cobre durante 500 años. El arrepentimiento en vida tendrá algo más de fuerza. Si, además, se exhorta con empeño a otras personas a no cometer estas transgresiones y se compensan las faltas con méritos, quizá se pueda quedar exento de la retribución de los infiernos.
Tercera: incurrir indiscriminadamente en conductas sexuales indebidas tanto antes como después del matrimonio, tener un deseo sexual especialmente intenso y pasar los días llevando una vida de desenfreno y evasión. En la vida presente, las bendiciones y la duración de la vida se reducirán con toda certeza. Al terminar la vida, se entrará en los infiernos para abrazar columnas de cobre, acostarse en camas de hierro, tragar bolas de cobre y sufrir otros castigos. En cada infierno se deberá sufrir durante al menos 10 000 años, según lo que se determine para cada caso concreto. Cuando concluya la retribución en los infiernos, se será arrojado a la vía de los animales: algunos recibirán la retribución de nacer como patos mandarines; otros renacerán como perros, serpientes y otros animales.
Actualmente, el grupo más numeroso en los infiernos es el de la tercera categoría. Además, los infiernos se han ampliado mucho respecto de antes. En el mundo humano hay ahora muchas personas de esta tercera categoría, y en el futuro todas tendrán que venir a los infiernos para sufrir su retribución.
El magistrado del inframundo continuó diciendo que está terminantemente prohibido que los esposos mantengan relaciones sexuales durante la menstruación de la mujer. Tampoco pueden mantenerlas durante el embarazo ni la lactancia; de lo contrario, se reducirán sus bendiciones. Además, mantener relaciones durante la menstruación atraerá a toda clase de espíritus devoradores de esencia y sangre para que succionen la sangre. Cada vez que se mantienen relaciones sexuales, acuden espíritus devoradores de esencia y qi para absorberlos, lo que después provoca enfermedades y frecuentes rachas de mala suerte.
El magistrado del inframundo también me informó de que, si una mujer lleva ropa demasiado reveladora en verano, sus bendiciones se reducirán en 1 semana, porque hará surgir pensamientos de conducta sexual indebida en personas del sexo opuesto. Después de escuchar sus palabras, sentí que las intenciones y los pensamientos que surgen en la mente son realmente muy importantes. ¡Resulta que en el mundo invisible hay de verdad espíritus y deidades encargados de vigilar y registrar nuestra conducta!
5. La terrible retribución del gran infierno de la masturbación: ¡el magistrado del inframundo revela todos los secretos celestiales!
Los budas y bodhisattvas salvan a los seres sin interrupción, del mismo modo que el océano es inseparable de sus olas: un pensamiento sigue a otro y una ola sucede a otra. Deseo que todos los seres sintientes del mundo comprendan esto cada vez mejor, cumplan con sus deberes, observen los cinco preceptos para conservar la existencia humana y mantengan la pureza y el respeto por sí mismos. Ojalá esta humilde aprendiz también pueda aprender de la gran compasión de los budas y bodhisattvas y servir a la multitud de seres sin dormir ni descansar. Ayer, gracias nuevamente al poder del Buda, hice otro viaje a los infiernos.
¡Me postro en agradecimiento por las bendiciones del poder del Buda! Con solo recitar una vez el nombre del Buda, llegué a los infiernos del sufrimiento. Si no contara con las bendiciones del poder del Buda y con el círculo de luz que me envuelve, seguramente me sentiría agotada. Los campos magnéticos negativos de los infiernos se precipitan sin cesar con una fuerza como para derribar montañas y volcar mares. Si en el mundo humano lloviera durante 7 días seguidos, con el cielo cubierto y además uno estuviera resfriado, creo que muchas personas ya dirían que aquello es un verdadero sufrimiento. Todos los días grises y lluviosos, una persona enferma, con la cabeza pesada y las piernas flojas, y aun así teniendo que ir a trabajar. En realidad, el sufrimiento de los infiernos es, como mínimo, cientos o miles de veces mayor que el del mundo humano, y no tiene interrupción. ¡Oigo alaridos, gemidos de dolor! ¡Sigamos el sonido para ver qué ocurre!
¡Ah! Había muchos espíritus masculinos completamente desnudos, envueltos por serpientes de dos cabezas que parecían blandas y emitían un resplandor de llamas rojo intenso. Lo que los espíritus masculinos veían eran mujeres hermosas que los acariciaban, pero en cuanto las serpientes de dos cabezas tocaban sus genitales, los cercenaban de un mordisco. Los espíritus aullaban de dolor hasta perder el conocimiento. La serpiente de dos cabezas soltaba un soplido y el espíritu masculino despertaba al instante; sus genitales mutilados también quedaban de pronto completamente intactos. Entonces, la serpiente volvía a emitir su resplandor de llamas rojas y se repetía la dolorosa escena. De verdad, no quería seguir mirando. ¡Qué angustia sentía en el corazón!
Aquí había muchos espíritus masculinos de esta clase y todos padecían ese enorme sufrimiento. Fui a consultar al magistrado del inframundo y le pregunté por qué recibían esa retribución. Me dijo que era una de las retribuciones infernales de quienes habían sido aficionados a masturbarse en vida. ¡La retribución de las serpientes de fuego de dos cabezas debía sufrirse durante diez mil años, calculados según el tiempo de los infiernos! Esta era una de las malas retribuciones de la masturbación común.
Hay otra mala retribución por la masturbación que debe sufrirse durante 20 000 años. Quienes en vida buscan estímulos sensoriales utilizando hielo, agua tibia, chile, lubricantes u otros objetos de su agrado para masturbarse e incurrir en conductas sexuales indebidas o enseñar a otros a hacerlo, al terminar su vida, entrarán en este Infierno de los Cinco Niveles de Hielo y Fuego.
Pregunté por qué se imponía una condena tan severa por la masturbación, de diez mil años incluso para quienes habían cometido transgresiones leves.
El magistrado del inframundo dijo que la masturbación daña especialmente el cuerpo y corrompe la virtud, consume los tres tesoros del cuerpo humano —la esencia, la energía vital y el espíritu— y equivale también a una grave falta de piedad filial hacia los padres. Es como el suicidio: aunque no se dañe a otros, al matarse uno mismo también se acaba con una vida; por eso la condena es severa. Los seres aficionados a la masturbación suelen practicarla con mucha frecuencia y reincidir constantemente. Masturbarse una vez en vida reduce en medio mes la duración de la vida y las bendiciones; la segunda vez las reduce en un mes. Al terminar su vida, son arrojados al infierno para recibir la retribución. Si en vida se arrepienten profundamente, quizá puedan evitar el sufrimiento de entrar en el infierno al morir; habrá que juzgarlo según las circunstancias concretas de cada caso.
El magistrado del inframundo me preguntó si necesitaba visitar el Infierno de los Cinco Niveles de Hielo y Fuego. Pensé que estaría bien ir a verlo.
Este lugar es mucho más cruel que el Infierno de las Serpientes de Fuego de Dos Cabezas. Aquí hay muchos instrumentos; mejor dicho, muchos instrumentos de tortura. Son transparentes, de un tono casi blanquecino, de forma redondeada y puntiaguda, y parecen extremadamente helados y afilados. Cuando entran en contacto con los espíritus masculinos, estos instrumentos de hielo congelan sus genitales hasta desprenderlos y hacerlos añicos. En cuanto se desprenden por la congelación, vuelven a regenerarse por completo.
Después del tormento del hielo, sufren de inmediato y sin descanso la retribución de ser aplastados por una montaña de fuego. Este aplastamiento por una montaña de fuego corresponde a quienes, al masturbarse o practicar conductas sexuales indebidas, gustaban de usar agua tibia, chile y cosas semejantes para estimularse. Un instrumento de tortura de color rojo fuego, parecido a una pequeña montaña, vuela de frente hacia el espíritu masculino. Parece hecho a su medida: tiene una abrazadera justo a la altura de los genitales, que los aprieta y los quema con un calor abrasador hasta desprenderlos. De nuevo, por todas partes se oyen gritos de dolor, gemidos y voces que se apagan al perder el conocimiento. Después, por la fuerza del karma, recobran el conocimiento y se regeneran, para volver a sufrir lo mismo una y otra vez. ¡Qué dolor tan terrible, qué dignos de compasión!
Contemplar este infierno esta noche resulta demasiado nauseabundo. El magistrado del inframundo me informó de que acababan de construirlo, pero que ya no bastaba y tenían que ampliarlo. En el mundo humano hay demasiados seres de esta clase que, al terminar su vida, entrarán en este infierno para recibir la retribución.
También vi que estaban ampliando numerosos infiernos de tratamientos de belleza, destinados específicamente a quienes ofrecen servicios de salón de belleza, realizan aumentos de pecho a mujeres, operaciones de estrechamiento de la zona genital y otros procedimientos. Muchas empresas de belleza o centros médicos de prácticas indebidas se dedican a hacer que las mujeres se entreguen al deseo, incurran en conductas sexuales indebidas e infrinjan los preceptos. Quienes así actúan sufren en vida una reducción de sus bendiciones y de la duración de su vida, y al morir entran en estos infiernos para recibir la retribución durante 10 000 años.
El magistrado del inframundo sabía que yo tenía una pregunta; en realidad, nos comunicábamos mediante el pensamiento. Quería preguntarle por qué mantener relaciones sexuales en lugares indebidos también infringía los preceptos. Entonces me mostró unas imágenes.
Resulta que al aire libre, en los baños o durante las noches de truenos y relámpagos hay muchos fantasmas y otros espíritus que acuden a absorber la esencia y la energía vital, o a poseer el cuerpo mediante feijing. Mantener relaciones sexuales en lugares indebidos en esas circunstancias perjudica a quien lo hace y, además, altera el campo magnético de la energía recta de la naturaleza. Solo causa perjuicios, sin ningún beneficio; por eso los seres que lo cometen deben sufrir ellos mismos la dolorosa retribución.12
Antes de partir, el magistrado del inframundo me encargó lo siguiente: «En esta ocasión ha venido aquí gracias al poder del Buda, y también con la benevolente autorización de mi augusto soberano del dominio superior y del rey Yama, quienes me ordenaron explicarle la verdadera situación de los infiernos. Puede decirse que se le han revelado todos los secretos celestiales; es algo sin precedentes. Espero que, al regresar al mundo de los vivos, transmita estas palabras y advierta a las personas que no vuelvan a cometer conductas sexuales indebidas, dañar las relaciones humanas y corromper la virtud, creando sus propios infiernos y aumentando enormemente tanto nuestra carga de trabajo como las catástrofes naturales y las desgracias causadas por el ser humano en el mundo de los vivos. Ya ve lo aterrador de mi aspecto. ¡Espero que las personas no tengan que encontrarse conmigo después de morir; sería una gran fortuna!».
Agradezco al Buda que me conceda partir sobre una flor de loto blanca. ¿Por qué siento hoy tan distinto el infierno? ¿Me habré equivocado de camino? Habitualmente, el infierno está cargado de una sombría energía yin, pero hoy hay un intenso resplandor dorado, una luz búdica muy reconfortante. Al levantar la vista, descubrí que era el bodhisattva Kṣitigarbha de los Grandes Votos. Casi se me saltaron las lágrimas, e inmediatamente me postré ante él con las cinco partes del cuerpo en el suelo.13
El bodhisattva Kṣitigarbha me enseñó que debía valorar mucho mi existencia humana y realizar bien esta labor tan significativa; que debía difundir con empeño el Dharma correcto, dar a conocer los sufrimientos de los infiernos y, al regresar, advertir a los seres del mundo humano para que abandonaran el camino errado y volvieran al recto, dejaran el mal y practicaran el bien. Llena de alegría, respondí respetuosamente al bodhisattva que sin duda haría todo cuanto estuviera a mi alcance y actuaría de acuerdo con sus enseñanzas.
¡Primero saludo al magistrado del inframundo con las palmas juntas! Hoy quisiera preguntarle por «la retribución kármica de los clientes de prostitutas, las prostitutas y los proxenetas».
El magistrado del inframundo me explicó que los clientes de prostitutas se dividen en dos categorías:
Los de la primera categoría no pueden controlar sus necesidades fisiológicas y su esposa legítima no logra satisfacerlos, por lo que acuden periódicamente a una misma prostituta para mantener relaciones sexuales. Cada transgresión cometida en vida reduce en un mes sus bendiciones y la duración de su vida. Al morir, entran en el infierno correspondiente a la conducta sexual indebida que hayan cometido para recibir la retribución. La duración de esta depende de cada caso concreto; por lo general, la mayoría de las condenas son de 800 años.
Los de la segunda categoría tienen deseos ardientes, recurren durante mucho tiempo a prostitutas y practican conductas sexuales indebidas. Desperdician su existencia humana sin valorarla, llevan una vida de desenfreno y evasión, y utilizan objetos de estimulación sexual para buscar sensaciones corporales. Cada transgresión cometida en vida reduce en un mes y medio sus bendiciones y la duración de su vida. Al morir, entran en el infierno correspondiente a la conducta sexual indebida que hayan cometido para recibir la retribución durante 100 000 años. Una vez concluida la retribución infernal, son arrojados al reino de los animales, donde reciben la retribución de ser animales inferiores durante 1 000 años. Después, aunque logren renacer como seres humanos, también deberán sufrir la retribución de carecer de claridad mental.
Las de la primera categoría están completamente sometidas al control de otras personas y son obligadas a prostituirse, sin poder escapar por el momento. Además, no sienten placer alguno durante las relaciones sexuales. Más tarde son rescatadas y logran salir de esa situación, pero deben arrepentirse de sus faltas kármicas y no volver a hacerlo jamás; así quizá puedan evitar la retribución infernal.
Las de la segunda categoría llevan una vida de prostitución por dinero. Cada acto cometido en vida reduce en un mes sus bendiciones y la duración de su vida. Al morir, entran en el infierno correspondiente a la conducta sexual indebida que hayan cometido para recibir la retribución durante 80 000 años. Una vez concluida la retribución infernal, son arrojadas al reino de los animales para recibir la retribución durante 800 años. Después, aunque logren renacer como seres humanos, sufrirán la retribución de una condición social baja.
Las prostitutas de la tercera categoría son como los clientes de la segunda categoría: también tienen deseos ardientes, desperdician su existencia humana sin valorarla, llevan una vida de desenfreno y evasión, y utilizan objetos de estimulación sexual para buscar sensaciones corporales. Cada acto cometido en vida reduce en dos meses sus bendiciones y la duración de su vida. Al morir, entran en el infierno correspondiente a la conducta sexual indebida que hayan cometido para recibir la retribución durante 150 000 años. Una vez concluida la retribución infernal, son arrojadas al reino de los animales, donde reciben la retribución de ser animales inferiores durante 2 000 años. Después renacen como seres humanos y sufren la retribución de una condición social baja.
Los del primer tipo se dedican temporalmente a ello por dinero, pero después toman conciencia, lo abandonan y no reinciden jamás. Si además se arrepienten profundamente, quizá puedan mitigar en cierta medida la retribución infernal. Sin embargo, cada transgresión cometida en vida reduce en un mes y medio sus bendiciones y la duración de su vida, y al morir entran en el Infierno Yanhua Fangun para recibir la retribución durante 100 000 años.
Los del segundo tipo tienen intenciones perversas, controlan a las prostitutas, albergan deseos ardientes, son egoístas y buscan su propio beneficio, se dedican a tramar engaños para perjudicar a otros, entre otras cosas. En vida se les reducen las bendiciones y la duración de la vida; al morir entran en el Infierno Yanhua Fangun para recibir la retribución. Solo tendrán la oportunidad de salir de ese infierno cuando todas las prostitutas a las que hayan coaccionado y maltratado hayan vuelto a renacer como seres humanos. Después serán arrojados al reino de los animales para recibir la retribución y, una vez agotada esta, sufrirán la retribución de una condición humana de baja posición social.
«¡Oh, magistrado del inframundo! ¡La retribución por el mal karma de los proxenetas es muy severa! Después de escuchar su explicación, siento una profunda congoja y tristeza, y mucha compasión por los seres que se encuentran en este oficio».
El magistrado del inframundo dijo: «Este oficio corrompe gravemente las costumbres sociales, destruye la moral, las normas de conducta y las relaciones humanas, y afecta gravemente a la buena naturaleza de las personas. Por eso el soberano del inframundo debe castigar con severidad a los seres que cometen estos males. Pero, por lo que sé, los budas y bodhisattvas se compadecen de estos seres y se manifiestan en forma humana entre ellos para guiar a quienes poseen raíces de bondad, a fin de que se enmienden y vuelvan al bien».
Por hoy lo dejamos aquí. ¡Gracias, magistrado del inframundo! ¡Amitābha! Regreso ahora sobre la flor de loto blanca.
Esta vez me alegró muchísimo encontrar inesperadamente en el infierno al bodhisattva Kṣitigarbha de los Grandes Votos. Todo su cuerpo estaba rodeado de luz dorada y también me transmitió su bendición. ¡La inmensidad del poder de sus votos es verdaderamente inconcebible!
Al regresar al mundo humano, estaba ya muy cansada. Como cada visita al infierno consume gran parte de mi espíritu primordial y de mi energía vital primordial, al volver tengo que recitar mantras para reponerlos de inmediato.
7. La realidad del «Infierno de la Rueda Invertida y el Cielo Helado» y del «Infierno de las Flores Multicolores y el Bosque de Espadas», donde se castigan las conductas incestuosas
¡Yo, Ayu, me postro ante el bodhisattva Kṣitigarbha! ¡Qué alegría recibir de nuevo los beneficios del Dharma!
El bodhisattva Kṣitigarbha me enseñó los cinco preceptos. Observarlos permite conservar la condición humana; es la base de ser persona y evita caer en estados inferiores. Parecen muy sencillos, pero muchos seres los infringen sin darse cuenta. A menudo oímos a personas de nuestro entorno decir: «Nunca he matado, provocado incendios ni hecho daño a nadie; soy un ciudadano común». En realidad, matar y provocar incendios ya son transgresiones corporales muy graves, por las que se debe bajar al infierno para recibir la retribución. Escuchemos ahora las compasivas enseñanzas del bodhisattva Kṣitigarbha. Si he oído algo incorrectamente, el error es mío, de Ayu. Resumo a continuación las enseñanzas del bodhisattva:
Uno: no matar. Se prohíbe quitar la vida a cualquier ser sintiente. Una alimentación vegetariana pura es la base para observar este precepto. ¿Qué significa «pura»? Hay que observar estrictamente las enseñanzas del Śūraṅgama Sūtra: no ingerir ni utilizar nada relacionado con los animales; es decir, no se puede comer ningún alimento vinculado a ellos. Por ejemplo, hay que abstenerse de la leche de vaca, la mantequilla, los huevos, la miel y de todo lo relacionado con los animales. Muchos cosméticos contienen ingredientes de origen animal y tampoco se pueden utilizar. Cuando enfermamos y tomamos medicamentos, especialmente los de la medicina china, muchos de ellos también contienen ingredientes de origen animal.14
Dos: no robar. Apropiarse de objetos sin el consentimiento de otra persona es robar. Muchas personas utilizan para sí mismas artículos de papelería de la empresa, e incluso se los llevan a casa; también hacen llamadas personales desde la empresa, cargan allí sus teléfonos móviles o utilizan la fotocopiadora y el fax de la empresa para tramitar documentos personales, entre otras cosas. Si no tienen el consentimiento de la empresa, todo ello constituye una infracción del precepto de no robar.
Tres: no incurrir en conductas sexuales indebidas. Son las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Las relaciones en momentos indebidos, en lugares indebidos o mediante partes del cuerpo no permitidas, ver discos de contenido pornográfico y utilizar objetos de estimulación sexual también constituyen infracciones de este precepto.
Cuatro: no mentir. Hay que decir la verdad y no engañar a los demás. Si algo existe, se dice que existe; si no existe, no se debe decir que existe. Engañar deliberadamente es una infracción aún más grave de este precepto. Hay que evitar en lo posible las mentiras de conveniencia, porque decirlas con frecuencia perjudica la conciencia y fácilmente se convierte en una costumbre arraigada.
Cinco: no beber alcohol. Hay que abstenerse del alcohol y de las sustancias narcóticas. No se puede consumir ningún producto relacionado con el alcohol. Por ejemplo, la mayor parte del furu contiene alcohol y no se puede comer.15 Aunque el vendedor diga que solo se ha utilizado una cantidad mínima, por muy poca que sea, sigue siendo alcohol. Solo puede hacerse una excepción cuando se utiliza como medicamento para salvar una vida. Además, muchos cosméticos contienen alcohol, por lo que es mejor no utilizarlos.
Después de escuchar respetuosamente las enseñanzas del bodhisattva Kṣitigarbha, yo, Ayu, continué mi camino para encontrarme con el magistrado del inframundo.
¡Magistrado del inframundo, Amitābha! Hoy quisiera consultarle sobre la retribución kármica del incesto.
El magistrado del inframundo dijo que el incesto es una conducta que corrompe la moral, trastorna las costumbres sociales y destruye la rectitud de las relaciones humanas, y que el inframundo castiga severamente a los seres que la practican. Cada vez que un ser comete este tipo de conducta sexual indebida en vida, sus bendiciones y la duración de su vida se reducen en dos meses y medio. Al morir, entra en los infiernos de las conductas sexuales indebidas para sufrir 500 años en el Infierno de la Rueda Invertida, 500 años en el Infierno del Abrazo a las Columnas de Cobre, 500 años en el Infierno de los Lechos de Hierro, 500 años en el Infierno Yanhua Fangun y 500 años en el Infierno del Bosque de Espadas. Esta es solo la condena habitual por incesto; por supuesto, la pena concreta se determina finalmente según las circunstancias reales del caso. En un instante, sobre la flor de loto blanca, ya había llegado al Infierno de la Rueda Invertida. Aquí había más espíritus masculinos que femeninos.
Los espíritus que se encuentran en este infierno por incesto han mantenido relaciones sexuales con familiares del sexo opuesto de su misma generación. Es decir, hombres con la esposa de su hermano mayor, la esposa de su hermano menor, su hermana mayor o su hermana menor, o bien con mujeres casadas de la familia de su esposa que pertenecen a la misma generación. Y mujeres con el esposo de su hermana mayor, el esposo de su hermana menor, su hermano mayor o su hermano menor, o bien con hombres casados de la familia de su esposo que pertenecen a la misma generación.
En el Infierno de la Rueda Invertida y el Cielo Helado hay una rueda enorme que gira, rodeada por cuatro paredes de hielo muy frío. Encima hay una superficie de hielo que parece un espejo; llamémosla espejo de hielo. El hielo de este espejo es distinto del de las cuatro paredes: tiene cierta transparencia y capacidad de reflejar. En definitiva, funciona como un espejo y permite ver lo que sucede dentro de la rueda. De ese espejo salen sin cesar fragmentos de hielo transparente que golpean los cuerpos espirituales de los seres castigados en la rueda giratoria.
En ese momento vi a un espíritu masculino completamente desnudo acercarse a la gran rueda. La rueda lo atrajo, lo encerró por completo en su interior y lo hizo girar. El espejo de hielo lanzó fragmentos de hielo contra su cuerpo. Cada fragmento hacía sangrar al espíritu culpable y le cercenaba las manos y los pies, causándole un dolor indescriptible, mientras él intentaba escapar desesperadamente. Pero cuando, arrastrando su cuerpo herido, lograba salir por un momento de la gran rueda con enorme dificultad, los agentes espectrales que estaban fuera lo ensartaban con sus horcas y volvían a arrojarlo dentro. La escena era terriblemente atroz. ¡Amitābha!
Entonces el magistrado del inframundo me pidió que fuera a ver también el vecino Infierno de las Flores Multicolores y el Bosque de Espadas. Este infierno corresponde a la transgresión de haber mantenido en vida relaciones sexuales indebidas con parientes en línea directa, ya fuera por coacción o voluntariamente. Si la persona fue obligada y no experimentó deleite sensual en su mente en ese momento, tras arrepentirse, no tendrá que sufrir el castigo; pero si lo experimentó, también debe recibir la retribución. Todo hombre que mantenga relaciones sexuales indebidas con su hija, su nieta, su abuela materna, su abuela paterna o una pariente en línea directa de su esposa y toda mujer que las mantenga con su padre, su nieto, su abuelo paterno, su abuelo materno o un pariente en línea directa de su esposo deberán recibir la retribución. Dentro de este infierno hay innumerables flores de apariencia hermosa. Estas flores tienen muchos mecanismos ocultos y cambian de color; al mirarlas, parecen muy atractivas.16
En ese momento, un espíritu masculino desnudo, lleno de pensamientos lujuriosos, quiso tomar una flor. La flor cambió rápidamente de forma y se enroscó alrededor de su cuerpo. Mientras descendía poco a poco hasta llegar a sus genitales, de pronto se los cortó. La sangre salpicó el suelo; la carne estaba ensangrentada. Después, la flor se transformó en innumerables pétalos duros que volaban sin cesar contra el espíritu culpable y lo golpeaban hasta dejarlo inconsciente. Cuando perdía el conocimiento, acudían agentes espectrales y le vertían un líquido helado sobre el rostro para despertarlo. Luego volvía a sufrir el tormento una y otra vez, pasando repetidamente por experiencias de un dolor indescriptible. ¡Si hubiera sabido que acabaría así, para qué habría empezado!
El magistrado del inframundo dijo: «Las conductas incestuosas del mundo humano son intolerables para el Cielo y la Tierra. Son transgresiones de extrema gravedad y maldad, y sin duda se impondrán condenas severas y castigos rigurosos, sin posibilidad de indulto, para manifestar la imparcialidad de las leyes del inframundo».
8. Un joven entregado a la pornografía en internet agotó sus bendiciones y su tiempo de vida: ¡murió con apenas veintitantos años!
Hoy el magistrado del inframundo me llevó a visitar el Infierno de los Ojos de Luz Eléctrica, uno de los infiernos de las conductas sexuales indebidas. Los seres que en vida gustaban de leer libros pornográficos o de ver sitios web pornográficos entran en este infierno al morir para recibir la retribución. A los seres que llegan aquí se les impone una condena según su edad y la frecuencia con que miraban esos contenidos. La retribución infernal mínima es de 50 años; cuanto menor sea la edad de quien se entrega a ello, más severa será la condena.
Después de ver sitios web pornográficos, la mayoría de las personas siguen cometiendo otras conductas sexuales indebidas, como masturbarse o mantener relaciones en momentos indebidos, en lugares indebidos o mediante partes del cuerpo no permitidas, e incluso utilizar objetos de estimulación sexual. Leer este tipo de libros pornográficos corrompe gravemente la buena naturaleza de las personas, especialmente la de los niños, cuya naturaleza es pura y cuyo cuerpo es de yang puro.17 Ni siquiera los adultos deberían verlos, mucho menos los menores.
En el mundo humano actual, muchos adolescentes y jóvenes ven este tipo de sitios web pornográficos en sus computadoras. Cualquiera que se entregue al deseo sexual verá necesariamente afectado de forma directa el desarrollo saludable de su cuerpo, su mente y su espíritu. Las personas viven cada día por medio de sus pensamientos e intenciones. Los pensamientos y las intenciones impulsan la conducta; la conducta genera karma bueno o malo; el karma bueno o malo determina el destino; el destino da lugar a la fuerza kármica; y la fuerza kármica hace que se deba recibir la retribución.
Ver con frecuencia sitios web pornográficos enturbia el pensamiento e impide actuar con claridad. Sus efectos en los niños son especialmente amplios y arruinan la valiosa oportunidad de cultivar la práctica espiritual en una existencia humana. Como dice el dicho, «el carácter chino 色, “lujuria”, lleva un cuchillo en la parte superior». ¡Cuántas personas célebres, generales y soldados, de todas las épocas y lugares, no han logrado superar la prueba de la lujuria!
El magistrado del inframundo dijo: «En primer lugar, cada vez que se leen libros pornográficos o se ven sitios web pornográficos, se reducen las bendiciones y la duración de la vida. Después, si se da un paso más y se cometen otras conductas sexuales indebidas, también se reducen las bendiciones y la duración de la vida. Esto equivale a un suicidio lento.
»Ahora la ciencia y la tecnología del mundo humano están muy desarrolladas, los niños utilizan computadoras y muchos ven sitios web pornográficos. En algunos casos, sus padres no lo saben porque ellos mismos no saben usar una computadora. Dejan que sus hijos aprendan por su cuenta y nunca preguntan; además, están muy ocupados con el trabajo todos los días y no tienen tiempo libre para ocuparse de los asuntos de sus hijos. Otros, si cuentan con mejores recursos económicos, contratan a una persona para cuidarlos, pero tampoco es seguro que esa persona los atienda adecuadamente. Por eso también se reducirán las bendiciones de estos padres. No pueden desentenderse alegando que no lo sabían: criar sin educar es culpa del padre. Los padres deben ocuparse personalmente de la educación de sus hijos y de que crezcan sanamente. En cuanto a otros padres que lo saben perfectamente, pero no lo impiden, o que lo consideran educación sexual y permiten que sus hijos lo vean, algunos incluso dicen que los tiempos han cambiado, que ahora vivimos en una época de apertura y que las escuelas tienen cursos obligatorios de educación sexual para niños pequeños: estas son ideas gravemente equivocadas. Las autoridades del inframundo esperan aprovechar esta visita suya a los infiernos, Ayu, para que, al regresar al mundo humano, advierta a los seres sintientes que abandonen el camino errado y vuelvan al recto, valoren las pocas décadas de vida humana y hagan más cosas que beneficien la moral social y el corazón de las personas, sin dedicarse a actividades que perjudiquen a los demás y a sí mismos. ¡De lo contrario, cuando no llegue el siguiente aliento, después de morir vendrán a verme!».
Ya se oían gritos desgarradores: eran los seres del Infierno de los Ojos de Luz Eléctrica, que estaban sufriendo crueles torturas. En este infierno hay muchas computadoras grandes con mecanismos ocultos, una para cada espíritu. En las computadoras hay cosas que mirar, y cada espíritu observa la suya. Pero más les valdría no mirar: en cuanto lo hacen, lanzan fuertes alaridos.
Había un espíritu masculino muy joven, que parecía tener veintitantos años. Su computadora emitía rayos eléctricos rojos en forma de ganchos que se enganchaban directamente en sus dos ojos y le arrancaban los globos oculares hacia fuera. El suelo estaba cubierto de sangre fresca y el espíritu mostraba un dolor y una aflicción extremos. Esta es la retribución por ver películas e imágenes pornográficas y leer novelas pornográficas, entre otros contenidos, en sitios web.
El magistrado del inframundo dijo que este espíritu masculino había empezado a ver sitios web pornográficos desde pequeño y que también se masturbaba. Como lo hacía con mucha frecuencia, las bendiciones de toda su vida se habían agotado rápidamente y había caído en el infierno. Sus padres seguían en el mundo humano, llorando a gritos la dolorosa pérdida de su amado hijo.
Al lado había un espíritu culpable sentado sobre una mesa, leyendo un libro pornográfico. Sufría el mismo castigo, igual de severo, que la retribución de los ojos arrancados con ganchos que acababa de ver, pero a un ritmo algo más lento. Le pregunté al magistrado del inframundo por qué variaba la velocidad del castigo. Él respondió: «Porque quienes usan computadoras para ver sitios web pornográficos suelen ver una gran cantidad de contenido en poco tiempo y, comparativamente, también pasan mucho tiempo haciéndolo. En cambio, quienes leen libros, revistas ilustradas y novelas pornográficas solo disponen de esos pocos libros. Si los seres, durante su vida, no han visto mucho de ese contenido y después toman conciencia, se arrepienten y no reinciden; si, además, pasan a difundir con empeño este escrito que exhorta al bien, aconsejan a otros seres que dejen de ver sitios web, discos y libros pornográficos, y hacen todo lo posible por comprar con su propio dinero libros y discos pornográficos para quemarlos y compensar así sus faltas con méritos, podrán quedar exentos de la retribución de este infierno».
El magistrado del inframundo dijo con severidad: «Los seres que reciben la retribución en el Infierno de los Ojos de Luz Eléctrica por lo general también deben ir a otros infiernos de las conductas sexuales indebidas para seguir sufriendo castigos. Quienes hayan cometido transgresiones como la masturbación o las relaciones sexuales en momentos indebidos, en lugares indebidos o mediante partes del cuerpo no permitidas, después de morir serán sin duda arrojados a los infiernos de Tragar Bolas de Hierro, de Abrazar las Columnas de Cobre, de Yanhua Fangun y otros, así como a los diversos infiernos de las relaciones sexuales mediante partes del cuerpo no permitidas, para sufrir sus castigos».
Yo, Ayu, saludo al magistrado del inframundo con las palmas juntas y le doy las gracias. Regreso sobre la flor de loto blanca.
Los sitios web y los discos pornográficos realmente causan un daño enorme. El olor a sangre de los distintos grandes infiernos me resulta completamente insoportable. Después de visitar esos grandes infiernos y contemplar tantas escenas sangrientas y aterradoras de espíritus culpables que gritaban a voz en cuello mientras los soldados del inframundo los decapitaban, les cercenaban las manos, les cortaban la carne y les amputaban los pies, yo, Ayu, tengo que volver a acomodar mi estado de ánimo al llegar a casa para poder recuperarme.
Hoy el magistrado del inframundo me llevó a visitar el Infierno de los Ojos Eléctricos y las Bolas de Hierro, uno de los infiernos de las conductas sexuales indebidas. Quienes en vida se entregaban a ver sitios web, imágenes y publicaciones pornográficas, y se masturbaban junto a la computadora mientras miraban esos contenidos, entran en este infierno al morir para recibir castigo durante 800 años. Después se decide si deben seguir siendo castigados aquí según cómo se haya transformado su conciencia espiritual.
Como ya se dijo antes, cada vez que alguien lee una publicación pornográfica, se le descuentan un mes de bendiciones y un mes de vida; salvo la primera vez, cuando se le descuenta medio mes de ambos, en todas las ocasiones posteriores se le descuenta un mes. Si lo hace con frecuencia y además se masturba, realmente agotará muy pronto las bendiciones de toda su vida.
Este infierno está junto al Infierno de los Ojos de Luz Eléctrica, y el sufrimiento aquí es diez millones de veces mayor. Casi todos los que están aquí son adolescentes. ¡Ay, qué lástima! Todos son muy jóvenes. Recuerdo que a esa edad yo todavía iba a la escuela, era una ingenua y no sabía nada. ¿Cómo es que ellos, teniendo la oportunidad de estudiar, no estudian y han acabado en el infierno recibiendo castigos? En una palabra, ¡verlos me hiela el corazón! Muchachos, deben mantenerse puros y cuidarse. El sufrimiento del infierno es terrible, terrible. No vengan aquí por nada del mundo. Estudien y practiquen bien en el mundo humano, y aprecien la hermosa vida que tienen.
Aquí descubrí a un estudiante de secundaria cuyo rostro me resultaba muy familiar. ¿Dónde lo había visto? Lo recordé: hacía aproximadamente medio año había visto su retrato funerario en una funeraria. Medio año atrás me había encargado del funeral de un familiar, y la sala donde velaban al muchacho estaba junto a la de mi pariente. En aquel momento, en nuestra sala había mucha gente y muchos niños, y el ambiente se sentía cálido y bullicioso; la suya, en cambio, estaba desierta y silenciosa, con solo sus padres y dos o tres familiares. Nuestros parientes comentaban que aquel niño era muy pequeño y se preguntaban qué habría pasado. Sus padres estaban destrozados; su madre estaba profundamente afligida. Yo solo había recitado unas cuantas veces «Amitābha» ante su retrato funerario y le había dedicado el mérito. Nunca imaginé que lo vería en el infierno. ¡La vida humana es verdaderamente impermanente!
Según me contó el magistrado del inframundo, el muchacho era hijo único. En vida se había obsesionado con ver sitios web y publicaciones pornográficas, había adquirido el mal hábito de masturbarse y también utilizaba instrumentos que él mismo fabricaba para estimularse sexualmente. Comenzó a masturbarse a los 6 años y a los 10 ya sufría debilidad renal.18 Su madre lo llevó de un lugar a otro en busca de médicos de renombre; el muchacho tomó muchos remedios de la medicina china. Caminaba como un anciano y necesitaba un bastón. Como no valoraba su propia vida ni su salud, siguió masturbándose incluso mientras tomaba los medicamentos. Por eso, a los 12 años ya había agotado sus bendiciones y su tiempo de vida, y fue arrojado al Infierno de los Ojos Eléctricos y las Bolas de Hierro para recibir castigo durante 800 años.
[Resumen no literal. Se omiten los detalles de violencia sexual contra un menor.] Vi junto al muchacho una computadora utilizada como instrumento de castigo y una serpiente de fuego que se enroscaba en su cuerpo. El muchacho sufrió lesiones en los ojos y fue atacado por dos grandes lobos mientras soportaba varios castigos a la vez. El sufrimiento era insoportable.
Le pregunté al magistrado del inframundo por qué tenía que sufrir varios castigos al mismo tiempo. ¿Por qué no esperar a que sus ojos se regeneraran por completo antes de someterlo al castigo de la serpiente de fuego y los lobos salvajes?
El magistrado del inframundo dijo: «Estos castigos de ninguna manera pueden recibirse por separado, porque en vida él se masturbaba de inmediato allí mismo, junto a la computadora, mientras miraba su contenido, y después volvía a incurrir en conducta sexual indebida utilizando los instrumentos de estimulación sexual que él mismo había fabricado. Por eso llegó tan pronto al infierno para recibir su retribución. Cuando termine de sufrir la retribución de este infierno, todavía tendrá que ir al Gran Infierno de los Aullidos para seguir recibiendo castigos. Al masturbarse, agotó prematuramente todas sus bendiciones e hizo sufrir profundamente a sus padres: quienes tenían el cabello blanco tuvieron que despedir a quien aún lo tenía negro. Fue un hijo que faltó a la piedad filial, y por eso recibe este castigo. Hoy en día, las personas del mundo de los vivos, desde muy pequeñas, ya no respetan el decoro ni la rectitud; desobedecen y contradicen a sus padres, los insultan y, peor aún, les dan puñetazos y patadas. Su conducta es peor que la de ciertos animales inferiores. Quienes cometen graves faltas de piedad filial entre el cielo y la tierra necesariamente vendrán aquí después de morir para recibir castigo, depurar su conciencia espiritual y purificar su espíritu primordial, hasta que se arrepientan y se enmienden por completo y de todo corazón».
10. ¡¡¡Antes de que se agote la vida en el mundo de los vivos, se llevan con ganchos las tres almas hun!!!
Hoy el magistrado del inframundo me llevó a visitar el Infierno de los Azotes y los Bastonazos, uno de los infiernos de la conducta sexual indebida. ¿Qué es el Infierno de los Azotes y los Bastonazos? Es donde reciben castigo los seres cuyo tiempo de vida aún no se ha agotado y que siguen viviendo en el mundo humano mientras incurren en conducta sexual indebida. Una pequeña parte de sus conciencias espirituales es capturada por los agentes espectrales del inframundo y llevada al infierno para recibir castigo. Las personas tienen tres almas hun y siete almas po;19 los agentes espectrales capturan las tres almas hun de los espíritus culpables y las llevan al infierno para someterlas al castigo. En el mundo humano, estos seres sienten mareos y dolor de cabeza, mucho aturdimiento y confusión. Algunos pueden sentir, en medio de ese estado de confusión, que los golpean, pero la mayoría cree que está teniendo una pesadilla. En los casos graves tienen fiebre y deben acostarse a dormir. Cuando regresan al mundo de los vivos después del castigo, algunos sienten un dolor intenso en todo el cuerpo, como si les llegara hasta los huesos.
¡Este Infierno de los Azotes y los Bastonazos es inmenso! Se puede decir que se extiende hasta donde alcanza la vista, como el mar que vemos en el mundo humano, sin que se distinga dónde termina. Es el mayor de todos los infiernos que he visitado hasta ahora. Dentro hay muchas personas de distintos países, como China, el Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Japón y Tailandia, y también de la India, África, Pakistán y tantos otros lugares. ¡Hay personas de muchísimas nacionalidades! Algo muy lamentable es que también hay innumerables adolescentes y niños recibiendo castigo en este infierno.
Le pregunté al magistrado del inframundo por qué había tanta gente. ¡Este infierno era tan grande que resultaba aterrador!
El magistrado del inframundo dijo: «Precisamente por el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la invención de las computadoras en el mundo humano, una cantidad asombrosa de sitios web pornográficos ha envenenado y contaminado a los adolescentes y a los niños. Todos ellos están incurriendo en conducta sexual indebida y creando las causas para ir al infierno. El número de estos seres que generan karma nocivo sigue acumulándose y aumentando vertiginosamente. Por eso el Buda te ha enviado expresamente a visitar el infierno, para que, cuando regreses, adviertas a los seres que deben observar las cinco virtudes constantes y las ocho virtudes.20 En especial, los jóvenes no deben pensar que todo esto es anticuado y obsoleto. Deben mantenerse puros y cuidarse, abandonar el camino desviado y volver al recto, dejar el mal y practicar el bien. De lo contrario, en el futuro difícilmente escaparán a los crueles castigos del infierno, ¡y para entonces será demasiado tarde para arrepentirse!».
Entonces vi que todos los seres del Infierno de los Azotes y los Bastonazos estaban recibiendo fuertes golpes de los agentes espectrales con sus látigos y bastones. Los agentes espectrales de aquí golpean sin cesar a los espíritus culpables, que gritan de dolor; sus gritos se alzan unos tras otros. Los golpes tienen por objeto hacer que los espíritus culpables reflexionen sobre sus propias faltas. Una pequeña parte de ellos, cuando sus almas regresan al mundo de los vivos y recobran la lucidez, se enmienda con firmeza; pero la gran mayoría vuelve a cometer las mismas faltas después de que sus almas regresan al mundo de los vivos.
Yo, Ayu, quisiera preguntarle al magistrado del inframundo cómo podemos lograr que los seres del mundo de los vivos crean que esta obra, La inexorabilidad de las leyes del inframundo, describe con absoluta veracidad la situación actual de los infiernos. Algunas personas podrían pensar que todo lo que cuento lo he imaginado o inventado, como si leyeran una novela, y les resultaría muy difícil creerlo.
El magistrado del inframundo dijo: «En lo invisible, todo tiene sus causas y sus efectos; algo no es falso simplemente porque no pueda verse. Ninguno de nosotros puede ver a su madre dándolo a luz, pero es un hecho indiscutible. Que algo no pueda verse no significa que no exista. A tres chi sobre nuestras cabezas hay divinidades.21 En este vasto universo hay muchísimas cosas que no podemos ver y que, sin embargo, están estrechamente ligadas a nuestra vida, íntimamente relacionadas con ella. Lo que ocurre es que no percibimos la existencia de los budas, los bodhisattvas, los espíritus y las divinidades. Las oportunidades y las bendiciones de cada persona son diferentes, y tampoco son iguales sus percepciones y experiencias. Las causas y los efectos del bien y del mal nos siguen como la sombra al cuerpo. No es que no haya retribución: es que todavía no ha llegado su momento. La red del cielo es inmensa; aunque sus mallas sean anchas, nada se le escapa. Ayu, también ha sido el Buda quien te ha elegido y ha organizado esta visita para que observes la situación real de los grandes infiernos. Eres una discípula budista que observa los preceptos y reúne las condiciones para asumir esta misión. Cumple con seriedad y dedicación esta buena obra que beneficia a todos».
Gracias por sus palabras de ánimo, magistrado del inframundo. Yo, Ayu, sin duda haré todo lo que esté a mi alcance para cumplir esta sagrada misión.
En ese momento vi que varios funcionarios del inframundo se acercaban al Infierno de los Azotes y los Bastonazos. ¡Ah! Era el soberano del inframundo, el rey Yama. ¡Yo, Ayu, junté las palmas y lo saludé con una reverencia! Resultó que la administración del inframundo tenía que ampliar este Infierno de los Azotes y los Bastonazos, y el soberano del inframundo, el rey Yama, había venido a inspeccionarlo personalmente. El rey Yama seguía muy de cerca el grave problema social de los adolescentes del mundo humano que cometían faltas de conducta sexual indebida. Ahora se veía que no era solo un problema del mundo humano: también el inframundo se veía afectado de inmediato y tenía que ampliarse. Dije, sorprendida: «Este nivel del infierno ya es tan grande que no se le ven los límites. ¿Todavía hay que ampliarlo más?».
El soberano del inframundo, el rey Yama, dijo: «Porque en el mundo de los vivos siguen incorporándose nuevos adolescentes a las filas de los seres que transgreden el precepto contra la conducta sexual indebida. Ven sitios web pornográficos, discos pornográficos y publicaciones pornográficas, se masturban y demás. Aunque su tiempo de vida aún no se ha agotado, estas conductas dañan su virtud y su cuerpo, por lo que es necesario castigarlas con rigor. En el mundo humano no hay leyes que castiguen estos graves problemas, de modo que solo me queda a mí, el rey, ampliar los infiernos y capturar las almas de los vivos para que salden este karma. Durante estos años, las obras de ampliación de nuestro inframundo no han cesado, y el volumen de trabajo también ha seguido aumentando. En comparación con las necesidades, este Infierno de los Azotes y los Bastonazos todavía es demasiado pequeño. ¿Cómo podría albergar a las innumerables almas culpables que llegan cada día? Yo, el rey, le digo que el inframundo no puede detener a quienes, en el mundo de los vivos, cumplen con sus deberes públicos y respetan la ley, observan los preceptos budistas y son de gran bondad. Pero quien haya cometido cualquier transgresión de los preceptos o de la ley no podrá escapar de mi registro de la vida, la muerte, el bien y el mal. Es fácil eludir las leyes del mundo de los vivos, pero es imposible escapar de las leyes del inframundo. A tal causa, tal efecto. Por muy lejos que se encuentre, los agentes espectrales del inframundo siempre podrán dar con usted, salvo que no haya transgredido los preceptos ni cometido delitos. Ayu, debe cumplir bien esta labor de transmitir el mensaje. Esta vez, el inframundo ha hecho una excepción y ha revelado por completo los secretos celestiales para que las personas conozcan la verdad sobre los infiernos. El propósito es que los seres reconozcan que se han extraviado y regresen al buen camino, practiquen el bien y acumulen virtud, reduciendo y eliminando así las grandes catástrofes que los diversos karmas gravemente nocivos provocan en el mundo de los vivos, para evitar que los seres vivos queden sumidos en la devastación. Cuando regrese, exhorte a todos a observar rigurosamente las cinco virtudes constantes y las ocho virtudes, no infringir las leyes de su país, ser filiales con sus padres, respetar a sus maestros y mayores, mantener la integridad y el decoro, y no seguir creando causas y efectos que los lleven al infierno. Bien, todavía tengo asuntos oficiales que atender. Regrese primero al mundo de los vivos».
11. El magistrado del inframundo respondió con seriedad: «¡Nuestro soberano del inframundo ha visto que el mundo de los vivos ya ha liberado una cantidad excesiva de energía perniciosa!».
¡Agradezco las bendiciones de todos los budas! Hoy estuve a punto de no poder escribir el artículo. Estos días han surgido muchos obstáculos para impedir que yo, Ayu, vaya al infierno. Aún no se ha calmado una ola y ya se levanta otra. Primero, un problema con la computadora me impedía escribir; después, unos seres no humanos aprovecharon que dormía para perturbarme intensamente y consumir mi energía vital. Por entonces ya comenzaba a sentir algo de fiebre y dolor de cabeza, y estaba bastante agotada. Esta mañana ya tenía síntomas de resfriado. Cada vez que me resfrío, si recito mantras con diligencia, tardo al menos 7 días en recuperarme; de lo contrario, tardo medio mes.
Hace un momento me dije, con toda la fuerza de mi mente, que hoy de ninguna manera quedaría postrada por la enfermedad, que tenía que ir al infierno y escribir el artículo, y confié en que sería capaz de hacerlo. Entonces me senté y comencé a recitar el mantra del Pavo Real. Al cabo de unos 30 minutos, la fiebre bajó, dejó de gotearme la nariz, la garganta empezó a dolerme menos y el dolor de cabeza desapareció. El resfriado ya comenzaba a mejorar. Siento una gratitud infinita por las bendiciones de Mahāmāyūrī22 y de todos los budas de las diez direcciones. ¡Yo, Ayu, haré todo lo posible por cumplir bien esta labor sagrada para corresponder a la bondad del Buda! ¡De lo contrario, sería indigna del amparo de todos los budas!
Hoy el magistrado del inframundo me llevó a visitar uno de los infiernos de la conducta sexual indebida: el Infierno de las Almas del Inframundo y las Flores de Espadas.
Le pregunté al magistrado del inframundo: «¿Qué es el Infierno de las Almas del Inframundo y las Flores de Espadas?».
El magistrado del inframundo respondió con seriedad: «Este infierno es para los seres cuyo tiempo de vida aún no se ha agotado y que, en el mundo de los vivos, se entregan obsesivamente a la masturbación y a la conducta sexual indebida. Los hombres cambian deliberadamente de pareja sexual femenina todos los días o con frecuencia, y además se sienten orgullosos de ello; las mujeres cambian deliberadamente de pareja sexual masculina todos los días o con frecuencia, y además se creen extraordinarias por hacerlo. Estos seres, que transgreden el precepto contra la conducta sexual indebida y se entregan obsesivamente a ella, alteran gravemente el equilibrio de las energías rectas del yin y el yang entre el cielo y la tierra. Cada vez que mantienen esas relaciones sexuales, sus pensamientos emiten mucha energía de deseo sexual indebido. Esta energía perniciosa atrae a fantasmas, espíritus y otros seres semejantes, y quienes mantienen esas relaciones sufren daños de forma oculta sin darse cuenta. Cuando esta energía perniciosa se vuelve demasiado abundante e intensa y forma una fuerza extremadamente poderosa, necesariamente aparecen innumerables catástrofes de toda clase en el mundo humano para contrarrestarla y restablecer el equilibrio.
»Los seres humanos alteran gravemente las leyes naturales del universo, y en el mundo de los vivos no existen sanciones legales para ello. Las leyes de algunos países occidentales incluso respaldan la legalización de la convivencia de parejas sin casarse y otras cosas semejantes. Quienes elaboran estas leyes deben sufrir retribuciones infernales inconmensurables e ilimitadas; solo cuando esas leyes se hayan derogado por completo en el mundo de los vivos podrán saldar sus consecuencias kármicas en el infierno. Como bien se dice, los bodhisattvas temen las causas y las personas comunes temen los efectos. Cada día, todo cuanto hacemos debe ajustarse a la ley de causa y efecto; debemos tener cuidado de que un descuido momentáneo no nos acarree malas retribuciones en vidas futuras. Nuestro soberano del inframundo ha visto que el mundo de los vivos ya ha liberado una cantidad excesiva de energía perniciosa, y que gran parte de este karma nocivo ha sido generado por adolescentes menores de edad. Por ello, nuestro soberano ha construido aún más infiernos nuevos para castigar a estos seres que transgreden los preceptos y cuyo tiempo de vida todavía no ha terminado. Espera que, al capturar las almas de los vivos y llevarlas al infierno para castigarlas, las personas reciban una advertencia, se elimine su karma culpable y también se reduzca el tiempo durante el cual tendrán que sufrir castigos en el infierno después de morir».
Gracias, magistrado del inframundo, por explicármelo todo con tanto detalle. ¡He vuelto a aprender muchas cosas! ¡De verdad, muchas gracias!
Cuando llegué al Infierno de las Almas del Inframundo y las Flores de Espadas, vi que también era muy extenso. Dentro había muchos niños, especialmente de países occidentales, que estaban recibiendo castigo juntos. ¡Eran muchísimos! Los había del Reino Unido, Estados Unidos, Francia y también de China. En fin, podían verse personas de prácticamente todas las nacionalidades y grupos raciales.
[Resumen no literal; se omiten los detalles de violencia sexual contra menores.] En ese momento vi que los agentes espectrales arrastraban fuera a los espíritus de muchos niños varones para someterlos a crueles castigos con instrumentos de hierro semejantes a flores. También se castigaba a espíritus femeninos con instrumentos parecidos, calentados a gran temperatura. Los gritos de tantos condenados eran ensordecedores. Me sentí muy mal al oírlos y, tras mirar solo un momento, me retiré de inmediato, profundamente afligida. Si no fuera por aportar mi esfuerzo a la labor de exhortar a las personas, no querría venir aquí en absoluto.
En el mundo de los vivos, los seres sometidos a este castigo sienten como si tuvieran fiebre y permanecen acostados, sumidos en un sueño confuso y pesado. Como sus tres almas hun han sido capturadas y llevadas al infierno, tampoco pueden llevar una vida normal. Algunos creen estar teniendo una pesadilla, pero sufren mucho más que en una pesadilla.
La mayoría puede sentir ese dolor físico, especialmente el dolor intenso en la parte inferior del cuerpo y el malestar de intensas punzadas.
Una pequeña parte de estas personas, después de cumplir el castigo en el infierno, recapacita a causa del dolor físico y se enmienda.
El magistrado del inframundo dijo que el rey Yama presta mucha atención a este grave problema social y que el castigo de los espíritus culpables busca impedir las graves calamidades que la continua propagación de esas malas costumbres trae al mundo de los vivos.
Yo, Ayu, quisiera preguntarle algo más al magistrado del inframundo: «¿Por qué los castigos de estos infiernos de la conducta sexual indebida parecen tan modernos, con computadoras que sirven como instrumentos de tortura, espejos de hielo que emiten luz y otras cosas semejantes?». El magistrado del inframundo dijo: «El infierno es el reflejo del mundo humano. En cuanto los seres del mundo humano producen algún objeto moderno que sirve para transgredir los preceptos, el infierno incorpora inmediatamente un instrumento de tortura igual para castigarlos. ¡Qué avanzadas están hoy las técnicas de embellecimiento del mundo de los vivos! Basta con gastar algo de dinero para cambiar por completo el aspecto del cuerpo en cualquier momento sin que nadie lo sepa. En el mundo de los vivos tal vez logren engañar a los demás y escapar, pero ante las leyes del inframundo, cambiar de aspecto no sirve de nada: incluso si alguien ya ha renacido varias veces, nuestro soberano puede encontrarlo de inmediato y traerlo bajo custodia para ejecutarlo conforme a la ley. Ayu, cuando regreses, advierte bien a los seres del mundo de los vivos que deben cumplir con sus deberes públicos y respetar la ley, ser filiales con sus padres y practicar la benevolencia, la rectitud, el decoro, la sabiduría y la fidelidad a la palabra dada. Que no digan que son viejos tópicos anticuados. Deben saber que estas son las normas que mantienen el equilibrio del funcionamiento normal del cielo y la tierra. Quien no las observe será eliminado por la naturaleza y castigado por la ley de causa y efecto.
A mí, Ayu, me gustan mucho los sutras budistas; me gusta especialmente estudiar directamente las escrituras originales. Es como asistir en persona a una asamblea del Dharma, como si estuviera en el Pico del Buitre, en la India de hace 2500 años, y escuchara al propio Buda exponer, con la sublime y maravillosa voz del Dharma, las enseñanzas del despertar. Esa sensación no puede describirse con palabras sencillas. Lo mejor es que todos estudien con frecuencia las escrituras originales. En ellas pueden encontrarse, una a una, respuestas a muchísimas cuestiones profundas y sutiles sobre la vida.
En todas las escrituras, el Buda nos enseña cómo conducirnos bien. Explica con gran claridad cada detalle: observar los preceptos como causa del despertar, cultivar las seis perfecciones y las innumerables prácticas,23 practicar con diligencia y perseverar hasta alcanzar el despertar insuperable, perfecto y completo. Al principio, quizá algunos compañeros de práctica no entiendan el significado de las escrituras. En realidad, no importa: si perseveran en estudiarlas cada día, sin duda comenzarán a comprenderlas poco a poco. Lo más importante es perseverar a diario. Cuando yo, Ayu, comencé a estudiarlas, cada lectura me parecía extraordinariamente sublime, pero inmediatamente después lo olvidaba todo por completo. Solo me quedaba en la mente la impresión de que eran sumamente sublimes; en cuanto a su contenido, no podía explicar de qué trataban. ¡Qué pesados eran mis obstáculos kármicos! Pero, como me gustaban las escrituras, tenía que recitarlas todos los días aunque las olvidara. Después de varios años así, descubrí que empezaba a recordar algunas cosas, o que en distintos momentos y lugares comprendía espontáneamente algunos principios. Por eso la perseverancia es muy importante. Debemos aprovechar que todavía tenemos un cuerpo humano sano para estudiar más las escrituras. Ese es mi deseo para todos. La vida es impermanente: si no llega la siguiente respiración, ya estamos en la próxima vida. Si de verdad queremos corresponder a la bondad del Buda, solo practicando con seriedad y observando los preceptos seremos verdaderos discípulos suyos. ¡Esforcémonos todos juntos por avanzar con diligencia y observar los preceptos!
¡Parto sobre el loto blanco! ¡Amitābha! ¡Yo, Ayu, junto las palmas ante el magistrado del inframundo!
Hoy el magistrado del inframundo me llevó a visitar un Infierno de los Engranajes, los Lobos y las Serpientes. Los seres que vienen a recibir castigo aquí son hombres a quienes en vida les gustaba mantener relaciones sexuales con dos mujeres al mismo tiempo, o mujeres que mantenían relaciones sexuales con dos hombres al mismo tiempo. Llegamos, ¡y de nuevo se oían gritos desgarradores!
Vi a un hombre desnudo que parecía estar atado a una rueda giratoria. A ambos lados de la rueda había dos serpientes de cuerpo blando, casi pegadas a él: una era roja y la otra de un tono azul verdoso oscuro. Una de ellas lo envolvía con fuerza sin soltarlo y le mordía la cabeza, la cara y las orejas, arrancándole trozos de carne; el suelo estaba cubierto de sangre. La otra le mordía la parte inferior del cuerpo. El hombre parecía sufrir un dolor extremo y aullaba de agonía.
Después miré a la mujer que estaba al lado. También estaba desnuda y atada a una rueda giratoria. A ambos lados de la rueda había dos lobos salvajes de hierro, extremadamente feroces, que la desgarraban a mordiscos sin cesar. Uno le mordía el pecho y el otro la parte inferior del cuerpo. La mujer pedía auxilio a gritos, pero nadie le hacía caso. En fin, la escena era sumamente sangrienta. Ni aquel hombre ni aquella mujer eran muy mayores: ¡con apenas treinta y tantos años ya habían descendido al infierno para recibir su retribución! ¡Qué desdicha!
El magistrado del inframundo me dijo con semblante severo: «Estos seres no solo dañan su propia naturaleza espiritual, sino que también corrompen gravemente las costumbres sociales. Por eso el inframundo debe castigarlos con rigor. Tienen que recibir castigo aquí durante 500 años y después serán enviados a otros infiernos para ser juzgados. En la actualidad hay cada vez más seres de esta clase, y este infierno ha vuelto a ampliarse recientemente. En adelante tendrás que venir a visitarlo más a menudo. Además de este infierno de la conducta sexual indebida, también debes visitar y registrar la situación real de otros infiernos, para que el libro pueda imprimirse cuanto antes y beneficiar a los seres del mundo de los vivos. Así podrán dejar de hacer el mal y arrepentirse lo antes posible, practicar el bien y acumular bendiciones, reducir sus posibilidades de entrar en el infierno y disminuir las catástrofes del mundo de los vivos».
13. Primer encuentro con el máximo soberano del inframundo, el Emperador de Fengdu24
¡En este libro, La inexorabilidad de las leyes del inframundo, yo, Ayu, he volcado todas mis fuerzas! Aunque tengo pocos estudios y mi escritura es sencilla y poco refinada, mi deseo constante de que todos los seres sintientes observen bien los preceptos budistas es completamente sincero.
Últimamente he visto a una hermana en el Dharma que no deja de difamar al maestro Tan, con una actitud agresiva y palabras que no dejan margen alguno. El maestro Tan ha sido un benefactor para mí: de sus artículos he aprendido muchas enseñanzas budistas vivas y concretas, ¡y se lo agradezco profundamente! Además, el rey Yama, soberano del inframundo, lo nombró personalmente para revisar el manuscrito de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, y él aceptó de buen grado. Cuando se trata de ayudar a los seres sintientes a librarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad, el maestro sin duda no se negará. Si las difamaciones de alguien llegaran a perjudicar la publicación y difusión de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, sería, sin duda, un problema muy grave.
Por eso quiero aportar lo que esté a mi alcance y salir en este momento en apoyo del maestro, consultando personalmente al magistrado del inframundo para que lo aclare todo.
Hoy quiero preguntarle al magistrado del inframundo: «¿Lo que enseña el maestro Tan es el Dharma correcto?».
El magistrado del inframundo responde: «Lo que enseña el maestro Tan es el Dharma correcto. No hay que dudarlo; de otro modo, ¿cómo lo habría designado el soberano del inframundo para revisar el manuscrito? Ayu, al preguntar eso, es como si desdeñaras la sabiduría del soberano del inframundo».
«¡Ah! ¡Lo siento, magistrado del inframundo! Me he equivocado al hacer esa pregunta. Le ruego que perdone mi falta».
El magistrado del inframundo dice: «Cuando el Buda estaba bajo el árbol de la bodhi, a punto de alcanzar la budeidad, Māra vino a perturbarlo con gran ímpetu. El Buda repelió al ejército de Māra con la fuerza de su concentración en samādhi y el majestuoso poder espiritual de los méritos de su compasión. Māra no tuvo más remedio que retirarse, pero al hacerlo formuló este voto: “Ahora no puedo destruir tu concentración, pero en la futura era del declive del Dharma enviaré a mis hijos y nietos demoníacos, vestidos con tus ropas, a destruir tu Dharma”. Solo entonces Māra se marchó, lleno de ira, y el Buda derramó lágrimas de compasión. En realidad, el Buda no temía que Māra destruyera el Dharma correcto; se compadecía de los hijos y nietos demoníacos de Māra, que, tras destruir el Dharma del Buda y difamar el Dharma correcto, sufrirían consecuencias kármicas inconmensurables e ilimitadas en los infiernos. Antes de entrar en el parinirvāṇa25, el Buda también enseñó a sus discípulos que los seguidores budistas de épocas posteriores debían tomar los preceptos como maestro y guiarse por el Dharma, sin depender de las personas. Lo más importante es comprobar si el Dharma que alguien enseña concuerda con los sutras budistas. El Sutra Śūraṅgama dice: “Lo que concuerda con estas palabras mías se llama enseñanza del Buda; lo que no concuerda con ellas es enseñanza de Pāpīyān26”. En la era del Dharma correcto, incluso estando presente el Buda, Māra venía a causar perturbaciones. ¡Cuánto más ahora, en la era del declive del Dharma, cuando los falsos maestros que predican son tan numerosos como los granos de arena del Ganges! Donde haya Dharma correcto, sin duda habrá demonios. Esto también ofrece una prueba en el camino de la práctica: una oportunidad de templar y elevar la espiritualidad. Incluso el Buda sufrió en su tiempo las difamaciones de Devadatta, su primo menor e hijo de un hermano del padre del Buda. Devadatta procuraba perjudicarlo y tenderle trampas por todas partes. Más tarde, Devadatta entró aquí, en los infiernos, para sufrir su castigo».
En ese momento llegó de pronto un funcionario del inframundo con un anuncio: «El Emperador de Fengdu ha ordenado que la mujer del mundo de los vivos Shangguan Yuhua comparezca inmediatamente ante él». ¡Ah! ¡Me llevé un susto! El Emperador de Fengdu es la máxima autoridad de este lugar y quería verme. ¿Qué acontecimiento grave habría ocurrido? Fui de inmediato con el magistrado del inframundo.
¡Llegamos al gran salón! Me arrodillé inmediatamente para presentar mis respetos al Emperador de Fengdu.
«Yo, Shangguan Yuhua, mujer del pueblo, habitante del mundo de los vivos, del país de Zhendan, en el continente meridional de Jambudvīpa27, ¡me postro ante el Emperador de Fengdu! Ruego al Emperador de Fengdu que perdone mis faltas».
El Emperador de Fengdu que vi llevaba vestiduras de corte y una corona enjoyada. Estaba sentado en un sitial elevado; su rostro era de un negro profundo y su expresión, especialmente severa, inspiraba sobrecogimiento y temor.
Entonces el Emperador de Fengdu tomó la palabra: «Ya conozco el motivo de tu visita, y por eso te he concedido la gracia de recibirte. El señor Tan, del mundo de los vivos, cuyo seudónimo es Wenshu Mojie, enseña el Dharma correcto para instruir a los seres de la era del declive del Dharma y purificar el corazón de las personas. Hoy, en el mundo de los vivos, los valores morales se degradan día tras día y existe una grave carencia de educación sobre las causas y sus consecuencias. Las personas no saben qué significa que el bien recibe buenas consecuencias y el mal, malas consecuencias. Por eso promueven sin escrúpulos una mentalidad permisiva, matan seres vivos, incurren en conducta sexual indebida y difaman a otras personas, creyendo que se trata de libertad de expresión, sin saber que ya han cometido la falta de difamar a otros y a las enseñanzas sagradas. Lo que enseña el señor Tan es el Dharma correcto, que rescata el corazón de las personas y las guía a superarse, corregir sus faltas y renovarse. A cualquiera que proteja y apoye el Dharma correcto enseñado por el Buda, puedo reconocerle méritos y otorgarle recompensas. Quien siga las enseñanzas del Buda y las practique durante toda su vida sin transgredirlas, aunque se limite a su propia práctica y no las difunda, con toda certeza no tendrá que venir a sufrir a los infiernos. Quien no solo las practique toda su vida sin transgredirlas, sino que además las transmita a otros para difundirlas, sin duda recibirá más bendiciones y una vida más larga, y esas bendiciones alcanzarán a sus descendientes. Quien no las practique y, además, las ataque y difame deliberadamente, perderá con certeza bendiciones y años de vida en su existencia presente. Al morir, entrará en el Infierno de la Extracción de la Lengua y en el Infierno de los Aullidos, y sufrirá también las crueles torturas infernales de que le arranquen los ojos, le inflijan tormentos en el corazón28, le corten las orejas y otras semejantes. En cuanto a la duración del castigo, habrá que esperar a que todos los seres que creyeron esas palabras difamatorias contra el Dharma correcto recuperen la fe correcta y comiencen de nuevo a practicarlo. Solo entonces el espíritu culpable de aquella difamación tendrá una oportunidad de salir de los infiernos. Después, cuando renazca como ser humano, sufrirá penosas consecuencias kármicas: nacerá en una condición social baja o con facultades incompletas, ciego de ambos ojos, sordo o con el cuerpo débil y demacrado; o padecerá pobreza y una condición humilde, un entorno de vida adverso, escasez de recursos, discordia familiar y toda clase de contrariedades. Regresa cuanto antes y escribe mis palabras. Espero exhortar a los seres que persisten en su extravío a que no difamen el Dharma correcto, rectifiquen y se arrepientan».
El magistrado del inframundo dice que hoy me llevará a visitar el Infierno de las Pantallas de Luz Eléctrica.
¿Qué es el Infierno de las Pantallas de Luz Eléctrica? Es el lugar para quienes, durante su vida, cometieron la falta de producir publicaciones, discos, imágenes, videos breves, sonidos, palabras y otros materiales pornográficos; en definitiva, productos pornográficos capaces de provocar fantasías nocivas o suscitar directamente pensamientos de conducta sexual indebida en los seres del mundo de los vivos. Los colocan deliberadamente en sitios web para que los seres los vean a voluntad, corrompiendo así su pensamiento e induciéndolos a cometer faltas kármicas de conducta sexual indebida. También quienes disfrutan volviendo a publicar en sitios web estos productos pornográficos que perturban los pensamientos de los seres deberán entrar en este infierno para recibir su castigo al terminar su vida.
Todos los seres que entren en este infierno para sufrir castigo deberán esperar a que los productos pornográficos que produjeron desaparezcan por completo de los sitios web. Quienes los volvieron a publicar también deberán esperar a que los seres afectados abandonen el mal y vuelvan al buen camino, sin incurrir de nuevo en conductas sexuales indebidas provocadas por haber visto estos productos pornográficos. Solo entonces podrán salir de este infierno.
Le pregunto al magistrado del inframundo: «¿Hay tanta gente en este infierno? ¡Cuántas personas se dedicaban a producir esos materiales!».
El magistrado del inframundo dice: «Todos los seres que vuelven a publicarlos incurren también en esta misma falta y deben entrar en este infierno para sufrir castigo. Por supuesto, su culpabilidad es algo menor que la de quienes los producen. Los sitios web pueden envenenar en poco tiempo a innumerables niños inocentes e ignorantes y perjudicar gravemente el desarrollo de su mente. El desarrollo de la mente de cada persona durante su infancia constituye la base de su conducta adulta. Sin embargo, las personas de hoy adquieren estas malas aficiones a edades muy tempranas. Como dice el Sutra de Kṣitigarbha: “Si encuentran influencias perniciosas, el mal aumenta con cada pensamiento”. Los hábitos se vuelven una segunda naturaleza y, cuando crecen, resulta muy difícil que surja en ellos el arrepentimiento necesario para corregirse, a menos que encuentren la guía de un gran maestro espiritual. En el mundo actual, la tecnología informática se renueva día a día y, a falta de educación sobre las causas y sus consecuencias, ya son innumerables los menores que ven a diario estos productos pornográficos en sitios web. De todas estas causas y consecuencias deben responder quienes producen esos materiales y quienes los vuelven a publicar. Por eso el inframundo ha construido especialmente este infierno para castigarlos con severidad».
Veo a los seres de este infierno: todos caminan desnudos hacia las computadoras. Lo que ven en las computadoras son únicamente productos pornográficos; lo que yo veo, en cambio, son computadoras que sirven de instrumentos de tortura. Tienen un color rojo de fuego y emiten luz. Cuando los espíritus culpables se acercan a ellas, cegados por la lujuria, las computadoras lanzan ganchos de un rojo encendido que les arrancan inmediatamente ambos ojos. También disparan agujas eléctricas de hielo que los hacen sangrar por todo el cuerpo: primero les perforan la cabeza y después siguen hacia abajo hasta cubrirlos por completo. ¡En definitiva, es una escena terriblemente atroz! Además, deben soportar esta tortura cruel por tiempo indefinido, hasta que los productos pornográficos desaparezcan por completo del mundo. ¡Es un sufrimiento verdaderamente inconmensurable e ilimitado! ¡Será mejor salir ya de este infierno! ¡No soporto verlo!
El magistrado del inframundo continúa explicándome: «Ayu, antes de que La inexorabilidad de las leyes del inframundo se publique como libro, debes dar a conocer su contenido en sitios web, para que los seres que tengan afinidad con él puedan comunicárselo unos a otros y volver a publicarlo, y así se logre purificar el corazón de las personas. A quienes lo vuelvan a publicar se les anotará una gran buena acción en su registro personal de buenas y malas acciones del inframundo. Su mérito será igual al de honrar y cuidar a los padres, sin diferencia alguna.
»Entre todos los males, la lujuria ocupa el primer lugar; entre todas las virtudes, la piedad filial es la primera. Mi señor, el soberano del inframundo, aprecia y elogia por encima de todo a quienes honran y cuidan a sus padres en el mundo de los vivos. Por hoy terminamos aquí; regresa».
Desde que comenzó a publicarse La inexorabilidad de las leyes del inframundo, algunas personas han creído que se trata de textos escritos mediante escritura mediúmnica fuji o posesión espiritual. Por eso debo recalcar aquí una vez más que, después de sentarme a meditar y entrar en quietud, ¡mi mente debe estar libre de pensamientos dispersos para que pueda concentrar su fuerza! Luego, apoyándome en la bendición del poder del Buda y en un estado de plena lucidez, llego a los infiernos en un instante sobre el loto blanco. Por tanto, el contenido de La inexorabilidad de las leyes del inframundo se ha verificado mediante repetidos viajes de ida y vuelta a los infiernos, ¡y tiene un valor de consulta sumamente alto! Si hubiera errores, se deberían a que, por las limitaciones de mi práctica espiritual, habría oído mal. Pero mi deseo de trabajar para los budas y bodhisattvas y de observar los preceptos para beneficiar a todos los seres es absolutamente sincero.
Por eso, La inexorabilidad de las leyes del inframundo es una obra completamente distinta de las escritas mediante las prácticas populares de escritura mediúmnica fuji, posesión, qiling29 o sueños. Ruego a todos los lectores que lo tengan presente.
Hoy quiero preguntarle al magistrado del inframundo: «¿El barrio de la gente común del inframundo pertenece al reino de los fantasmas?».
El magistrado del inframundo dice: «El barrio de la gente común está comprendido en el reino de los fantasmas. Es decir, sus habitantes son seres que, cuando fueron humanos, no fueron ni buenos ni malos: no realizaron grandes buenas acciones ni cometieron grandes males, sino que pasaron toda su vida de forma corriente. Cuando termina su vida, los Guardianes Negro y Blanco de la Impermanencia los conducen primero al gran salón del juicio, donde se examina el registro de sus buenas y malas acciones. Los seres que no tengan karma que los lleve a los infiernos pueden ser destinados a este barrio de la gente común. Quienes tengan un gran karma benéfico pueden ascender o regresar al mundo humano para renacer».
Hoy visitaremos el barrio de la gente común. ¡Ah! En el lapso de un pensamiento ya hemos llegado. Este lugar se siente muchísimo mejor que los infiernos; al menos, aquí no hay que sufrir castigos. Veo que los seres que viven aquí son bastante parecidos a los del mundo de los vivos, y todos gozan de mucha libertad. Los habitantes del barrio de la gente común pueden desplazarse libremente y realizar pequeñas transacciones comerciales a voluntad.
Aquí hay adultos, niños y tiendas. El cielo es gris, no hay sol, y tampoco estrellas ni luna. Sus ropas se ven oscuras. No tienen cuerpos de carne y sangre; sus formas parecen algo ligeras, como si flotaran. No se percibe en ellos esa sensación de atracción de la gravedad que hay cuando caminan los seres del mundo de los vivos. Esa es una de las diferencias.
Me acerco a mirar. Delante se ha reunido un grupo de habitantes comunes del reino de los fantasmas. ¡Ah! Es una zona de venta minorista de toda clase de artículos, con forma de un largo pasillo. El pasillo es muy largo y hay puestos de venta a ambos lados. Cada puesto tiene dos o tres dueños, aunque en algunos hay una sola persona atendiendo.
Aquí hay una zona de comidas; veamos qué comen. ¡Ah! ¿Cómo es que toda su comida carece de calor y está completamente fría? Todos los alimentos parecen muy ligeros. Mejor dicho, a la vista parecen objetos, pero cuando los tomo en la mano no percibo ningún peso material. En el mundo de los vivos, al tomar un vaso de agua se siente su peso; con las cosas de aquí no ocurre eso. ¡Veamos ahora cómo comen los cuerpos espirituales del barrio de la gente común! Parece que absorben los alimentos, y lo hacen muy deprisa. En ese momento, de pronto oigo que una dueña me llama.
«Es una sopa refrescante e hidratante recién hecha. Después de tomarla, volverá a tomar otra el año que viene».
¡Vaya! ¿Una vez al año? ¡Ni el hongo lingzhi tiene semejante efecto! Tomarla una sola vez y quedar nutrida para todo un año: ¡qué poder nutritivo tan extraordinario!
Ella dice: «¡Señorita, su temperatura corporal es muy alta! Debe cuidarse. ¡Venga, tome un cuenco! Después de tomarlo le bajará la temperatura y se sentirá aliviada».
En el mundo de los vivos, desde pequeña mi temperatura corporal ha tendido a ser baja; sin embargo, al llegar al barrio de la gente común, resulta que se considera alta.
Por el camino veo cuerpos espirituales haciendo compras libremente. Este barrio de la gente común da la impresión de un lugar de vida corriente y conserva cierto aire yin, pero es muchísimo mejor que los infiernos.
Quiero preguntarle al magistrado del inframundo: «¿Cuánto viven por término medio los seres del barrio de la gente común? ¿Se alimentan absorbiendo la comida?».
El magistrado del inframundo dice: «En cuanto a su duración de vida, la más corta es de 300 años y la más larga alcanza los 1500. Quienes poseen raíces de bondad y practican espiritualmente pueden concluir antes su vida aquí y ascender al mundo humano o a los cielos. Respecto a los alimentos, no necesitan hacer tres comidas diarias como los seres del mundo de los vivos. Se nutren por contacto, absorbiendo la esencia de los alimentos; una sola comida puede mantenerlos saciados aproximadamente un año. Si sus descendientes del mundo de los vivos les presentan ofrendas una vez durante la festividad de Qingming, en abril30, eso puede saciarlos durante un año. Pero recuerden bien que nunca deben usar carne en las ofrendas a sus antepasados, pues eso aumenta el karma negativo de los antepasados que se encuentran en el reino de los fantasmas. Sus descendientes del mundo de los vivos deben presentarles alimentos vegetarianos, flores frescas, frutas y cosas semejantes. Por supuesto, lo mejor es recitar sutras y el nombre del Buda, acumular virtud y hacer el bien, dedicándoles esos méritos para corresponder a la bondad con que los criaron y ayudarlos a ascender cuanto antes.
»Por hoy terminamos aquí. No olvides decir a las personas del mundo, cuando regreses, que no vuelvan a hacer ofrendas de carne a sus antepasados, pues eso solo les causa sufrimiento». Esta visita de aprendizaje al barrio de la gente común del inframundo me ha abierto de verdad los ojos, ha ampliado mis conocimientos y me ha enseñado muchas cosas. Resulta que, después de morir y convertirse en fantasmas, las personas realmente tienen otro espacio de existencia y otro mundo donde continúan la vida de consecuencias kármicas que aún no ha concluido.
16. ¡Autores de imágenes eróticas de alcoba de hace más de 1900 años, de la lejana dinastía Han Occidental, siguen hoy encarcelados y sufriendo en los grandes infiernos!31
Agradezco al Buda sus diversos medios hábiles y compasivos para guiar a los seres y liberarlos, disponiendo y creando toda clase de oportunidades para que todos practiquen. En la práctica espiritual, quien no avanza retrocede. Me avergüenza de verdad: debía haber ido a los infiernos anoche, pero lo pospuse por cansancio. Aprovecho esta ocasión para expresar mi arrepentimiento ante los budas y bodhisattvas. En muchos sutras, el Buda nos enseña a todos cómo esforzarnos con diligencia y cómo observar los preceptos. ¡Qué vergüenza, qué vergüenza!
En el Sutra Avataṃsaka, el Buda dice: «¡Hijos del Buda! Los bodhisattvas mahāsattvas tienen diez formas de esfuerzo diligente. ¿Cuáles son esas diez? El esfuerzo diligente en enseñar y guiar a todos los seres; el esfuerzo diligente en penetrar profundamente en todos los dharmas; el esfuerzo diligente en embellecer y purificar todos los mundos; el esfuerzo diligente en practicar todo lo que aprenden los bodhisattvas; el esfuerzo diligente en eliminar el mal de todos los seres; el esfuerzo diligente en poner fin a todos los sufrimientos de los tres destinos desafortunados; el esfuerzo diligente en vencer a todas las huestes de demonios; el esfuerzo diligente en aspirar a ser ojos puros para todos los seres; el esfuerzo diligente en hacer ofrendas a todos los budas; y el esfuerzo diligente en alegrar a todos los tathāgatas. Estas son las diez. Si los bodhisattvas permanecen firmemente en estas prácticas, alcanzarán plenamente la insuperable perfección de la diligencia de los tathāgatas». Siento que todavía tengo deficiencias en este aspecto del aprendizaje y la práctica diligente. De verdad debo redoblar mis esfuerzos para avanzar.32
Veamos también lo que dice el Buda en el Sutra del Gran Tesoro de Joyas, sección «Tesoro del Bodhisattva»: «Sin temor, sin terror, sin sobresalto, sin miedo, desarrollan cuatro poderes firmes y valerosos. En las sutiles y maravillosas puertas del Dharma del Tesoro del Bodhisattva, aumentan aún más su diligencia, sin abandonarlas ni dejarlas, sin alejarse ni separarse de ellas. Alcanzan plenamente una fe y comprensión vigorosas, una fe y comprensión firmes, una paciencia firme y un recto esfuerzo firme. Śāriputra, te expondré una parábola como medio hábil para explicar la paciencia firme y el recto esfuerzo firme, a fin de que los bodhisattvas los alcancen y recorran el camino del bodhisattva sin preocuparse por su cuerpo ni por su vida».33 Me avergüenza de verdad estar cansada después de haber ido a los infiernos unas cuantas veces seguidas. Me siento indigna de la inmensa bondad de las enseñanzas de los budas y bodhisattvas. Debo seguir esforzándome por observar bien los preceptos y practicar con diligencia para corresponder a su bondad. También deseo que todos alcancen una fuerza ilimitada, avancen con valentía y diligencia, se apliquen con recto esfuerzo y mantengan sus preceptos como perlas resplandecientes.
Antes de partir, descubro que bajo mis pies hay un loto más. ¡Gracias a los protectores del Dharma! ¡Los budas y bodhisattvas son siempre compasivos! Hoy, con un loto adicional, voy mucho más deprisa y llego a los infiernos en un instante. Saludo respetuosamente al magistrado del inframundo, que ya me está esperando.
Hoy quiero consultar al magistrado del inframundo sobre las consecuencias kármicas de escribir, imprimir y vender libros pornográficos; las de los empresarios que filman películas pornográficas o producen discos pornográficos; las de los actores que participan en esas películas; y las de vender productos que favorecen la actividad sexual, como los afrodisíacos.
El magistrado del inframundo me lleva de inmediato a visitar un lugar llamado «Infierno Yanhua Fangun». Mientras conversamos, ya empiezo a percibir una atmósfera distinta, muy negativa; diría que es un aire de lujuria. Todo el infierno está lleno de una energía yin inagotable, pero en este lugar el aire de lujuria es muchísimo más intenso que la energía yin, hasta el punto de eclipsarla. Además, hay un intenso hedor. Si no fuera para contárselo a todos, de verdad no querría ir a verlo.
Ya hemos llegado, y de nuevo se oyen grandes alaridos y gemidos de dolor. Aquí hay muchos espíritus de hombres y mujeres. No hablan entre sí, ni se comunican, se saludan o se consuelan. Ni siquiera se dicen algo tan sencillo como «¿Estás sufriendo?», porque todos están soportando sin cesar las consecuencias kármicas de los infiernos.
Veo que uno de los espíritus está sobre una silla muy pequeña. Apoya ambas manos en ella y se pone de cabeza, con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba. ¡Es una postura muy exagerada! Después cae al suelo, muere por el golpe, vuelve a la vida y empieza de nuevo. El magistrado del inframundo dice que esta es la consecuencia kármica de haber disfrutado, durante su vida, describiendo en libros pornográficos posturas de conducta sexual indebida con la mujer invertida y el hombre erguido.
Hay un espíritu que se mantiene apoyado en el suelo sobre una sola mano. Lo veo tan agotado que ya suda y tiembla. En cuanto se detiene, una gigantesca ave desciende volando y lo devora; después vuelve a la vida y el castigo se repite. Resulta que este es el castigo de quienes, durante su vida, disfrutaban describiendo actos de conducta sexual indebida especialmente extremos, como azotar o buscar estimulación de los sentidos.
Hay un espíritu que no deja de girar sobre el suelo. En cuanto se detiene, llegan muchos lobos gigantes que lo despedazan y devoran. Esta es la consecuencia kármica de haber disfrutado preparando drogas alucinógenas que estimulan el deseo sexual durante su vida.
Hay un espíritu castigado a permanecer de pie sobre una sola pierna, como si estuviera realizando movimientos del acto sexual. En cuanto se detiene, una gran ave de hierro se abalanza sobre él y lo mata de un golpe. Después, una ráfaga de viento le devuelve la vida y vuelve a sufrir el castigo. Esta es también una consecuencia kármica de escribir libros pornográficos.
Hay un espíritu que toma medicamentos sin parar. En cuanto se detiene, empieza inmediatamente a vomitar con violencia hasta quedar medio muerto, y entonces lo obligan a tomarlos otra vez. Esta es la consecuencia kármica de haberse dedicado durante su vida a investigar y producir afrodisíacos y fármacos que estimulan el deseo sexual.
Hay un espíritu que sostiene un instrumento de tortura parecido a una antorcha tubular y no deja de quemarse los genitales hasta que quedan destruidos y deshechos. El viento los restaura y vuelve a sufrir una y otra vez el mismo ciclo. Esta es la consecuencia kármica de haber disfrutado vendiendo utensilios para favorecer la actividad sexual durante su vida.
Hay dos espíritus que sostienen juntos unas pequeñas serpientes que vibran y se aplican el castigo junto a sus propios genitales. Ambos sufren el dolor extremo de que sus genitales queden triturados y destrozados. En vida, los dos eran empresarios dedicados a vender productos sexuales.
Hay un espíritu sentado en una silla muy pequeña, puntiaguda y abrasadora, escribiendo sobre una mesa al rojo vivo que lanza fuego. Intento captar sus pensamientos y descubro que está pensando en cómo escribir un libro pornográfico. En cuanto se dispone a escribir, ambas manos se le queman hasta desaparecer; después vuelve a la vida y sufre de nuevo esta tortura de fuego. Esta es también una consecuencia kármica de escribir toda clase de libros pornográficos.
Por aquí hay espíritus de hombres y mujeres que parecen estar admirando mucho esos libros pornográficos. Debido a sus percepciones invertidas y pensamientos ilusorios, tienen la mente llena de lujuria, así que ven libros pornográficos; yo veo algo parecido a una hoja de papel en blanco. Aquí hay una máquina de impresión que parece una computadora gigantesca. Cuando quieren imprimir los libros pornográficos, la enorme máquina los succiona y los hace pasar a todos por su mecanismo, aplastándolos hasta convertirlos en una pasta de carne. La sangre salpica y ellos aúllan y gritan enloquecidos. Ese dolor descomunal es sencillamente imposible de expresar o soportar; deben sufrir el castigo diez millones de veces en un solo día. Al llegar aquí, ya no puedo seguir mirando y yo misma me siento terriblemente afligida. Estas son las enormes consecuencias kármicas que deben soportar quienes, durante su vida, filmaron películas pornográficas o produjeron discos pornográficos.
Respiro hondo y vuelvo a preguntarle al magistrado del inframundo: «¿Cuántos años tienen que sufrir estas consecuencias kármicas los espíritus culpables?».
El magistrado del inframundo respondió: «Es muy difícil decir cuánto tiempo deberán sufrir estas consecuencias kármicas. Básicamente, puede decirse que solo cuando hayan desaparecido por completo del mundo humano los libros pornográficos que escribieron o imprimieron, las películas y los discos pornográficos que produjeron, y los afrodisíacos, estimulantes de la potencia sexual y demás medicamentos para favorecer la lujuria que fabricaron, llegará el día en que puedan salir del infierno. Aunque vuelvan a nacer en el mundo humano, inevitablemente sufrirán la retribución de nacer en una condición social ínfima. Solo los budas y los bodhisattvas pueden precisar la duración real de sus castigos. A este infierno se le han añadido ahora muchos niveles y toda clase de castigos; antes no ocupaba una superficie tan extensa. Actualmente, con el desarrollo tecnológico, estos productos de conducta sexual indebida se imprimen y fabrican a gran velocidad y en cantidades asombrosas. También se han abierto muchísimas tiendas de artículos sexuales en el mundo humano, y resulta verdaderamente imposible contar a quienes son arrojados al infierno para sufrir por haber cometido delitos y transgredido los preceptos. En realidad, el infierno es un reflejo del mundo humano: en cuanto surge allí algo nuevo que transgrede los preceptos, el infierno se amplía de inmediato para atender las necesidades de esa retribución. Al terminar su vida, los seres que han cometido esas faltas vienen aquí a sufrir sus consecuencias».
Dije: «Estos castigos sin término, ¿no equivalen al sufrimiento del Infierno Ininterrumpido?». El magistrado del inframundo dijo: «¡El sufrimiento de aquí todavía está muy, muy lejos del que se padece en el gran Infierno Ininterrumpido! Estos libros y productos de conducta sexual indebida pueden perjudicar a innumerables e inconmensurables seres. En particular, los sitios web pornográficos contaminan incluso a los niños inocentes y de cuerpo de yang puro. Esto es algo que las leyes del inframundo no pueden tolerar ni perdonar. Te diré que, en el caso de los actores que, como mencioné antes, fueron obligados a rodar películas pornográficas, la retribución será algo más leve: cien años. Pero deben garantizar que no volverán a hacerlo y, además, arrepentirse de su karma negativo. Si un actor participa por dinero en una sola película y después no vuelve a hacerlo, sufrirá la retribución durante mil años. Si posteriormente compra todos los discos pornográficos, los quema y se arrepiente sinceramente, podrá reducir su castigo en quinientos años. Los directores que ruedan películas pornográficas y quienes distribuyen o producen discos pornográficos entrarán en este infierno al terminar su vida y sufrirán su retribución hasta que esas películas y discos hayan desaparecido por completo; solo entonces podrán salir de aquí. Los demás trabajadores relacionados con estas actividades serán arrojados a este infierno para sufrir la retribución durante cincuenta mil años. Todos los que escriben, imprimen o venden libros pornográficos, así como los empresarios, actores, directores y trabajadores relacionados con la producción de películas de conducta sexual indebida y discos pornográficos, sufrirán sin excepción una reducción de sus bendiciones y de su longevidad mientras estén vivos. Por cada libro o película pornográficos, se les reducirán en un año tanto las bendiciones como el tiempo de vida».
Volví a preguntarle al magistrado del inframundo: «Si alguien crea un sitio web para vender discos y videos pornográficos, o los pone a disposición del público para su descarga, ya sea de pago o gratuita, ¿cuál será su retribución?». El magistrado del inframundo dijo: «El principio es el mismo. También será arrojado a este infierno, y solo podrá librarse de su retribución infernal cuando los discos pornográficos que haya vendido hayan desaparecido para siempre del mundo humano y los sitios web pornográficos relacionados hayan cerrado total y definitivamente. Cuando regreses, debes exhortar con firmeza a todos a respetar las leyes, las normas de conducta y los preceptos, ¡para evitar el castigo del Cielo! Por hoy lo dejaremos aquí. Regresa primero en la flor de loto y vuelve otro día».
Quiero explicarles a ustedes, lectores, que he visitado el infierno y conocido lo que sucede en él mediante mi conciencia espiritual, que ha viajado allí en estado de vigilia gracias al poder del Buda. No he ido en sueños ni he obtenido estas respuestas mediante la escritura mediúmnica fuji, como hacen Tiandao, Yiguandao y otros. Yo misma soy también una discípula de las Tres Joyas que ha tomado refugio en el budismo, mantiene una alimentación vegetariana permanente y observa los cinco preceptos. Me llamo Ayu. Todo cuanto he dicho arriba es verdad, palabra por palabra. Dedico los méritos a que todos los seres alcancen la budeidad.
17. Segunda asistencia a un juicio: veo con mis propios ojos las dos oficinas de Recompensa del Bien y Castigo del Mal mencionadas en los libros antiguos
Últimamente he estado visitando los infiernos de la conducta sexual indebida. El infierno de la conducta sexual indebida es el que ocupa la mayor y más extensa superficie de todo el infierno, lo cual muestra que esta conducta constituye actualmente un problema enorme y sumamente grave en el mundo humano. El Buda, dotado de gran sabiduría, ya lo predijo hace mucho tiempo en numerosas escrituras, donde explicó este problema con detalle y nos indicó también minuciosamente cómo resolver por completo este apego fundamental que nos acompaña desde el nacimiento y nos mantiene enredados. Todos deberíamos estudiar más las escrituras para saber de dónde procede el desenfreno sexual y cómo resolverlo. Hay tantas escrituras que es imposible enumerarlas todas de una vez. Por ejemplo:
El Sutra de la extinción total del Dharma, pronunciado por el Buda, dice: «No habrá moralidad; la lujuria desbordada traerá impureza y desorden, y no habrá distinción entre hombres y mujeres… Como el kalpa estará por terminar, los días y los meses se acortarán, la vida humana se hará más breve y a los cuarenta años el cabello será blanco. Los hombres se entregarán a la lujuria, agotarán su esencia y morirán prematuramente; algunos vivirán sesenta años. Los hombres tendrán vidas cortas y las mujeres vidas largas: setenta, noventa o incluso cien años».34
El Sutra de los cuarenta y dos capítulos, pronunciado por el Buda, dice:
«El deseo nace de tu mente;
la mente surge del pensamiento.
Cuando ambos quedan en quietud,
no hay forma ni actividad».35
El Sutra Śūraṅgama de la Gran Coronilla del Buda, sobre la causa secreta del Tathāgata, el significado definitivo de la práctica y la realización, y las innumerables prácticas de los bodhisattvas, lo expresa con mayor claridad: «Si los seres de las seis vías de existencia de todos los mundos no albergan lujuria en sus corazones, no seguirán en la sucesión de nacimientos y muertes. Practicas el samādhi precisamente para salir de las aflicciones mundanas; si no eliminas la lujuria de tu corazón, no podrás salir de ellas. Aunque poseas gran inteligencia y alcances la concentración meditativa, si no cortas con la lujuria, inevitablemente caerás en la vía de los demonios…».
En las escrituras, el Buda explica a todos con insistencia y compasión que el desenfreno sexual procede de los pensamientos invertidos de la propia mente. La mente surge del pensamiento, y cada persona posee esta semilla que la hace circular entre nacimientos y muertes. El Buda nos enseña que debemos cortar de raíz el impulso sexual tanto en el cuerpo como en la mente. Una escritura budista dice:
«Creo karma perjudicial,
como un pilar de madera carbonizada.
En esta vida carezco de dignidad;
en la siguiente será igual.
Dentro de casa carezco de dignidad;
fuera de ella será igual.
Las malas causas producen mal karma,
y por ello entro en las vías de existencia funestas.
En vidas futuras sufriré dolor,
sin saber dónde habitaré.
Todos los devas oirán
mis llantos y sollozos.
No habrá quien me salve ni me proteja;
inevitablemente entraré en el infierno».
Espero que todos aquellos que tengan la afinidad de encontrar este escrito puedan poseer plenamente la fe correcta y la atención correcta, practicar el Dharma correcto, liberarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad.
El magistrado del inframundo dice con seriedad: «Hoy han llegado a la sala de juicios dos espíritus culpables, un hombre y una mujer, para ser juzgados: él era proxeneta y ella, madama».
Digo: «¡Muy bien! Gracias, magistrado del inframundo, por haber dispuesto que pueda asistir al juicio como observadora».
¡Ah! Veo que el rey Taishan, de la Séptima Sala del inframundo, está muy enfadado y furioso. Está a punto de abandonar su asiento; se pone de pie, se inclina hacia abajo y grita a los espíritus culpables: «¡Insolentes espíritus culpables! Sus almas ya han regresado al inframundo y aún se empeñan en justificarse con argumentos falaces. ¿Qué es eso de que ambas partes consentían, de que comer y desear sexo son parte de la naturaleza humana y de que aliviaban las penas de la vida? ¡Todo eso no son más que disparates! Ustedes, como matrimonio, formaban en el mundo humano una familia de posición acomodada y llevaban una vida estable. Sin embargo, dejaron de lado las ocupaciones honradas y, por dinero, reclutaron y engañaron a muchachas y mujeres que no sabían lo que les esperaba, para hacerlas dedicarse a la prostitución. Esta es su primera falta. Además, tramaron engaños para hacerlas caer en sus redes y luego explotaron el dinero que ellas ganaban a costa de su carne y su sangre. Esta es su segunda falta. Deliberadamente hicieron que esas muchachas y mujeres consumieran drogas, apostaran, bebieran y fumaran, y que contrajeran grandes deudas, para controlarlas e impedir que abandonaran la prostitución. Esta es su tercera falta. Cuando tuvieron la desgracia de quedar embarazadas, ustedes organizaron deliberadamente sus abortos, dañando vidas inocentes. Esta es su cuarta falta. ¡Estos actos, que ofenden al Cielo y vulneran los principios morales, son sumamente vergonzosos!».
Junto al rey Taishan hay dos altos funcionarios del inframundo. Uno es el jefe de la Oficina de Recompensa del Bien. Veo que lleva una túnica larga de color morado negruzco y tiene un rostro sereno, con una leve sonrisa. En el infierno ya es algo muy poco común poder ver un rostro así. Todos los funcionarios del inframundo que he visto tienen un aspecto muy severo, aterrador y sumamente feroz. El otro es el jefe de la Oficina de Castigo del Mal. Lleva una túnica larga de color verde oscuro y tiene un aspecto extremadamente feroz y airado. Sus ojos emiten un tenue resplandor blanquecino y espectral; basta con que me mire una vez para sentir malestar en todo el cuerpo. Los sombreros de ambos jefes tienen el mismo diseño, y cada sombrero es del mismo color que la túnica correspondiente.
En ese momento oigo la voz del rey Taishan: «Presenten el Registro del Castigo del Mal y léanlo de inmediato». Entonces veo el libro de registros que saca el jefe de la Oficina de Castigo del Mal. ¡Vaya! Es verdaderamente un registro muy largo. El jefe de la Oficina de Castigo del Mal también tiene un aspecto sumamente severo y comienza a leer todo lo que han cometido estos dos espíritus culpables. Realmente han colmado la medida de sus maldades. Les explicaré una parte para que lo comprendan.
Durante su vida, estos dos espíritus culpables hicieron que algunas muchachas hermosas abortaran muchas veces y adquirieran malos hábitos, con el fin de mantenerlas bajo su control como instrumentos para ganar dinero. Más tarde, algunos hombres con quienes tenían afinidad se casaron con algunas de ellas y las llevaron a sus hogares como esposas o segundas esposas. Sin embargo, en algunos casos las familias se deshicieron por problemas de infertilidad. Algunas, debido al consumo de drogas y a los abortos anteriores, sufrieron secuelas físicas de por vida, como enfermedades ginecológicas crónicas, trastornos del sistema nervioso central y entumecimiento de manos y pies, entre otras. Una de ellas fue abandonada por su marido debido a un trastorno mental, y después también fue abandonada por su familia y terminó viviendo en la calle. Realmente hubo muchísimos sucesos tan terribles que resultaba insoportable escucharlos.
El rey Taishan dice: «¡Ustedes dos, agentes espectrales de aspecto feroz y colmillos salientes36, escuchen la orden! ¡Llévenselos de inmediato! Condúzcanlos al Infierno Yanhua Fangun. Primero sufrirán cien mil años de castigo; veremos si en sus corazones surge arrepentimiento y después tomaremos otra decisión». En ese momento, las piernas de los dos espíritus culpables tiemblan violentamente y sus cuerpos no dejan de estremecerse, pero ya es demasiado tarde para todo.
El magistrado del inframundo dice: «Los espíritus culpables como estos suelen sufrir castigos en el infierno durante muchísimo tiempo. Solo podrán tener la posibilidad de salir del gran infierno cuando todos los seres a quienes perjudicaron se hayan librado por completo de todas las secuelas que les causaron al incitarlos a consumir drogas, abortar y demás, y dichas secuelas hayan desaparecido totalmente».
Le pregunto al magistrado del inframundo: «Si algunas acciones influyen y dañan profundamente el pensamiento de una persona, y quizá hacen falta varias vidas para sanar por completo, entonces también habrá que esperar varias vidas, ¿verdad?». El magistrado del inframundo responde: «¡Así es! Cada persona tarda un tiempo distinto en recuperarse del daño sufrido; unas tardan más y otras menos. Naturalmente, cuanto menos tiempo, mejor. Pero algunos espíritus tienen apegos muy fuertes y necesitan mil años para resolver un solo problema. Hay espíritus que pueden permanecer en un determinado espacio sin querer marcharse, precisamente por apego. En el pasado hubo una joven prostituta que era bastante agraciada y que, afortunadamente, no había adquirido hábitos especialmente malos: solo había aprendido a fumar y beber. En realidad, a ella no le gustaba fumar ni beber; lo había aprendido por las exigencias de su trabajo. Por instigación del proxeneta y de la madama, y conforme a lo que ellos disponían, llegó a abortar seis veces en apenas un año y medio. Más tarde, un comerciante con quien tenía afinidad se casó con ella y la llevó a su casa como esposa. El comerciante no sabía que, pese a ser tan joven, ya había abortado seis veces. Después de casarse, las secuelas de los abortos le causaron infertilidad de por vida y enfermedades ginecológicas. Por eso, poco después, el comerciante tomó a otra mujer como esposa para continuar el linaje. La prostituta no podía aceptar haber sido abandonada por su incapacidad para tener hijos. Cuando terminó su vida, su cuerpo espiritual permaneció en la vía de los fantasmas durante mil años, y solo salió de ella cuando encontró el Dharma correcto con el que tenía afinidad».
El magistrado del inframundo continúa: «Solo te lo explico a grandes rasgos, porque el castigo de cada espíritu culpable que llega al infierno también implica cuestiones relacionadas con otros espíritus a los que ha perjudicado. Básicamente, cada uno de los seres perjudicados por ese espíritu culpable, esté en cualquiera de las seis vías de existencia, debe librarse primero del sufrimiento; solo entonces podrá ese espíritu culpable salir del infierno. En cuanto al tiempo concreto que estos dos espíritus culpables deberán sufrir aquí las consecuencias de sus faltas, todavía no se puede emitir un dictamen definitivo. Esto apenas acaba de comenzar».
Últimamente he estado muy ocupada con numerosos asuntos y, además, tenía que hacer un retiro para mi práctica interior, así que no he tenido oportunidad de ir al infierno a recoger material para escribir. ¡Les pido disculpas a todos por haberlos hecho esperar tanto! Para escribir mis artículos, solo voy al infierno cuando me encuentro en mi mejor estado mental. Cada visita consume parte de mi energía vital, y al regresar tengo que recitar mantras continuamente para reponerla. Hoy me encuentro bien, pero de nuevo han venido fuerzas de otra dimensión a obstaculizarme e impedirme escribir. ¡Su poder tampoco es pequeño! Me han hecho perder otro medio día. Basta un día sin observar los preceptos para convertirse en miembro del séquito de los demonios; hay que observarlos sin falta. Así lo pienso yo. Siempre que encuentro algún obstáculo, recurro a la práctica mental de observar los preceptos para superarlo. Esta práctica mental pertenece al budismo y es muy eficaz. La comparto con todos; hasta ahora puedo decir que ha funcionado cada una de las innumerables veces que la he puesto a prueba.
Antes de entrar en el nirvana, el Buda le dijo a Ānanda: «En la era del declive del Dharma, tomen los preceptos como maestro; apóyense en el Dharma, no en las personas». El segundo volumen del Tratado de la Gran Perfección de la Sabiduría menciona: «El Buda toma la paciencia como armadura, la diligencia como coraza de acero, la observancia de los preceptos como gran caballo, la concentración meditativa como buen arco y la sabiduría como buenas flechas. Por fuera derrota al ejército del rey de los demonios y por dentro destruye a los bandidos de las aflicciones. A esto se lo llama arhat».37 Asimismo, el Sutra de las preguntas de Śakra, pronunciado por el Buda, dice: «No observaron las prohibiciones y los preceptos del Buda; ahora deberían sentir vergüenza».38 ¡Observar los preceptos es realmente importantísimo!
¡Que venga la fuerza de la mente! ¡Namo Mahāmāyūrī! ¡Namo Mahāmāyūrī! Ahora voy a superar estos obstáculos e ir inmediatamente al infierno.
¡Agradezco la bendición de los budas y bodhisattvas! ¡Parto en la flor de loto blanca! ¡Llego enseguida al infierno!
Hoy quisiera preguntarle al magistrado del inframundo por las consecuencias kármicas de hacer circular publicaciones y discos pornográficos.
El magistrado del inframundo dice: «Buena pregunta. Actualmente, demasiados adolescentes y jóvenes del mundo de los vivos tienen esta clase de mala conducta. Ayu, cuando regreses, recuerda exhortar a los seres del mundo de los vivos que tienen este mal hábito a corregir de inmediato sus errores pasados, practicar la virtud y acumular buenas acciones, para evitar la terrible retribución infernal y el daño que causan a los demás y a sí mismos. ¡Este mensaje es sumamente importante, recuérdalo bien!».
El magistrado del inframundo dice: «Todos los seres que, en el mundo de los vivos, hagan circular publicaciones y discos pornográficos personalmente o por computadora recibirán la misma retribución que quienes venden esas publicaciones y discos: sufrirán la retribución infernal durante cien mil años. Este es el castigo ordinario. En los casos graves, tendrán que esperar a que las publicaciones y los discos pornográficos que hicieron circular desaparezcan del mundo humano antes de poder librarse del sufrimiento del infierno, un sufrimiento inconmensurable y sin límites. En cuanto los seres comienzan a hacer circular publicaciones y discos pornográficos, cada vez que lo hacen, las deidades Jusheng blanca y negra que los acompañan desde su nacimiento y registran sus buenas y malas acciones lo anotan inmediatamente, y se les reducen las bendiciones y la duración de la vida. Mientras aún viven, los agentes espectrales del inframundo capturan primero sus almas de vivos y las llevan al Infierno de los Azotes y los Bastonazos para castigarlas. Ya se presentó antes este infierno, así que aquí no lo explicaré con detalle. Es decir, los seres del mundo de los vivos sienten dolor de cabeza y tienen la conciencia borrosa, confusa y poco clara; la mayoría siente que tiene fiebre y pesadillas, y al despertar sufre dolores punzantes en todo el cuerpo. Si después de que sus almas de vivos hayan sido capturadas y castigadas en el Infierno de los Azotes y los Bastonazos se enmiendan mientras aún están vivos, se les podrá reducir la retribución infernal o eximirlos de ella, aunque la decisión definitiva dependerá de las circunstancias concretas de cada caso. Quienes persistan obstinadamente en su error, una vez agotadas sus bendiciones, entrarán directamente en los infiernos de la conducta sexual indebida para sufrir su retribución. Además, habrá que ver de qué tipo eran las publicaciones y los discos pornográficos que hicieron circular. Si solo hicieron circular material de masturbación, entrarán en el Infierno de la Ingestión de Bolas para sufrir la retribución; si solo hicieron circular imágenes pornográficas por computadora, entrarán en el Infierno de los Ojos de Luz Eléctrica; si solo hicieron circular discos de conducta sexual indebida de un hombre con dos mujeres o de una mujer con dos hombres, entrarán en el Infierno de los Engranajes, los Lobos y las Serpientes; si solo hicieron circular discos de conducta sexual indebida incestuosa, entrarán en el Infierno de la Rueda Invertida y el Cielo Helado para ser castigados, y así sucesivamente: es imposible enumerarlos todos. Si cometieron la falta de hacer circular todas esas clases de material, tendrán que sufrir la retribución en cada uno de los infiernos de la conducta sexual indebida, uno tras otro. Ayu, tú ya has visitado todos los infiernos de la conducta sexual indebida que acabo de mencionar. Ahora puedes regresar y decirles a los seres del mundo de los vivos que quienes hacen circular publicaciones y discos pornográficos están creando un mal karma infernal inconmensurable y sin límites, y que deben corregir cuanto antes este mal hábito, sin perjudicar a los demás ni a sí mismos. Hoy la tecnología está muy desarrollada y una computadora solo necesita unos segundos para difundir información por todo el mundo. Pero ¿han pensado en ello? Esa información que daña la naturaleza espiritual de las personas hace que, sin darse cuenta, siembren en un instante un mal karma infernal inconmensurable y sin límites. Ruego a los seres del mundo de los vivos que valoren más este cuerpo humano tan difícil de obtener. De lo contrario, cuando la energía recta del Cielo y la Tierra pierda su equilibrio, inevitablemente caerán desastres sobre el mundo humano para hacer que los seres examinen su propia conducta; para entonces ya será demasiado tarde. Cuando lleguen los desastres, el mal karma habrá madurado y el mundo humano sufrirá terriblemente; por todas partes se verán escenas de aflicción. Nuestro Buda, compasivo, te ha enviado especialmente a ti, Ayu, a visitar el inframundo. ¡Regresa cuanto antes y cuenta a los seres del mundo de los vivos todas las realidades que has presenciado!».
19. Recuperar el cuerpo de yang primordial de los seres: la posición autorizada del inframundo sobre cómo tratar los materiales pornográficos del mundo humano
Hoy quisiera preguntarle al magistrado del inframundo: «¿Cómo se deben tratar los materiales pornográficos y qué méritos se obtienen al destruir estos objetos y realizar otras acciones semejantes?».
El magistrado del inframundo dice: «Los materiales pornográficos deben tratarse necesariamente mediante su destrucción. Estos objetos no pueden permanecer en el mundo humano; hay que eliminarlos por completo. Mientras existan objetos de esta clase, la naturaleza espiritual innata de las personas se verá contaminada, y esta contaminación destruye directa y rápidamente el resplandor de esa naturaleza espiritual innata.
»El yang primordial innato con el que nace cada persona es absolutamente puro, plenamente yang y luminoso. Si la luminosidad de su naturaleza espiritual decae, se oscurece o desaparece, ese período de vida entra en su etapa final. Algunas personas creen que no pasa nada por mirar, siempre que no lo lleven a la práctica, y lo consideran una forma de conocimiento o educación sexual. En realidad, esta idea es errónea.
»Los materiales pornográficos no deben mirarse ni una sola vez. Incluso verlos una vez contamina la luminosidad de la naturaleza espiritual innata de la persona. Además, ya se habrá sembrado una semilla pornográfica en el campo de su corazón, y cuando en el futuro vuelva a encontrarse con influencias perniciosas, le resultará muy difícil mantener el dominio de su mente y evitar que vuelva a alterarse.
»Cuando los adolescentes y jóvenes con un cuerpo de yang puro ven materiales pornográficos, su mente inevitablemente se altera; solo varía el grado de alteración de una persona a otra. Especialmente hoy, en esta era de computadoras y alta tecnología, los sitios web pornográficos proliferan sin ningún reparo. La mente de un número considerable de personas se altera hasta volverse incontrolable, lo que las lleva a masturbarse y a otras conductas, y su yang primordial de máxima pureza se pierde de inmediato. Aunque no lo pierdan por completo, una parte se irá perdiendo inadvertidamente y, con el tiempo, esto las llevará a incurrir en conducta sexual indebida.
»Los materiales pornográficos destruyen gravemente la castidad y la moral de las personas, hacen que los seres pierdan por completo el sentido de la vergüenza y que su moral se deteriore, reducen sus bendiciones y su longevidad en esta vida, deshonran a sus antepasados y cortan su descendencia. Además, generan las malas consecuencias infernales de la conducta sexual indebida, por las que sufrirán toda clase de tormentos extremos en el infierno.
»Antes ya se explicaron detalladamente las distintas retribuciones infernales, inconmensurables y sin límites, de los grandes infiernos de la conducta sexual indebida; verdaderamente no hay fecha de salida. Muchos casos de familias deshechas y muertes se deben a la conducta sexual indebida. Los materiales pornográficos son los principales culpables de que se incurra en ella: envenenan el corazón humano, destruyen los principios del Cielo y trastornan las relaciones humanas. Son más poderosos que los venenos del mundo, pues envenenan la naturaleza espiritual de las personas y su vida de sabiduría39. Los venenos solo destruyen un período de vida de una persona; los materiales pornográficos destruyen su cuerpo de yang primordial puro e inocente, ponen fin a su vida antes de tiempo y la llevan al infierno a sufrir castigos inconmensurables y sin límites. Además, incluso después de lograr salir del infierno con enormes dificultades, todavía quedan muchas consecuencias kármicas de la conducta sexual indebida que deberá seguir pagando. Por ejemplo, padecer toda clase de enfermedades relacionadas con esa conducta, además de diversos sufrimientos de la mente y otros efectos imposibles de enumerar uno por uno.
»Los seres que dispongan de recursos económicos pueden comprar tantos materiales pornográficos como puedan para destruirlos. Las editoriales y librerías no deben distribuir ni vender materiales pornográficos. Los directores y actores no deben aceptar participar en películas pornográficas ni rodarlas por su cuenta. Los escritores, pintores y cualquier persona que publique libros no deben escribir publicaciones pornográficas ni dibujar imágenes pornográficas. Los dueños de empresas, los dirigentes de determinadas regiones, los reyes y otras personas con suficiente influencia deben prohibir estrictamente y eliminar la existencia de materiales pornográficos; en cuanto sepan que existen, deben ordenar de inmediato que se eliminen y destruyan por completo. Quienes no tengan recursos económicos ni reúnan ninguna de las condiciones anteriores pueden, según las circunstancias y las oportunidades que se presenten, hacer cuanto puedan para persuadir y orientar a las personas implicadas para que destruyan los materiales pornográficos.
»Cualquier ser que se esfuerce por destruir materiales pornográficos mediante cualquiera de los métodos anteriores aumentará sus bendiciones y su longevidad en esta vida, será respetado, conservará sus bienes y acrecentará su sabiduría. Si es practicante y formula conforme al Dharma aspiraciones que trasciendan lo mundano, estas se cumplirán y también progresará gradualmente. En su registro personal de buenas y malas acciones, vida y muerte del inframundo se anotará un gran mérito de bondad. Este gran mérito bastará para reducir o eliminar las causas negativas que haya creado anteriormente y que conducen al infierno; para los detalles de cada caso concreto habrá que solicitar el juicio de los budas, los bodhisattvas y los altos funcionarios del inframundo.
20. La retribución del aborto y la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas de los espíritus de bebés
El magistrado del inframundo dijo: «El aborto se castiga severamente en el inframundo. Las leyes del inframundo establecen tres formas de virtud oculta: primera, salvar vidas humanas; segunda, ayudar a las viudas a conservar su castidad; tercera, realizar el bien supremo sin que nadie lo sepa. Según la ley de causa y efecto, la virtud oculta basta para cambiar el destino. Desde la antigüedad hasta hoy, en muchos casos célebres, fue la virtud oculta la que permitió a las personas llegar a ser altos funcionarios y dignatarios en el mundo de los vivos y tener descendientes ilustres. Di Renjie, que fue primer ministro durante la dinastía Tang, cuando era joven y viajaba a la capital para presentarse a los exámenes, se alojó en una posada cuya hermosa dueña viuda intentó seducirlo a altas horas de la noche, lo que lo puso en guardia. Su rectitud no solo lo llevó a mantenerse firme y abstenerse de la conducta sexual indebida, sino también a exhortar a la hermosa viuda a observar las normas de virtud femenina. Le enseñó con esmero el método de contemplar la impureza del cuerpo con el que él mismo apagaba el deseo sexual. Tras practicar esa contemplación, la mujer sintió vergüenza y conservó durante el resto de su vida la fidelidad y la rectitud. Más adelante, precisamente por no codiciar aquella oportunidad inesperada de placer carnal, Di Renjie alcanzó renombre en todo el mundo. Si una persona del mundo de los vivos logra superar las pruebas de los vínculos kármicos predestinados, observar con firmeza los preceptos de pureza y mantener íntegra una noble conducta, el Cielo sin duda la recompensará. Las leyes del inframundo también le concederán un gran mérito oculto de bondad en su registro personal de vida y muerte, aumentando sus bendiciones y su sabiduría. Abortar es, en realidad, arrebatar la vida a un ser e infringir el precepto de no matar. El niño es asesinado antes de nacer, cuando su naturaleza es bondadosa; es una falta de la misma gravedad que matar a los propios padres o hacer sangrar el cuerpo de un buda. Además, se establece un vínculo negativo con el niño. Como se dice: sin favores ni agravios, no se llega a formar una familia.
»Los vínculos entre hijos y padres son de dos tipos: cobrar deudas y saldarlas. Si el niño viene a saldar una deuda y, al ser asesinado, siente resentimiento, el vínculo se vuelve negativo. Si ya venía a cobrar una deuda, la situación resulta aún más complicada: al vínculo negativo se suma el odio, y con ello se profundizan las causas y condiciones de la deuda.
»Hay tres situaciones de aborto. La primera es aquella en que los padres no lo provocan intencionadamente, sino que el niño no cuenta con suficientes bendiciones kármicas. Por diversas causas, como la muerte fetal en el útero, una mola hidatidiforme o una enfermedad de la embarazada, el bebé no puede nacer. En estos casos, los adultos deben arrepentirse, recitar sutras para ayudarlo a trascender su estado y dedicarle los méritos, para que pronto pueda librarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad.
»La segunda es abortar por dificultades económicas. Las leyes del inframundo no lo permiten: no se puede matar por problemas económicos. La manera de afrontar las situaciones es muy importante. Por muchas penurias que se pasen en el mundo de los vivos, será diez millones de veces mejor que descender al infierno a sufrir la retribución después de abortar. ¡Recuérdenlo bien! También es posible que ese bebé venga a corresponder a un favor y que, tras su nacimiento, la situación económica de la familia cambie y esta alcance la riqueza, la posición social y el bienestar; por supuesto, habrá que examinar cada caso concreto. Abortar por este motivo reducirá las bendiciones durante la vida —la salud, la carrera profesional, la fortuna económica y todo lo demás disminuirán— y obligará a descender al Infierno del Bosque de Espadas para sufrir la retribución durante 1000 años. Si quienes lo hacen no están casados, primero deberán ir al Infierno de los Azotes y los Bastonazos y sufrir la retribución durante 500 años. Después, cuando renazcan como seres humanos, todavía deberán pagar las consecuencias kármicas restantes de haber matado. Por ejemplo, las mujeres padecerán enfermedades ginecológicas y los hombres también sufrirán enfermedades del aparato reproductor.
»La tercera es la más común actualmente en el mundo de los vivos. Muchos hombres y mujeres que no están casados recurren al aborto cuando conciben un hijo. Esta conducta acarrea la mayor retribución kármica. Sus bendiciones se reducen durante la vida y, al morir, entran primero en el Infierno de los Azotes y los Bastonazos para sufrir la retribución durante 800 años, y luego en el Infierno del Bosque de Espadas durante 2000 años. La culpa de la mujer que aborta será mayor que la del hombre, porque es ella quien toma la decisión final de abortar; por eso su culpa será algo más grave. Por el contrario, si el hombre quiere que la mujer aborte, pero ella finalmente protege al feto y da a luz, se anotará una mala acción al hombre y un mérito oculto de bondad a la mujer. Si después el hombre se arrepiente, cuida bien del niño y exhorta con empeño a las personas del mundo de los vivos a no abortar, podrá quedar exento del karma negativo de haber incitado a otra persona a abortar. ¿Quieres ir a verlo, Ayu?».
Dije: «¡Sí!». Llegamos muy pronto. Este lugar era distinto del infierno de la conducta sexual indebida. Aquel estaba lleno de pensamientos de lujuria indebida y de sonidos de sufrimiento; aquí, en cambio, se oían llantos y gritos cargados de un profundo resentimiento y dolor. Miré hacia arriba y vi cuatro grandes caracteres que decían: «枉死哭城» («Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas»).
¡Oh! ¡Cuántos seres pequeñitos! Estaban apiñados y todos lloraban. ¡Sus llantos eran tan desgarradores! Se me saltaron las lágrimas al verlos. Algunos bebés gritaban y vociferaban; otros parecían una bola de sangre.
El magistrado del inframundo dijo que los médicos los habían dejado así durante el aborto. Había un espíritu de bebé que había sentido tanto miedo que todavía permanecía allí, acurrucado como un ovillo. En realidad, ya podía estirarse, pero seguía aferrado a aquel sufrimiento, sin poder salir de él. Le pregunté al magistrado cuándo podría dejar de sufrir tanto. Me respondió que dependía de si sus padres se arrepentían ante él o realizaban obras meritorias y le dedicaban sus méritos. Había otra que llamaba a su mamá. Le pregunté al magistrado cómo podía llamar a su mamá el espíritu de una bebé que aún no había nacido. Dijo que, si estos bebés hubieran nacido como seres humanos en el mundo de los vivos, habrían tenido que esperar hasta después de cumplir un año para comenzar a aprender a hablar. Pero ahora ya no estaban en el mundo humano: al llegar al infierno existían como entidades espirituales, y estas poseen facultades sobrenaturales y se valen de la intención y del pensamiento. En definitiva, los espíritus de bebés de este lugar daban muchísima lástima; lloraban y gritaban sin cesar. ¡Ay! El Cielo tiene la virtud de amar la vida. No debemos matar cruelmente vidas pequeñas e inocentes por nuestro propio egoísmo.
El magistrado del inframundo me dijo que esta «Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas» era de reciente construcción. Mientras hablábamos, seguían entrando espíritus de bebés sin cesar. ¡Eran muchísimos, muchísimos!
En ese momento vi salir volando a un gran grupo de bebés que llevaban una hoja de papel amarillo en la mano. Mientras me preguntaba qué ocurría, el magistrado del inframundo dijo que llevaban una credencial de autorización aprobada por el soberano del inframundo, el rey Yama. Con ella, los agentes espectrales les permitían salir de allí para buscar a sus padres. Por lo general, la mayoría se adhería al cuerpo de la madre y le provocaba malestar físico. El lugar concreto donde se adherían dependía de las preferencias del espíritu del bebé. A algunos les gustaba volver al vientre de su madre y se adherían al útero; otros preferían adherirse a su pecho, y así sucesivamente. Algunos seguían constantemente a su madre o a su padre; otros no dejaban dormir a ninguno de los dos. En definitiva, causaban problemas en cualquier momento. Si nacían otros hijos, los espíritus de bebés alteraban la armonía familiar, por ejemplo, golpeando a sus hermanos y hermanas menores o provocando deliberadamente toda clase de incidentes para expresar su resentimiento contra sus padres.
A la derecha había una ciudad antigua, de hacía 70 años, llamada «Ciudad de la Impureza de Sangre». Ahora esta ciudad ya no tenía capacidad suficiente. Sentí que los espíritus de bebés que se encontraban dentro experimentaban una soledad más intensa. El magistrado del inframundo dijo que todos los espíritus de bebés cuyo aborto no había sido intencionado se alojaban allí. ¡Ah! ¡Así que era eso! No era de extrañar que cada uno llorara a solas.
El magistrado del inframundo también dijo que, 70 años atrás, muy pocas personas abortaban intencionadamente. En aquel entonces, la mayoría eran espíritus de bebés que no habían podido nacer por no contar con suficientes bendiciones kármicas. En el mundo de los vivos de hoy, en cambio, predominaban los abortos intencionados. Tomar la píldora anticonceptiva de emergencia del mundo de los vivos también constituía una infracción del precepto de no matar. Los espíritus de bebés ya habían sido concebidos, y eran innumerables los abortos consumados por tomar esa píldora.
El magistrado del inframundo añadió: «Hoy llegan a registrarse cada día espíritus de bebés abortados en el mundo de los vivos, y el noventa por ciento de esos abortos se debe a la conducta sexual indebida. Esto constituye un grave karma negativo de matar. La conducta sexual indebida, sumada a la matanza, dará lugar a una catástrofe de karma negativo colectivo. Cuando esa fuerza kármica alcance un punto en que se pierda el equilibrio entre el Cielo y la Tierra, inevitablemente se producirán catástrofes en el mundo humano, causadas por esas energías de resentimiento. Ellos necesitan desahogar su ira, necesitan disipar esta parte del grave karma negativo mediante las catástrofes. ¡Ayu! ¡Vuelve pronto y advierte a los seres sintientes del mundo de los vivos sobre esta retribución del aborto!».
Ayu quisiera compartir con todos un pasaje del volumen 56 del Sutra del Gran Tesoro de Joyas: «Asamblea decimocuarta: El Buda expone la entrada en el seno materno, primera parte». El Buda dijo: «Según el lugar donde deba nacer por su karma anterior, el ser del estado intermedio40 que se manifiesta adopta la forma correspondiente. Si es un ser del estado intermedio destinado al cielo, lleva la cabeza hacia arriba; los destinados a nacer como humanos, animales o fantasmas avanzan horizontalmente; los destinados al infierno llevan la cabeza directamente hacia abajo. Todos los seres del estado intermedio poseen facultades sobrenaturales, se desplazan por el espacio y, como con el ojo celestial, ven a lo lejos el lugar donde nacerán».
«Solo cuando el padre, la madre y el hijo tienen un karma que los vincula mutuamente puede este entrar en el seno materno. Además, cuando aquel ser del estado intermedio está a punto de entrar en el seno materno, su mente se confunde. Si es varón, siente amor por la madre y aversión por el padre; si es mujer, siente amor por el padre y aversión por la madre».
Cada vida que llega debe contar con diversos vínculos con ambos padres; sin esos vínculos, no entra en el seno materno. Si llega gracias a ellos, debe ser apreciada. Sean vínculos positivos o negativos, cuando se reúnen las causas y condiciones, cada cual debe experimentar su propia retribución kármica. Ojalá todos los seres sintientes que hayan abortado puedan arrepentirse de corazón, recitar el nombre del Buda y dedicar los méritos a los pobres espíritus de bebés. ¡Que pronto puedan renacer en la Tierra Pura de Occidente, librarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad!
El magistrado del inframundo estaba tramitando casos de espíritus de bebés de la «Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas». Oí al espíritu de una bebé que gritaba: «Los odio, los odio a muerte, jamás los dejaré en paz. Vida tras vida, nunca tendrán una buena muerte. Jamás los dejaré en paz; volveré a buscarlos para vengarme, sin falta». Seguía gritando de dolor. ¡Oh! ¡Cuánto resentimiento podía albergar el espíritu de una bebé tan pequeña! Parecía algo más grande que los otros espíritus de bebés. El magistrado dijo que tenía más de seis meses y que, después de que sus padres supieran que era niña, había sido abortada por segunda vez. En ambas ocasiones había sido abortada cuando tenía más de seis meses. Por ello, el espíritu de la bebé había presentado una denuncia ante el soberano del inframundo, el rey Yama, quien la había autorizado a entrar de nuevo en el seno materno para cobrar la deuda.
Decidí acercarme a hablar con el espíritu de la bebé. Recité una vez «Amitābha» ante ella y le pregunté por qué odiaba tanto a sus padres. ¿No sería mejor dejarlo y no volver a buscarlos? Al fin y al cabo, no querían una niña. Aunque renaciera en su familia, no la tratarían bien. ¿Para qué sufrir así?
El espíritu de la bebé volvió entonces a llorar a gritos. Dijo que no, que aunque tuviera que ir hasta los confines del mundo, debía vengarse y de ningún modo dejaría en paz a sus padres.
Muy alterada y dolorida, dijo que ya era la segunda vez que la mataban. Durante el segundo aborto, hasta la médica había dicho que hacerlo sería peligroso, pero sus padres respondieron que lo más importante era que la madre estuviera a salvo. Como no querían a la niña, debían emplear el método más favorable para la madre.
El espíritu de la bebé dijo entre lágrimas que, en aquel momento, había golpeado con todas sus fuerzas con las manos y los pies dentro del vientre de su mamá, con la esperanza de salir un poco antes. Pero la médica le sujetó la cabeza con la mano y le puso una inyección. Entonces sintió de pronto que todo el cuerpo le dolía, se aturdía y perdía las fuerzas. Después, la médica le cortó primero la mano derecha en 2 trozos con unas tijeras y los sacó con unas pinzas; luego le cortó los pies en 4 trozos y los extrajo con una ventosa. En aquel momento sintió un dolor intensísimo y un frío que le calaba hasta los huesos. Su cuerpo corrió la misma suerte.
El espíritu de la bebé continuó diciendo entre lágrimas: «Me fueron cortando la cabeza, las orejas y los ojos, pedazo a pedazo. Lo que más dolía era cuando me cortaban la cabeza. La médica la cortó muchas veces; también me enganchó para sacarme con un gancho en forma de cuchillo puntiagudo, me sujetó con pinzas y me hizo otras cosas. Cada vez que me cortaba, sentía un dolor terrible. No tenía fuerzas en todo el cuerpo para resistirme y la sangre no dejaba de correr. Nunca, nunca olvidaré ese sufrimiento. Además, la médica que realizó este aborto no tenía mucha experiencia: se movía más despacio que quien había realizado el aborto anterior y también cometió errores. Podría haberme hecho menos cortes, pero, por sus errores y su torpeza, utilizó más instrumentos, aumentando mi sufrimiento. Por ejemplo, empleó una varilla agitadora, una ventosa, un gancho y otros instrumentos más veces que en la ocasión anterior. Todos estos sufrimientos se debieron a que ellos dos no me querían. No le causaré problemas a la médica, porque les había propuesto que me dejaran nacer, pero no la escucharon. Fueron ellos quienes no me dejaron ver la luz del sol. Fue culpa suya. Una y otra vez quisieron que muriera. Siempre los odiaré a muerte a los dos. Quiero que jamás tengan una buena muerte, que no tengan una buena muerte. Nunca los dejaré en paz». Volvió a estallar en llantos de dolor. ¡Ay! ¡Qué situación! Su resentimiento y su deseo de venganza eran muy profundos. Al parecer, esos padres del mundo de los vivos necesitaban arrepentirse con gran empeño. ¡En realidad, qué diferencia hay entre tener un niño o una niña!
El magistrado del inframundo dijo: «El rey Yama ya ha vuelto a autorizar al espíritu de esta bebé a renacer en la misma familia para cobrar la deuda. Esta vez podrá permanecer en el útero de su madre con una credencial amarilla de autorización en la mano. Cuando adquiera forma humana, la credencial amarilla estará justo en la zona de los genitales, y el médico creerá por error que es un niño. Durante el embarazo de su madre, el espíritu de esta bebé recibirá el cariño de ambos padres, que esperarán con ilusión su llegada. Por supuesto, al final se sentirán decepcionados, porque nacerá una niña. Esa es la sentencia del rey Yama. No se comportaron como debían, quebrantaron el orden de las leyes del inframundo y cometieron el delito de matar a una persona. Estos padres tenían originalmente una situación familiar y unas bendiciones bastante buenas, pero, por haber matado mediante 2 abortos, ya se les han reducido las bendiciones en todos los aspectos y también la duración de la vida. Después, además, deberán sufrir la retribución de que el espíritu de esta bebé no cumpla con la piedad filial hacia ellos. En realidad, no es que el rey Yama haya decretado que estos padres deban padecer penas y sufrimientos en el futuro; son ellos quienes no respetaron la ley universal que prohíbe matar a las personas. Si la primera vez que se produjo el embarazo hubieran dejado nacer a esta bebé, no se les habrían reducido las bendiciones en todos los aspectos ni la duración de la vida. Al crear tal causa, se obtiene tal fruto. Sea cual sea el ser al que uno mate, en el futuro deberá experimentar las retribuciones de morir a manos de ese ser, tener una vida corta y padecer muchas enfermedades. Por muy rápidamente que avancen los tiempos y la tecnología, las tres leyes fundamentales de la virtud oculta establecidas por las leyes del inframundo —salvar vidas humanas, ayudar a las viudas a conservar su castidad y realizar el bien supremo sin que nadie lo sepa— jamás cambiarán. Tampoco cambiarán nunca las normas del Cielo, la Tierra y las relaciones humanas. Toda vida tiene derecho a existir. Cada día llegan a registrarse en el inframundo demasiados espíritus de bebés debido a los abortos intencionados de quienes iban a ser sus padres en el mundo de los vivos. Las leyes del inframundo castigarán severamente a los seres que maten de esta manera. Incluso incitar a otra persona a abortar reduce las bendiciones y la longevidad, y con mayor razón abortar uno mismo. Por el contrario, persuadir a otros de que no aborten puede aumentar las bendiciones y prolongar la vida. El inframundo anotará un gran mérito oculto de bondad en el registro personal de vida y muerte de quien lo haga. Así se beneficia tanto a uno mismo como a los demás».
El magistrado del inframundo siguió instruyendo a Ayu: «Hoy, los seres del mundo de los vivos carecen gravemente de comprensión de la causa y el efecto. Creen que, como el niño aún no ha nacido, no sabe nada. En realidad, una vez que una vida ha sido concebida, es igual que una persona, solo que su vida todavía es muy frágil. Tienen memoria y también pueden sentir dolor. En particular, los espíritus de bebés que ya han adquirido forma humana sienten el dolor con mayor intensidad que aquellos que llevan apenas un mes desde la concepción, y así sucesivamente. Ayu, basta con que escuches las denuncias de los espíritus de bebés de la “Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas” para comprender que las enfermedades ginecológicas, los dolores lumbares, los dolores de cabeza y toda clase de dolencias físicas persistentes que no se curan pese a largos tratamientos, sufridas por las madres del mundo de los vivos que han abortado, están vinculadas con estos espíritus de bebés».
Miré esta «Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas»: era verdaderamente inmensa. Con mis capacidades no alcanzaba a ver sus límites. En su interior, los llantos eran incesantes y ensordecedores. ¡Daban una lástima infinita!
Antes de irme, decidí volver a ver al espíritu de la bebé que estaba a punto de renacer. Le dije: «¡Amitābha! Pequeña, no llores más. ¡Recuerda respetar y cuidar a tus padres cuando renazcas! Al fin y al cabo, para tu mamá también será muy duro llevarte diez meses en su vientre. Además, ¿cuándo terminará la cadena de venganzas si cada agravio se paga con otro? Puesto que el rey Yama ya te ha concedido una credencial de autorización y esta vez no volverás a sufrir un aborto, déjalo ya». El espíritu de la bebé respondió de inmediato, furiosa, que era imposible y que de ningún modo los dejaría en paz.
Le dije: «¡Míralo así! Si no tuvieras la credencial de autorización del rey Yama, quién sabe cuánto tiempo más tendrías que esperar para renacer. ¡Debes agradecer al rey Yama!». Al oír estas palabras, dejó de llorar, como si estuviera de acuerdo en que debía agradecerle. Le dije que debía agradecer la bondad del rey Yama. Respondió que sí debía agradecerle, pero que aun así no dejaría en paz a sus padres.
22. La retribución en esta vida y en la próxima de los médicos que practican abortos: 100 000 años de encarcelamiento y castigo en el Infierno de la Fragmentación
En la ciudad donde vivo, los periódicos publican a menudo noticias sobre adolescentes que, después de abortar, se desmayan en casa y tienen que ser trasladadas en ambulancia al hospital para recibir tratamiento; o sobre quienes matan a sus bebés recién nacidos y luego los abandonan. Algunas ni siquiera los matan antes, sino que los arrojan directamente desde un piso veinte o treinta. ¡Es algo indignante! La causa es el mal clima moral de la sociedad actual. Por todas partes hay anuncios que transmiten ideas perniciosas. Incluso los anuncios de relojes muestran a chicas con ropa muy escotada y dicen cosas como: «No importa que dure para siempre; solo importa haberlo tenido alguna vez». Otros anuncios, como los de ropa interior o productos para adelgazar, resultan aún más indecentes. Hay demasiadas imágenes y anuncios en video de placeres entre hombres y mujeres y de toda clase de cosas que embotan la conciencia. A ello se suma que los medios difunden constantemente noticias sobre la vida privada sexualmente disoluta de ídolos y estrellas, el desenfreno sexual y las relaciones extramatrimoniales. Esto debilita los valores morales e induce a los jóvenes de hoy a creer que así están a la vanguardia de su época. Como resultado, aunque carecen de suficientes conocimientos sobre sexualidad, adoptan conductas sexuales atrevidas y desinhibidas. En realidad, se trata de una degradación espiritual.
Precisamente la influencia de estas noticias negativas de los medios también contribuye a que la situación del aborto sea cada día más grave y genere numerosos problemas sociales. Simplemente, como la gente lo desconoce, no se le ha prestado atención. Según se sabe, en Japón hay al menos dos mil templos dedicados específicamente a realizar ofrendas a los espíritus de bebés, lo que permite apreciar lo alarmante de las cifras de abortos en ese país. Asimismo, en Taiwán, en 1997 se estimaba que se practicaban trescientos mil abortos al año; en 1999 la cifra era de cuatrocientos mil, y en 2000, de quinientos mil. Estas cifras no son más que estimaciones extrapoladas de muestras; las cifras reales concretas no se hacen públicas.
Un estudio realizado en el estado de Minnesota, en Estados Unidos, muestra que la proporción de adolescentes que se suicidan en los seis meses posteriores a un aborto es diez veces la de las adolescentes que no han abortado. Otros estudios relacionados también señalan que, entre las adolescentes con antecedentes de varios abortos, el riesgo de suicidio y de trastornos mentales durante los seis meses posteriores al aborto es aún mayor.
Veamos ahora lo que dicen los sutras budistas sobre la retribución kármica de matar. Son realmente muchísimas las escrituras que hablan de ello. Veamos primero lo que dice el Sutra de los Preceptos del Upāsaka: «Todos los seres, por haber matado, obtienen en la vida presente un aspecto desagradable, fuerzas mermadas y mala reputación; su vida es corta, sus bienes disminuyen, sus familiares se separan de ellos, los sabios y los santos los reprenden, y los demás no confían en ellos. Cuando otros cometen faltas, sufren injustamente sus consecuencias. Esto se llama el fruto del karma negativo en la vida presente. Tras abandonar este cuerpo, caerán en el infierno, donde padecerán muchos sufrimientos y aflicciones, hambre, sed y una larga vida, así como un aspecto desagradable, fuerzas mermadas, mala reputación y otras cosas semejantes. Esto se llama el fruto del karma negativo en las vidas futuras. Si obtienen un cuerpo humano, volverán a tener un aspecto desagradable, una vida corta y pobreza. Por la fuerza de las causas y condiciones de esta sola persona malvada, disminuirán todos los cereales y los frutos de árboles y plantas rastreras del mundo exterior. La calamidad de esta persona se extenderá a todo un mundo».
Veamos también lo que dice el Buda en el Sutra de la Red de Brahmā: «Todos los hombres son mis padres. Todas las mujeres son mis madres. En cada una de mis vidas he nacido de ellos». El Buda dijo: «Discípulo del Buda: sea cual sea la forma de matar —matar por ti mismo, enseñar a otros a matar, recurrir a medios para matar, alabar la matanza, alegrarte al verla cometer o incluso matar mediante conjuros—, y sean cuales sean sus causas, condiciones, métodos y karma, no debes matar deliberadamente a ningún ser que tenga vida. Un bodhisattva debe cultivar una compasión y una devoción filial constantes, y recurrir a medios para salvar y proteger a todos los seres. Si, por el contrario, da rienda suelta a sus deseos y mata por placer, comete una falta pārājika de bodhisattva». En muchas escrituras, el Buda ya ha explicado detalladamente las retribuciones infernales de matar.
Ahora iré al infierno para preguntarle al magistrado del inframundo qué retribución reciben los médicos que practican abortos a otras personas.
Hoy quisiera preguntarle al magistrado del inframundo qué retribución reciben los médicos que practican abortos a otras personas.
El magistrado del inframundo dijo: «Hace 70 años, los médicos que practicaban abortos solo tenían que pasar 1000 años en el Infierno de los Aullidos, 1000 años en el Infierno de las Hojas de Espada, 1000 años en el Infierno del Tormento del Corazón, 1000 años en el Infierno del Hielo y 1000 años en el Infierno de los Disparos a los Ojos. Debían esperar a que todos los espíritus infantiles a los que habían dañado lograran renacer en el mundo humano para poder librarse del sufrimiento del infierno. Había que ver cómo se había recuperado el estado espiritual de esos médicos antes de decidir cuándo podrían renacer en el mundo humano. Al renacer como humanos, tendrían una vida corta y muchas enfermedades. Por lo general, padecerían entumecimiento en los hombros, el cuello, las manos, los pies y otras partes del cuerpo, nerviosismo, dolores de cabeza, dolores lumbares y de espalda, epilepsia, rinitis crónica, diversas enfermedades ginecológicas, imposibilidad de consumar el matrimonio, cáncer de mama, cáncer de útero, trastornos de la micción nocturna, etcétera. No es posible explicar de una sola vez todos los síntomas. En definitiva, cualquiera que fuera el sufrimiento que el médico hubiera causado entonces a los espíritus infantiles al practicar abortos, al renacer como humano tendría que padecer a su vez ese mismo sufrimiento en forma de enfermedades. Los medicamentos del mundo humano no podrían curarlas; solo al eliminarse esa fuerza kármica se curarían las enfermedades. Esta era la retribución de los médicos que practicaban abortos a otras personas hace 70 años.
»Hoy en día, la retribución de los médicos que practican abortos en el mundo de los vivos consiste en que, ya durante su vida, se reducen sus bendiciones y su longevidad en todos los aspectos, y disminuye toda su fortuna familiar, profesional y económica. Lo primero que aparece son dolores de cabeza, dolores lumbares y de espalda, dolores de hombros y de manos. Al terminar su vida, deben entrar primero en el Infierno de la Fragmentación y recibir allí su retribución durante 100 000 años; después son enviados a cada uno de los infiernos que acabo de mencionar para recibir su castigo. Los médicos que hoy practican abortos a otras personas matan en gran número cada día, y son muchas las vidas implicadas. Además, los instrumentos que se usan actualmente para abortar causan a los espíritus infantiles daños y secuelas mayores que antes. Por eso, el karma negativo que siembran los médicos que practican abortos hoy también es más grave.
»En realidad, también son bastante numerosos los casos en que estos futuros padres, después de abortar, sufren perturbaciones espirituales porque los espíritus infantiles han desarrollado resentimiento. Los espíritus infantiles que viste antes con credenciales amarillas de autorización en las manos salían a buscar a sus futuros padres para vengar sus agravios: eso es lo que se denomina perturbación espiritual. Las desgracias que se producen abarcan un ámbito bastante amplio: en los casos leves, hay posesión, enfermedades prolongadas y necesidad de tomar medicamentos; en los graves, puede peligrar la vida, entre otras cosas. Además, muchos de esos niños eran sus propios antepasados que habían venido a renacer.
»¡Ayu, ve ahora a visitar el “Infierno de la Fragmentación”! ¡Cuando regreses, escríbelo con detalle para advertir a la gente del mundo!».
He observado que todos los infiernos tienen una característica: antes de entrar, ya se oyen gritos de dolor y gemidos ensordecedores. Es una característica del infierno que nunca cambia. Por eso, no hay ningún error en decir que el infierno es el lugar de mayor sufrimiento. No vengan al infierno bajo ningún concepto. En ese momento vi a unos espíritus de mujeres a quienes muchos yakshas empujaban hacia unas cavidades redondas de hierro, rojas, muy pequeñas y llenas de un hedor a sangre. Había una cavidad para cada una. Eran tan pequeñas que, por mucho que intentaran meterlas a la fuerza, ¡los cuerpos de las mujeres no cabían! Los espíritus de las mujeres daban media vuelta y huían, pero era inútil. ¡Los yakshas eran feroces! Gritaban furiosos, ensartaban a los espíritus de las mujeres con las horcas puntiagudas que llevaban y los metían a la fuerza en las cavidades de hierro. Los espíritus de las mujeres sangraban por todo el cuerpo, se les rompían los brazos y las piernas y, al final, todos quedaron dentro. Después, los yakshas dirigieron un abanico hacia las cavidades de hierro y lo agitaron una vez; los espíritus de las mujeres parecían estar ilesos y todos recuperaron su estado original. Entonces, los yakshas sacaron unos ganchos con forma de cuchillos afilados e intentaron sacarlos enganchándolos. Los espíritus de las mujeres daban gritos desgarradores de dolor, pero era imposible sacarlos. Los yakshas tomaron entonces unas tijeras y los cortaron en pedazos, uno tras otro; la sangre cubrió el suelo. Cuando todas las partes de los cuerpos estuvieron fuera, los yakshas utilizaron ventosas para reunirlas por succión y los espíritus volvieron a la vida. Así se repetía el ciclo y continuaba aquel doloroso castigo. ¡Ah! ¡Era verdaderamente espantoso! No quería seguir mirando; ¡era demasiado doloroso! ¡Amitābha! No hagan jamás nada que dañe a otros. ¡Este sufrimiento supera al del parto en quién sabe cuántos cientos o miles de veces!
23. Pequeño, por favor, no llores: el magistrado del inframundo explica detalladamente cómo reparar el daño de un aborto
Hoy quisiera preguntarle al magistrado del inframundo: «¿Cuáles son los métodos para reparar el daño de un aborto y cómo consideran ustedes esta cuestión?».
El magistrado del inframundo dijo: «Sea cual sea la causa por la que los padres del mundo de los vivos llegan a un aborto, si este se consuma, el karma de matar ya se ha generado. En el Registro de la vida y la muerte del infierno ya quedará registrado en qué año y en qué mes mataron a un espíritu infantil que aún no había nacido; al terminar su vida, entrarán en el gran salón del inframundo, en el infierno, para ser juzgados y castigados. Si se debe a que el propio espíritu infantil no posee suficientes bendiciones para renacer en el mundo humano, esos padres no tendrán que entrar en el infierno para recibir castigo. Sin embargo, también deberán arrepentirse de su propio karma y de la escasez de sus bendiciones, que les impidieron traer al bebé al mundo humano, y arrepentirse y dedicarle méritos con la esperanza de que el espíritu infantil pueda ascender pronto y renacer en un destino favorable. Todo está relacionado por vínculos de causa y efecto. Si el espíritu infantil puede entrar en el vientre, es porque lo unen a sus futuros padres innumerables vínculos kármicos buenos y malos de vidas anteriores. En cuanto a morir prematuramente durante la gestación, se debe a un karma fijo que, conforme a las leyes del inframundo, no puede cambiarse; esto es consecuencia de que tanto el espíritu infantil como sus futuros padres cometieron en vidas anteriores actos de matar, robar y de conducta sexual indebida.
»El aborto es doloroso para el espíritu infantil. En la mayoría de los casos, todo el sufrimiento que haya padecido el espíritu infantil tendrán que padecerlo también una vez sus futuros padres. Además, hay dos factores que hacen que se duplique la duración del castigo. El primero es que, si ha transcurrido mucho tiempo, debe duplicarse. Ese tiempo se cuenta desde el momento del aborto. Si los futuros padres siguen sin arrepentirse, actúan como si nada hubiera ocurrido y no creen en el ciclo de causa, efecto y retribución kármica, mientras el espíritu infantil es el único que llora de dolor, sufre y acumula resentimiento en la “Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas” del infierno, el sufrimiento del espíritu infantil se prolonga sin cesar y su resentimiento se arraiga cada vez más. En algunos casos, como los futuros padres del mundo humano poseen grandes bendiciones, no reciben la retribución de inmediato: hay que esperar a que agoten sus bendiciones. Algunos quizá no la reciban hasta la vida siguiente, por lo que, en esos casos, el tiempo transcurrido será mayor. Pero la causa y el efecto conforme a las leyes del inframundo nunca se confunden por el paso de los años ni por los cambios de apariencia. No es que no haya retribución; simplemente, aún no ha llegado el momento. La ley de causa y efecto no yerra en lo más mínimo. Toda esta fuerza kármica acumulada con el tiempo recaerá sobre los padres que abortaron. Por eso, todos los futuros padres que hayan abortado deben arrepentirse sinceramente cuanto antes y afrontar este problema para resolverlo. De lo contrario, sufrirán inevitablemente el karma de la deuda que les reclame el espíritu infantil y difícilmente podrán escapar a la inexorable retribución de las leyes del inframundo.
»El segundo factor es encontrarse con un espíritu infantil con un apego especialmente intenso: también en ese caso debe duplicarse la duración del castigo. Entre los padres del mundo de los vivos que han abortado, la culpa de la madre es particularmente más grave, porque ella es quien toma la decisión final de abortar. Muchas madres del mundo de los vivos deciden no abortar en el último momento; esas madres pueden acumular el mérito de salvar una vida. Los espíritus infantiles de apego intenso suelen ser niños que han venido a renacer para cobrar una deuda, pero que, por desgracia, vuelven a encontrarse con el destino de ser abortados. Así, el vínculo kármico negativo se hace muy profundo. Es decir, el resentimiento ya era profundo cuando entraron en el vientre y, al sumarse el dolor y el resentimiento de ser abortados, ese vínculo negativo se vuelve demasiado profundo. Cuando llegue la retribución, tendrá que duplicarse.
»En cuanto a los métodos para reparar el daño de un aborto, hay dos: uno consiste en recurrir a la fuerza interior, es decir, resolverlo mediante la fuerza del arrepentimiento sincero del corazón; el otro consiste en recurrir a la fuerza exterior, acumular bendiciones y hacer el bien para reducir poco a poco el resentimiento del espíritu infantil por lo sucedido. Solo estos dos métodos permiten repararlo. No se puede generalizar cuánto tiempo requiere cada caso. Por supuesto, cuantos más abortos se hayan realizado, más tiempo se necesitará en comparación, porque cada aborto establece un vínculo kármico negativo con un espíritu infantil. La profundidad de ese vínculo depende del karma de vidas anteriores que une a los futuros padres con ese espíritu infantil. Si el vínculo era favorable, la situación será algo mejor: venía a devolver un favor y, naturalmente, habrá menos problemas en el futuro. Sin embargo, como el aborto causa sufrimiento al espíritu infantil, el vínculo que originalmente era favorable se transforma en uno negativo. Si ya venía unido por un vínculo negativo, el aborto agravará aún más la situación y hará más profundo ese resentimiento. Cada aborto causa un sufrimiento enorme al espíritu infantil. La intensidad de ese sufrimiento varía de un caso a otro, pero, por lo general, aumenta gradualmente con el tamaño del feto: cuanto mayor sea el feto, mayor será su dolor y más intenso su resentimiento.
»El karma del aborto se genera de diversas maneras. En la actualidad, la mayoría de los espíritus infantiles abortados lo son a consecuencia de la conducta sexual indebida de las personas; ahí radica el grave problema. Entre las personas implicadas en el karma del aborto están los futuros padres, los médicos y quienes incitan a otros a abortar y consiguen que lo hagan; todos deberán recibir una retribución en el infierno. Si se ha abortado a un espíritu infantil, habrá que ver cuán intensos son su resentimiento y su apego. Pero, sean profundos o leves, el vínculo negativo ya se ha establecido. Quien ató el cascabel debe desatarlo. Sea cual sea la causa del aborto, los futuros padres del mundo de los vivos deben sentir una profunda vergüenza y remordimiento. Después del aborto, deben pedir perdón al espíritu infantil cada día con la mayor sinceridad, para reducir así su resentimiento. Como son espíritus, los espíritus infantiles poseen la facultad de conocer los pensamientos ajenos y pueden saber lo que piensan sus padres del mundo de los vivos. Por eso es imprescindible ser sincero. Si solo se cumple una formalidad de manera mecánica, sin arrepentimiento verdadero, no sirve de nada. Hay que hacerlo todos los días con la mayor sinceridad, con suficiente sinceridad y fervor. Al principio pueden aparecer muchas molestias; las más comunes son dolores de cabeza, de pecho, de manos y pies, dolores lumbares y de espalda, tensión emocional y otras tantas que no se pueden enumerar todas y que varían de una persona a otra. Una pequeña proporción de futuros padres del mundo de los vivos tiene que soportar ciertos dolores físicos particulares; esto depende de su karma con el espíritu infantil. Las molestias antes mencionadas son, en general, el tipo de dolor que experimentarán todos los futuros padres. Algunos sufrirán todos los dolores descritos. Otros tienen un karma de aborto menos grave: no abortaron deliberadamente, sino que el aborto se produjo porque el propio feto no poseía suficientes bendiciones para renacer en el mundo humano. Estos padres estarán relativamente mejor, pero también deben arrepentirse para que el espíritu infantil pueda ascender pronto. Desde que fueron abortados, los espíritus infantiles del infierno permanecen en la “Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas”, esperando con tristeza e ira que el rey Yama dicte pronto sentencia y autorice la entrega de las credenciales amarillas de autorización del inframundo. Una vez expedidas esas credenciales, podrán venir al mundo humano a vengarse. Entonces, la fortuna de sus futuros padres del mundo humano decaerá en todos los aspectos y aparecerán toda clase de obstáculos en el trabajo, la carrera profesional, la salud, las relaciones personales y demás. También por eso, como cada día hay demasiados futuros padres que abortan en el mundo humano, aparecen muchas enfermedades en el mundo de los vivos. Por ejemplo, migrañas que no se curan pese a los tratamientos reiterados, diversas enfermedades ginecológicas persistentes, enfermedades de transmisión sexual, trastornos psicóticos y otros: todo ello es provocado por el aborto. Estas enfermedades solo pueden resolverse mediante la fuerza del arrepentimiento sincero, haciendo el bien y acumulando virtud. De lo contrario, solo se desperdician dinero, tiempo y medicamentos del mundo humano; incluso es posible que el problema no se resuelva en toda una vida y se prolongue hasta la siguiente, en la que continuará el karma pendiente. Es necesario reparar esto desde los pensamientos del corazón. Los pensamientos y las intenciones que surgen en una persona son muy importantes: una sola intención basta para atravesar el tiempo y el espacio y dar lugar a hechos buenos o malos. Recuerden bien que, después de abortar, deben arrepentirse ustedes mismos, y no pagar a otras personas para que se arrepientan y reciten sutras en su nombre. En el mundo de los vivos hay muchos lugares donde se hacen ofrendas rituales a los espíritus infantiles, pero, en realidad, la mayoría carece de eficacia y solo supone un desperdicio de dinero.
»Los futuros padres que hayan abortado deben, por una parte, expresar cada día su arrepentimiento al espíritu infantil y pedirle perdón con la mayor sinceridad y, por otra, recitar personalmente el Sutra de Kṣitigarbha u otras escrituras budistas. Quienes tengan medios para hacerlo deberían liberar más seres vivos y dedicar los méritos a los espíritus infantiles. Abortar es un acto de matar que acumula karma negativo y atrae sufrimiento. Toda futura madre que haya abortado sentirá en su interior una culpa inexplicable. Esa culpa procede del karma del aborto y debe eliminarse mediante la fuerza del arrepentimiento del corazón y el perdón del espíritu infantil. Algunas futuras madres quizá digan que no la sienten. En realidad, no es que no exista, sino que sus hábitos y aflicciones están tan arraigados, es decir, sus obstáculos kármicos son tan graves, que ocultan esa sensación. Liberar seres vivos, en cambio, salva vidas y atrae buenos auspicios. Cuando se libera a un ser vivo, este siente alegría y gratitud, y además se establece un vínculo favorable. Se deben liberar seres vivos y dedicar los méritos a los espíritus infantiles para que se libren pronto del sufrimiento, alcancen la dicha y asciendan a la Tierra Pura.
»El inframundo también concede importancia a los métodos para reparar el daño del aborto. En la actualidad, el mundo de los vivos ha entrado en una época de confusión por la conducta sexual indebida, y el aborto, una de sus secuelas, se ha convertido en algo cotidiano para los jóvenes. Precisamente porque la energía perniciosa de la conducta sexual indebida y la energía del resentimiento del aborto llenan el mundo humano y alteran gravemente el equilibrio de la naturaleza, inevitablemente atraerán desastres naturales y calamidades causadas por el ser humano.
»El soberano del inframundo ha decretado que todos los seres del mundo de los vivos que se arrepientan sinceramente y afronten lo ocurrido con el aborto, además de hacer el voto de abandonar para siempre esa conducta, podrán reparar sus faltas mediante méritos si transmiten este mensaje de unos a otros y disuaden a otras personas de abortar. Se anotará una gran obra meritoria en su registro personal de vida y muerte del inframundo, y también se podrá, según las circunstancias, reducir el castigo infernal correspondiente al karma del aborto o eximirlos de él. La decisión definitiva dependerá de los detalles de cada caso».
24. Pequeño, mamá te quiere: ¡el magistrado del inframundo instruye con palabras solemnes y sentidas a todas las madres del mundo!
«¡Así es, magistrado del inframundo! Me siento avergonzada. Últimamente he estado muy ocupada con los asuntos mundanos. Debo aprender de usted, que sirve a los seres día y noche. En adelante vendré más a menudo».
Hoy yo, Ayu, quisiera hacerle al magistrado del inframundo algunas preguntas sobre los espíritus infantiles abortados.
«Magistrado del inframundo, ¿pueden los espíritus infantiles que están en la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas recibir los méritos de las recitaciones de sutras y de la liberación de seres vivos que realizan sus madres del mundo de los vivos después de abortar? ¿Qué sutra es mejor recitar? ¿Cuánto hay que recitar para que surta efecto? ¿Adónde irán los espíritus infantiles después de recibir esos méritos? ¿Es necesario que las personas del mundo de los vivos coloquen tablillas conmemorativas para los espíritus infantiles en sus casas o en un recinto de culto budista, para que reciban ofrendas de incienso y escuchen los sutras? ¿Sirve de algo hacerlo? ¿Crecen los espíritus infantiles en la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas? ¿De qué se mantienen?».
El magistrado del inframundo respondió: «Sí, los reciben. Distribuimos a los espíritus infantiles los méritos de todas las buenas obras que sus padres o familiares del mundo de los vivos les dedican expresamente, como liberar seres vivos, recitar sutras, hacer ofrendas al Buda, dar limosna, construir puentes, pavimentar caminos y demás. Si los méritos son grandes, la parte que se asigna al espíritu infantil también será mayor; si son pequeños, la parte que se le asigna también será menor. La magnitud del mérito de cada buena obra depende de la intención de quien la realiza. Es decir, si hace el bien para ayudar a los seres a librarse del sufrimiento y alcanzar la dicha, aliviar sus penas y socorrerlos en sus dificultades, sin la menor intención de recibir nada a cambio, y después de hacer el bien su corazón no queda atado a ello, obtendrá méritos sin buscarlos y podrá alcanzar méritos inmensos, inconmensurables e ilimitados. Si dedica esos méritos inmensos, inconmensurables e ilimitados a los espíritus infantiles de la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas, estos podrán con certeza ascender a un destino favorable dentro de los 49 días posteriores al aborto. En cuanto a la distribución de los méritos, si hay 7 partes, quien hace el bien en el mundo de los vivos recibe 6, y el espíritu infantil del inframundo puede recibir 1».
«En cuanto a la recitación, el Sutra de Kṣitigarbha es el más adecuado para ayudar a los espíritus de los difuntos a trascender su estado. Kṣitigarbha, con su gran amor benevolente y compasión, hizo este voto: “Mientras los infiernos no estén vacíos, juro no convertirme en Buda”. Kṣitigarbha es quien tiene el vínculo más estrecho con los seres del infierno. Hay que recitar el sutra completo al menos 49 veces. En nuestros registros del inframundo, el caso de ascenso más rápido fue el de una madre del mundo de los vivos que había abortado: recitó 49 veces el Sutra de Kṣitigarbha y, además, siguió haciendo grandes votos y buenas obras. Su espíritu infantil ya ha ascendido, y aquella madre se convirtió después en una practicante de conducta pura que verdaderamente se beneficia a sí misma y a los demás. Contando desde el primer día del aborto, el espíritu infantil ascendió a los 49 días. Sin embargo, las madres del mundo de los vivos que actúan así después de abortar son muy escasas; puede decirse que no hay ni una entre diez mil. Actualmente, casi todos los espíritus infantiles que llegan al inframundo carecen de alguien que se haga cargo de ellos. ¡Son realmente muy pocos los padres del mundo de los vivos que, tras abortar, están dispuestos a arrepentirse de corazón! Muchos creen que, como no ven nada, no ocurre nada, pero están equivocados. Estos espíritus infantiles de la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas del inframundo pasan todos los días sumidos en el sufrimiento. Si sus padres del mundo de los vivos nunca se deciden a resolver este resentimiento y este nudo, el nudo del resentimiento solo aumentará con el paso del tiempo. Cuando se agoten las bendiciones de sus padres del mundo de los vivos, es decir, cuando confluyan las causas y condiciones, los espíritus infantiles irán sin falta a sus puertas a vengar sus agravios. Tampoco esos padres podrán escapar a la red de las leyes del inframundo. Entonces, de verdad, se acabará la dulzura y llegará la amargura. En cuanto a cómo sufrirán esa retribución, es difícil explicarlo en pocas palabras: pueden aparecer toda clase de enfermedades de la cabeza a los pies, e incluso la ruina del hogar, la muerte de sus miembros y otras desgracias».
«La cantidad de méritos que necesita cada espíritu infantil es distinta, porque en cada caso son diferentes los favores y los agravios, y, naturalmente, también varía el tiempo necesario para resolverlos. Si vino a devolver un favor, la situación será algo mejor, pero el aborto también generará un nuevo resentimiento. Por eso se dice que los favores y los agravios se entrelazan de tal modo que resulta difícil desenredarlos. En cualquier momento podemos estar creando nuevos favores y agravios. Si vino a vengar un agravio, la situación se agravará aún más y el sufrimiento será insoportable».
«Cuando un espíritu infantil recibe méritos, asciende y abandona la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas del inframundo conforme a su propio karma. El ascenso puede dividirse aproximadamente en tres tipos. Primero: quienes poseen suficientes bendiciones pueden, gracias a esos méritos, ascender a la Tierra Pura Occidental, aunque son muy, muy pocos los espíritus infantiles que ascienden a la Tierra Pura de este modo. Segundo: algunos ascienden a los cielos y se convierten en seres celestiales. Tercero: algunos ascienden al mundo humano. Tanto si ascienden a la Tierra Pura Occidental como a los cielos o al mundo humano, habrá diferencias de nivel según las bendiciones del propio espíritu infantil. En la Tierra Pura Occidental hay nueve grados de lotos; en los cielos se distinguen los del reino del deseo, los del reino de la forma y los del reino sin forma; en el mundo humano también hay diferencias entre riqueza y pobreza, y entre posición elevada y humilde. Adónde vaya el espíritu infantil después de recibir los méritos dependerá de cuántos méritos tengan sus padres del mundo de los vivos que abortaron y de si son suficientes para asignárselos y permitirle ascender. Cuanto antes ascienda el espíritu infantil, antes se resolverán las desgracias de sus padres del mundo de los vivos. Ojalá todos los futuros padres del mundo de los vivos que alguna vez hayan abortado se decidan cuanto antes a arrepentirse del karma negativo del aborto que conduce al infierno, hagan abundantes buenas obras y acumulen virtud para ayudar a sus propios y desdichados hijos de la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas a trascender su estado».
«En cuanto a colocar tablillas conmemorativas para los espíritus infantiles, los futuros padres del mundo de los vivos no necesitan ponerlas en sus casas. Hacerlo solo retrasará el ascenso del espíritu infantil y puede incluso atraer a otros espíritus para que habiten en la tablilla. En cambio, colocar una tablilla en un recinto de culto budista para que el espíritu reciba ofrendas de incienso y escuche los sutras sí tiene eficacia; pero ese recinto debe ser puro y actuar conforme a los principios y al Dharma para que pueda producir el efecto de ayudarlo a ascender. Actualmente, en el mundo de los vivos hay muchos lugares que se autodenominan recintos de culto budista de tal o cual nombre y afirman contar con un maestro del Dharma de gran sabiduría y poderes sobrenaturales, especializado en ayudar a los espíritus infantiles a trascender su estado, entre otras cosas. Si se observa lo que hacen, en realidad no son más que prácticas para estafar dinero. Quienes les encargan estas tareas solo desperdician dinero, tiempo y energías mentales y físicas, e incluso pueden atraer a seres maléficos y demonios que los posean. Esto se debe a que el resentimiento de los espíritus infantiles abortados se dirige a sus futuros padres del mundo de los vivos. Quien ató el cascabel debe desatarlo. En lugar de pagar a otros para que expresen arrepentimiento ante el espíritu infantil en su nombre, es más rápido y eficaz arrepentirse uno mismo de corazón».
«Cuando los espíritus infantiles llegan a la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas tras un aborto, la mayoría adopta el aspecto de un bebé de unos seis meses del mundo humano. Después mantienen ese aspecto hasta renacer o ascender. En la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas, los espíritus infantiles se alimentan por contacto. Si sus futuros padres del mundo de los vivos les rinden culto y les hacen ofrendas, pueden absorber la esencia de los alimentos. Por desgracia, nadie hace ofrendas a estos espíritus infantiles abandonados; solo los acompaña el dolor, y por eso lloran desconsoladamente todos los días. Su resentimiento consume sin cesar, de manera oculta, las bendiciones y la virtud de sus padres. Cuando estos llegan al final de su vida en el mundo de los vivos, comienza otro doloroso período de vínculos de gratitud y rencor. Por eso exhorto a todos los seres del mundo de los vivos a no abortar. Quienes hayan abortado deben hacer el bien, acumular virtud y realizar abundantes buenas obras para compensar sus faltas con méritos. Si transmiten de unos a otros esta información sobre las leyes del inframundo y logran que quienes hayan cometido faltas se arrepientan sinceramente, las autoridades del inframundo también podrán atenuar las faltas de quienes la difundan».
25. La castidad de las mujeres y las relaciones sexuales prematrimoniales según las leyes del inframundo
Hoy yo, Ayu, quisiera preguntar al magistrado del inframundo: ¿cómo considera el inframundo la castidad de las mujeres y las relaciones sexuales prematrimoniales?
El magistrado del inframundo dijo: «Las mujeres deben prestar atención a las tres obediencias y las cuatro virtudes41. Aquí, la virtud se refiere a la castidad. Si una mujer, después de perder a su cónyuge o divorciarse, mantiene la convicción de permanecer sola y fiel a una única pareja hasta el final, y conserva su castidad hasta que termina su vida, el inframundo registrará en su Registro de la vida y la muerte una buena obra por haber preservado la castidad. Si no ha cometido otras faltas graves en el mundo de los vivos, al finalizar su vida podrá ascender a los cielos o recibir una buena retribución, como pasar de un cuerpo femenino a uno masculino. Quienes no preservan su castidad sufren una reducción de sus bendiciones y de su vida mientras aún viven, y también dan un mal ejemplo a la siguiente generación. ¡Pero las mujeres de hoy ya no se preocupan por la castidad!
»La sociedad actual padece una grave carencia de educación sobre la causa y el efecto y de la educación moral de la antigüedad. Antiguamente, las mujeres debían observar las tres obediencias y las cuatro virtudes: debían cuidar su virtud, su manera de hablar, sus labores y su apariencia. Antes había exigencias incluso sobre cómo caminaban, su porte y el tono de su voz. Las mujeres actuales ya no son como las de antes, que apenas salían de casa. Hoy la mayoría sale a trabajar en la sociedad; además, poseen un alto nivel de estudios y trabajan con gran eficiencia. Algunas incluso superan a los hombres en todos los aspectos de la capacidad laboral. Ya no se vive según la antigua idea de que la virtud de una mujer consiste en carecer de talento. Por eso, muchas mujeres de hoy, al carecer interiormente de una educación basada en la virtud, siguen la corriente de esta época de tecnología avanzada, se ven contaminadas por la televisión y los medios de internet y desatienden la castidad.
»Una mujer debe ser cuidadosa con su conducta. Cuando se producen cambios en su vida sentimental, debe prestar especial atención a examinarse y no traspasar los límites de lo debido; de lo contrario, perder la castidad constituye conducta sexual indebida. Incurrir en conducta sexual indebida es sembrar causas negativas de sufrimientos infernales inconmensurables e ilimitados. Deseo aquí que todas las mujeres del mundo puedan preservar su castidad.
»En cuanto a las relaciones sexuales prematrimoniales, dañan gravemente la luminosidad de nuestra naturaleza espiritual humana. Al nacer y durante el período de virginidad, la naturaleza espiritual de cada persona es luminosa, aunque el grado de luminosidad varía de una persona a otra. Después, a medida que se contamina en el mundo humano, esa luminosidad disminuye poco a poco e incluso se vuelve gris y oscura. Cuando se oscurece, las desgracias empiezan a aparecer en la vida de la persona. Por supuesto, algunas personas pueden, mediante la práctica espiritual, devolver en esta misma vida la luminosidad a su naturaleza espiritual ensombrecida.
»El matrimonio, en realidad, ofrece a los seres humanos una oportunidad de dar continuidad al linaje. Las relaciones sexuales conformes al orden de las relaciones humanas se realizan para perpetuar el linaje; tampoco deben practicarse en exceso en la vida cotidiana, pues eso reduce nuestras bendiciones y nuestra vida. Según las leyes del inframundo, las personas deben observar estrictamente la norma que prohíbe las relaciones sexuales prematrimoniales y proteger así su virtud. Solo a partir del día de la boda pueden mantener relaciones sexuales. Si las mantienen antes del matrimonio, incurren en conducta sexual indebida; aunque después se casen con esa misma persona, sigue siendo una transgresión que reduce sus bendiciones y su vida. Si antes de casarse mantienen relaciones sexuales con más de una persona del sexo opuesto, perderán aún más bendiciones y, además, sembrarán causas negativas que conducen al infierno. Para determinar los detalles hay que examinar cada caso y las conductas sexuales indebidas concretas que se hayan cometido.
»Cuando una persona mantiene su primera relación sexual antes del matrimonio, desde el instante en que pierde la virginidad empieza a atenuarse la luminosidad de su naturaleza espiritual. Ese oscurecimiento ocasiona un deterioro en otros aspectos, incluida la disminución de sus bendiciones, su fortuna económica y su vida. Por eso, todos deben prestar atención a esta cuestión: no pueden dejarse llevar por un impulso amoroso momentáneo y hacer lo que desean sin más, desperdiciando así el precioso cuerpo humano con el que han renacido en este mundo. Hay muchas cosas que deben forjarse durante la juventud.
Hoy quisiera preguntar al magistrado del inframundo: «En la antigüedad hubo casos de personas que murieron alcanzadas por un rayo a causa de su conducta sexual indebida. ¿Por qué sucedía así? ¿Por qué no recibían la retribución de otra manera, por ejemplo, contrayendo una enfermedad grave?».
El magistrado del inframundo dijo: «Los casos de personas que murieron alcanzadas por un rayo en la antigüedad a causa de su conducta sexual indebida obedecían a dos razones. Primera: el inframundo castigaba mediante rayos a los seres que incurrían en conducta sexual indebida para dar a conocer a los seres del mundo de los vivos que esa conducta acarrea, en la vida presente, la retribución de una mala muerte. Era una forma de castigo real, tangible y visible, que permitía a los seres sintientes advertirse unos a otros. Segunda: los propios infractores tenían pensamientos malvados demasiado intensos, no sabían arrepentirse ni enmendarse y habían acumulado un karma demasiado grave mediante su conducta sexual indebida y otras malas acciones. Por ello atraían la retribución de morir alcanzados por un rayo y, al terminar su vida, entraban en el infierno para seguir padeciendo toda clase de sufrimientos durante diez mil kalpas, sin fecha de salida.
»El Dios del Trueno es, en realidad, una deidad legítima de los cielos. Se encarga específicamente de producir rayos y truenos cuando llueve o hace mal tiempo; incluso el número de veces que debe producirlos en cada ocasión está reglamentado. Si alguien muere alcanzado por un rayo, no es en absoluto casual: necesariamente el Dios del Trueno ha recibido del inframundo una orden aprobada conforme a sus leyes, que establece que cierta persona de cierto hogar, en determinada dirección, debe recibir, en un día y a una hora concretos, la retribución de morir alcanzada por un rayo al aire libre. Por lo general, cuando alguien debe recibir esa retribución, el Dios del Trueno produce primero rayos y truenos y después saca con toda precisión al espíritu culpable para fulminarlo al aire libre. ¿Por qué sacar al espíritu culpable para fulminarlo al aire libre? Porque el rayo produce fuego y no se quiere dañar a inocentes. Por eso, generalmente se saca al espíritu culpable y se ejecuta el castigo al aire libre.
»Muchos de los casos de personas alcanzadas por rayos en la antigüedad correspondían a este castigo. Entonces no había tantas personas que incurrieran en conducta sexual indebida como hoy. Un solo castigo por rayo podía conmover a muchos seres y hacer que cultivaran su mente y su carácter. Pero el corazón de las personas de hoy ya no tiene la sencillez de antaño.
»Entre los innumerables males, la lujuria ocupa el primer lugar; entre todas las formas de buena conducta, la piedad filial es la primera. Quienes incurren en conducta sexual indebida, además de ver reducidas sus propias bendiciones y su vida, perjudican gravemente las costumbres de la sociedad, dañan a otros y a sí mismos y actúan también contra la piedad filial. ¡Cuántos héroes y hombres valerosos de todas las épocas y lugares han arruinado su prometedor porvenir por la conducta sexual indebida!
»La conducta sexual indebida hace que las personas se degraden y pierdan de vista su verdadera naturaleza; quienes se sumen en ella pueden llegar incluso a morir. Las leyes del inframundo tratan con la mayor benevolencia a quienes practican la piedad filial y castigan severamente a quienes incurren en conducta sexual indebida. Exhorto aquí a todos a observar rigurosamente la benevolencia, la rectitud, el decoro, la sabiduría y la fidelidad a la palabra dada, a hacer abundantes buenas obras y acumular virtud, a conservar la luminosidad innata de su propia naturaleza espiritual y a no sembrar causas negativas que conduzcan al infierno».
¡Gracias a los budas y bodhisattvas por su compasiva salvación! En cada pensamiento, los budas y bodhisattvas tienen presentes a los seres. Han transcurrido 24 horas en el mundo humano y yo, Ayu, vuelvo al infierno sobre el loto blanco. Kṣitigarbha sigue allí salvando a los seres. ¡Resulta que la asamblea del Dharma sobre la causa y el efecto de ayer todavía no ha terminado!
¡Qué alegría volver a ver a Kṣitigarbha! Yo, Ayu, me postro ante Kṣitigarbha en nombre de todos los seres del espacio y del reino del Dharma. ¡Cuán pura, cuán refrescante y cuán compasiva es la luz búdica del bodhisattva que llena el espacio! Me recuerda lo que dice el Buda en el Sutra Avataṃsaka: «La benevolencia pura sin obstáculos en el mundo, porque emite una gran luz que ilumina universalmente y por igual; la benevolencia pura que llena el espacio, porque no hay lugar al que no llegue para salvar y proteger a los seres; la benevolencia pura cuyo objeto es el Dharma, porque realiza el Dharma verdadero de la talidad; la benevolencia pura sin objeto, porque entra en la naturaleza libre de nacimiento de los bodhisattvas; la benevolencia pura que beneficia, porque cuanto hace proporciona alegría. La compasión pura que no se cansa ni se hastía, porque padece el sufrimiento en lugar de todos los seres sin considerarlo una carga; la compasión pura que nace en lugares difíciles, para salvar a los seres; la compasión pura que nace en destinos favorables, para manifestar la impermanencia; la compasión pura hacia los seres afianzados en lo erróneo, porque a lo largo de los kalpas no abandona sus grandes votos. Practica ininterrumpidamente la conducta de los bodhisattvas y acoge a los seres con un corazón de gran compasión».
Kṣitigarbha posee verdaderamente la gran benevolencia sin objeto y la gran compasión que reconoce a todos como un mismo cuerpo. En su luz búdica de pura benevolencia y compasión resuenan incontables sonidos del Dharma. Yo, Ayu, también quiero aprender del gran corazón compasivo de Kṣitigarbha para servir a los seres. Gracias a la bendición de su luz pura y compasiva, el infierno se vuelve fresco y apacible.
Yo, Ayu, quisiera explicar a todos que el infierno es inmensamente vasto y está dividido en categorías. Actualmente visito el Infierno de la Conducta Sexual Indebida. Este es su nombre general y corresponde a uno de los grandes infiernos que componen el conjunto. Bajo el Infierno de la Conducta Sexual Indebida hay, además, 18 infiernos menores. En ellos se reciben distintas retribuciones según la naturaleza de la conducta sexual indebida cometida. Es posible que algunas personas solo hayan cometido durante su vida las faltas de mantener relaciones sexuales en momentos no permitidos (es decir, los días primero y decimoquinto del mes lunar, los seis días de abstinencia, los aniversarios del nacimiento de budas y bodhisattvas y los días en que las deidades celestiales inspeccionan el bien y el mal en el mundo humano, durante el día, en fechas de celebraciones familiares o aniversarios de fallecimiento, o cuando el hombre y la mujer están enfermos42), en lugares no permitidos (cualquier lugar fuera del punto central del lecho conyugal; incluso si el hombre está de pie en el suelo junto a la cama y la mujer acostada en el borde de esta, ya se considera un lugar no permitido, con mayor razón cualquier otro sitio) o en partes del cuerpo no permitidas (todas las partes salvo el canal del parto de la mujer). En ese caso, solo deben recibir la retribución de tragar bolas de hierro. En realidad, los castigos de todos los infiernos son sumamente dolorosos.
¡Yo, Ayu, saludo al magistrado del inframundo! Hoy quisiera consultarle sobre la homosexualidad. El magistrado del inframundo dijo: «La homosexualidad también constituye una falta de conducta sexual indebida. Al terminar la vida, se entra en el Infierno de las Asociaciones Mentales, que pertenece al Infierno de la Conducta Sexual Indebida, para recibir castigo durante 500 años. Si se han cometido otras conductas sexuales indebidas, después se pasa sucesivamente a otros infiernos de esa categoría para recibir las correspondientes retribuciones».
Entonces el magistrado del inframundo me llevó de inmediato al Infierno de las Asociaciones Mentales. Allí, todos los espíritus de hombres y mujeres recibían la misma retribución. Vi que había ciertas diferencias en los tiempos en que sufrían el castigo de los árboles humanos; quizá lo comprendería si seguía observando. Entre ellos había un espíritu masculino que reconocí: era BLX. Había sido un cantante muy famoso, con muchos admiradores y admiradoras en vida, y había dado numerosos conciertos. En ese momento parecía estar pensando en algo. Entonces llegó un árbol con forma humana que podía caminar. Al verlo, él lo tomó alegremente de la mano y luego quiso abrazarlo y prodigarle caricias. El árbol lo ató de inmediato con sus ramas y hojas y empezó a golpearle la cabeza sin cesar con las ramas. Cuando los golpes le abrieron la cabeza, lo hicieron sangrar y lo dejaron inconsciente, las hojas del árbol soplaron hacia él y empezó a recuperarse lentamente. Entonces el árbol humano se marchó.
Al ver esto, pregunté al magistrado del inframundo: «¿Que el árbol se marche significa que el castigo ya ha terminado?». El magistrado del inframundo dijo: «¡No! La homosexualidad consiste en una forma errónea de amor en el pensamiento. Todos los espíritus que acabas de ver primero pensaron con añoranza y después atrajeron a los árboles humanos. En algunos, los intervalos entre esos pensamientos son más largos, lo que indica que ese deseo amoroso es algo más leve; cuanto antes vuelven a pensar en ello, más severa es la retribución».
Pregunté al magistrado del inframundo: «¿Entonces el espíritu culpable deja de recibir la retribución cuando no piensa en ello?».
El magistrado del inframundo dijo: «Si deja por completo de pensar en ello, puede salir de este infierno. Todas las fuerzas del karma proceden de pensamientos ilusorios y trastocados. Además, el karma que conduce al infierno es algo más leve para algunas personas homosexuales. Por ejemplo, alguien tiene un cuerpo masculino, pero, como tuvo cuerpo femenino en muchas vidas anteriores, después de pasar a un cuerpo masculino en esta vida su subconsciente conserva un modo de pensar femenino que no logra cambiar. Por eso no le gustan las mujeres y siguen gustándole los hombres, como antes. En el caso inverso, con un cuerpo femenino, se aplica el mismo principio. Esta es la principal causa de que en el mundo humano surja el amor entre personas del mismo sexo y se incurra en conducta sexual indebida. Si estas personas homosexuales no cometen otras conductas sexuales indebidas y solo necesitan un compañero con quien compartir la vida, pero se llaman cónyuges, su castigo consiste en entrar en el Infierno de las Asociaciones Mentales y recibir allí la retribución durante 50 años infernales. Si durante esos 50 años de castigo el espíritu culpable logra eliminar todas las semillas de la conducta sexual indebida homosexual, podrá salir anticipadamente de este infierno. Si todavía no logra eliminarlas, deberá cumplir otros 30 años de castigo».
Junto al Infierno de las Asociaciones Mentales había un gran infierno en cuyo interior no había nada. Me resultó muy extraño, porque todos los infiernos estaban repletos de seres que sufrían y nunca había visto uno vacío. Por eso pregunté al magistrado del inframundo: «¿Por qué está completamente vacío este infierno?». El magistrado del inframundo dijo: «Actualmente hay algunos seres en el mundo humano que están investigando cierto tipo de afrodisíaco. Todavía se encuentran en la fase de investigación y desarrollo; cuando lo consigan, lo pondrán a la venta en el mercado. Este infierno está preparado para que todos los seres que participan en esa investigación reciban aquí su castigo en el futuro».
Volví a preguntar al magistrado del inframundo: «¿Eso quiere decir que transgredir mentalmente el precepto contra la conducta sexual indebida también cuenta como una transgresión?».
«¡Magistrado del inframundo! Quisiera preguntarle cómo salva Kṣitigarbha a los seres en el infierno. ¿Puedo ir a verlo?».
El magistrado del inframundo dijo: «Kṣitigarbha permanece siempre en el infierno, salvando a los seres que sufren y ayudándolos a salir del océano del sufrimiento, sin detenerse ni un solo segundo. En nuestro inframundo hay un salón para asambleas del Dharma llamado “Mingguang Chuzhuan”. Kṣitigarbha expone allí continuamente el Dharma e instruye a los seres del inframundo».
Pregunté con curiosidad: «¿Acaso en el infierno no se sufre a cada instante? ¿De dónde sacan tiempo para escuchar el Dharma? Y quienes ya han terminado de recibir su retribución, ¿no abandonan de inmediato el infierno para continuar en el ciclo de renacimientos?».
El magistrado del inframundo dijo: «En realidad, los seres del infierno son iguales a los del mundo humano. Todos han llegado aquí al caer durante su recorrido por los seis destinos del ciclo de renacimientos. Algunos proceden de los destinos superiores, como los cielos, el de los asuras o el mundo humano; otros han llegado al recorrer las tres vías inferiores, desde el destino de los fantasmas o el de los animales. Su naturaleza mental es la misma: todos poseen plenamente la luminosidad innata de su propia naturaleza. Solo que, a causa de sus pensamientos ilusorios y trastocados, perdieron de vista esa naturaleza y cometieron diversas transgresiones de los preceptos, como matar y quitar vidas, provocando su propia caída. Llegará un día en que cada espíritu regrese a la luminosidad de su propia naturaleza, pero las diferencias en el tiempo necesario serán tan grandes como la distancia entre el cielo y la tierra. Todos los seres que llegan al infierno necesitan muchísimo tiempo para recuperar la luminosidad innata de su naturaleza espiritual, pues sus hábitos contaminados y su karma negativo son demasiado graves. Aunque en ocasiones sumamente raras surja en ellos un pensamiento de arrepentimiento, pronto vuelven a quedar arrastrados por el sufrimiento y el karma negativo. Por eso Kṣitigarbha formuló este gran voto: “Mientras los infiernos no estén vacíos, juro no alcanzar la budeidad; solo cuando todos los seres hayan sido liberados realizaré el despertar”. Compasivamente, el bodhisattva dijo al rey Yama: “Cualquier espíritu que esté recibiendo castigo en el inframundo y en cuyo corazón surja, siquiera por un instante, un pensamiento de arrepentimiento, podrá venir al Salón Mingguang Chuzhuan para escuchar el Dharma y dejará temporalmente de recibir castigo”».
El magistrado del inframundo dijo: «Los seres que sufren castigos en el infierno son verdaderamente innumerables. Ayu, ya has visitado el Infierno de la Conducta Sexual Indebida. Solo uno de sus infiernos, el “Infierno de los Azotes y los Bastonazos”, contiene tantos seres que se extienden hasta donde alcanza la vista. Y hay muchísimos infiernos que todavía no has visitado. En comparación, son poquísimos los que pueden hacer surgir un pensamiento de arrepentimiento. Los budas y bodhisattvas, en su compasión, dedican cada pensamiento a salvar a los seres que sufren, enseñándoles según sus capacidades y circunstancias, y además disponen toda clase de medios ingeniosos. ¿Han llegado los seres a comprenderlo de corazón? Ayu, tu trabajo de venir al infierno también ha sido dispuesto por la compasión del Buda. Las autoridades del inframundo esperan asimismo aprovechar esta oportunidad para purificar los corazones y lograr que los seres crean profundamente en la causa y el efecto y no creen karma negativo que los conduzca al infierno».
Llegamos al Salón Mingguang Chuzhuan del infierno. ¡Me postro ante Kṣitigarbha! Al verlo, se me llenan los ojos de lágrimas y brota espontáneamente en mí un sentimiento de gratitud. ¡Vuelvo a postrarme ante Kṣitigarbha en nombre de todos los seres! Que todos los seres abandonen el sufrimiento y alcancen la felicidad; que todos los seres estén alegres y felices; que todos los seres practiquen con diligencia y alcancen pronto el despertar y el fruto de la budeidad.
En ese momento, Kṣitigarbha estaba instruyendo a la asamblea sobre los cinco preceptos. ¡Vi que había muchos maestros del Dharma dentro del Salón Mingguang Chuzhuan! En cuanto surgió ese pensamiento, el magistrado del inframundo me lo explicó.
El magistrado del inframundo dijo: «Muchos de estos maestros del Dharma transgredieron los preceptos contra la conducta sexual indebida y el robo. Todos los que han venido aquí a escuchar el Dharma ya han sufrido castigos en el infierno, y algunos todavía están cumpliéndolos. Han podido venir a escuchar el Dharma únicamente porque surgió en ellos un pensamiento de arrepentimiento. Cuando en un espíritu surge el arrepentimiento, la luz de su corazón experimenta un pequeño cambio. Entonces los agentes espectrales suspenden el castigo del espíritu culpable y lo llevan al Salón Mingguang Chuzhuan para escuchar el Dharma. Todos los espíritus que vienen aquí a escucharlo tienen algo en común: saben que en este lugar no tienen que sufrir castigos. Por eso todos valoran enormemente esta oportunidad y casi todos quedan acogidos por la compasión de Kṣitigarbha».
Observé a los espíritus que había allí. La luz de sus cuerpos era, en su mayoría, gris oscura; algunos tenían una luz azul verdosa oscura, otros roja oscura y otros negra. Todos flotaban con ligereza. Entonces vi a un espíritu que lloraba desconsoladamente y sentía una profunda vergüenza por sus faltas. En ese momento, la luz de su cuerpo empezó a pasar del gris oscuro a un gris tenue, y era evidente que el propio espíritu se sentía algo más ligero.
El magistrado del inframundo explicó: «Este espíritu culpable fue, en su existencia anterior, un fantasma ladrón de esencia y energía vital. Antes de eso había sido un practicante espiritual dispuesto a dar, pero que no observaba los preceptos. Por no observarlos, cayó en el destino de los fantasmas y se convirtió en un fantasma ladrón de esencia y energía vital. Después de caer en ese destino, robaba continuamente la esencia y la energía vital de personas del mundo de los vivos y de practicantes que no observaban los preceptos, para mantenerse. Así, no tardó en caer en el infierno».
Entonces vi que el espíritu culpable, llorando desconsoladamente, se arrodillaba ante Kṣitigarbha para pedirle que aceptara su arrepentimiento y formulaba este voto: «¡Kṣitigarbha, tenga compasión! ¡Yo, su discípulo, me he equivocado! Quiero practicar y proteger el Dharma correcto vida tras vida. Quiero proteger para siempre el Dharma de Kṣitigarbha». Kṣitigarbha aceptó de buen grado su arrepentimiento. Los agentes espectrales se llevaron al espíritu, y el magistrado del inframundo dijo que pronto renacería en el mundo humano.
El Salón Mingguang Chuzhuan es el único lugar del infierno que no se siente lúgubre y siniestro; es un poco como una estufa en medio del infierno. Normalmente, cuando paso demasiado tiempo en el infierno, mi temperatura corporal baja mucho, pero hoy me siento bastante bien. ¡Cuánto agradezco el poder de la compasiva bendición de Kṣitigarbha!
Gracias al majestuoso poder espiritual de Kṣitigarbha, seguí observando a los espíritus de aquel lugar y descubrí que la luz del corazón de muchos de ellos se estaba elevando. Todos flotaban hacia arriba.
El magistrado del inframundo dijo: «Todos los espíritus cuya luz del corazón se ha elevado pueden renacer en el mundo humano. Así se les concede otra oportunidad de templar su mente y su carácter».
¡Qué alegría! Yo, Ayu, les deseo a todos alegría y felicidad, que abandonen el sufrimiento y alcancen la dicha, y que practiquen con diligencia el Dharma correcto.
Volví a mirar hacia la puerta y vi que llegaban muchos espíritus nuevos. Parece que Kṣitigarbha no podrá descansar: ¡todavía hay tantos seres! Además, el infierno es inmensamente vasto y no tiene límites. En verdad, no sé cuándo podrá quedar vacío mediante la liberación de todos sus seres.
Yo, Ayu, quisiera preguntar al magistrado del inframundo: «¿Cómo será la próxima vida del espíritu que acaban de llevarse los agentes espectrales?».
Llegamos de inmediato a la gran sala de juicios del inframundo. Allí vimos al espíritu que había llorado desconsoladamente. Estaba arrodillado en el suelo, dando las gracias por la sentencia del rey Yama. Lo oí decir: «¡Gracias por su sentencia, rey Yama! ¡Gracias por su compasión, Kṣitigarbha! Desde ahora me transformaré por completo y practicaré de verdad el Dharma correcto». Después llevaron al espíritu a beber la sopa de Meng Po y a renacer.
Le pregunté al magistrado del inframundo: «¿Qué será de este espíritu en el futuro?». El magistrado abrió entonces el Registro de la vida y la muerte, lo consultó y dijo: «Se ha dictaminado que renazca en una familia sin comprensión ni visión correctas. Vivirá con holgura económica, pero tendrá mala salud durante toda su vida: no padecerá enfermedades graves, aunque las dolencias menores serán constantes. Su destino es que lo engañen una y otra vez. Comenzará a practicar a los treinta años y se encontrará con una manifestación de Kṣitigarbha que vive en el mundo humano y lo guiará hacia la liberación. En esta vida encontrará muchos obstáculos demoníacos en su práctica y no tendrá hijos que lo acompañen al final de sus días. Esta es la retribución residual de haber sido un fantasma que robaba esencia y energía vital. En cuanto a su prosperidad económica, es el fruto de las dádivas que hizo cuando era practicante. Su mala salud y los muchos obstáculos demoníacos en la práctica son el fruto de haber absorbido la esencia, la energía vital y el espíritu de otras personas. Esta vida será para él un gran ejercicio de temple, una gran prueba: una prueba del corazón. Aunque viva con holgura económica, a menudo le surgirán deseos de robar debido a su karma. Si puede cumplir honradamente con lo que le corresponde, observar bien los preceptos, no quejarse de su mala salud, no vengarse cuando lo engañen, afrontar serenamente los obstáculos demoníacos y arrepentirse en cuanto le surja la intención de robar, su naturaleza espiritual podrá seguir elevándose después de esta vida. Si hace lo contrario, es posible que volvamos a encontrarnos en el infierno».
El magistrado del inframundo dijo: «Ya estamos acostumbrados a estas cosas. Seres que Kṣitigarbha acaba de rescatar del infierno y que han logrado renacer en el mundo humano regresan al poco tiempo. Por eso Kṣitigarbha no deja de rescatar aquí a los seres y sacarlos de este lugar. Como aquel espíritu hizo surgir una gran aspiración de proteger y sostener el Dharma correcto, Kṣitigarbha incluso emanó expresamente una manifestación para ir al mundo humano a guiarlo hacia la liberación. Por eso no debemos menospreciar un solo pensamiento nuestro de gran aspiración al despertar. Ese único pensamiento basta para atraer a los budas y bodhisattvas a salvarte; solo que, aunque los budas y bodhisattvas estén junto a los seres, estos no lo saben».
«¡Le estoy profundamente agradecida, magistrado! ¡Hoy yo, Ayu, he vuelto a aprender muchas enseñanzas gracias a usted!».
29. El poder ilimitado de la joya preciosa y el mantra sagrado: testimonio directo de cómo los Tres Santos del Sur alivian los grandes sufrimientos del infierno
Desde que decidí escribir «La inexorabilidad de las leyes del inframundo», he encontrado muchos obstáculos. Cuando hacemos el propósito de emprender una labor que purifique el corazón de las personas y las exhorte al bien, sin duda encontraremos toda clase de pruebas. Pero un corazón que busca el bien con absoluta sinceridad y pureza no teme ninguna prueba ni obstáculo. Yo, Ayu, creo que, si mantenemos una voluntad firme, plenamente sincera y pura de observar los preceptos, los budas y bodhisattvas sin duda nos concederán su bendición para superar los obstáculos. Todos esos obstáculos buscan que deje de escribir «La inexorabilidad de las leyes del inframundo».
Cuando comencé a escribir, los obstáculos demoníacos eran especialmente numerosos. Ya de por sí dormía poco, y los seres no humanos siempre aprovechaban mis horas de sueño para perturbarme intensamente y agotar mis energías. Más tarde comprendí su propósito y dejé de enredarme con ellos en sueños, pues eso desperdiciaba mis energías y entorpecía la escritura del libro. Para escribir «La inexorabilidad de las leyes del inframundo», necesito encontrarme en mi mejor estado.
Últimamente he padecido algunos sufrimientos físicos y debo empezar a fortalecerme interiormente. Hoy voy a transformar todos los obstáculos y sufrimientos físicos en impulso para mi práctica. Que yo sola pueda soportar, en lugar de todos los seres del mundo, sus obstáculos y sufrimientos, y transformarlos por completo en impulso para mi práctica.
¡Me postro ante mi venerado maestro, que me enseña con tanto esmero! ¡Me postro ante todos los maestros ancestrales y grandes virtuosos que practican el Dharma correcto y han alcanzado grandes realizaciones!
¡Me postro ante todos los budas y bodhisattvas de las diez direcciones! ¡Me postro ante el gran bodhisattva Kṣitigarbha!
Hoy voy a apoyarme en el poder sagrado y la fuerza de bendición de Kṣitigarbha para superar los obstáculos e ir al infierno a presenciar directamente cómo rescata a los seres que allí se encuentran.
¡Namo Kṣitigarbha! ¡Namo Kṣitigarbha! ¡Namo Kṣitigarbha! ¡Namo Kṣitigarbha de los Grandes Votos! ¡Namo Kṣitigarbha de los Grandes Votos! ¡Namo Kṣitigarbha de los Grandes Votos!
Yo también quiero seguir el ejemplo de Kṣitigarbha y rescatar a los seres que sufren para sacarlos del océano del sufrimiento. «La inexorabilidad de las leyes del inframundo» debe publicarse cuanto antes, para que los seres extraviados del mundo humano den media vuelta y alcancen la orilla, abandonen el mal y sigan el bien, y recuperen pronto la luminosidad espiritual que les es innata.
¡Gracias por la protección y la bendición del poder búdico de Kṣitigarbha! ¡Parto sobre el loto blanco!
¡He llegado al infierno! ¡Me postro ante Kṣitigarbha! ¡Kṣitigarbha sonríe compasivamente! ¡El bodhisattva siempre irradia una gran luz con tanta compasión! Kṣitigarbha se manifiesta con la compasiva apariencia de un monje, sentado en la postura del loto completo. Esta vez, el loto en el que se sienta es de color verde azulado; es la primera vez que lo veo sentado en un loto de ese color. En la mano izquierda sostiene una joya preciosa de color rosa y, en la derecha, un bastón monástico dorado con anillas. A su lado también está su montura, llamada Di Ting. A la izquierda del bodhisattva permanece de pie el maestro del Dharma Daoming y, a la derecha, el protector del Dharma Min Gong. ¡Me postro ante el maestro del Dharma y el protector!
Esta vez entré directamente en el infierno gracias al poder sagrado y la fuerza de bendición de Kṣitigarbha, sin recorrer los demás caminos de su interior. Mirábamos hacia abajo desde el aire. Yo me encontraba por debajo de Kṣitigarbha, es decir, un poco más cerca del infierno. Ya oía los gritos lastimeros y veía a Kṣitigarbha irradiar luz y otorgar su bendición sobre el infierno.
El maestro del Dharma Daoming me informó de que este lugar se llamaba «Infierno de los Gritos». Hoy Kṣitigarbha había venido a este infierno para rescatar a un espíritu culpable y permitirle ascender. ¡Qué inmensas bendiciones supone recibir la compasión y la misericordia de Kṣitigarbha!
El maestro del Dharma Daoming dijo que los descendientes del espíritu culpable recitaban día y noche el «Sutra de Kṣitigarbha», y eso había atraído al bodhisattva. En una de sus vidas anteriores, aquel espíritu había sido un practicante monástico. Como en esa vida no había observado los preceptos con suficiente pureza, no había alcanzado la liberación. Después renació en una familia rica y de alta posición del mundo humano y comenzó a degenerar. Tras infringir el precepto contra la conducta sexual indebida, siguió cayendo hasta llegar al infierno.
Entonces Kṣitigarbha indicó a Min Gong que descendiera. Min Gong bajó y dijo a dos agentes espectrales del inframundo: «Kṣitigarbha desea ver al espíritu culpable de un hombre llamado XXX». Al poco rato, los agentes espectrales sacaron a un espíritu masculino que sufría, sangraba y temblaba de pies a cabeza. El dolor le impedía hablar. En suma, no parecía un fantasma, y mucho menos una persona. Era un espíritu tan frágil que daba la impresión de que, si en ese momento lo golpeara un viento fuerte, quién sabe adónde se lo llevaría.
Kṣitigarbha instruyó al espíritu masculino: «Hoy Ayu, una mujer del mundo de los vivos, ha venido a visitar el infierno para escribir un libro de exhortación al bien encargado por el inframundo, “La inexorabilidad de las leyes del inframundo”. Su fin es rescatar a los seres del mundo de los vivos, hacer que observen los cinco preceptos y las diez buenas acciones, purifiquen su corazón, obren bien y acumulen virtud, para evitar que, al terminar su vida, sufran la dolorosa retribución del infierno. Dile ahora a Ayu cómo llegaste al infierno. ¿Qué sientes en este momento?».
El espíritu masculino asintió, pero no pudo hablar. Entonces el maestro del Dharma Daoming recibió la joya rosa de manos de Kṣitigarbha y descendió junto al espíritu culpable. El maestro recitó rápidamente el mantra del sello del cuerpo del Dharma de Kṣitigarbha: «An. Boluo molin tuoning. Suopohe». La joya irradió de inmediato una gran luz que iluminó todo el Infierno de los Gritos. Los sufrimientos de aquel infierno se interrumpieron temporalmente y menguaron al instante, y todos los espíritus culpables sintieron de pronto tranquilidad en cuerpo y mente. El espíritu masculino dejó de sufrir de inmediato. Sintió como si una poderosa corriente cálida le atravesara el cuerpo y por fin pudo hablar. Hasta yo percibí el calor de aquella bendición.43
El espíritu masculino dijo que en vida había incurrido en conducta sexual indebida. Además, por envidia hacia un practicante laico del Dharma correcto y por resentimiento al ver que podía difundirlo por todas partes y recibir el respeto de la gente, lo había difamado, afirmando que no observaba los preceptos con pureza. Sus calumnias habían hecho que muchos fieles se alejaran, truncando la vida de sabiduría de su práctica. Aunque él mismo solía practicar el Dharma budista, al terminar su vida había caído en el infierno para recibir su retribución, y allí cada minuto y cada segundo eran un sufrimiento extremo. Por fortuna, su hijo en el mundo de los vivos ya había crecido, había comenzado a estudiar el budismo y era muy diligente: cada día recitaba el «Sutra de Kṣitigarbha» y le dedicaba los méritos.
Entonces el espíritu masculino se arrodilló en el suelo y, llorando desconsoladamente, dijo a gritos: «¡Kṣitigarbha de gran compasión, por favor, sácame de aquí! ¡El sufrimiento de este lugar es verdaderamente insoportable! Sin duda me convertiré en una persona nueva y compensaré mis faltas con buenas obras. Juro que, vida tras vida, practicaré, protegeré y sostendré el Dharma correcto. Por favor, sácame de aquí. Ahora hasta mi hijo comprende que debe ser filial y recita cada día el “Sutra de Kṣitigarbha” para dedicarme los méritos, mientras que yo he generado los malos frutos que me llevaron al infierno. Yo también quiero renacer en el mundo humano vida tras vida, observar los preceptos con pureza, ser una buena persona y contribuir a la sociedad».
Gracias a la bendición de Kṣitigarbha, el espíritu culpable recordó que antes había recitado su sagrado nombre. En ese momento no dejaba de repetir mentalmente «Namo Kṣitigarbha», y la luz de su corazón también comenzó a brillar más. El espíritu masculino notó que su cuerpo empezaba a volverse ligero y recitó «Namo Kṣitigarbha» con mayor insistencia aún. Su cuerpo comenzó a flotar hacia arriba. Le pregunté a Kṣitigarbha: «¿Por qué puede ascender tan pronto este espíritu masculino?».
Kṣitigarbha explicó: «Cuando este espíritu masculino fue monje en una vida anterior, aunque su observancia de los preceptos no fue del todo pura, hubo momentos en que sí observó con pureza los preceptos de bhikṣu. Precisamente gracias a esas bendiciones renació en el mundo humano durante siete vidas, siempre en familias ricas y de alta posición, y tuvo hijos filiales. Sin embargo, en la séptima vida infringió el precepto contra la conducta sexual indebida y cometió difamación, tras lo cual cayó en el infierno para recibir castigo. Su ascenso en esta ocasión se debe al gran poder de la dedicación de méritos de su hijo filial, que en el mundo humano obra bien y acumula virtud por él, y ha hecho surgir una gran aspiración al despertar. A ello se suma el arrepentimiento sincero del propio espíritu. Los budas y bodhisattvas no abandonan a ningún ser que pueda ser rescatado».
Kṣitigarbha también dijo que, después de renacer en el mundo humano, este espíritu masculino tendría que seguir recibiendo la retribución residual de la conducta sexual indebida y la difamación. Renacería como mujer, sufriría la retribución de un divorcio y nadie creería las verdades que dijera. Pero, después de renacer como mujer, sin duda practicaría el Dharma budista. Si pudiera mantener una fe firme en su práctica, proteger y sostener el Dharma correcto y cumplir la promesa que había hecho en el infierno, su espíritu recuperaría gradualmente la luminosidad.
Pasamos a ver al segundo espíritu de este infierno, el de una mujer. Los agentes espectrales del inframundo la sacaron, el maestro del Dharma Daoming recitó el mantra y la joya volvió a irradiar luz para bendecirla. El cuerpo espiritual de esta mujer se encontraba algo peor, por lo que el maestro tuvo que recitar durante más tiempo. Tras recibir la bendición del poder del Dharma, la mujer comenzó a recuperar la capacidad de hablar.
Dijo que, en vida, solía hablar a todo el mundo con mordacidad y crueldad. Sentía unos celos especialmente intensos del niño que su marido había tenido con su anterior esposa. Lo golpeaba e insultaba con frecuencia, causándole heridas y haciéndolo sangrar. Después de dejarlo pasar hambre hasta que se desmayó, lo mató a golpes. Tampoco era filial con su suegra: además de maltratarla, le golpeaba la cabeza, a veces hasta abrirle heridas y hacerla sangrar abundantemente. Para mantener la armonía familiar, la suegra ni siquiera se atrevía a decir que su nuera la golpeaba. Al final, también provocó la muerte de la anciana por la indignación y la aflicción que le causó. La anciana y el niño presentaron su acusación en la sala de juicios del Rey del Inframundo. Al terminar su vida, ella fue condenada no solo a sufrir castigos en el Infierno de los Gritos, sino también en otros infiernos. Apenas acababa de llegar al Infierno de los Gritos y ya padecía un sufrimiento extremo. ¡Cómo iba a soportar los días que le esperaban!
El espíritu femenino también se arrodilló y suplicó a Kṣitigarbha que la sacara del infierno. Kṣitigarbha le enseñó: «Si hubieras sabido que acabarías así, ¿por qué habrías actuado de aquel modo? Esta es la sentencia del rey Yama. Entre todas las virtudes, la piedad filial ocupa el primer lugar. El rey Yama siente el mayor respeto por las personas filiales del mundo de los vivos. Ni siquiera cuidando filialmente de los padres durante toda una vida se puede retribuir la bondad con la que nos criaron. ¿Cómo atreverse a tratarlos con brutalidad? La falta de piedad filial es una falta que las leyes del inframundo no perdonan; debes arrepentirte profundamente. El Cielo tiene la virtud de amar la vida. El hijo de la anterior esposa de tu marido había perdido a su madre biológica, lo que ya le había dejado una gran carencia afectiva. Debías haberlo tratado como a un hijo propio y haberlo cuidado con esmero para compensar esa carencia. Sin embargo, fuiste capaz de golpear e insultar al hijo de tu exmarido, dejarlo pasar hambre hasta que se desmayara y matarlo a golpes. Matar a golpes a un niño pequeño e indefenso revela un corazón verdaderamente malvado. Tal es la causa, tal es el fruto. Debes arrepentirte profundamente. La única persona que puede ayudarte eres tú misma».44
El espíritu femenino se arrodilló, atormentado, y suplicó clemencia: «¡Bodhisattva, sálvame! Me postro ante ti con la frente en el suelo. En vida nunca permití que nadie señalara mis defectos. Si alguien me hacía el menor reproche, le respondía inmediatamente con palabras hirientes e incluso con golpes. Lo que más me gustaba era golpear a la gente en la cabeza: así podía hacer que se desmayaran y yo ganaba. Me gustaba ganar y nunca admitía la derrota. Hoy, al escuchar tus palabras, bodhisattva, me he dado cuenta de que cometí errores graves. Reconozco mis faltas. ¡Te ruego que me salves! Quiero salir del infierno». Entonces los agentes espectrales del inframundo se llevaron de vuelta al espíritu femenino.
Vi que la luz del corazón de aquella mujer ya no era tan tenue como antes, pero aún distaba de ser luminosa. Le pregunté a Kṣitigarbha: «¿Ese espíritu femenino tendrá necesariamente que recibir toda su retribución infernal antes de poder salir del infierno?».
Kṣitigarbha explicó: «Las causas y condiciones de hoy pueden permitirle encontrar el Dharma correcto y practicarlo cuando renazca en el mundo humano. Pero eso ocurrirá en un futuro muy lejano. Por ahora, sembremos un vínculo favorable».
30. El magistrado del inframundo revela la verdad sobre el Yuli: pleno apoyo al «Yuli Baochao» y a «La inexorabilidad de las leyes del inframundo».
Le pregunté al magistrado del inframundo: «En cuanto al libro “Yuli Baochao”, que lleva tanto tiempo circulando por el mundo de los vivos, ¿es auténtico?». El magistrado respondió: «El “Yuli Baochao” es auténtico. Es también un precioso texto que el Emperador de Fengdu, soberano y Rey del Inframundo, hizo circular expresamente por el mundo humano movido por su gran compasión. El “Yuli Baochao” surgió de la visita al inframundo que un cultivador del Dao llamado Danchi realizó durante una meditación profunda. Después la puso por escrito en un manuscrito que más tarde transmitió a su discípulo, el cultivador del Dao Wumi. Fue por mediación de Wumi como comenzó a circular entre los seres humanos. Tras visitar el infierno, el cultivador Danchi no publicó de inmediato el libro para difundirlo por el mundo humano. Fue justo antes de terminar su vida y ascender cuando encargó a su discípulo Wumi que lo hiciera circular entre los seres humanos.
»Antes, los infiernos eran mucho más pequeños que ahora. Hay un solo Emperador de Fengdu, soberano y Rey del Inframundo, que es el gobernante supremo del inframundo. Por debajo de él estaban los reyes de las diez salas, que ocupaban el segundo nivel más alto de mando y recibían sus órdenes del Emperador de Fengdu, soberano y Rey del Inframundo. Cada uno de esos diez reyes administraba, a su vez, los infiernos grandes y pequeños que dependían de su sala. Actualmente, el gobernante supremo del inframundo sigue siendo un único soberano, el Rey del Inframundo, pero a los diez reyes que antes estaban por debajo de él se han añadido dos más, de modo que ahora hay reyes de doce salas en total. Sin embargo, la incorporación de esos dos reyes no ha reducido la carga de trabajo. En particular, la carga del rey encargado de los infiernos de la conducta sexual indebida excede gravemente su capacidad.
»En los infiernos actuales, incluso las diez salas han ampliado muchísimo su superficie. Ayu, los infiernos de la conducta sexual indebida que visitaste hace algún tiempo se encuentran al oeste y al norte del territorio infernal. Allí hay ahora también un rey llamado Qingping, que se encarga específicamente de administrar todos los infiernos grandes y pequeños de esa región dedicados a la conducta sexual indebida. Actualmente, el Infierno de la Conducta Sexual Indebida es el que ocupa la mayor superficie de nuestro inframundo. Para permitir la construcción de nuevos infiernos en su interior, se ha cambiado la ubicación de algunos de ellos. Además, en el inframundo hay un rey llamado Haishan, responsable de administrar el Infierno de los Espíritus, situado al sur. De este dependen ocho infiernos. Entre ellos se encuentra el gran “Infierno de la Ciudad del Llanto de las Muertes Injustas”, que ya visitaste; también el gran infierno para quienes desperdician alimentos, el “Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales”, el gran “Infierno de las Opiniones Erróneas y la Difamación”, el “Infierno del Vajrayāna” y otros. Muchas personas de la época actual entran en estos infiernos. El rey Haishan administra estos infiernos de reciente construcción situados al sur, ninguno de los cuales fue visitado por Danchi. En la antigüedad, el corazón de las personas era relativamente más puro y bondadoso, y aún no se había llegado al punto de necesitar tantos infiernos de la conducta sexual indebida para castigarlas. Por supuesto, antes también había personas que obraban mal, pero no lo hacían con el desenfreno y el descaro de hoy. Los infiernos de las diez salas bastaban entonces para castigar a las diversas clases de seres del mundo humano que degeneraban y cometían las diez malas acciones. Hoy son muchos los que obran mal en el mundo humano y muy pocos los que obran bien. Entre quinientas personas no hay ni una que practique el bien y observe los preceptos, mientras que quienes obran mal e infringen los preceptos se encuentran por todas partes.
»Los dos libros, el “Yuli Baochao” y “La inexorabilidad de las leyes del inframundo”, son textos importantes difundidos desde el inframundo para exhortar a las personas y transformar su corazón. “La inexorabilidad de las leyes del inframundo” describirá las cosas con mayor claridad y detalle, reflejando con la mayor fidelidad la situación actual del inframundo. Además, ahora tienes una gran responsabilidad. Tanto el Emperador Celestial como el soberano y Rey del Inframundo esperan que “La inexorabilidad de las leyes del inframundo” pueda circular cuanto antes por el mundo humano y logre pronto rescatar el corazón de las personas y purificar ese mundo, reduciendo la enorme cantidad de seres del mundo de los vivos que siguen cayendo sin cesar en el infierno cada día. Por hoy lo dejamos aquí. Si tienes preguntas, vuelve».
31. Los castigos del gran Infierno Avīci, insoportables de contemplar: el animal sagrado Di Ting enseña a practicar acciones en beneficio de los demás
Le pregunté al magistrado del inframundo: «¿Podría hoy presenciar cómo Kṣitigarbha alivia el sufrimiento en los infiernos?».
El magistrado del inframundo dijo: «Kṣitigarbha tiene muchas emanaciones que alivian el sufrimiento en distintos infiernos, grandes y pequeños. ¿Qué infierno te gustaría visitar, Ayu?».
«En el mundo humano he oído decir que Kṣitigarbha tiene tres manifestaciones: una en el infierno, otra en el mundo humano y otra en el cielo. ¿Es así?».
El magistrado del inframundo dijo: «Kṣitigarbha es un gran bodhisattva que formuló el vasto voto: “Mientras los infiernos no estén vacíos, juro no alcanzar la budeidad”. Aunque los infiernos aún no están vacíos, en realidad sus méritos y virtudes ya han llegado a la plenitud. El bodhisattva no solo rescata a los seres de los infiernos, del mundo humano y de los reinos celestiales; también envía emanaciones a los infiernos de otros mundos para rescatar a los seres que sufren allí. Esos otros infiernos también deben quedar vacíos mediante su rescate. El bodhisattva también envía emanaciones para rescatar a los seres de otros tiempos y espacios. Sus emanaciones no se limitan a tres: se cuentan por cientos, miles, decenas de miles y cientos de millones, y cada una va a distintos mundos para rescatar a todos los seres sintientes. Kṣitigarbha tiene una afinidad especial con los seres del mundo humano, pues la mayoría de quienes caen en el infierno proceden de ese mundo. Por eso debemos agradecer sus compasivas enseñanzas.
»En el mundo humano hay muchas manifestaciones de Kṣitigarbha. Algunas acaban de nacer y aún no tienen tres años; otras todavía están estudiando y otras ya son adultas. En el futuro trabajarán silenciosamente para dar continuidad a la vida de sabiduría de los budas y guiarán hacia la liberación a todos los seres sintientes según las condiciones que se presenten. Algunas manifestaciones de Kṣitigarbha pasan toda su vida rescatando a los seres con discreción, sin que nadie lo sepa; otras establecerán centros de práctica para difundir el Dharma correcto. Sea cual sea el caso, todo responde a la disposición invisible del bodhisattva.
»Es posible que junto a nosotros haya una manifestación de Kṣitigarbha que, mediante su influencia sutil y su propio ejemplo, nos enseñe silenciosamente a corregir nuestros defectos de carácter. Pero no somos capaces de reconocer al bodhisattva y creemos que es una persona corriente; el bodhisattva tampoco revelará su identidad. Debemos aprender de Kṣitigarbha a tener aspiraciones vastas. El bodhisattva hizo el voto de rescatar a los seres y, a partir de ese voto, emprendió la acción. Por eso su corazón abarca las diez direcciones y sus votos abarcan también todo el espacio y el reino del Dharma de las diez direcciones. Sus votos son tales que, aunque el espacio llegara a su fin, ellos no terminarían. Por ejemplo, si hacemos una vez el voto de dar limosna a los mendigos, el voto se formula una sola vez, pero los actos de dar son innumerables y continúan vida tras vida. En tu corazón permanecerá, vida tras vida, la semilla de dar a los mendigos. El voto es uno; las acciones son muchas. Si una sola vez ves a un mendigo y no le das nada, habrás contravenido la fuerza de tu voto. Debemos aprender de Kṣitigarbha a formular el buen voto de rescatar a los seres. El bodhisattva cumple sus votos en cada pensamiento. Si en cada pensamiento se ponen en práctica los votos, se alcanzan realizaciones una y otra vez; esas realizaciones sucesivas generan poderes sobrenaturales. Cuantos más seres se rescatan, mayores son esos poderes y mayor también la fuerza de las bendiciones y la virtud. Cuando se rescata a los seres sin interrupción, pensamiento tras pensamiento, los poderes sobrenaturales se vuelven inconmensurables e ilimitados. Con esa fuerza sobrenatural inconmensurable e ilimitada se pueden emanar cuerpos inconmensurables e ilimitados e ir a mundos inconmensurables e ilimitados para rescatar a los seres.
»En nuestros infiernos hay aún más manifestaciones de Kṣitigarbha. La vez pasada visitaste el Salón Mingguang Chuzhuan de Asambleas del Dharma. Kṣitigarbha enseña el Dharma en el infierno tres veces al día: por la mañana, al mediodía y por la noche. Cuando los espíritus culpables escuchan el Dharma, brotan sus raíces de bondad y, gracias a ese brote, nace el arrepentimiento en su corazón. En cuanto se arrepienten, Kṣitigarbha los saca del infierno. En ciertos casos, si los espíritus culpables tienen suficientes bendiciones, Kṣitigarbha emana una manifestación que permanece junto a ellos para guiarlos hacia la liberación. Este es uno de los métodos con los que rescata a los seres en el infierno, y cada día logra sacar de allí a innumerables espíritus culpables. Si los seres que sufren en el infierno no recibieran el rescate de Kṣitigarbha, quién sabe cuántas veces se multiplicaría su número.
»Otra forma consiste en que Kṣitigarbha también dispone el rescate de los familiares difuntos según el grado de devoción filial de sus descendientes. Es decir, cuando los descendientes recitan el Sutra de Kṣitigarbha en el mundo de los vivos, invocan el nombre de Kṣitigarbha, rinden homenaje al Buda, se postran ante él, le hacen ofrendas, liberan animales, imprimen sutras budistas y libros de exhortación moral para guiar a las personas, socorren a huérfanos, viudas y pobres, y realizan toda clase de acciones que encaminan a otros hacia el bien y acumulan virtud, si dedican la fuerza de esos méritos a sus antepasados que están en el infierno, el bodhisattva dispone el rescate de esos espíritus culpables para sacarlos de allí.
»Kṣitigarbha también observa si en el propio espíritu culpable concurren las causas y condiciones necesarias para su rescate. Algunos espíritus culpables no tienen familiares ni descendientes que hagan el bien para ayudarlos a alcanzar la liberación, pero poseen ciertas raíces de bondad, bendiciones, virtud y vínculos favorables de vidas anteriores. Por ejemplo, hay muchos monásticos que, aunque quebrantaron los preceptos y cayeron en el infierno, también tuvieron épocas en las que observaron los preceptos con pureza e hicieron el bien. Otros, en una vida anterior, contemplaron reverentemente a Kṣitigarbha por un instante, escucharon con la mente serena por un breve momento, incluso sin especial intención, o recitaron su santo nombre. El bodhisattva acude sin que se lo pidan a guiar hacia la liberación a todos esos seres».
Dije: «¡Entonces vayamos hoy a visitar el infierno Avīci, cuyo nombre infunde temor a todos! Me pregunto si Kṣitigarbha irá hoy al infierno Avīci».
El magistrado del inframundo dijo: «Kṣitigarbha visita todos los infiernos. Ayu, como todavía no has visitado el infierno Avīci, ¡ven conmigo!».
Había que atravesar varios pasadizos para llegar al infierno Avīci. Durante el trayecto ya se oían sin cesar toda clase de aullidos de dolor. El infierno estaba lleno de tristeza, terror y sufrimiento extremos. Ahora comprendía por qué, antes de que comenzara a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo, el bodhisattva me había pedido que practicara con seriedad y diligencia: cualquiera con un poco menos de estabilidad meditativa quedaría sumergido en el intenso campo magnético negativo del infierno. Este realmente no es un lugar para los seres humanos. ¡Ojalá los seres que sufren en el infierno puedan salir pronto de él y ascender! Sin la fuerza del Buda que me envuelve y sostiene, aun si no quedara sumergida en ese campo, perdería gran parte de mi energía vital. ¡Agradezco la protección y las bendiciones de la fuerza del Buda! ¡Debo hacer bien este trabajo para corresponder a su bondad!
¡En ese momento empezó a acelerárseme el corazón! Llegaron unos sonidos sumamente aterradores. El lugar parecía desierto y era muy rudimentario, a diferencia del infierno de la conducta sexual indebida, que era relativamente moderno. Este infierno estaba encerrado tras varias puertas firmemente selladas. ¡Ah! ¡La temperatura era altísima! ¡Sentía un calor tremendo!
El magistrado del inframundo dijo: «Los espíritus culpables entran aquí, pero no salen. Todos los que llegan a este infierno son espíritus colmados de maldades. En su interior, el magma subterráneo supera los mil grados de temperatura. ¡Puede decirse que es uno de los castigos más extremos de nuestros infiernos!».
¡Ah! ¿Mil grados? ¡Qué espanto! Para poder escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo, tendría que armarme de valor y mirar. Gracias a la protección de la fuerza del Buda, pude observar el interior del infierno Avīci por una pequeña ventana de hierro. Este infierno no era muy grande; por fuera se parecía un poco a una nariz humana y por dentro había un agujero oscuro. Ese agujero oscuro conducía al magma subterráneo. El magma despedía humo y parecía abrasador. Los espíritus culpables eran cocidos por completo en ese magma humeante y después arrojados hacia arriba. Con «arrojados hacia arriba» no quiero decir que los lanzaran a otro lugar, sino que los arrojaban al humo hirviente que desprendía el magma para que se abrasaran en él. Sin que sus cuerpos espirituales se hubieran recuperado todavía, mientras seguían aullando y gritando de dolor extremo, el magma hirviente volvía a succionarlos para castigarlos, y entonces los cuerpos espirituales lanzaban otro grito desgarrador. Así se sufría en el infierno Avīci, en un ciclo ininterrumpido. ¡Era realmente atroz!
Hacía un momento todo estaba oscuro y abrasador. ¿Cómo era posible que de pronto llegara una sensación de frescor incomparable? Levanté la vista y vi que el venerado Kṣitigarbha había descendido compasivamente. ¡Me postro ante Kṣitigarbha! Hoy no se manifestaba con un aspecto apacible y compasivo, sino como un Kṣitigarbha de pie y de aspecto airado. Tras él brillaba un gran halo circular de luz dorada. Sus pies descansaban sobre un loto verde azulado, bajo el cual ardían intensas llamas; sin embargo, ese fuego no producía bochorno, sino, por el contrario, una sensación de disipar los pensamientos ilusorios. La joya que Kṣitigarbha sostenía en la mano izquierda era de un rojo encendido, y en lo alto del bastón de anillas dorado que llevaba en la derecha había, además, un loto rojo. Hoy Kṣitigarbha mostraba un imponente poder espiritual para someter a los demonios: con solo mirarlo, uno no se atrevía a albergar ningún pensamiento ilusorio y sentía un profundo respeto y sobrecogimiento. Era la primera vez que veía a Kṣitigarbha tan severo. En cambio, no había grandes diferencias en el maestro del Dharma Daoming ni en el protector del Dharma Min Gong. El maestro Daoming se manifestaba con el porte solemne de un bhikṣu, con ambas manos cruzadas formando el mudra de someter a los demonios. Min Gong estaba de pie junto al bodhisattva con las palmas juntas. Di Ting, la montura de Kṣitigarbha, había aumentado de tamaño hoy y también mostraba un aspecto airado.
De pronto se acercó un funcionario del inframundo para informar de que había un asunto en la Sala de Juicios que requería la presencia del magistrado. Este me indicó que continuara la visita por mi cuenta y que, si tenía alguna pregunta, podía consultar a Kṣitigarbha. ¡Junté las palmas y me incliné para agradecer al magistrado!
Entonces Kṣitigarbha me indicó que volara hacia arriba, pues pronto abrirían la puerta del infierno Avīci y le preocupaba que el magma abrasador pudiera herirme. Así, apoyándome en su imponente poder espiritual, también me elevé hasta quedar por debajo del bodhisattva, de pie en el aire. En ese momento, el protector del Dharma Min Gong descendió ante las sucesivas puertas de hierro del infierno Avīci. Dos agentes espectrales del inframundo abrieron una puerta, salieron y enseguida volvieron a cerrarla con cuidado. Dijeron que temían que el magma salpicara a Min Gong. Min Gong anunció que el soberano del inframundo había ordenado que se permitiera salir a unos cuantos espíritus culpables para proporcionar casos que sirvieran de referencia a Ayu. Kṣitigarbha dispuso que sacaran a tres espíritus culpables, aunque normalmente no podía salir ni uno solo del infierno Avīci. Los agentes espectrales entraron de nuevo y sacaron a tres. Eran dos espíritus masculinos y uno femenino. Sufrían tanto que no podían mantenerse en pie ni pronunciar palabra alguna. Tenían todo el cuerpo cubierto de lodo, ulcerado y desfigurado. ¡Eran tan dignos de lástima que al verlos me dieron ganas de llorar!
En ese momento, el maestro del Dharma Daoming recibió la joya roja de manos de Kṣitigarbha y comenzó a recitar un mantra. La joya del bodhisattva emitió una intensa luz que iluminó todo el infierno Avīci. De inmediato, aquel infierno se volvió extraordinariamente fresco y silencioso: ya no se oían sonidos de dolor y el magma dejó de estar caliente. Mi tensión desapareció por completo y dio paso a una sensación de serenidad, cercanía y alivio. Al escuchar con atención, reconocí el dhāraṇī de Kṣitigarbha, un mantra que me gusta mucho. Después de que el maestro lo recitara durante un rato, los tres espíritus culpables comenzaron a recobrar lentamente la sensibilidad y la conciencia. Los espíritus masculinos ya pudieron arrodillarse en el suelo.
Kṣitigarbha dijo: «Shangguan Yuhua, del mundo de los vivos, va a escribir el libro de exhortación moral La inexorabilidad de las leyes del inframundo por encargo de las autoridades del inframundo, para exhortar a las personas a abandonar el mal y volver al camino recto. Dile ahora a Ayu cómo llegaste al infierno Avīci y qué hiciste en vida». El espíritu masculino, llorando desconsoladamente, contó que en vida se había dedicado a investigar y elaborar afrodisíacos para la conducta sexual indebida; también había producido por su cuenta libros de contenido sexual indebido y discos de video sobre masturbación. Había ganado mucho dinero en vida, y esas eran las únicas cosas que había hecho mal a lo largo de su existencia. Ahora reconocía sus errores y suplicaba al bodhisattva que lo salvara. Kṣitigarbha le enseñó: «Los afrodisíacos, los libros y los discos de contenido sexual indebido corrompen la buena naturaleza de las personas. En particular, los discos sobre masturbación perturban la mente de los muchachos cuyo cuerpo es de yang puro. Si adquieren ese mal hábito, desde entonces emprenden un camino hacia el infierno que daña el cuerpo, destruye la vida y trunca la vida de sabiduría. Las leyes del inframundo no perdonan eso. Tendrás que esperar a que desaparezcan por completo los artículos de contenido sexual indebido que produjiste en el mundo de los vivos para poder salir del infierno». En cuanto el bodhisattva terminó su enseñanza, empujaron de inmediato al espíritu culpable de vuelta al interior.
Llegó el turno del espíritu femenino. Dijo: «En vida era hermosa, tenía un alto nivel de estudios y facilidad de palabra, pero también era muy codiciosa, arrogante y envidiosa. Aunque estaba casada, despreciaba a mi esposo y tampoco mostraba devoción filial hacia sus ancianos padres. A menudo los insultaba y hablaba con crueldad y mordacidad. Utilicé mi belleza para mantener en secreto varias relaciones extramatrimoniales. Con palabras hábiles conseguía que los hombres me entregaran todo su dinero y después hacía que se sintieran inferiores hasta que morían de disgusto. Me creía muy lista y pensaba que nadie lo sabía. Al terminar sus vidas, los tres hombres a quienes había hecho morir de disgusto me denunciaron ante el rey Yama. El rey ordenó a los tres que subieran al mundo humano para llevarse mi alma al infierno y hacerme sufrir castigos. Antes de llegar al infierno Avīci ya había padecido toda clase de castigos en otros infiernos. Suplico al bodhisattva que me saque de aquí. Cuando salga, sin duda enmendaré mi vida y no volveré a engañar a nadie».
Kṣitigarbha dijo: «Tus rasgos armoniosos son el fruto de haber ofrecido flores ante el Buda con profunda sinceridad en una vida anterior. Tu facilidad de palabra y tu inteligencia son el fruto de haber leído sutras y escuchado el Dharma en una vida anterior. Sin embargo, tu arrogancia hizo que tu vida cayera en picada. Debes arrepentirte y reflexionar profundamente sobre la inmensidad de las cuatro grandes bondades recibidas. ¡Arrepiéntete sinceramente aquí, en el infierno Avīci!». Apenas terminó de hablar Kṣitigarbha, los agentes espectrales del inframundo ensartaron a aquel espíritu femenino con una horca y la metieron dentro. Solo se oyó un grito desgarrador.
Después le tocó al otro espíritu masculino. Contó que en vida fabricaba materias medicinales falsificadas y las vendía él mismo; también vendía bebidas alcohólicas falsificadas y traficaba clandestinamente con armas. Después de ganar mucho dinero, su empresa había crecido cada vez más. Además, difamaba a otros para aumentar la notoriedad de su propia empresa. Tras llegar al infierno había reconocido sus errores, ¡pero ya era demasiado tarde!
El espíritu masculino dijo: «Bodhisattva, por favor, sáqueme de aquí, se lo suplico. ¡Aquí se sufre demasiado! Me conformaría incluso con ser otro perro a su lado. Podría ir detrás de ese perro suyo y ser un perrito que trabajara para usted sin quejarse de nada. ¡Bodhisattva, por favor, sáqueme de aquí!».
Kṣitigarbha le enseñó: «Vender materias medicinales falsificadas y traficar con armas causa graves daños a la vida de las personas. Hasta las leyes del mundo de los vivos lo prohíben estrictamente, y las leyes del inframundo lo castigan con mayor severidad todavía. Al terminar la vida, se arroja a los culpables al infierno Avīci, del que nunca podrán salir y ascender. ¡Debes arrepentirte sinceramente en el infierno Avīci! El ser que está a mi lado no es un perro; se llama Di Ting. Di Ting practica el cultivo espiritual. Es una manifestación de mi propia naturaleza mental, no un animal procedente del ciclo de renacimientos de los seis destinos».
Dije: «¡Amitābha! ¡Di Ting! ¡Así que usted también practica el cultivo espiritual! Yo creía que cada día solo acompañaba al bodhisattva. ¡Cuánto envidio su fortuna, Di Ting! Puede acompañar día y noche a Kṣitigarbha por todas partes para guiar a los seres hacia la liberación. ¡Me regocijo en sus méritos, Di Ting!».
Di Ting dijo: «¡Ayu, eres muy amable! Todos estamos practicando el cultivo espiritual. Como se suele decir: a cada posición le corresponden sus tareas. Todo ser sintiente debe esforzarse por desplegar sus capacidades y cumplir bien con sus deberes. Al tiempo que cumple todos sus deberes sin cometer ningún error, también debe ayudar a otros, es decir, actuar en beneficio ajeno. Ayudar a otros es, en realidad, ayudarse a uno mismo a acumular méritos. Antes de alcanzar la budeidad, todo lo que hacemos y llamamos beneficio ajeno también nos beneficia a nosotros mismos, pues nuestras propias bendiciones y virtudes aún no son perfectas. Mientras no las hayamos perfeccionado, todavía necesitamos reunir nuestra propia provisión de bendiciones y virtud. Por eso, ayudar y beneficiar a otros es acumular los recursos de nuestra propia práctica espiritual. Solo las bendiciones y virtudes de los budas son perfectas, de modo que solo de un buda puede decirse que actúa enteramente en beneficio ajeno. Yo, Di Ting, tengo la fortuna de recibir el cuidado compasivo del bodhisattva, que me permite también aprender poco a poco».
Dije: «¡Gracias por sus palabras, Di Ting! Se nota que es un protector del Dharma que acompaña a un gran bodhisattva: sus palabras son extraordinarias. ¡Me regocijo de verdad, me regocijo!».
Yo, Ayu, pregunté respetuosamente a Kṣitigarbha: «Sobre aquel espíritu femenino de hace un momento, usted dijo que había estudiado el budismo en una vida anterior, pero ahora ha sido arrojada al infierno Avīci, del que nunca podrá salir y ascender. ¿Significa eso que ya no le queda ninguna esperanza?».
Kṣitigarbha enseñó: «Hace un momento le pedí que se arrepintiera. Aunque dice de palabra que se corregirá, en realidad su mente todavía no ha llegado al punto de arrepentirse sinceramente. Solo desea salir de inmediato porque el infierno Avīci es demasiado doloroso. Cuando haya pasado un tiempo y su mente sea más pura, volveré aquí para rescatarla. Por ahora, aún necesita seguir templando su naturaleza mental en el infierno Avīci».
Dije: «Kṣitigarbha cumple de verdad su voto de no alcanzar la budeidad mientras los infiernos no estén vacíos. ¡Cuánto deseo seguir al bodhisattva y aprender de él!».
32. El magistrado del inframundo dice: «La Virgen María es una manifestación de Avalokiteśvara» — Avalokiteśvara recorre los infiernos para aliviar el sufrimiento
«¡Magistrado! Quisiera preguntarle: además de Kṣitigarbha, que permanece habitualmente en los infiernos, ¿hay otros seres santos que alivien allí el sufrimiento?».
El magistrado del inframundo dijo: «¡Sí! También están Avalokiteśvara, el bodhisattva Mañjuśrī, el Buda Amitābha, el Buda de la Medicina y otros. Aunque Avalokiteśvara, Mañjuśrī, Kṣitigarbha y otros se manifiestan con cuerpos de bodhisattvas, en realidad ya poseen plenamente los méritos de un buda y no se diferencian en nada de él. Como se suele decir: “Cuando un buda aparece en el mundo, mil budas lo apoyan”.
»Avalokiteśvara alcanzó la budeidad hace kalpas remotos, con el nombre de Tathāgata de la Claridad del Dharma Correcto. Mañjuśrī es la madre de los siete budas. Entre los budas y bodhisattvas no hay un primero ni un segundo: todos son iguales, sus luces se iluminan mutuamente y responden unas a otras. Los budas son los seres de luz y de sabiduría más elevada y pura del universo. Poseen grandes poderes espirituales; nada les es imposible y nada desconocen. Todos los budas comparten el mismo gran amor benevolente incondicional y la misma gran compasión que reconoce una naturaleza común con todos los seres. Ese gran amor benevolente incondicional y esa gran compasión de naturaleza común significan que la sabiduría y los sentimientos de los budas permanecen siempre en el punto más elevado de equilibrio y, además, se integran y actúan al mismo tiempo. Es decir, el amor que expresan mediante el ejercicio conjunto de la compasión y la sabiduría es igualitario: no distingue entre enemigos y allegados, razas ni escuelas religiosas. Incluso a los animales y las plantas de vida breve y frágil les brindan por igual compasión y rescate. Esa es la diferencia entre los budas y los seres humanos. Los humanos no pueden alcanzar ese elevado equilibrio entre sabiduría y sentimientos; por eso no pueden venir al infierno a rescatar a los seres, mientras que los budas pueden venir en cualquier momento.
»Cuando los budas y bodhisattvas vienen al infierno a rescatar a los seres, actúan conforme a la ley de causa y efecto, sin quebrantarla. En el infierno hay un tipo de seres caídos desde el mundo de los vivos que, aunque practicaron con diligencia en vida, no observaron los preceptos y por ello sufren graves retribuciones infernales por su mal karma. Cuando llegan a la Sala de Juicios del inframundo, algunos recitan de memoria mantras de budas y bodhisattvas durante el interrogatorio o al recibir sentencia. Al entonar esos mantras, surge un gran poder espiritual capaz de proteger a los espíritus culpables. Entonces el rey Yama ordena a los agentes espectrales que se los lleven al Pabellón de Meng Po para beber la sopa de Meng Po y que renazcan inmediatamente en el mundo humano, donde morirán dentro del vientre materno. Después de la concepción, todos los cuerpos espirituales deben sufrir la prisión del vientre durante diez meses, viviendo encogidos en el estrecho útero de su madre entre siete y diez meses. El tiempo que cada cuerpo espiritual permanece en el cuerpo materno es distinto y depende de su karma. Vivir en esa estrecha prisión ya supone un gran sufrimiento para el cuerpo espiritual, pero además debe soportar día y noche los cambios emocionales de la madre. El frío o el calor de los alimentos que ingiere la madre también produce en el feto sufrimientos semejantes a los de los infiernos fríos y calientes. Entre todos esos sufrimientos de la prisión del vientre, el cuerpo espiritual olvida fácilmente los mantras que practicó en su vida anterior. Solo los grandes practicantes espirituales están exentos del sufrimiento de la prisión del vientre mientras permanecen en el cuerpo materno. Después de entrar en el vientre, los grandes practicantes pueden entrar y salir libremente. Permanecen temporalmente fuera de él y, desde el exterior, bendicen el cuerpo físico que está dentro de la madre para que se desarrolle y crezca con normalidad; solo al llegar el nacimiento entran definitivamente en el vientre. Todos los cuerpos espirituales corrientes, una vez que entran en el vientre, ya no pueden salir y deben soportar el sufrimiento de esa prisión hasta nacer.
»Los espíritus culpables mueren dentro del vientre materno y, una vez que eso les ha hecho olvidar los mantras, vuelven al infierno para ser juzgados por sus faltas. Si todavía no los han olvidado, pasan repetidas veces por ese proceso de morir en el vientre materno, hasta olvidarlos por completo y volver a sufrir la retribución infernal. Los budas y bodhisattvas vienen al infierno a rescatar a los seres únicamente cuando, después de sufrir la retribución infernal, nace el arrepentimiento en los espíritus culpables; entonces acuden tras observar las causas y condiciones para la recuperación de su naturaleza mental.
»Avalokiteśvara alivia a menudo el sufrimiento en los infiernos. Últimamente ha venido al infierno de la conducta sexual indebida para rescatar a los seres. Te llevaré a visitarlo. Son muy pocos los padres de los jóvenes que están en el infierno de la conducta sexual indebida que, desde el mundo de los vivos, acumulan méritos y se los dedican para propiciar que Avalokiteśvara venga a rescatarlos. En el Capítulo de la Puerta Universal, el Buda dice: “El Buda dijo al bodhisattva Intención Inagotable: ‘¡Buen hijo! Si incontables cientos, miles, decenas de miles y cientos de millones de seres padecen toda clase de sufrimientos y aflicciones, oyen hablar de este bodhisattva Avalokiteśvara e invocan su nombre con toda su atención, Avalokiteśvara percibirá de inmediato sus voces y todos alcanzarán la liberación’”».
¡Llegamos! Sentí que la luz del Buda iluminaba el lugar, que de pronto se volvió fresco y silencioso. ¡Qué pureza, qué bienestar para el cuerpo y la mente! El magistrado del inframundo dijo que Avalokiteśvara estaba rescatando a un muchacho del Infierno de los Ojos Eléctricos y las Bolas de Hierro.
¡Yo, su discípula Shangguan Yuhua, me postro ante Avalokiteśvara con los cinco puntos del cuerpo en el suelo! Vi que el bodhisattva se manifestaba con la figura compasiva de la Virgen María del catolicismo. El magistrado del inframundo dijo que la Virgen María era, en realidad, una de las manifestaciones de Avalokiteśvara.
En el Capítulo de la Puerta Universal, el Buda dice: «El bodhisattva Intención Inagotable se dirigió al Buda: “¡Honrado por el Mundo! ¿Cómo recorre el bodhisattva Avalokiteśvara este mundo Sahā? ¿Cómo enseña el Dharma a los seres? ¿Cómo actúa mediante el poder de sus medios hábiles?”. El Buda respondió al bodhisattva Intención Inagotable: “¡Buen hijo! Si en alguna tierra hay seres que deban ser liberados mediante el cuerpo de un buda, Avalokiteśvara se manifiesta con el cuerpo de un buda y les enseña el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un pratyekabuddha, se manifiesta con el cuerpo de un pratyekabuddha y les enseña el Dharma”». Avalokiteśvara rescata a los seres conforme a las condiciones y se manifiesta con la forma corporal apropiada para ellas.
El muchacho del Infierno de los Ojos Eléctricos y las Bolas de Hierro me resultaba muy familiar. ¡Ah, ya recordaba! Un año antes había visto su retrato funerario en una sala de velatorio. La suya estaba junto a la de mi pariente. Sus padres habían celebrado el funeral según el rito católico: no quemaban incienso ni celebraban ceremonias budistas, sino que solo recitaban textos sagrados y rezaban. La vez anterior, el magistrado me había explicado que aquel niño había llegado al término de su vida a los doce años. Era el único hijo de sus padres, que lloraban todos los días y aún no se habían recuperado emocionalmente. Eran católicos y solo sabían rezar cada día a la Virgen María y hacer buenas obras para ayudar a los pobres. Con ello habían propiciado que la compasiva Avalokiteśvara viniera a guiar al niño.
Ahora vi que la Virgen María volvía a irradiar de su cuerpo una luz blanca, pura y compasiva. La luz iluminaba todo el infierno, que ya se había vuelto fresco, y todos los castigos se habían suspendido temporalmente. Recordé que, cuando había visitado el Infierno de los Ojos Eléctricos y las Bolas de Hierro el año anterior, aquel muchacho se encontraba en un estado realmente terrible: la sangre cubría el suelo y era insoportable mirarlo. El muchacho trazó una cruz sobre su cuerpo con la mano y dio gracias a la santísima Virgen María. Dijo que ni en sueños había imaginado que podría verla en persona.
Entonces la Virgen María habló con voz compasiva y suave: «El cuerpo, el cabello y la piel los recibimos de nuestros padres. Hijo, antes de que se agotara el tiempo de tu vida en el mundo de los vivos, tu alma ya había llegado al inframundo. ¿Sabes que tus padres sienten como si diez mil flechas les atravesaran el corazón?».
El muchacho ya no pudo contener las lágrimas y, con el rostro empapado, dijo entre sollozos: «Si pudiera retroceder en el tiempo, jamás volvería a mirar ninguna publicación pornográfica. Hoy quiero arrepentirme por completo ante la santísima Virgen María. También quisiera expresar mi arrepentimiento a mis padres, pero ya no puedo comunicarme con ellos. ¡He faltado a mis deberes de hijo! ¡Merezco morir! Mis padres me querían muchísimo. Cualquier cosa que necesitara, satisfacían mis deseos. Tenía una gran abundancia material: vivía en una casa grande y había dos personas del servicio doméstico que me cuidaban día y noche. También sentía profundamente el amor de mis padres. Ahora solo puedo esperar corresponder en otra vida a la bondad con la que me criaron».
[Contenido omitido por seguridad. A los seis años, por curiosidad, el muchacho encontró un sitio pornográfico en una computadora y quedó atrapado en un hábito perjudicial que se volvió repetitivo. Ese hábito también continuaba en la escuela. Sus padres estaban muy ocupados con el trabajo: salían temprano y volvían tarde cada día. Después de la escuela, por lo general lo acompañaban dos empleadas del hogar. Cuando sus padres no estaban en casa, ellas solían hablar por teléfono con sus amigos. Al verlo en su habitación, pensaban que se portaba bien y no lo molestaban. No se reproducen actos sexuales explícitos.]
«Así continuó hasta que cumplí diez años. Empecé a tener dolor en la zona lumbar, estaba muy cansado en todo el cuerpo, sin fuerzas, y siempre tenía la sensación de no haber dormido lo suficiente. Incluso necesitaba un bastón para caminar; parecía un pequeño anciano. Mi madre me llevó a muchos médicos, pero ninguno logró curarme. Después, un médico de medicina tradicional china concluyó que sufría un grave debilitamiento del riñón y envejecimiento prematuro. Solo entonces mis padres supieron que me masturbaba. Aunque me reprendieron, me querían profundamente y siguieron llevándome en busca de médicos de renombre. Yo también empecé a percibir los daños de la masturbación y lo dejé durante un tiempo. Al ver que me portaba bien, mis padres también empezaron a relajar la supervisión».
[Contenido omitido por seguridad. Durante el tratamiento, seguían apareciendo en su mente imágenes y sonidos pornográficos; sabía que no estaba bien, pero no podía controlarlos y volvió a una conducta secreta. Después quedaba muy cansado y mareado. A los doce años, Cabeza de Buey y Cara de Caballo lo arrastraron con grandes cadenas de hierro al infierno para que recibiera castigo. Al contar lo que había mantenido oculto, sintió alivio. Dijo que muchos de sus compañeros veían esos sitios sin que sus padres lo supieran. Pidió a la Virgen que lo rescatara y lo llevara al cielo, desde donde quería advertir a sus compañeros que no vieran esas páginas ni repitieran aquel hábito. No se reproducen detalles sexuales explícitos.]
La Virgen María le enseñó: «¡Tus padres, en el mundo de los vivos, siguen pensando en ti todos los días!». El muchacho dijo: «¡Santísima Virgen! Le suplico que me saque de aquí. Ya no iré al reino de los cielos; quiero ayudar a mis compañeros y aconsejar a todos los muchachos que no miren páginas pornográficas ni se masturben. Si no logro hacerlo, se me romperán las manos y se me pudrirá la boca».
La Virgen María le enseñó: «¡Es muy bueno que tengas la voluntad de enmendarte por completo! Todas las faltas nacen de la mente; solo ella las crea. Debes esforzarte en el momento en que surgen los pensamientos y mantener siempre una atención recta; así, de manera natural, los pensamientos perversos no te contaminarán. Tu voto de aconsejar a todos los seres sintientes que abandonen el mal hábito de la conducta sexual indebida es un voto benéfico. Prometer que, si no lo consigues, se te romperán las manos y se te pudrirá la boca es un voto dañino. Formular votos dañinos hace perder la atención recta. Podemos formular votos, pero deben ser benéficos, no dañinos. Tanto los votos benéficos como los dañinos son causas, y donde hay una causa habrá un resultado. Siempre que se formula un voto, llegará el día en que se cumpla. Un voto es una fuerza invisible, y esa fuerza ejerce un impulso sobre nosotros vida tras vida. Los votos benéficos pueden formularse una y otra vez: harán que se desarrolle y se eleve nuestra luminosidad espiritual. Jamás deben formularse votos dañinos; hacerlo genera un círculo vicioso cuyas consecuencias uno mismo acaba sufriendo y, en los casos más graves, perjudica a otras personas y seres, dañando tanto a los demás como a uno mismo. Los votos dañinos son causas de caída; los votos benéficos son la piedra fundamental para avanzar hacia la luz de la vida».
Gracias a la bendición y la guía liberadora del bodhisattva, la luz del corazón del muchacho había pasado del rojo oscuro inicial a un blanco tenue, y su cuerpo espiritual ya estaba ascendiendo. Pregunté al magistrado del inframundo por qué el muchacho, que había caído en el infierno hacía tan poco y aún no había cumplido su castigo, había podido ascender tan pronto.
El magistrado del inframundo dijo: «La naturaleza del muchacho no era demasiado mala. Fue únicamente porque sus padres estaban tan ocupados que no le proporcionaron a tiempo una buena educación orientada hacia el bien. Por ello, en un entorno carente de conocimientos y puntos de vista correctos, se desvió del buen camino y cayó en el infierno. Ahora ha encontrado la ayuda salvadora de Avalokiteśvara y, gracias al poder espiritual del bodhisattva, ha podido ser liberado. A ello se suma su arrepentimiento sincero. Solo al reunirse ambas condiciones pudo ascender con tanta rapidez».
Algunos internautas preguntan por qué las leyes del inframundo son «inexorables». También podemos decir que las leyes del inframundo son la causalidad kármica: una ley universal e inmutable de causa y efecto. «Inexorables» alude al carácter inevitable de la causa y el efecto, que no cambia por nada: al sembrar una causa determinada, se obtiene el resultado correspondiente. La causalidad kármica abarca las vidas pasada, presente y futura, por lo que a veces sus resultados no necesariamente pueden verse en esta misma vida. Sin embargo, es real y no engañosa. No admite excepciones ni diferencias por condición, posición social, riqueza, prestigio, sexo, edad, color de piel u otras distinciones. Ante la causa y el efecto todos los seres son iguales; por eso también puede decirse que es inexorable.
Pero, aunque las leyes del inframundo son inexorables, el Buda es compasivo. Si bien la ley de causa y efecto no cambia, antes de que se concreten las retribuciones buenas o malas existen factores intermedios llamados condiciones, que pueden transformarse al corregir las faltas y orientarse hacia el bien. Los budas y bodhisattvas, con su gran benevolencia y compasión, benefician constantemente y sin descanso a todos los seres. Enseñan según las capacidades de cada uno, guían conforme a las circunstancias y hacen girar sin cesar la rueda del Dharma correcto. Así, los seres cuentan con un apoyo para librarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad, un camino hacia la liberación definitiva y una lámpara que les permite llegar pronto a la otra orilla.
En nuestra época, aunque hay personas que obran bien, es aún más poderosa la tendencia a generar mal karma por desconocer la causalidad kármica. Los desastres, las guerras y las enfermedades se presentan con frecuencia. Aunque se unan las fuerzas del poder espiritual, el mérito, la compasión, el buen karma y la dedicación de méritos, eso sigue tratando únicamente los síntomas. Para tratar la raíz, todos deberían comprender la causa y el efecto, abandonar los caminos desviados y volver al correcto, dejar el mal y seguir el bien. Como las circunstancias se transforman siguiendo a la mente, los budas hacen girar constantemente la rueda del Dharma.
La inexorabilidad de las leyes del inframundo ha aparecido en respuesta a los tiempos y las circunstancias, gracias a la disposición compasiva de los budas y bodhisattvas, que se apiadan de todos los seres. La venerable Shangguan Yuhua, por su parte, no ha escatimado esfuerzos: ha asumido valientemente esta gran responsabilidad y ha dedicado todo su corazón y sus fuerzas al servicio de los demás. Hay quienes generan karma por no comprender la causa y el efecto y no escuchan pese a las repetidas exhortaciones. Sin embargo, los budas y bodhisattvas siguen sin soportar que los seres sufran; por eso les permiten ver la realidad de los infiernos, para que nazca en ellos un arrepentimiento auténtico y la voluntad de enmendarse. Quienes aún no han cometido esas acciones también pueden conocerlas y abstenerse de realizarlas. Es como establecer una última línea de defensa ante el infierno, a modo de puerta, con la esperanza de detenerte allí para que no vayas a sufrir. ¿Cuándo podrían agotarse las palabras para describir la bondad con la que los budas y bodhisattvas nos salvan y protegen en todo momento y lugar? Si al leer La inexorabilidad de las leyes del inframundo te arrepientes de verdad y te enmiendas, no vuelves a cometer esas acciones, difundes ampliamente el libro y ayudas a otros a corregirse, las puertas del infierno se cerrarán por sí solas. Pero si sigues sin escuchar ni creer y actúas a tu antojo, serás tú mismo quien abra sus grandes puertas, y nadie podrá impedirlo. Debes saber, sin embargo, que cuando Kṣitigarbha te vea allí, ¡esperará que hayas entrado en el infierno para seguir el camino del bodhisattva y salvar a los seres, y no volver a verte porque hayas creado mal karma y estés sufriendo su retribución!
¿Para qué vivimos, en definitiva, en este mundo? Quienes sufren soportan su sufrimiento sin poder remediarlo; quienes disfrutan de la felicidad se apoyan en sus bendiciones para generar karma y tendrán que sufrir de nuevo. Todo cambia una y otra vez. Si no comprendemos las causas y sus resultados, ¿no estaremos desperdiciando esta valiosa existencia humana?
En una asamblea de Dharma para proteger al país y aplacar las calamidades, el maestro Yinguang enseñó que lo fundamental para proteger al país y amar al pueblo es creer profundamente en la causalidad kármica, llevar una alimentación vegetariana, liberar animales, observar los preceptos y recitar el nombre del Buda, entre otras prácticas. El maestro Yinguang dijo: «Las calamidades que atraviesa el mundo actual y todos los desastres que padecemos han sido atraídos por el mal karma del pasado, que nos lleva a experimentar los frutos amargos del presente. Para evitar esos frutos, hay que eliminar las causas del sufrimiento. ¿Cuáles son esas causas? Los tres venenos: codicia, ira e ignorancia. ¿Cuáles son las causas benéficas? Socorrer a los seres y beneficiar a las personas. Si todos comprendieran plenamente el principio de causa y efecto, se abstendrían de todo mal y practicarían todo bien; los desastres no tendrían de dónde surgir. Pero las personas de hoy no conocen este principio, tienen el pecho colmado de deseos egoístas y no hay mal que no cometan. Solo saben de sí mismas y no tienen en cuenta a los demás. La causalidad kármica es el gran fundamento con el que los sabios gobiernan el mundo y el Tathāgata libera a los seres. El Buda dijo: “Si deseas conocer las causas de tu vida anterior, mira lo que experimentas en esta vida. Si deseas conocer los resultados de tu próxima vida, mira lo que haces en esta”. El Libro de los cambios dice: “La familia que acumula buenas acciones tendrá sin duda bendiciones que alcanzarán a sus descendientes; la familia que acumula malas acciones tendrá sin duda desgracias que alcanzarán a sus descendientes”. El Libro de los documentos dice: “A quien obra bien le llegan cien bendiciones; a quien obra mal le llegan cien calamidades”. Su principio coincide exactamente con la causa y el efecto que enseña nuestro Buda». El sincero y profundo deseo del maestro de proteger al país y amar al pueblo cobra vida en estas palabras: cada frase expresa la verdad y cada carácter contiene compasión.
La inexorabilidad de las leyes del inframundo presenta formalmente ante el mundo las dolorosas retribuciones del mal karma. Algunos dicen: «Al observar que las malas retribuciones no se han manifestado en esta vida, el principio de causa y efecto no resulta digno de crédito». Así, dan rienda suelta a sus deseos y hacen cuanto se les antoja, perjudicándose a sí mismos y a los demás. Ignoran que la red de la ley es inmensa y que, aunque sus mallas son amplias, nada se le escapa; que la causalidad de las tres vidas abarca el pasado y el presente. No es que no haya retribución: aún no ha llegado su momento. Se abre especialmente esta puerta de los medios hábiles para que las personas conozcan los frutos del sufrimiento y eliminen sus causas, con la esperanza de que abandonen el mal y practiquen el bien.
Respecto a una de las causas del sufrimiento, la conducta sexual indebida, el maestro Yinguang dijo: «Va contra el orden del Cielo y trastorna las relaciones humanas. Quien la practica vive como una bestia vestida de persona y, al morir, cae en los tres destinos funestos, sin poder salir durante millones y millones de kalpas». El futuro de un país depende de las personas capaces; lo esencial en ellas es su calidad, cuyo núcleo reside en la virtud y la capacidad. Si las personas incurren con frecuencia en conductas sexuales indebidas, su virtud se corrompe, su capacidad se deteriora y los perjuicios son interminables. En esta vida, el cuerpo se debilita, envejece rápidamente y enferma a menudo; se vuelve propenso a enfermedades ginecológicas difíciles de curar e incluso puede perder la capacidad de procrear. La reiteración de estas conductas provoca rupturas familiares y discordia, separación de la esposa y los hijos, numerosos resentimientos acumulados, fracasos laborales, pérdida total de la reputación, disminución de las bendiciones y la riqueza, y reducción de la duración de la vida. Cuando los adolescentes ven contenido pornográfico, se masturban e incurren en conductas sexuales indebidas, malogran sus preciosos años de juventud, corrompen su virtud y destruyen su cuerpo. Los adolescentes son precisamente el futuro del país: ¿cómo no sentir un profundo pesar? ¡Esto es realmente un arma oculta que arruina al país y a las personas! ¡Destruye a las personas de manera invisible y las perjudica de manera invisible!
Pregunta: Lo que dice tiene sentido, pero se puede persuadir y orientar a las personas mediante argumentos razonados. ¿Por qué es necesario describir tantos castigos infernales y escenas sangrientas que provocan terror, abatimiento, miedo y malestar? Además, la mayoría de las personas no cree que exista el infierno. ¿No supone eso cerrarse uno mismo el camino?
Respuesta: Un medicamento solo es bueno cuando corresponde a la enfermedad. Hoy en día, muchas personas ya no creen en la causalidad kármica y afirman que resulta aún más difícil ver cómo opera a lo largo de las tres vidas. Se ofrece este medio hábil excepcional para mostrar que las malas acciones kármicas necesariamente reciben malos resultados, de modo que las personas corrijan su pasado y cultiven su futuro mientras están en este mundo, evitando caer en los destinos funestos. Además, el libro contiene numerosas enseñanzas sobre las leyes de causa y efecto. Así se da la misma importancia a los principios y a los hechos, que se complementan y se esclarecen mutuamente, para que las personas conozcan el temor y se detengan, y, al saber detenerse, se enmienden. Entonces se derriban las puertas del infierno y se abre el camino de la iluminación.
Pregunta: ¿Es verdadero el libro La inexorabilidad de las leyes del inframundo? Si uno cree, existe; si no cree, no existe. Estaré más tranquilo si no lo leo.
Respuesta: Si uno cree, existe; si no cree, no existe. Lo mismo para todos. Para determinar si lo que cuenta La inexorabilidad de las leyes del inframundo es verdadero, hay que tomar como criterio las leyes de causa y efecto enseñadas por el Buda. El libro describe detalladamente, para nuestra época, una pequeña parte de las malas retribuciones de los infiernos, a fin de orientar a las personas hacia el bien. El criterio no debe ser si uno mismo las ha visto o no. Por ejemplo, los cuerpos celestes del espacio exterior no dejan de existir porque las limitaciones científicas que teníamos nos hubieran impedido descubrirlos. ¿Que algo no se vea por el momento significa que no existe? Por tanto, hablando con rigor, es posible que una persona aún no lo haya visto, pero no puede afirmar que sin duda no existe.
Si cumplimos en todo momento nuestros deberes como personas, el cuerpo y la mente estarán en armonía, la familia vivirá en paz y alegría, y la sociedad será armoniosa. La base de un país son las personas, y la raíz de las personas está en la virtud. ¡Sin virtud, un país no prospera; sin virtud, una persona no puede sostenerse!
2. ¡Resulta que todo estaba escrito desde hacía tiempo! — El código del destino humano y los aumentos y reducciones de la duración de la vida: ¡el Registro de la vida y la muerte revela los secretos celestiales!
3. ¡Por fin veo el Espejo de las Faltas del que tanto se ha hablado! ¡Ante la Plataforma del Espejo de las Faltas no hay buenas personas!
5. «Notificación del inframundo sobre seres espirituales»: Cabeza de Buey y Cara de Caballo explican detalladamente todo el procedimiento al terminar la vida de una persona del mundo de los vivos
6. ¡Desde la antigüedad, la rectitud y la perversidad son como el hielo y las brasas; hoy, entre la difamación y el elogio, se distingue lo falso de lo verdadero! — Visita al general Yue Fei, gran héroe nacional de su época, para relatar en detalle los acontecimientos de aquellos años
7. ¡Una taza de sopa de Meng Po hace olvidar tanto los afectos como los rencores! — Visita a la Terraza del Olvido
8. La dolorosa retribución por desperdiciar alimentos: el Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales
9. Enseñanza del propio Buda: ¡quienes desperdician comida y bebida caerán sin falta en los infiernos y sufrirán!
10. El Buda dice: ¡apegarse a los manjares y comer en exceso hasta quedar demasiado lleno facilita la caída en los destinos desfavorables!
11. ¡Las bendiciones y los años de vida acumulados con tanto esfuerzo acaban desperdiciándose por fumar!
14. Una mentira puede ser grave o leve: visita al Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo
15. El doloroso castigo del habla frívola: el Infierno de las Computadoras de Vidrio, donde serpientes espinosas se enroscan en las lenguas hasta cortarlas
16. Clavos voladores que cortan la lengua: primera visita a los castigos del infierno para el habla divisiva
Explicación anotada del Sutra del Santo Emperador Guan para abstenerse de la conducta sexual indebida
Doy gracias al Buda por concederme, a esta humilde aprendiz, la sagrada oportunidad de escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Yo, Ayu, siento profunda vergüenza porque los diversos obstáculos de mi propio karma me han impedido cumplir la voluntad del Buda y del Cielo y terminar este libro cuanto antes. Aprovecho esta ocasión para expresar mi profundo arrepentimiento ante todos. Aprenderé del espíritu de los bodhisattvas del Mahāyāna, de su gran benevolencia incondicional hacia los seres y de su gran compasión, que siente a todos como un mismo cuerpo, para continuar la labor de escribir lo que resta de La inexorabilidad de las leyes del inframundo.
Desde que empecé a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo, además de ampliar mis conocimientos y experiencias, yo, Ayu, he vivido diversas situaciones que jamás me habían ocurrido en esta vida. Han puesto verdaderamente a prueba mi fortaleza interior y han consumido seriamente mis fuerzas mentales y mi energía. Cuando me faltan esas fuerzas y esa energía, no puedo ir a los infiernos, lo que retrasa la redacción de los textos y ha causado directamente que La inexorabilidad de las leyes del inframundo siga sin terminarse.
La impresión más profunda que me ha dejado escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo ha sido comprender de verdad la importancia de observar los preceptos. Muchas personas consideran que observarlos es algo demasiado lejano, propio de quienes han abandonado el hogar para dedicarse a la práctica religiosa, y que no tiene nada que ver con nosotros, las personas comunes. Esa idea es completamente incompatible con la causalidad kármica y con las leyes del inframundo. En realidad, todos los grandes seres realizados han tenido que proteger cuidadosamente los distintos preceptos, conforme a los principios y al Dharma, desde la etapa causal, cuando aún eran personas comunes.
Observar los preceptos es el fundamento de la conducta humana. Cualquiera que observe los cinco preceptos poseerá toda clase de méritos y virtudes; quien los infrinja no podrá escapar a las inexorables leyes del inframundo que reducen las bendiciones y la duración de la vida. Si quien los infringe es un budista que observa los preceptos, a ello se añadirá una falta más por quebrantarlos, y en el futuro será él mismo quien soporte todos los frutos amargos.
Otra cosa que he comprendido profundamente es el poder de la gran compasión del Buda. Ese supremo poder compasivo puede conducirnos, a nosotros, los seres que sufrimos, a librarnos del sufrimiento y alcanzar la felicidad. Basta con que alberguemos gratitud, recitemos sinceramente el nombre del Buda y nos arrepintamos para eliminar el karma culpable y doloroso de los oscuros infiernos.
Todos somos personas comunes, y es natural que, como tales, hayamos tenido pensamientos equivocados y cometido diversas acciones erróneas. Cuando descubramos que nuestra conducta es incorrecta o inadecuada, debemos corregirla de inmediato y no repetirla. Durante los años que nos queden, debemos observar bien los preceptos, hacer el bien y acumular virtud, recitar el nombre del Buda y liberar animales hasta el fin de nuestra vida. Incluso si no lográramos renacer en la Tierra Pura, Yama, el soberano del inframundo, sin duda nos tratará con indulgencia y perdonará nuestras faltas kármicas.
Estas son unas pocas y modestas impresiones que yo, Ayu, humilde aprendiz llena de vergüenza, he escrito para compartirlas con todos los creyentes.
¡Deseo sinceramente que todos los seres sintientes de nuestro Jambudvīpa del Sur puedan llevar una vida pura, no incurran jamás en conductas sexuales indebidas, que los esposos practiquen juntos con pureza y que cuenten con todas las condiciones favorables!
¡También deseo que todos los seres sintientes de la inmensidad del espacio y del ámbito del Dharma alcancen la realización mediante la observancia de los preceptos puros, despierten la gran aspiración a la iluminación, se abstengan de todo mal, practiquen todo bien, se esfuercen diligentemente en recitar el nombre del Buda y en la práctica espiritual, purifiquen el cuerpo y la mente, y nazcan por transformación en una flor de loto!
Por lo que yo, Ayu, he visto, el Registro de la vida y la muerte es de color amarillo claro. Su cubierta presenta algunos diseños de líneas y lleva los tres caracteres chinos «生死簿» («Registro de la vida y la muerte»). Su formato y encuadernación corresponden a los antiguos libros cosidos con hilo.
El volumen amarillo claro registra toda la buena y mala fortuna, las desgracias y las bendiciones que el ser espiritual experimentó en vida. El magistrado del inframundo también tiene en sus manos un Registro de la vida y la muerte de color rojo oscuro, que contiene información detallada sobre los seres espirituales del inframundo. Su formato y encuadernación son iguales a los del volumen amarillo claro; solo cambia el color.
2. ¡Resulta que todo estaba escrito desde hacía tiempo! — El código del destino humano y los aumentos y reducciones de la duración de la vida: ¡el Registro de la vida y la muerte revela los secretos celestiales!
«¡Magistrado del inframundo! Hoy quisiera hacerle varias preguntas. Se dice que algunas personas vivas pueden consultar el Registro de la vida y la muerte del inframundo. ¿Es verdad? ¿Existe realmente ese registro y qué clase de libro es? He oído que, mediante la adivinación, las personas del mundo de los vivos pueden conocer lo que está escrito en él. ¿Es así? ¿Está predeterminado antes de nacer cuánto comeremos y cuánta ropa usaremos? Si la duración de la vida ya está fijada al nacer, ¿cuidar la salud, llevar una rutina regular, comer con moderación, hacer más ejercicio y otros factores semejantes pueden aumentar los años de vida originalmente asignados? ¿O es imposible cambiar lo que ya está establecido? ¿Puede cambiarse el destino? ¿Es posible conseguir una prolongación de la vida al pedirla? ¿Hay límites cuantitativos para el aumento o la reducción de los años de vida? ¡Gracias, magistrado del inframundo!».
El magistrado del inframundo respondió: «En el mundo de los vivos hay, efectivamente, personas que pueden venir al inframundo a consultar el Registro de la vida y la muerte. Por supuesto, quienes pueden hacerlo no son personas comunes: necesariamente tienen unas causas y condiciones especiales. Las personas vivas cuya vida aún no ha llegado a su fin no pueden venir al inframundo. Hay principalmente dos clases de personas que llegan aquí. Las primeras vienen arrastradas por la fuerza de su karma: en vida cometieron diversas malas acciones kármicas que conducen al infierno y vienen a recibir sus retribuciones conforme a ese karma, sin poder decidir por sí mismas. En términos generales, todas han cometido faltas de estas tres clases: karma del cuerpo, del habla y de la mente. El karma del cuerpo comprende tres grandes categorías: matar, robar e incurrir en conducta sexual indebida. El karma del habla comprende cuatro grandes categorías: mentir, hablar de manera frívola, hablar de manera ofensiva y sembrar discordia con las palabras. El karma de la mente comprende tres grandes categorías: codicia, ira e ignorancia.
»Las almas de los seres del mundo de los vivos que han cometido las tres clases de faltas del cuerpo, las cuatro del habla y las tres de la mente que acabo de mencionar regresan al inframundo al terminar su vida. Aquí solo lo expongo de manera sencilla y general; hay muchas más clasificaciones detalladas que no explicaré ahora. También hay seres cuyas acciones en vida no fueron ni buenas ni malas, con el bien y el mal a partes iguales. Al terminar su vida, renacen en la zona de habitantes comunes del reino de los fantasmas. Estos también pertenecen a la primera clase.
»Los de la segunda clase vienen gracias al poder del Buda, al poder de sus votos y al poder de sus bendiciones y virtudes. Estas personas vivas son necesariamente practicantes que tienen una misión especial en el mundo humano. Observan estrictamente los preceptos puros y, según las circunstancias, acuden a todas partes para socorrer a quienes sufren, permitiendo que los seres sintientes se libren del sufrimiento y alcancen la felicidad. Difunden el Dharma correcto por doquier para salvar a los seres. Cuando su propósito es salvarlos, estos practicantes pueden venir al inframundo a consultar el Registro de la vida y la muerte, pero tales casos son extremadamente raros.
»En el inframundo, el Registro de la vida y la muerte está a cargo del magistrado del inframundo, quien normalmente lo lleva en las manos. En él se registra si las bendiciones que corresponden a cada persona son escasas o abundantes, es decir, cuánto comerá, cuánta ropa usará, sus tierras, vivienda y patrimonio familiar, las seis categorías de familiares, incluidos padres, hermanos y hermanas, sus enfermedades, desastres y calamidades, así como la duración de su vida. Todo está registrado detalladamente.
»Por ejemplo, que determinada persona terminará su vida en cierto lugar, en determinado año, mes, día, hora y minuto: todo eso ya está escrito en el Registro de la vida y la muerte antes de que renazca en el mundo humano y no puede modificarse arbitrariamente. Para cambiarlo es necesario contar con los datos proporcionados por la deidad Jusheng que acompaña a cada ser y obtener después la aprobación del supremo soberano Yama del inframundo. Solo entonces puede modificarse.
»Mediante la adivinación, las personas del mundo de los vivos pueden conocer lo que está registrado en el Registro de la vida y la muerte. Al adivino le basta con disponer de los ocho caracteres exactos de la fecha y hora de nacimiento de una persona45 para calcular la buena y mala fortuna, las bendiciones y las desgracias de toda su vida. Pero solo puede calcularlas, no cambiarlas. Por todas partes en el mundo de los vivos hay quienes afirman poder cambiar el destino, la fortuna económica, el matrimonio, la carrera y demás; en su mayoría, se trata de tácticas comerciales destinadas a sacar dinero. Muchas personas quedan impresionadas porque el adivino describe con exactitud acontecimientos pasados de su vida o el número de sus familiares, y creen haber encontrado a alguien de extraordinarias capacidades. Aunque algunos adivinos dominan las artes del cálculo adivinatorio y pueden obtener así esos datos, en muchos casos, en realidad, un ser espiritual ha tomado posesión de ellos.
»Los seres espirituales poseen facultades sobrenaturales como leer la mente ajena, y pueden conocer los pensamientos de la persona a la que se le adivina el destino y algunos acontecimientos de su pasado. Pero las personas vivas no pueden distinguirlo en absoluto y hasta se congratulan de haber encontrado a alguien de grandes capacidades, por lo que obedecen ciegamente al adivino. Entonces comienza toda una serie de supuestos programas para mejorar integralmente el destino: cambiar la suerte, mejorar las relaciones personales, la fortuna profesional, la suerte en el amor y en la salud, disponer configuraciones de feng shui, entre otros. Sin darse cuenta, gastan grandes sumas de dinero y desperdician mucho tiempo, pero, en realidad, el destino establecido no ha cambiado en lo más mínimo. Los desastres llegan igualmente, siguen enfermando y, al final, tienen que morir.
»Para cambiar el destino no hay que acudir a un adivino para que lo cambie por uno; reescribirlo de verdad depende de uno mismo. Haz muchas buenas obras y procura tus propias bendiciones; así no necesitarás que te adivinen el destino. Quien tiene bendiciones encuentra de manera natural a personas que lo ayudan, y obtiene salud y satisfacción en su familia, su carrera, su matrimonio y demás. Los otros, a lo sumo, pueden acompañarlo y recordarle lo que debe hacer. Las buenas obras tiene que realizarlas uno mismo de forma efectiva, teniéndolas siempre presentes y perseverando día y noche sin interrupción. ¡Así podrá cambiar el destino establecido y empezar a reescribir su registro personal de la vida y la muerte!
»Ayu, debes saber que, aunque algunas personas cuiden su salud durante toda la vida, mantengan hábitos regulares, coman con moderación, duerman lo suficiente y hagan mucho ejercicio, ninguno de estos factores aumentará la duración de vida que tenían fijada: no pueden cambiar lo que ya estaba establecido. Por supuesto, cuidarse bien en la vida cotidiana permite sufrir menos dolores físicos causados por las enfermedades.
»En realidad, la inmensa mayoría de los seres no logra cambiar sustancialmente su destino. A lo largo de su vida avanza sin nada extraordinario hacia la muerte y, siguiendo su karma, vuelve a transitar por el camino que le corresponde. Por supuesto, cuando cualquier ser hace el bien, aunque se trate de una buena acción que parezca sumamente pequeña e insignificante, si nace del propósito sincero de beneficiar a otros, la buena retribución futura puede ser enorme y cambiar así su destino. Hay dos clases de personas que pueden alterar la trayectoria del destino establecido: las de extrema maldad y las de extraordinaria bondad. Las de extrema maldad descienden directamente después de morir y van al infierno a recibir su retribución. Las de extraordinaria bondad conmueven al Cielo con su piedad filial, acumulan ampliamente virtud oculta y salvan a quienes sufren y se encuentran en dificultades. Sus bendiciones crecen sin medida ni límite, y también pueden romper el destino que tenían fijado y elevarse gradualmente. Después de morir renacen en el reino celestial, donde disfrutan de bendiciones y felicidad.
»En cuanto a tu pregunta sobre pedir una prolongación de la vida, sí puede conseguirse, pero el aumento tiene límites y debe solicitarse de acuerdo con los principios correctos y el Dharma. Esto significa que, si tenemos mala salud y necesitamos alimentos adicionales para nutrir nuestro cuerpo físico, jamás debemos dañar la vida de animales para nutrirlo. El Cielo posee la virtud de amar la vida. Dañar la vida de otros seres para cuidar la propia es algo que las leyes del inframundo prohíben estrictamente: no solo impide prolongar la vida, sino que deja una deuda de vida que atraerá malas consecuencias en el futuro. Quien pide prolongar su vida debe recordar que, ante todo, tiene que seguir una alimentación vegetariana. Si daña otras vidas, ¿cómo puede alcanzar la longevidad? Aquel cuya vida ha sido dañada sentirá inevitablemente indignación e injusticia y esperará la ocasión de vengarse. Por eso, la alimentación vegetariana es la piedra angular para prolongar la vida. Además, hay que despertar una gran compasión para salvar a todos los seres del sufrimiento y conducirlos a la felicidad, despertar la gran mente de la iluminación para liberar ampliamente a todos los seres y practicar de por vida el vegetarianismo y la liberación de animales. Si de verdad se hace todo esto, la duración de vida anotada en el Registro de la vida y la muerte aumentará con certeza. La cantidad añadida dependerá de la amplitud de la intención y de la cantidad de méritos.
»En el Registro de la vida y la muerte que tengo en mis manos hay algunas personas que reciben una prolongación de su vida sin haberla solicitado. Algunas son seres corrientes que no han formulado una gran aspiración de salvar a los seres sintientes. Tan solo, movidas por un pensamiento sincero y el deseo de ayudar, al presenciar una injusticia o encontrarse ante una situación crítica, sienten compasión y salvan la vida de un ser que sufre. Todos estos seres consiguen que se les prolongue la vida gracias a los informes periódicos de la deidad Jusheng que los acompaña desde el nacimiento, pero ellos mismos no saben que su duración de vida ha aumentado. En estos casos, la prolongación suele ser de entre 6 y 12 años. Si algunos seres han acumulado una virtud oculta especialmente abundante, puede que no alcancen a disfrutar de toda su recompensa en una sola vida; entonces esa recompensa se distribuirá entre sucesivas vidas, en las que disfrutarán de la retribución de una larga existencia. La duración de la vida humana tiene una medida fijada, y las recompensas y los castigos de las leyes del inframundo no quebrantan las leyes de la naturaleza».
Entonces quise hacerle otra pregunta al magistrado del inframundo: «En las escrituras, el Buda enseña a todos a comer y dormir menos, e incluso a practicar sin dormir. ¿Afecta esto a la salud y a la duración de la vida?».
El magistrado del inframundo dijo: «El Buda es un practicante de gran sabiduría en el universo. El camino de práctica que seguimos es el que él recorrió antes, paso a paso. Como ya lo ha recorrido, sabe naturalmente cómo enseñar a los demás a caminar por él. Que el Buda enseñe a practicar de esta manera no perjudica la salud ni la duración de la vida. Solo afectan a la duración de la vida las faltas cometidas mediante las tres formas de acción —cuerpo, palabra y mente—, o causas posteriores como no cuidar el cuerpo, comer y beber en exceso sin moderación, invertir los horarios del día y la noche o perder el control de las emociones, entre otras.
»Comer y dormir menos es una forma muy buena de cuidar el cuerpo. En realidad, los seres humanos podemos prescindir de comer y dormir. Si una persona logra que su respiración, a cada instante del pensamiento, esté en consonancia con la naturaleza y alcanza la unidad entre el Cielo y el ser humano, gozará naturalmente de salud y longevidad, podrá prescindir de comer y dormir y regresará a la luminosidad anterior a su encarnación. Pero las personas comunes no pueden lograrlo. Por eso, el Buda enseña a todos a avanzar gradualmente, comenzando por comer menos. Al comer menos, se duerme menos de forma natural; después se avanza hacia la práctica diligente sin dormir.
»Como acabo de decir, la cantidad que una persona comerá ya está predeterminada antes de su encarnación. Comer menos ahora equivale a acumular las bendiciones que originalmente le correspondían en esta vida. Si se mantiene durante mucho tiempo una práctica diligente, comiendo y durmiendo menos, o incluso sin dormir, con el paso de los días y los meses se obtendrán sin duda mayores bendiciones y mejores frutos. ¿Cómo podría esto perjudicar la duración de la vida? ¡Bien! Ayu, ¿lo entiendes?». Asentí para indicar que lo entendía.
El magistrado del inframundo dijo: «¡Por hoy terminamos aquí! ¡Si tienes preguntas, puedes volver!».
3. ¡Por fin veo el Espejo de las Faltas del que tanto se ha hablado! ¡Ante la Plataforma del Espejo de las Faltas no hay buenas personas!
«Hoy quisiera preguntarle, magistrado del inframundo: ¿cómo es la legendaria Plataforma del Espejo de las Faltas? Cuando era muy pequeña, a menudo oía a los mayores de mi familia comentar que, después de morir, las personas deben ir al inframundo para verse reflejadas en esa plataforma. No sé si será cierto. Me gustaría mucho visitarla».
El magistrado del inframundo explicó: «La Plataforma del Espejo de las Faltas se fabricó especialmente para quienes generan mal karma. Es como si en el fondo del corazón de cada persona hubiera un aparato grabador del Espejo de las Faltas: todas las acciones buenas y malas que realiza a diario una persona del mundo de los vivos quedan grabadas y filmadas por ese aparato, y la deidad Jusheng que la acompaña desde el nacimiento también las registra en secreto, una por una.
»Los materiales de la Plataforma del Espejo de las Faltas proceden de madera sagrada y cristal precioso del mundo de los vivos. A ellos se unen las energías espirituales yin y yang del cielo y la tierra, que se condensan para formarla. En estas energías espirituales, el yang representa la luz y el buen karma. Si una persona ha realizado buenas acciones durante toda su vida, su espíritu es luminoso; al llegar ante la Plataforma del Espejo de las Faltas, todo es luz y no se reproduce ninguna imagen. Por eso, las personas buenas no necesitan mirarse en el Espejo de las Faltas. El yin representa la oscuridad y las sombras, es decir, el mal karma. Si una persona del mundo de los vivos ha cometido cualquier mala acción durante su vida, por secreta que haya sido, en su corazón la conoce perfectamente. Todo queda recogido en la conciencia ālaya y en el espejo de la mente que se encuentra en lo más profundo de su corazón, donde se manifestará una zona de sombra.
»La Plataforma del Espejo de las Faltas se origina precisamente de la unión de las dos energías, yin y yang. En cuanto entra en contacto con la energía espiritual yin del mal karma de un espíritu culpable, ambas se comunican y conectan, y de inmediato se reproducen las malas acciones de toda su vida. El espíritu culpable queda completamente al descubierto, sin que nada permanezca oculto y sin lugar donde esconderse. Es lo que dice el Sutra Avataṃsaka:
“Si alguien desea comprender
A todos los budas de los tres tiempos,
Debe contemplar la naturaleza del reino del Dharma:
Todo es creado únicamente por la mente”.
Es decir, se trata de una proyección de la mente.
»Basta con que un espíritu culpable se sitúe ante la Plataforma del Espejo de las Faltas para que se reproduzcan, una por una, todas las faltas secretas de su vida, grandes y pequeñas. En cuanto la plataforma comienza a reproducirlas, todos los seres que la rodean pueden ver al mismo tiempo todas sus faltas y malas acciones. Muchos espíritus culpables sienten vergüenza y arrepentimiento, terror y miedo, pero ya no hay remedio para su pesar. No les queda más que dejarse arrastrar por los feroces agentes espectrales para continuar los largos y dolorosos castigos infernales.
»Si una persona ha hecho el bien y acumulado virtud durante toda su vida, ha sido recta y transparente y no oculta nada en su corazón, posee una energía de bondad suprema y yang puro; al presentarse ante la Plataforma del Espejo de las Faltas, esta queda completamente en blanco. Quienes han hecho el bien durante toda su vida no necesitan venir a mirarse en ella. Al terminar su vida, ascienden directamente según el grado de luminosidad de su espíritu: cuanto más luminoso sea, más alto ascenderán. Algunos ascenderán a tierras de budas de otros lugares con las que tengan afinidad; otros serán recibidos por deidades bondadosas dotadas de bendiciones y virtud, que los conducirán a renacer en el reino celestial. Los seres espirituales que no son ni buenos ni malos serán enviados a renacer en el mundo humano después de ser juzgados en las diez salas. Según la magnitud de sus bendiciones, nacerán como varones o mujeres, con riqueza y posición o en la pobreza, con una vida larga o breve, y demás. Quienes hayan generado mal karma deberán presentarse ante la Plataforma del Espejo de las Faltas, donde verán todas las malas acciones cometidas a lo largo de su vida; después, avergonzados e impotentes, serán llevados por los agentes espectrales».
Ahora veo a muchas personas delante. Hay un gran espejo ovalado y muy ancho. El magistrado del inframundo dice que esta es la Plataforma del Espejo de las Faltas. En lo más alto del espejo está escrito: «Ante la Plataforma del Espejo de las Faltas no hay buenas personas». El magistrado me pide que la mida.
La Plataforma del Espejo de las Faltas mide unos 3,3 metros de alto y 1,8 metros de ancho. Se ve una base rectangular de madera verde azulada, tallada con motivos en relieve, que sostiene el espejo. La cara frontal es de cristal precioso, y sus bordes están rodeados por motivos de madera verde azulada tallados en relieve. Ese cristal precioso es la gran pantalla en la que se reproducen las acciones culpables de toda la vida de un espíritu. Los motivos de madera verde azulada de la plataforma emiten una luz tenue y centelleante que, junto a los feroces agentes espectrales de aspecto siniestro que están al lado, produce una sensación de profundo terror. Además, la plataforma reproduce las malas acciones secretas de algunos espíritus culpables, desconocidas por los demás durante su vida, y deja a la vista tanto al culpable como las pruebas de sus faltas. ¡Contemplarlo hiela de verdad el corazón y lo hace todo todavía más aterrador!
Los espíritus culpables que hay aquí acaban de llegar al final de su vida. Ya perciben el ambiente del inframundo y la mayoría tiene el rostro afligido. Acabo de oír a un hombre decir: «En toda mi vida no he matado a nadie ni provocado incendios. ¿Por qué me arrastran hasta aquí? ¡Déjenme salir!». Veo a dos feroces agentes espectrales sujetar a un hombre, arrastrarlo y empujarlo con fuerza ante la Plataforma del Espejo de las Faltas. El hombre es obligado a arrodillarse con gran dolor. El amplio espejo muestra inmediatamente escenas de la conducta sexual indebida que tuvo a lo largo de su vida, y no con una sola mujer; son realmente insoportables de mirar. Esto es una conducta sexual indebida extrema: provocó tal angustia e indignación a su esposa legítima que esta acabó postrada en una cama y murió de abatimiento. Por suerte, estas cosas no me afectan; de lo contrario, ¡después de verlas tendría que lavarme los ojos! En ese momento, al espíritu culpable ya le tiemblan ambas piernas y los agentes se lo llevan arrastrando.
Ahora observo a la siguiente, el espíritu culpable de una mujer. Tiene un aspecto delicado y unos rasgos correctos. ¿Qué falta habrá cometido? El Espejo de las Faltas muestra que se había unido a una de sus amistades para difamar a un practicante laico que observaba rigurosamente los preceptos y difundía el Dharma. Esta mujer estudiaba el budismo y poseía amplios conocimientos de sus enseñanzas. Lamentablemente, por envidia, difamó deliberadamente a ese practicante laico que observaba rigurosamente los preceptos y difundía el Dharma, acusándolo falsamente de haber violado a cierta persona. Como la difamación surtió efecto, nadie acudía ya a escuchar sus enseñanzas, y al hombre no le quedó más remedio que retirarse a practicar en soledad.
La difamación de esta mujer contra el practicante laico fue aún más grave que la de esa persona. Como esa persona no tenía tantos conocimientos del Dharma como ella, pertenecía a ese tipo de personas que carecen de sabiduría y repiten lo que dicen otros; simplemente se sumó a la difamación ajena. En cambio, este espíritu culpable había urdido sus planes y utilizado todos los medios para difamar al practicante laico, hasta obligarlo finalmente a retirarse a practicar en soledad.
A causa de la difamación, la mujer también contrajo cáncer de garganta y sufrió complicaciones. Durante mucho tiempo le salía pus por la boca y la nariz; permaneció acostada en el hospital, recibiendo infusiones intravenosas, hasta llegar dolorosamente al final de su vida. Ahora, al comprender que se le venía encima una gran desgracia, se arrodilló de inmediato para suplicar clemencia. Un agente espectral le clavó ferozmente una horca en la boca y dijo: «¡A ver si en adelante te atreves a difamar el Dharma verdadero y truncar la vida de sabiduría de los demás! ¡Ahora ve a presentarte ante el rey del inframundo!».
¡Qué lástima da el espíritu de esta mujer! Si hubiera sabido que acabaría así, ¿por qué habría actuado de ese modo? Obstaculizar la difusión del Dharma verdadero equivale a cortar a los seres sintientes el camino de la liberación, y conlleva una grave retribución infernal por ese mal karma. Las leyes del inframundo disponen de diversos castigos para sancionar a los difamadores, pero, cuando estos hayan terminado de sufrir todas esas retribuciones infernales, ¡quién sabe en qué año o mes se encontrará ya el mundo!
Detrás sigue habiendo una larguísima fila. Todos los espíritus culpables esperan su turno; son tantos que la fila parece perderse de vista, y todos deben mirarse en la Plataforma del Espejo de las Faltas. ¡Esto demuestra que en el mundo humano hay muchísimas, muchísimas personas que generan mal karma!
Hoy, por falta de tiempo, no he visto muchos casos. En realidad, contemplar esta «Plataforma del Espejo de las Faltas» resulta algo penoso, porque todo lo que muestra son transgresiones de los preceptos. Además de contenidos no aptos para niños, hay muchos sucesos sangrientos y aterradores: escenas de asesinatos con derramamiento de sangre, toda clase de escenas de personas que dañan cruelmente a otras, intrigas y engaños mutuos, y demás. ¡¡¡Ay!!! Tampoco puedo entrevistar de una vez a todos los espíritus culpables, uno por uno, y no quiero describir demasiados detalles. Si lo hiciera, este libro, La inexorabilidad de las leyes del inframundo, se convertiría sin duda en un libro de terror extremo que causaría espanto.
A fin de cuentas, todos debemos apreciar de verdad nuestro precioso cuerpo humano, observar los cinco preceptos y las diez buenas acciones, y acumular muchas bendiciones y virtud. Como mínimo, debemos conservar la posibilidad de una existencia humana y jamás caer en el infierno. ¡El infierno es realmente demasiado doloroso, demasiado doloroso; hasta permanecer allí medio minuto resulta insoportable!
El magistrado del inframundo dijo: «Por hoy terminamos aquí. Ayu, regresa primero a escribir el artículo y advierte a las personas del mundo que cultiven más su conducta y su naturaleza interior, y se esfuercen en realizar buenas acciones. Que no cometan actos de mal karma que las lleven al infierno creyendo que nadie los conoce y el Cielo los ignora. Deben saber que, ante la Plataforma del Espejo de las Faltas, todas las malas acciones, grandes o pequeñas, quedan al descubierto sin excepción. ¡Espero que las personas del mundo no atraigan sobre sí mismas la inexorable retribución de las leyes del inframundo!».
El comandante supremo del inframundo, su soberano, el gran emperador Yama, es decir, el Emperador de Fengdu, es corpulento y robusto, alto y de presencia imponente. Su aspecto transmite una gran seriedad. Tiene el rostro redondo, los rasgos regulares y unos ojos grandes de mirada airada. Tanto las cejas como los ojos transmiten una autoridad sumamente solemne.
El Emperador sonríe a quienes hacen el bien, y cuando sonríe su semblante se ve apacible. Sin embargo, ante los espíritus culpables se muestra extraordinariamente severo y furioso; sus cejas y ojos se alzan hacia arriba, y su sola presencia inspira temor.
Cuando el Emperador reprende a los espíritus culpables, su voz ensordece. Sus ojos, ya de por sí grandes, se abren todavía más cuando está furioso, y también abre mucho la boca y golpea con fuerza la mesa, ¡dejando a los espíritus culpables completamente aterrados! El Emperador siempre transmite una sensación de inaccesibilidad que invita a mantener las distancias.
Sobre el tocado del Emperador hay una pieza rectangular con cortinas colgantes por delante y por detrás. La pieza rectangular es negra y las cortinas son blancas. El tocado tiene un aspecto muy majestuoso, con dibujos de las montañas, los ríos y las tierras del mundo humano. Su forma es la de los tocados de los funcionarios de la antigüedad y tiene cinco colores en total. En el centro hay un rubí; a ambos lados del rubí se representa el océano azul formando olas. Por encima del océano hay tierras de color ocre, y sobre ellas, bosques verdes y altas montañas. El conjunto de los motivos resulta sumamente imponente: todas las montañas, los ríos y las tierras del mundo humano se concentran en el tocado.
La vestidura de corte que lleva el Emperador muestra una imagen de los seis caminos del renacimiento, con siete colores vivos. La imagen es circular y está dividida en cinco partes iguales. En lo más alto están el camino celestial y el de los asuras: hay seres celestiales masculinos y femeninos volando, y asuras que luchan y combaten contra los ejércitos celestiales. Frente al camino celestial y al humano está el camino de los infiernos, donde se ven espíritus culpables hirviendo en calderos de aceite, agentes espectrales golpeándolos, espíritus culpables abrazados a columnas de cobre y demás. Junto al reino celestial, en sentido horario, está el camino humano. Sus personas se dividen en tres clases: personas ricas y de alta posición, trabajadores y campesinos pobres. Debajo del camino humano, siguiendo el sentido horario, está el camino de los fantasmas. Hay fantasmas hambrientos de grandes vientres, fantasmas que padecen hambre, otros muy delgados y pequeños, fantasmas de humo y fuego, y demás. En el lado opuesto al camino de los fantasmas hay toda clase de animales, aves de corral, animales salvajes y demás.
5. «Notificación del inframundo sobre seres espirituales»: Cabeza de Buey y Cara de Caballo explican detalladamente todo el procedimiento al terminar la vida de una persona del mundo de los vivos
Últimamente noto que el tiempo en muchas ciudades del mundo humano cambia a cada instante, todos los días, especialmente en las zonas costeras. Un momento brilla el sol por todas partes y su gran disco rojo y ardiente hace que la gente sude a mares; al siguiente, sopla el viento y llueve a cántaros. A quienes están fuera, si llevan un paraguas algo pequeño, el viento se lo da vuelta y quedan empapados de pies a cabeza. Últimamente, estos cambios se producen prácticamente varias veces al día. Para quienes viven en zonas costeras, el viento, el oleaje y el tiempo son aún más variables. Basta con tener las defensas algo bajas para resfriarse con facilidad. Muchas personas a mi alrededor se quejan del mal tiempo, del calor sofocante y de la mala calidad del aire.
Al entrar en centros comerciales grandes o pequeños y en edificios de oficinas, el aire acondicionado está demasiado frío. Pasar del calor al frío y del frío al calor resulta penoso, y todos esperan que el tiempo mejore y se estabilice. Aunque todos albergan esa esperanza, en la realidad el clima sigue igual. Las personas siempre desean que todo cuanto las rodea esté muy bien, pero la mayoría pasa por alto cómo trata habitualmente a nuestra naturaleza.
Cada día usamos muchos productos desechables, como palillos, pañuelos de papel y toda clase de envases refinados, y generamos muchas cosas que contaminan el medioambiente. Cuando consumimos a diario artículos de uso cotidiano de exquisita elaboración, electrodomésticos, muebles, sofás de cuero auténtico, prendas de cuero y de seda natural, y toda clase de adornos espléndidos, ¿pensamos que, aunque nosotros solo hemos gastado algo de dinero para comprarlos, detrás de la elaboración de esos productos tan hermosos se han sacrificado muchas vidas desdichadas de las que nadie sabe, o se han consumido incontables recursos humanos y materiales para obtener un solo producto refinado? Esos seres vivos sacrificados sin piedad entre bastidores, que pagan con su vida la elaboración de esos productos, ¿acaso están dispuestos a convertirse en una comida abundante para los humanos o a que estos los desuellen para vestirse con su piel? Si preguntáramos a esos pequeños animales, creo que sin duda no querrían. Este es uno de los factores que causan graves daños y contaminación ambiental.
El segundo factor son los pensamientos humanos. Cada día, al viajar en transporte público o caminar por la calle, vemos a muchas personas cuyas expresiones revelan cansancio, infelicidad, hastío, preocupación y miedo. En realidad, muchas tienen seres espirituales adheridos a su cuerpo, y les resulta sumamente difícil vivir felices y que las cosas marchen según sus deseos.
Nuestros diversos pensamientos negativos se difunden sin cesar a nuestro alrededor. Los animales sacrificados también emiten toda clase de pensamientos de resentimiento relacionados con la vida y la muerte, que resuenan en el espacio circundante. Todos esperan una oportunidad para vengarse y pueden provocar en cualquier momento diversos desastres a la humanidad. En realidad, nuestros pensamientos influyen directamente en los cambios del clima de toda la naturaleza. Los cambios climáticos naturales que hoy atraemos son precisamente la retribución de los pensamientos que emitimos cada día. Por eso, la escritura dice:
«Debe contemplarse la naturaleza del reino del Dharma:
Todo es creado únicamente por la mente».
¡Namo Amitābha! ¡Gracias por la bendición y el amparo del poder del Buda! ¡Parto sobre el loto blanco!
El hermano mayor Cabeza de Buey dijo: «¡Oh! Ayu, ha venido. ¿Ya terminó de escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo?».
«¡Me siento avergonzada! Tengo que esforzarme más. Lo terminaré cuanto antes. ¡Gracias a los dos por su interés!
»Cada vez que los veo están muy ocupados. Quisiera preguntarles: ¿suelen sentir presión en su trabajo? Si por casualidad se llevaran a la persona equivocada, ¿los destituiría el soberano del inframundo, el rey Yama? Siempre se ven tan feroces, ¿por qué no sonríen un poco? Los expertos dicen que mantener habitualmente un ánimo alegre favorece la salud y también puede reducir el estrés».
El hermano mayor Cabeza de Buey dijo: «Nosotros, Cabeza de Buey y Cara de Caballo, somos personal de primera línea del inframundo. Cada día recibimos un gran montón de avisos emitidos por el inframundo sobre el fin de la vida de personas del mundo de los vivos. Se trata de la “Notificación del inframundo sobre seres espirituales”, abreviada como “notificación del inframundo”.
»La “Notificación del inframundo sobre seres espirituales” se presenta en dos colores: amarillo pálido y rojo oscuro. Las notificaciones de color amarillo pálido son las que llevan los funcionarios de la Oficina de Recompensa del Bien y de la Oficina de Castigo del Mal del inframundo cuando acuden al mundo de los vivos para recibir las almas de los difuntos y conducirlas al inframundo. Solo las notificaciones de color rojo oscuro corresponden a las que portamos nosotros, Cabeza de Buey y Cara de Caballo.
»La notificación del inframundo de color amarillo pálido indica que en la persona cuya vida ha terminado predomina el buen karma; la de color rojo oscuro indica que predomina el mal karma y que deberá caer en diversos infiernos para recibir castigos.
»El contenido de la “Notificación del inframundo sobre seres espirituales” es el siguiente: determinada persona del mundo de los vivos llegará al término de su vida en determinado lugar, el día XX del mes XX del año XX, a las X horas, X minutos y X segundos; también se registra detalladamente el suceso que causará su muerte. En el momento y lugar exactos, capturamos directamente al ser espiritual y lo llevamos al inframundo para que reciba su castigo. Si nos encontramos con seres espirituales obstinados, los tratamos con mucha ferocidad y los empujamos hacia el inframundo. El lugar y las circunstancias en que termina la vida de cada persona son diferentes, pero la mayoría enferma y muere acostada en un hospital; por eso los hospitales son lugares donde muchas personas del mundo de los vivos llegan al término de su vida, y precisamente por ello acudimos con frecuencia a los hospitales para capturar a los seres espirituales y llevarlos ante la justicia.
»Por lo general, no capturamos a la persona equivocada, porque la “Notificación del inframundo sobre seres espirituales” muestra de antemano el proceso de muerte de la persona del mundo de los vivos, y cuando recibimos la notificación lo revisamos una vez. Antes de que termine su vida, el cuerpo de cada persona del mundo de los vivos emite una especie de luz corporal, aunque su intensidad varía de una persona a otra. Cuanto más brillante es esa luz, más indica que se trata de una persona de gran bondad, o incluso de alguien que practica con pureza el cultivo espiritual. Si la luz del cuerpo de una persona desaparece por completo y, además, queda envuelta en la luz negra del infierno, se trata de un ser espiritual que nosotros, Cabeza de Buey y Cara de Caballo, debemos capturar y llevar al inframundo. Cuando se manifiestan esos dos rasgos, por lo general no nos equivocamos. Si por alguna eventualidad capturamos realmente al ser equivocado, lo devolvemos de inmediato al mundo humano, y el rey Yama, soberano del inframundo, también investiga detalladamente las causas del incidente para resolverlo.
»El rey Yama, soberano del inframundo, castiga con severidad a los seres que infringen los preceptos, pero si no hemos cometido un error de manera intencionada, nos da la oportunidad de corregirnos y comenzar de nuevo. En todo confluyen diversas causas previas y consecuencias. Por supuesto, actuamos con mucho cuidado al ocuparnos de los casos. De lo contrario, si capturáramos con frecuencia a seres espirituales equivocados, ¿no estaríamos causando tragedias en las familias del mundo humano por nuestra negligencia personal? Aunque el rey Yama, soberano del inframundo, no nos castigara, nosotros mismos tendríamos que cargar con una pesada deuda kármica. Por lo general, llegamos al lugar antes de que termine la vida de la persona, inspeccionamos el entorno y cotejamos los datos de identidad del ser espiritual para evitar capturar a la persona equivocada.
»Entre los seres espirituales cuya vida ha terminado y que capturamos cada día, casi todos son personas del mundo de los vivos que han infringido el precepto contra la conducta sexual indebida. Los seres espirituales que nosotros capturamos y llevamos al inframundo necesariamente han cometido en vida diversos actos de mal karma que conducen al infierno. Hoy en día, la mayoría de las innumerables personas del mundo de los vivos ha cometido faltas de conducta sexual indebida, y los seres espirituales están impregnados de la atmósfera del campo magnético de esa conducta. ¿Cómo podríamos sonreír al verlos?
»Algunas de estas almas culpables del mal karma de la conducta sexual indebida siguen emitiendo pensamientos de esa índole incluso después de que su vida ha terminado. Es el resultado de que la costumbre se haya convertido en una segunda naturaleza. Tenemos que adoptar una actitud feroz para hacerlas volver en sí y que comprendan que ya han agotado sus bendiciones del mundo humano y que deben arrepentirse sinceramente y recibir los castigos del infierno.
»En realidad, también quisiéramos sonreír, pero de verdad no podemos hacerlo, a menos que La inexorabilidad de las leyes del inframundo circule ampliamente por el mundo humano, que todos, después de leerlo, respeten los deberes de las relaciones humanas y dejen de cometer el mal karma que conduce al infierno, y que todos los infiernos se vacíen. Entonces, sin duda, también sonreiremos.
»Ahora son demasiadas las personas del mundo de los vivos que caen en los infiernos, y nuestra carga de trabajo no deja de aumentar. Ayu, de verdad debe terminar cuanto antes La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Esperamos que este libro que exhorta al bien transforme los corazones de las personas y los oriente hacia la bondad, y que revierta las diversas catástrofes futuras del mundo humano.
»¡Amitābha! Tenemos trabajo que hacer; hablaremos de nuevo cuando se presente la ocasión. Usted continúe su visita; nosotros nos marchamos. ¡Hasta la próxima!».
¡Amitābha! ¡Cabeza de Buey y Cara de Caballo se mueven realmente muy rápido! Ya no puedo verlos. Aunque todos los trabajadores del inframundo tienen un aspecto feroz, están llenos de sentido de la justicia y también son muy responsables. Yo también debo regresar y apresurarme a terminar mis escritos.
6. ¡Desde la antigüedad, la rectitud y la perversidad son como el hielo y las brasas; hoy, entre la difamación y el elogio, se distingue lo falso de lo verdadero! — Visita al general Yue Fei, gran héroe nacional de su época, para relatar en detalle los acontecimientos de aquellos años
«¡Magistrado! Hoy quisiera pedirle que me lleve a visitar al general Yue Fei. En el mundo humano circulan muchas leyendas sobre él. Cuando era pequeña, ya había oído a mis maestros elogiar al general Yue Fei en la escuela».
El magistrado del inframundo dice: «Yue Fei es un general del inframundo. Ayu, venga conmigo; la llevaré a la residencia del general para que usted misma lo entreviste».
¡Hemos llegado! ¡Me siento nerviosa y contenta a la vez! Delante hay una construcción antigua que parece un templo. En el centro de la fachada está escrito: «Residencia del general Yue Fei». Ante la gran puerta roja hay cuatro yakshas que portan armas. Uno de ellos ve al magistrado del inframundo y lo saluda con respeto.
El magistrado del inframundo ordena al yaksha que informe al general de que una practicante laica del mundo de los vivos, Shangguan Yuhua, debe escribir el libro La inexorabilidad de las leyes del inframundo, encomendado por el inframundo, para purificar las costumbres de la sociedad humana y salvar a los seres sufrientes del mundo de los vivos que están sumidos en la transgresión de los preceptos. Para ello necesita recopilar información mediante visitas y entrevistas en el inframundo. Shangguan Yuhua desea ahora presentar sus respetos al general y entrevistarlo, por lo que le pide que anuncie su llegada.
El yaksha entra inmediatamente en la residencia del general para anunciar nuestra llegada. Otro yaksha nos conduce al salón de entrada de la residencia y nos invita a sentarnos, tomar té y esperar un momento. Este salón tiene una puerta que comunica directamente con el interior. Nos sentamos a esperar.
El ambiente de este lugar no parece el de un infierno; da más bien la impresión de ser la residencia de un funcionario, con yakshas de guardia que patrullan. Sale el yaksha que estaba antes junto a la puerta y nos dice que el general tiene una reunión dentro de un rato, pero que dispone de algo de tiempo para recibirnos antes. Entonces el yaksha nos conduce al salón interior.
Este salón interior es mucho más grande que el de entrada. En su centro están escritos cuatro grandes caracteres chinos: «尽忠报国» («Servir a la patria con absoluta lealtad»). Estos cuatro grandes caracteres parecen estar trazados en escritura semicursiva y emiten una especie de aura y campo magnético que defiende la justicia. Al mirarlos, parecen saltar, llenos de movimiento y de sentido de la justicia. ¡Es conmovedor! En el centro del gran salón hay un escritorio, y el general está sentado allí. ¡Junto las palmas y saludo con respeto al general Yue Fei!
General Yue Fei: «¡No hacen falta ceremonias! Shangguan Yuhua, no sea tan formal. ¡Levántese! Puede hablar con franqueza».
El general Yue Fei tiene la tez más bien oscura y una expresión muy seria, aunque no parece tan feroz como los numerosos reyes Yama del inframundo. Transmite una sensación de seriedad y, a la vez, un gran sentido de la justicia. El general viste el atuendo de los funcionarios del inframundo, de color gris.
General Yue Fei: «Shangguan Yuhua, debe esmerarse en escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo, para que los seres del mundo humano sepan que, si cometen el mal karma que conduce al infierno, caerán inevitablemente en él y sufrirán una retribución de dolor inconmensurable y sin límites. Caer es fácil; salir es muy, muy difícil. ¿Tiene alguna pregunta que hacerme?».
Ayu: «¡Sí, general! En el mundo humano han quedado muchas leyendas sobre usted. Por ejemplo, ¿quién fue el responsable de su muerte? ¿Fue Qin Hui o fue el emperador? Y ahora, general, ¿cómo ve lo que le hicieron entonces y qué piensa de ello? El poema lírico Man Jiang Hong, tan popular y recitado a lo largo de los siglos, ¿es realmente obra suya? Se cuenta que usted es la reencarnación de Zhang Fei, de la época de los Tres Reinos. ¿Es cierto? Quisiera hacerle estas preguntas. Además, ahora que usted es general del inframundo, ¿dónde está Qin Hui? Le ruego que aclare las dudas de esta mujer del pueblo».
General Yue Fei: «En vida, fui efectivamente víctima de Qin Hui. Él siempre me tuvo envidia. Al principio, no era más que eso: envidia. Envidiaba que Su Majestad apreciara mi amor por la patria, así que a menudo decía o hacía cosas ante Su Majestad para obstaculizar mis planes de combate. También presentó en repetidas ocasiones objeciones a mis planes justo antes de que comenzaran las batallas, aunque muchas veces no consiguió su propósito.
»En aquel momento no imaginé que llegaría a albergar la intención de matarme. Solo pensaba que, debido a su envidia, Qin Hui tenía una manera de actuar algo distinta de la mía. En el trabajo siempre surgen roces por las diferencias de opinión personales, y creía que, en realidad, él solo esperaba lograr algo que hiciera que Su Majestad lo mirara con especial consideración.
»Ahora veo que entonces me equivoqué al juzgar a Qin Hui. Siempre creí que su manera de actuar era solo algo distinta de la mía y, como consecuencia, apenas presté atención a la necesidad de precaverme contra él. Solo pensaba en servir sinceramente a la patria con absoluta lealtad.
»Si teníamos distintas maneras de actuar, bastaba con tolerarnos y ceder un poco mutuamente, y todo acabaría pasando. Yo prestaba más atención a las cuestiones de mayor alcance: ¿cómo proteger nuestros hogares y defender la patria? En cuanto a los rencores y las disputas personales, no merecían que les diera cabida en mi corazón, ni era necesario discutir con él por pequeñas cuestiones. Mi corazón era absolutamente sincero y no necesitaba explicar nada. Un hombre debe demostrar su inocencia con sus actos.
»En cuanto a que me causaran la muerte, ¡no albergo ningún resentimiento! La victoria y la derrota son habituales en la vida militar. Hoy venzo; mañana, cuando sea derrotado, tendré que enfrentarme a la muerte. Eso puede ocurrir en cualquier momento. No importa cuándo llegue ese instante; lo más importante es que mi sacrificio tenga valor y que mi muerte no avergüence al país. Aunque entonces me mataron mediante falsas acusaciones, en mi corazón acepté la muerte como una orden recibida, y no sentí ningún temor ante ella.
»Antes de morir, seguía recordando en mi corazón la enseñanza de mi madre: servir a la patria con absoluta lealtad. ¡Cuántos suspiros me provocó pensar en ello! Pensé que, como hijo, aún no había correspondido a la bondad de mi madre al criarme, y que tampoco había cumplido mi responsabilidad de servir a la patria con absoluta lealtad. El país estaba a punto de perder a otro guerrero sinceramente dispuesto a proteger sus hogares y defender la patria. Mi último pensamiento fue que, si había una próxima vida, sin duda cumpliría mejor mi responsabilidad de servir a la patria con absoluta lealtad. ¡Después me ejecutaron por orden imperial! No odié a nadie. No odié a Qin Hui por sus calumnias y sus planes para hacerme daño, ni odié a Su Majestad por su falta de discernimiento al ordenar la muerte de un hombre leal y honrado. Todo aquello ya había dejado de importarme.
»Cuando, después de morir, llegué al gran salón de juicio del inframundo, el rey Yama, soberano del inframundo, vio que, pese a haber sido víctima de aquella injusticia, no albergaba resentimiento ni deseos de venganza y que, aun al morir, conservaba la voluntad de proteger nuestros hogares y defender la patria. Por eso me nombró general del inframundo. Ahora estoy a cargo de los asuntos militares del inframundo. Cuando está por estallar una guerra en el mundo humano, en el inframundo organizamos los asuntos bélicos con tres meses de antelación.
»Esto se debe a que cada guerra del mundo humano es, en realidad, también parte del karma colectivo y del karma fijo que la humanidad ha generado al matar seres vivos en el pasado. En circunstancias normales, el karma fijo no puede cambiarse. Para cambiarlo realmente, se necesita un buen karma sumamente poderoso que lo transforme. Por lo general, solo con el poder del Buda unido a una poderosa fuerza de buen karma existe la posibilidad de cambiar el karma fijo, y ese cambio consiste únicamente en reducir al mínimo su capacidad de causar daño. Hoy los corazones de las personas carecen de bondad y resulta muy difícil cambiar el karma fijo. Por eso es muy bueno que se publique La inexorabilidad de las leyes del inframundo, pues puede exhortar a las personas a transformar sus corazones.
»Cuando va a producirse una guerra en el mundo humano, el ejército del inframundo debe organizar de antemano todos sus detalles. Por ejemplo: ¿quién vencerá y quién perderá? ¿Cuántos muertos y heridos habrá? Todo lo organizamos y resolvemos de acuerdo con las causas y consecuencias de las vidas anteriores. Es decir, antes de que comience la lucha en el mundo humano, el resultado ya se habrá dispuesto y comunicado por anticipado en el inframundo. A mí me corresponde organizar las tropas y ocuparme de las diversas tareas que surgen cuando estalla la guerra.
»Las guerras del inframundo son diferentes de las guerras del mundo humano. Cuando hay una guerra en el mundo humano, las personas tienen cuerpos de carne y hueso, y si resultan heridas pueden quedar discapacitadas de por vida o incluso morir. Las guerras del inframundo son combates de poderes espirituales y fuerza mental; son completamente diferentes.
»Por faltas como perseguir y matar a personas leales y honradas y cometer actos de corrupción, Qin Hui está siendo castigado ahora en el Infierno del Monte Tai. Cuando termine de cumplir su castigo allí, aún tendrá que recibir más castigos en el Infierno de la Extracción de la Lengua, en el Infierno de los Disparos a los Ojos y en otros. Qin Hui cometió un grave mal karma en vida. Imagino que su salida de los infiernos y la recuperación de su libertad son cosas que solo podrán ocurrir en un futuro muy lejano.
»Sin embargo, también deseo que pueda liberarse pronto de los sufrimientos del infierno. Al fin y al cabo, en vida ambos servimos al mismo soberano, en la misma época, y vivimos en el mismo territorio. Solo desempeñábamos trabajos y cargos distintos; para mí, no había realmente ninguna diferencia. Bastaba con que cada uno cumpliera bien sus deberes, protegiera al Estado y permitiera que el pueblo viviera en paz. En cuanto a la vida y la muerte personales, la felicidad y el bienestar, no tenían ninguna importancia. Para comer bastan tres comidas y para dormir una cama; no hace falta perseguir demasiado. Basta con poder beneficiar a la gran mayoría del pueblo.
»¡Qué importantes son los pensamientos de una persona! Ahora Qin Hui y yo estamos ambos en el inframundo, pero nuestras circunstancias son tan distintas como el cielo y la tierra. Yo sigo ocupado cada día con diversos preparativos militares. Algunos de los subordinados que me seguían en el mundo humano, después de llegar al término de su vida, siguen ahora a mi lado en el inframundo. Qin Hui, en cambio, aunque también está en el inframundo, tiene que soportar los dolorosos castigos inconmensurables y sin límites de los infiernos durante largos kalpas.
»Exhorto a las personas del mundo: quienes ocupen cargos públicos jamás deben aceptar sobornos, torcer la ley ni utilizar lo público para su provecho personal. Si no cumplen lealmente sus deberes, engañan al Estado, se apropian de los bienes del pueblo, tratan a la gente común como hierba sin valor y no procuran el bienestar de sus compatriotas, aunque en vida logren escapar a las leyes del soberano, ¡después de la muerte les resultará difícil escapar a la inexorabilidad de las leyes del inframundo! Si sirven a su país con absoluta lealtad, aman al pueblo como a sus propios hijos pequeños, anteponen siempre su bienestar, asumen la gran responsabilidad de mantener la paz y la estabilidad del territorio, no engañan al soberano ni obran con falsedad siquiera a solas en una habitación oscura, y practican con empeño las buenas acciones, entonces, una vez terminada esta vida, ¡su alma leal ascenderá directamente a los cielos y disfrutará de felicidad durante millones y millones de años!
»En cuanto al poema lírico Man Jiang Hong por el que me pregunta, sí, lo compuse entonces para expresar lo que sentía. Respecto a la leyenda de que soy la reencarnación de Zhang Fei, de la época de los Tres Reinos, no es más que una leyenda y no es verdad. ¿Cómo podría yo tener la valentía de Zhang Fei?
»Le digo que las leyes del inframundo son absolutamente justas y claras, sin el menor error ni omisión. No ocurre como en el mundo humano, donde hay muchos casos de injusticias, acusaciones falsas y condenas erróneas que permanecen sin esclarecer. Además, en el inframundo no existen organismos anticorrupción como los del mundo humano. Todos sus funcionarios sirven al interés público y respetan la ley; no hay ningún funcionario corrupto. Al llegar al inframundo, todos son iguales. Todas las injusticias del mundo humano se muestran una por una, tal como ocurrieron, ante la Plataforma del Espejo de las Faltas. Las inexorables leyes del inframundo solo pueden atar firmemente a quienes obran mal; no pueden apresar a las personas de gran bondad.
»¡Shangguan Yuhua! Debe escribir con mucho cuidado La inexorabilidad de las leyes del inframundo, porque hoy son demasiados, demasiados, los seres que caen en los infiernos. Espero que este libro se imprima cuanto antes, para que el pueblo, después de leerlo, abandone el mal y se encamine hacia el bien, se cultive a sí mismo y extienda ese bien a los demás. Así, los vientos y las lluvias llegarán en sus debidos tiempos y el país estará libre de guerras.
»¡Bien! Por hoy lo dejaremos aquí. Todavía tengo asuntos oficiales que atender. Si tiene más preguntas, ¡será bienvenida en otra ocasión!».
En otros años, al son de los tambores, servías en la frontera; de tu persona, duque y ministro, dependía el peso de la nación,
De tu pincel, viento y luna en tres mil caracteres; de tus labios, hielo y escarcha al mandar cien mil soldados.
Nubes flotantes oscurecen la mirada a lo largo de diez mil li; sobre mil montañas, el sol poniente se hunde lentamente.
La propia corte flaqueó en su voluntad de restauración; en vano se afanó el gran general al cruzar la frontera.
Hasta el fin de sus días, el vasallo no vio vengada la afrenta; los perversos tendieron trampas con intrigas de insondable hondura.
Solo queda en un cofre la historia de su lealtad absoluta; una y otra vez la leo, sin poder contener las lágrimas.
Man Jiang Hong — Inscripción en una reproducción en tinta del edicto manuscrito del emperador Siling46 de los Song dirigido a Yue Wumu — Wen Zhengming, dinastía Ming
¿Acaso, una vez lograda la hazaña, le correspondía morir? Lástima que, consumados los hechos, las palabras difícilmente reparen el daño.
¡La más injusta de las acusaciones, digna de indignación y aún más de compasión: el proceso de Fengbo!
Durante mil años, dejemos de llamar error a la retirada al sur: él mismo temía entonces que se recuperara la Llanura Central.
¡Da risa pensar qué podía lograr un insignificante Qin Hui: solo se amoldó a los deseos del emperador!
Tras retirarse al sur y conformarse con una paz precaria, el país ya estaba perdido; aún verdean los árboles del santuario y de la tumba.
Sin una integridad extraordinaria, difícilmente perdura el nombre de un hombre; donde mora un alma leal, hasta la hierba es fragante.
Bajo el viento y la lluvia, el lago y las montañas aún sienten aquel pesar; también se entristecen los leñadores y pastores que van y vienen.
Si los dos emperadores hubieran regresado en vida, ¿quién derramaría lágrimas de sangre ante el sol poniente?
Un corazón fiel al servicio de la patria, una lanza de nueve chi; la túnica de guerra teñida de sangre en los antiguos campos de batalla;
Las hazañas de un general, lágrimas para mil generaciones; doce placas de oro llevaron a la tumba a un hombre leal y honrado.
En la espalda, la lealtad absoluta tatuada en rojo vivo; de Zhou Tong aprendiste el tiro con arco de puntería infalible;
Cumpliste tanto la lealtad como la piedad filial, dejando de lado tu pequeño yo; el hombre que llega a tanto es un héroe.
Recobrar el territorio y recibir a los dos emperadores; al revelar tu noble aspiración, asombraste a diez mil hombres;
7. ¡Una taza de sopa de Meng Po hace olvidar tanto los afectos como los rencores! — Visita a la Terraza del Olvido
Le pregunto al magistrado del inframundo: «¿Todos los seres del inframundo tienen que beber la sopa de Meng Po antes de renacer?».
El magistrado del inframundo dice: «La sopa de Meng Po solo existe en el inframundo. En los reinos celestiales, en el Mundo de la Suprema Felicidad de Occidente o en cualquier otra tierra pura de un Buda de cualquier dirección, no existe tal cosa. Todos los seres cuyas almas regresan al inframundo deben beber la sopa de Meng Po antes de renacer. Su función es hacerles olvidar su vida anterior para que, conforme a su karma, comiencen una nueva vida con nuevos familiares y allegados. El ser humano es inteligente por naturaleza y posee diversas capacidades de análisis profundo. Si no bebiera la sopa de Meng Po que le hace olvidar por completo el pasado, podría recordar fragmentos de su vida anterior en determinadas circunstancias y por la acción de causas y condiciones. Esto podría suceder incluso después de renacer en el ciclo de las reencarnaciones, pese a la ofuscación que los obstáculos del karma provocan al entrar en el vientre materno. Antes de que la deidad Meng Po viniera a trabajar al inframundo, aquí no existía la sopa de Meng Po.
»En la antigüedad, las personas eran buenas por naturaleza. Los antepasados humanos que llegaron por primera vez al mundo humano eran seres celestiales del Cielo de Luz y Sonido, perteneciente al reino de la forma. Volaron a la Tierra mediante sus poderes sobrenaturales para pasear. En aquella época, la Tierra tenía hermosas montañas, aguas cristalinas y aire puro. No era como ahora, con contaminación atmosférica y contaminación química industrial por todas partes. Y lo que más daña la naturaleza del corazón humano es la contaminación de los mensajes erróneos y perniciosos de los diversos medios de comunicación.
»En aquel tiempo crecía en el suelo una sustancia nutritiva de la tierra, con forma de frutos muy frescos cuyo aroma se extendía por todas partes. Esta sustancia también se parecía un poco a los frutos de los reinos celestiales, y los seres celestiales se sintieron atraídos por esos frutos. En aquel entonces todavía no había ningún ser humano en la Tierra. Los seres celestiales observaban los cinco preceptos y no infringían el precepto de no robar. Como aquella sustancia nutritiva no pertenecía a nadie, sino a la tierra, comenzaron a probarla. Al comerla, les pareció deliciosa y todos siguieron comiendo en abundancia.
»Después de saciarse con la sustancia nutritiva de la tierra, los seres celestiales descubrieron que su luminosidad espiritual innata se había atenuado por haber ingerido la materia burda de la Tierra. Sintieron que sus cuerpos se habían vuelto pesados y perdieron por completo el poder sobrenatural de volar libremente. Al final no pudieron regresar volando al Cielo de Luz y Sonido. Más adelante, no les quedó más remedio que empezar a cultivar la tierra y reproducirse en la Tierra, establecerse y vivir en paz de su trabajo. Así se convirtieron en los antepasados de la humanidad.
»La sustancia nutritiva de la tierra pertenecía a la tierra. Al comer una materia que crecía en ella, los seres celestiales establecieron con la tierra un vínculo indisoluble. Por eso tuvieron que caminar con los pies pegados al suelo y ya no pudieron volar. Aunque perdieron el poder sobrenatural de volar libremente y no podían regresar volando a los reinos celestiales, seguían teniendo poderes sobrenaturales; solo habían perdido la capacidad de volar.
»Todos los seres celestiales habían ascendido a los reinos celestiales por observar los cinco preceptos y practicar las diez buenas acciones. Los que entonces vinieron a vivir a la Tierra conservaron su voluntad de observar los preceptos, creían en la ley de causa y efecto y eran bondadosos y puros. Todos convivían en armonía y paz, sin cometer ningún acto de mal karma ni transgredir los preceptos. Sin embargo, aquello no duró mucho. Cuanto más tiempo vivían en la Tierra los descendientes de los seres celestiales, más disminuía gradualmente su luminosidad espiritual. También comenzó la contaminación de la Tierra, que fue perdiendo sus hermosas montañas, aguas cristalinas y aire puro originales. Aun así, los seres humanos de aquella época eran mucho mejores que nosotros hoy. A medida que la humanidad siguió reproduciéndose y su luminosidad espiritual innata decayó, las bendiciones de los seres humanos disminuyeron de forma continua. Las personas empezaron a dejar de observar los preceptos y se volvieron egoístas poco a poco; también comenzaron a sucederse pequeñas catástrofes y enfermedades, y los infiernos fueron manifestándose gradualmente en respuesta al mal karma.
»En la antigüedad, los infiernos eran muy pequeños y muy pocas personas caían en ellos; incluso cuando alguien era condenado, la pena duraba solo unos años. Algunos, tras sufrir castigo en los infiernos durante unos años y renacer en el mundo humano, se enmendaban y comenzaban una nueva vida. Más adelante, cada vez más personas del mundo de los vivos fueron cayendo en los infiernos, hasta llegar a la situación actual, en que están abarrotados. Hoy, quienes caen en los infiernos suelen recibir condenas de cien años o más; ya no hay condenas de solo unos años. Esto se debe a las conductas y pensamientos incorrectos de las personas y a su grave falta de conciencia de la ley de causa y efecto».
El magistrado del inframundo continuó: «Acabo de explicar que los seres celestiales del Cielo de Luz y Sonido descendieron a la Tierra y, por comer la sustancia nutritiva de la tierra, perdieron sus poderes sobrenaturales y no pudieron regresar volando a los reinos celestiales. El Buda enseñó en el Sutra Śūraṅgama: “Es como una persona que come los diversos cereales y cuyos pies no se separan del suelo”. Esto muestra que todos debemos prestar atención en todo momento a nuestra conducta y a nuestros pensamientos cotidianos: basta un instante de falta de conciencia para que nos arrastren las ilusorias circunstancias externas. Los seres del Cielo de Luz y Sonido, que gozaban de libertad gracias a sus poderes sobrenaturales, vieron la belleza de la Tierra recién formada —la forma— y vinieron volando a visitarla. Percibieron que la sustancia nutritiva de la tierra era fresca y jugosa como la fruta y que desprendía toda clase de aromas naturales; atraídos por su fragancia —el olor—, pasaron a comerla —el sabor— y a absorberla —el contacto—. Como en aquel momento surgió en sus corazones el deseo de comerla, ese solo pensamiento constituyó un pensamiento ilusorio que obstaculizaba la bondad de su naturaleza mental —el objeto mental—. Ese pensamiento ilusorio daría lugar a toda clase de conductas externas que se llevarían a la práctica.
»Aunque los seres celestiales no habían infringido el precepto de no robar, necesitaban cierto tiempo para saldar aquel vínculo indisoluble con la tierra. Durante ese período seguirían sucediendo toda clase de acontecimientos; si no podían mantener la atención correcta pensamiento tras pensamiento, la calidad de su existencia seguiría decayendo y, además, sembrarían toda clase de mal karma que conduce a dolorosos sufrimientos en los infiernos.
»Originalmente, los seres del Cielo de Luz y Sonido eran masas de luz: volaban mediante poderes sobrenaturales y podían transformarse libremente, sin el pesado cuerpo de carne y sangre de las personas del mundo de los vivos. Aquellas bendiciones celestiales ya eran fruto de su anterior práctica diligente y de la observancia de preceptos puros. Sin embargo, el solo pensamiento de querer probar la sustancia nutritiva de la tierra hizo decaer la luminosidad espiritual de su existencia, y sus poderes sobrenaturales fueron desapareciendo a medida que aumentaban sus pensamientos ilusorios y sus apegos.
»Los descendientes de aquellos seres celestiales, es decir, los primeros seres humanos, recordaban los favores y rencores de vidas pasadas, sus relaciones amorosas y otros asuntos semejantes, lo cual afectaba y perturbaba la vida normal en el mundo humano. Pero, después de beber la sopa de Meng Po, pasaban a transmigrar según su karma y olvidaban a todas las personas y los asuntos de su vida anterior, pudiendo así volver a templar su naturaleza mental.
»La sopa de Meng Po reúne los cinco sabores de la vida humana: dulce, ácido, amargo, picante y salado. Estos cinco sabores también representan el destino después de renacer en el mundo humano, con todo lo dulce, ácido, amargo y picante que contiene. Todas las copas de sopa de Meng Po parecen iguales, pero las cantidades de los ingredientes varían, aunque los ingredientes en sí son los mismos. Por ejemplo, algunos seres tienen un destino relativamente bueno, grandes bendiciones, un nacimiento distinguido, abundante riqueza, el respeto de los demás, buena salud, etcétera; en la sopa que beben esas personas predomina más el dulzor. Quienes tienen escasas bendiciones la sienten muy amarga y ácida; quienes tienen bendiciones corrientes perciben una mezcla de los cinco sabores y, al beberla, también sienten que les quita la sed. Como las fuerzas del karma son distintas, cada ser experimenta de manera diferente la sopa de Meng Po. La deidad Meng Po también procede del mundo humano, pero no cayó en los infiernos: el Emperador Celestial la envió a desempeñar un cargo en el inframundo.
»En el mundo humano, la deidad Meng Po era una practicante budista que mantuvo la castidad toda su vida y cultivó una conducta pura y célibe. Su nombre seglar en vida era Meng Po; tenía un corazón bondadoso por naturaleza y ayudaba con entusiasmo a los pobres de su entorno. Meng Po veía que los seres del mundo humano sufrían mucho por los afectos, el amor, los conflictos entre familiares y otros asuntos; en aquella época, especialmente muchas mujeres llevaban vidas muy dolorosas. En la antigüedad se consideraba que la virtud de una mujer consistía en carecer de talento, y su posición quedaba limitada a perpetuar el linaje, tener y criar hijos, ayudar al esposo y educar a los hijos. Precisamente por eso, muchas mujeres vivían entre el sufrimiento y la impotencia, llorando a solas de tristeza. Meng Po llevaba todo aquello en el corazón y hacía cuanto podía por ayudar a algunas mujeres afligidas con quienes tenía afinidad. Esto también la impulsó a formular el voto de ayudar a todos los seres a olvidar el sufrimiento, para que pudieran olvidar el pasado y comenzar de nuevo. Ya entonces eran muchísimos los seres a quienes Meng Po había guiado mediante sus exhortaciones; por todas partes aconsejaba abstenerse de matar, seguir una alimentación vegetariana, recitar sutras e invocar el nombre del Buda.
»En aquel tiempo, Meng Po pensaba: ¡qué bueno sería que algún día existiera una sopa que no causara ningún daño al cuerpo y que, al beberla, permitiera olvidar todos los sufrimientos! Al terminar su vida, ascendió a los reinos celestiales gracias a la fuerza de las bendiciones y la virtud obtenidas al ayudar y guiar a los seres sensibles en dificultades. El Emperador Celestial le otorgó el rango de deidad, y en los reinos celestiales tuvo su propio palacio y disfrutó de toda clase de bendiciones celestiales.
»Más adelante, el Emperador Celestial vio que la naturaleza mental de los seres humanos también comenzaba a deteriorarse. Algunas personas, después de renacer en el ciclo de transmigración, recordaban a las personas, los asuntos y las cosas de su vida anterior, y de vez en cuando sucedían hechos que perturbaban el orden ético de la vida humana. Como Meng Po había formulado en vida el buen voto de ayudar a los seres a olvidar el sufrimiento, esas circunstancias también permitían cumplirlo. Por ello se construyó especialmente en el inframundo la “Terraza del Olvido” y se encargó su administración a la deidad Meng Po. La Terraza del Olvido se dedica a desarrollar y preparar la sopa de Meng Po para que la beban los seres que están a punto de renacer. Allí hay agentes espectrales del inframundo, yakshas y otros seres a las órdenes de Meng Po. Ayu, la llevaré a visitarla por un pasadizo especial que acorta mucho el camino. La Terraza del Olvido se encuentra detrás de la Décima Sala del inframundo».
Este pasadizo especial es verdaderamente singular: no se oye ningún aullido de dolor de los infiernos. Parece que el aislamiento acústico es muy bueno. Ahora veo una casa; dentro hay mesas y taburetes, pero ¿por qué no hay nadie?
El magistrado dijo: «Esta es la sala de reuniones. Ahora todos están ocupados afuera y llevamos varios días sin celebrar ninguna reunión. Si hubiera una, no podría llevarla por este atajo. Estas cosas son las que usamos cuando nos reunimos. Antes de encomendarle la escritura de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, celebramos una reunión aquí. También fue aquí donde recibí el documento oficial emitido por el inframundo que me encargaba recibirla a usted, Ayu, acompañarla en su visita por el inframundo y revelarle ampliamente secretos celestiales, para que, al regresar al mundo de los vivos, escribiera lo que había visto y oído aquí y exhortara a las personas a hacer el bien y acumular virtud».
Ya veo los tres grandes caracteres chinos «醧忘台» («Terraza del Olvido»). ¡El lugar también es muy grande! Me da la impresión de estar en una gigantesca tienda de infusiones herbales refrescantes del mundo humano. Aquí hay recipientes de tres colores distintos. El magistrado me explica que los transparentes contienen la sopa más dulce, destinada a quienes tienen las mayores bendiciones; los blancos contienen la que beberán los seres con bendiciones corrientes, y los negros, la destinada a los seres con menos bendiciones. Incluso los colores de la ropa de las tres clases de agentes espectrales que distribuyen la sopa de Meng Po hacen juego: quienes reparten la de los recipientes transparentes llevan ropa transparente; quienes reparten la de los blancos llevan ropa blanca, y quienes reparten la de los negros llevan ropa negra.
Muchísimos agentes espectrales están ocupados vertiendo la sopa de Meng Po en copas. Las copas son redondas, con un pie que sostiene el cuerpo, y parecen tener el mismo color, tamaño y diseño. Si se miran con más atención, aunque parecen iguales, en realidad tienen una pequeña diferencia: todas son transparentes y del mismo tamaño, pero se distinguen por los motivos en relieve del pie. El pie de una clase de copas transparentes es liso, sin dibujos, y cuando los espíritus las toman para beber la sopa de Meng Po, les resultan agradables al tacto. Otra clase tiene motivos ligeramente elevados en el pie, que se perciben al sostenerla. La última clase tiene motivos triangulares en relieve en el pie, y cuando los espíritus la toman para beber la sopa de Meng Po, sienten que les pincha un poco la mano y les resulta incómoda.
En la Terraza del Olvido hay muchas habitaciones pequeñas, distribuidas a izquierda y derecha. Las de la izquierda están destinadas a quienes tienen grandes bendiciones y beben la sopa de Meng Po de intenso dulzor. Primero observo las habitaciones de la izquierda: en cada una hay una mesa y taburetes. Sobre cada mesa hay una copa de sopa de Meng Po muy dulce, y también hay dos servidoras que se la acercan al espíritu para que la beba. Es decir, quienes tienen buenas bendiciones pueden beber sentados en una habitación, algo parecido a una sala para invitados distinguidos del mundo humano, donde reciben un trato especial. Luego miro las habitaciones de la derecha: en cada una también hay una mesa y taburetes. Sobre la mesa hay una copa de sopa de Meng Po que reúne los cinco sabores, pero solo hay una servidora que se la acerca al espíritu. Es decir, quienes tienen bendiciones corrientes también pueden beber sentados en una habitación.
La deidad Meng Po me sonríe. El magistrado dice que normalmente se encuentra en su pabellón. Allí es donde más cosas ocurren: a veces llegan espíritus que se niegan a beber su sopa. Los seres que vienen a beberla al Pabellón de Meng Po tienen relativamente pocas bendiciones, es decir, obstáculos kármicos más graves; por eso también hay muchos más agentes espectrales, todos armados con horcas puntiagudas.
Veo a muchos espíritus que llegan en fila al Pabellón de Meng Po. Todos parecen muy cansados y extremadamente sedientos; algunos ya no tienen fuerzas en todo el cuerpo. Los que pueden caminar lo hacen por sí mismos y, cuando les toca, toman la sopa y la beben. Los agentes espectrales sostienen a quienes no tienen fuerzas y los llevan al pabellón, donde les dan de beber.
En ese momento oigo un grito agudo: un espíritu femenino se niega a beber y dos agentes espectrales la han golpeado. ¡Ay! ¡Qué terrible sufrimiento el suyo! Uno le golpea los pies con su horca; ella cae al suelo y los pies le sangran. Al verla así, el otro la levanta de inmediato ensartándola con su horca y la obliga a beber tres copas. El magistrado dice que, más adelante, esta mujer sufrirá dolor en los pies y problemas de garganta en el mundo humano. Resulta que los espíritus que se niegan a beber la sopa de Meng Po no solo reciben golpes de los agentes espectrales, sino que además son castigados con dos copas adicionales de sopa amarga. Como secuela, tendrán que padecer más sufrimientos físicos. Después de beber la sopa de Meng Po, todos los espíritus quedan aturdidos y los agentes espectrales los sostienen para llevarlos a renacer.
8. La dolorosa retribución por desperdiciar alimentos: el Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales
El magistrado dijo: «Desperdiciar alimentos hace que uno caiga en los infiernos y sufra allí la retribución. Cada bocado que comemos debemos disfrutarlo con gratitud y conciencia de nuestras faltas. Debemos agradecer al cielo y a la tierra que produzcan los alimentos, a los agricultores su arduo trabajo, a nuestros padres que nos hayan criado y agradecer las bendiciones alimentarias que acumulamos en vidas anteriores. Para vivir, las personas necesitan alimentos, aire, agua y luz solar: son condiciones externas. Sin esas condiciones externas, no habría buenos alimentos en el mundo humano. Por eso, en primer lugar debemos agradecer al cielo y a la tierra. Sin la luz solar y el aire de la naturaleza, y sin el sustento de la tierra, ¿de dónde vendrían los cinco cereales y los demás alimentos? Una vez reunidas esas condiciones previas, los cinco cereales deben pasar por el arduo trabajo de los agricultores: labrar, sembrar, regar, cosechar, envasar y los demás procedimientos correspondientes. Se siembra en primavera y se cosecha en otoño, a lo largo de las tres estaciones de primavera, verano y otoño. Como bien se dice:
Escarda el cereal bajo el sol del mediodía,
el sudor cae en la tierra bajo las plantas.
¿Quién sabe que, en la comida del plato,
cada grano encierra un duro esfuerzo?
¡Cuánto sufren los agricultores bajo el sol y la lluvia, cultivando los alimentos poco a poco con esmero! ¡Debemos agradecerles su arduo trabajo!
»Todos llegamos al mundo humano y nacemos como personas a partir del semen del padre y la sangre de la madre. De pequeños, todos extendemos los brazos para que nos vistan y abrimos la boca para que nos alimenten; por eso debemos agradecer a nuestros padres la bondad de habernos criado. Además, debemos apreciar las bendiciones que acumulamos poco a poco en vidas anteriores mediante la generosidad, la observancia de los preceptos y las buenas acciones. Quienes no tienen suficientes bendiciones, como ocurre en África, Etiopía, el Congo, las regiones atrasadas, remotas y poco pobladas de China, y otros países pobres, sufren una grave escasez de alimentos. Muchos adultos y niños mueren de hambre o quedan pálidos y demacrados por ella, padecen una grave desnutrición y tienen que esperar la ayuda de otros. ¡A veces mueren de hambre antes de que llegue esa ayuda!
»Cuando cada persona nace en el mundo humano, ya está predeterminado cuánto comerá y cuánta ropa tendrá, su estatura y complexión, su condición elevada o humilde, sus calamidades, sus bienes, cuándo terminará su vida y otros aspectos. Por ello, cada bocado que comemos también significa que hemos disfrutado de una parte de las bendiciones destinadas a esta vida; en lo que nos queda de vida, tendremos una ocasión menos de disfrutarlas. Las personas corrientes del mundo de los vivos no pueden quebrantar este karma fijo. Solo dos clases de personas pueden influir en él: las de gran bondad y las de gran maldad.
»Las personas de gran bondad se dividen en dos clases. Una está formada por los seres santos —budas y bodhisattvas— que, por compasión y en virtud de sus votos, regresan para guiar a los seres sensibles del mundo humano. Los budas y bodhisattvas pueden ir y venir libremente, sin las ataduras del karma fijo. A veces, para guiar a más seres humanos con quienes tienen afinidad, los seres santos manifiestan deliberadamente toda clase de sufrimientos y enseñan el Dharma con su propio ejemplo. En realidad, nada de eso puede encadenar la mente de un ser santo; solo las personas comunes se dejan confundir por los cinco deseos y las circunstancias aflictivas del mundo humano. La otra clase de personas de gran bondad está formada por personas comunes que tienen un corazón de gran benevolencia y compasión y acumulan constantemente grandes bendiciones y virtud oculta. Estas personas también pueden romper las cadenas del destino y ascender directamente. La otra categoría es la de las personas de gran maldad, que, debido a la enorme gravedad de su mal karma, también descienden directamente a los infiernos. Por ello debemos disfrutar de toda clase de alimentos con conciencia de nuestras faltas. Los alimentos solo nutren nuestro cuerpo material, y este es una herramienta que nos ayuda a cultivar el Camino. No debemos dar excesiva importancia a la comida hasta caer en la esclavitud de los manjares y dejarnos dominar por ellos; tampoco debemos desperdiciar alimentos, malogrando así los cinco cereales.
»Antes había en el inframundo un pequeño Infierno del Hambre. Quienes caían allí para recibir castigo habían sido personas ricas de familias acomodadas, esposas de hombres ricos o comerciantes que gozaban de buenas bendiciones en el mundo de los vivos. Como tenían buenas bendiciones, desperdiciaban y malograban a su antojo los cereales y demás alimentos, y al terminar su vida caían en el Infierno del Hambre. También quienes tenían dinero y se negaban a dar limosna a mendigos y pobres caían allí al morir. El castigo hacía que los espíritus culpables sufrieran plenamente el hambre y así comprendieran lo valiosos que son los cereales y los alimentos, además de eliminar su codicia y avaricia. Antes, las condenas en el Infierno del Hambre eran muy breves: comenzaban en tres años y la más larga era de cincuenta. Pero no eran muchos quienes caían allí, y la mayoría eran personas ricas de edad avanzada.
»Actualmente, en el sur del inframundo se encuentra la región del Infierno de los Espíritus. Dentro de ella se encuentra un gran infierno llamado “Abundante Cosecha de los Cinco Cereales”. La mayoría de quienes están en este infierno son jóvenes. Hay toda clase de alimentos desperdiciados, acumulados en cantidades semejantes a cordilleras interminables. Antes, quienes desperdiciaban alimentos eran condenados al morir por las leyes del inframundo a sufrir hambre; ahora, los seres que desperdician alimentos sufrirán al terminar su vida la retribución del Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales. La deidad Jusheng que acompaña a cada persona desde su nacimiento registra todos los alimentos que desperdicia en el mundo de los vivos. Al morir, esa persona llega a este infierno y tiene que seguir comiendo hasta terminar, uno por uno, todos los alimentos que desperdició en vida. En el mundo de los vivos hay muchos jóvenes a quienes les gusta comprar continuamente grandes cantidades de comida y tirar lo que no pueden terminar. Las leyes del inframundo imponen este castigo para que los espíritus culpables comprendan que, si no pueden terminar algo, no deben comprarlo para desperdiciarlo. Puesto que lo compraron, forma parte de sus bendiciones y deben terminarlo. Ayu, sígame; ahora la llevaré a visitarlo».
Ya percibo un olor ácido, el hedor de la comida y el olor a vómito, y oigo vómitos y toses. Veo los grandes caracteres que dicen «Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales». ¡Este infierno también es gigantesco! Dentro hay verdaderamente una abundante cosecha de los cinco cereales: tanta comida que la vista no alcanza a abarcarla, formando montañas y valles. ¡Es aterrador! Hay incontables platos de arroz y otros alimentos, galletas y demás, en paquetes grandes y pequeños. Son tantísimos y tan variados que no se pueden enumerar uno por uno. También hay agua, bebidas y cosas semejantes, todo en cubos y más cubos.
El magistrado dice que cada espíritu culpable tiene su propia zona de alimentos, donde se encuentra toda la comida que desperdició en vida, sin el menor error. Veo a muchos jóvenes en el Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales. El magistrado dice que, además de la falta por la que fueron condenados a este infierno, también cometieron conducta sexual indebida y otros delitos.
¡Ahora iré allí a preguntarle a un espíritu femenino joven! Solo ver la comida de la enorme zona que le corresponde ya resulta aterrador; no sé en qué año ni en qué mes podrá terminarla. La joven conserva unos rasgos algo delicados. ¡Está vomitando con gran sufrimiento!
El espíritu femenino dijo: «¡Sufro muchísimo, muchísimo! ¡Cada segundo me resulta terriblemente doloroso! ¡De tanto vomitar ya casi no aguanto! ¿Quién es usted? ¡Le suplico que me salve y me saque de aquí! ¿Puede hacerlo?».
«¡Se lo diré! ¡Se lo diré! En vida me gustaba comprar mucha comida, especialmente toda clase de manjares, pero no comía demasiado porque temía engordar y que eso afectara mi figura y mi aspecto. Aun así, todos los días compraba los alimentos que me gustaban. Tenía la costumbre de no comer nunca comida de días anteriores: solo comía alimentos frescos. En cuanto veía un producto nuevo, tenía que comprarlo, y tiraba lo que no podía terminar. Todo se fue acumulando día tras día, y ahora he acabado en el infierno, castigada a comérmelo todo. ¡Es terrible! ¡También hay mucha agua que desperdicié al dejar el grifo abierto mientras me cepillaba los dientes y me lavaba la cara!» ¡El espíritu femenino se echó a llorar a gritos! En efecto, al ver aquella comida agria, apestosa, mohosa y llena de gusanos grandes, se perdía por completo el apetito.
Miro ahora al espíritu femenino de más edad que está al lado. Su zona de alimentos es muchas veces mayor que la de la joven anterior. ¡Resulta todavía más aterradora! No solo es grande: la comida es muchísima y desprende un hedor ácido extremadamente repugnante. Todo está estropeado, cubierto de mucho moho, descolorido y lleno de gusanos y gérmenes. ¿Cómo se puede comer eso? ¡Solo verlo me hace estremecer por dentro!
«En vida era ama de casa y no me gustaban las tareas domésticas. Para ahorrar tiempo en las compras, solía comprar muchos alimentos y dejarlos en casa. Como no se pueden guardar demasiado tiempo, acababan estropeándose. Además, a menudo preparaba demasiado, no lo terminábamos y lo tiraba; también desechaba muchos alimentos porque se habían echado a perder. Mi marido me reprendía con frecuencia y me decía que no desperdiciara agua, que al lavar los platos no dejara el grifo abierto al máximo sin cerrarlo. Cada vez que me lo decía, yo le respondía con palabras hirientes y armaba un gran escándalo hasta que se callaba. Me pedía que no desperdiciara comida, pero no solo no le hacía caso, sino que compraba más a propósito y esperaba a que se pudriera para tirarla. Al terminar mi vida, el rey del inframundo me condenó al Infierno de la Abundante Cosecha de los Cinco Cereales, donde tengo que comer todos los alimentos que antes tiré. Ahora me arrepiento mucho de no haber escuchado a mi marido». En ese momento, un agente espectral vino a llevársela para que siguiera comiendo.
Yo, Ayu, quise preguntarle al magistrado: «Entonces, si la comida se estropea sin que uno lo haya provocado deliberadamente, ¿también hay que comérsela?».
El magistrado dijo: «Si la comida se estropea sin querer o sin que uno lo sepa, no debe comerla. Si al hacerlo enferma o sufre otros problemas, el perjuicio será mayor que el beneficio. Primero debemos arrepentirnos de ese descuido involuntario y prestar más atención en adelante para no repetirlo, evitando que Hei Wuchang vuelva a registrar la falta y que esta nos acarree un castigo conforme a las leyes del inframundo. Después se puede recitar el nombre del Buda o un mantra sobre los alimentos estropeados y dejarlos entre los árboles o la hierba como ofrenda a los animales pequeños, estableciendo así un vínculo benéfico con ellos; o bien depositarlos en el mar como ofrenda a los seres acuáticos».
9. Enseñanza del propio Buda: ¡quienes desperdician comida y bebida caerán sin falta en los infiernos y sufrirán!
El Buda dijo: «Ni siquiera el dolor de las heridas de lanza, multiplicado por cien millones por cien millones por diez mil, alcanza el dolor de los infiernos. Una pequeña piedra en la mano representa el dolor de trescientas heridas de lanza; una montaña representa el dolor de los infiernos. El necio piensa el mal, habla el mal y obra el mal con su cuerpo; después de morir cae en los infiernos. Allí hay espíritus bestiales que arrastran a las personas ante ellos, les enganchan las encías superiores con un gancho y luego la mandíbula con otro, les abren por completo la boca y les vierten cobre fundido dentro. Los labios, la lengua, los intestinos y el estómago quedan abrasados y deshechos, y el cobre sigue pasando hacia abajo; el dolor atroz es insoportable. Como esas personas, mientras vivían en el mundo, buscaban riquezas y ganancias y hacían mal uso de la comida y la bebida, se les vierte cobre fundido. Así son los padecimientos de los infiernos. Los espíritus de los infiernos apresan a las personas, les enganchan ambas mandíbulas y se las abren por completo; después toman una maza de hierro al rojo vivo y se la introducen por la garganta. Los labios, la lengua, los intestinos y el estómago quedan abrasados y deshechos; el dolor atroz es insoportable. Como sus faltas aún no se han extinguido, no mueren. Así son los padecimientos de los infiernos». (Sutra de los infiernos expuesto por el Buda, traducido por Zhu Tanwulan, śramaṇa de las Regiones Occidentales, durante la dinastía Jin Oriental)
Jiadong dijo: «Preparar comida sucia y dársela a otros provoca sin duda su ira, y también el aborrecimiento de las deidades. Desechar la comida sucia equivale a malgastar los dones del Cielo. Desperdiciar agua y bebidas, vertiéndolas en desagües y letrinas, es ciertamente generar karma. Había una anciana llamada Qiu que murió de enfermedad y volvió a la vida. Contó que había llegado a un lugar donde había dos barcos cargados de comida sucia desechada. Un espíritu la azotó y le dijo: “Esto es lo que desperdiciaste durante tu vida. ¿Cómo habríamos de permitir que no lo comieras?”. La anciana se obligó a tragar unos cuantos bocados; enseguida sintió el vientre lleno y volvió a la vida sobresaltada. Apenas terminó de contarlo, murió». (Comentario al Tratado sobre la respuesta y la retribución)
Quien malgasta los dones del Cielo sufrirá sin duda desgracias; quien desprecia los cinco cereales suele ser alcanzado por el rayo. Que los perros y los cerdos compartieran la comida de las personas afligió profundamente a Mencio. Convertir el vino y la carne, por ostentación, en estanques y bosques hizo que el rey de Shang perdiera su reino. Además, los antiguos se alimentaban incluso de posos de fermentación y salvado; estos residuos de tofu son tan sabrosos que el salvado no puede comparárseles. Los grandes bodhisattvas comían incluso hierbas y frutos; ¿cómo comparar las hierbas con el buen sabor de estos residuos de tofu? ¿Por qué entregarse al orgullo y al lujo, como un hijo de familia rica que dilapida su patrimonio? ¿Por qué vivir ofuscado y confundido, como un bebé envuelto en pañales? Primero habrá que sellar el molino como castigo; después se romperá la olla para prohibirlo para siempre. (Escritos póstumos del maestro Yunqi, volumen tercero)
10. El Buda dice: ¡apegarse a los manjares y comer en exceso hasta quedar demasiado lleno facilita la caída en los destinos desfavorables!
El Buda dijo: «Hay once condiciones para el practicante que extinguen el Camino; dominarlas impide que caiga en los destinos desfavorables. Lo que no debe reconocer se refiere a todas las cosas. La primera son las grandes asambleas, es decir, las multitudes. La segunda es comer mucho: se refiere a los manjares y también a quedar demasiado lleno. La tercera es realizar muchas actividades, es decir, emprender muchas ocupaciones. La cuarta es hacer mucho ruido, es decir, hablar mucho. La quinta es dormir mucho. La sexta es reunirse, referido a la meditación. La séptima es entregarse a actividades habituales, es decir, ocuparse de muchos asuntos. La octava es el apego al cuerpo. La novena es la frivolidad, es decir, las palabras contrarias al Dharma. La décima es la codicia, es decir, los muchos deseos. La undécima es no gustar de vivir en lugares buenos, es decir, vivir entre personas malvadas. Quien practica el Camino debe cortar estas once condiciones; así alcanzará pronto el Camino». (Sutra de los pasajes sobre la contemplación del interior del cuerpo, expuesto por el Buda)47
11. ¡Las bendiciones y los años de vida acumulados con tanto esfuerzo acaban desperdiciándose por fumar!
«Magistrado, hoy quisiera preguntarle sobre el tabaco. En muchas ciudades hay publicidad de tabaco. En algunas ciudades algo más prósperas la situación es un poco mejor: los anuncios indican que el tabaco contiene nicotina y que fumar perjudica la salud, o se prohíbe fumar en los lugares públicos. En cambio, en algunas ciudades menos desarrolladas hay ceniceros en los restaurantes, los hoteles y sobre las mesas, y se ve gente fumando por todas partes. Según las leyes del inframundo, ¿fumar constituye alguna falta y conlleva algún castigo?».
El magistrado del inframundo dijo: «Fumar ocasiona demasiados perjuicios: cien males y ni un solo beneficio. Para mencionarlos brevemente, además de dañar directamente la propia salud, reducir las bendiciones y la duración de la vida, disipar los recursos y las riquezas, provocar rechazo en los demás, producir mal olor en la boca, apagar la luz del cuerpo, causar con frecuencia enfermedades ocultas y debilitar la energía recta48, también contamina directamente el entorno y perjudica la salud ajena. Si quien fuma estudia y practica el Dharma del Buda, los protectores del Dharma se alejan de él y no podrá renacer en la Tierra Pura.
»Según las leyes del inframundo, fumar sí conlleva ciertos castigos. Las personas del mundo de los vivos que fuman reducen sus propias bendiciones. Esta merma se divide en dos clases. La primera es el deterioro de las diversas funciones de todos los órganos internos de su cuerpo de carne y hueso en esta vida. Por ejemplo, los órganos más importantes, como los pulmones, el hígado, el cerebro, los ojos, la nariz, los bronquios y las arterias grandes y pequeñas de todo el cuerpo, entre otros, se deterioran rápidamente por fumar; incluso pueden aparecer diversas enfermedades crónicas de los órganos internos. En estas enfermedades causadas por fumar, basta con dejar el tabaco para que vayan mejorando. Las bendiciones y los años de vida perdidos anteriormente por fumar también pueden recuperarse mediante el arrepentimiento, la acumulación de bendiciones y la exhortación a otros para que dejen de fumar, entre otras acciones.
»La segunda es la merma de la luminosidad espiritual innata de cada persona. Esta merma tiene un alcance más amplio. A fin de cuentas, las personas necesitan elevar continuamente su propia luminosidad innata. Si esta se reduce, la vida de cualquier persona avanzará sin duda hacia la oscuridad, es decir, hacia el sufrimiento. Nadie desea sufrir; todos los seres sintientes desean ser felices. Quienes fuman tendrán mala salud y vivirán menos que quienes no fuman. Fumar en la adolescencia, tanto entre muchachos como entre muchachas, causa infertilidad; en especial, entre las muchachas provoca irregularidades menstruales. Cuando llega la menstruación, aparecen diversos dolores abdominales, dolores lumbares y de espalda, dolores de cabeza, mal humor, escalofríos, sensación de calor, fiebre y otros síntomas. Muchas personas del mundo de los vivos creen que esto es normal, pero en realidad todo se debe al tabaco. Si abandonan el veneno del tabaco, su menstruación mejorará sin duda en cierta medida.
»Por supuesto, hay algunos casos que no tienen relación alguna con fumar. La menstruación de las mujeres también está relacionada con el karma de sus vidas anteriores. Algunas tienen una menstruación bastante particular: nunca fuman y, sin embargo, la menstruación es precisamente su período de sufrimiento extremo. Padecen dolores menstruales intensos para los que ni las consultas médicas ni los medicamentos surten efecto alguno; solo pueden esperar a que ese doloroso período mensual pase por sí solo. Esto es ir desgastando dolorosamente los obstáculos kármicos. Hay otro tipo de mujeres que permanecen menstruando durante meses y años, viviendo siempre entre las dificultades y molestias propias de la menstruación. La sangre sigue fluyendo lentamente sin cesar, nunca logran mejorar y tampoco sirve acudir al médico.
»En estos dos tipos de mujeres, los trastornos menstruales de esta vida son consecuencia de la retribución residual de un karma de matar y de una conducta sexual indebida demasiado graves en vidas anteriores. Estas mujeres necesitan decidirse a arrepentirse del karma de sus vidas pasadas y ajustar su actitud interior para extinguir ese karma anterior. Ante todo, deben llevar una alimentación vegetariana, recitar el nombre del Buda, hacer el bien y acumular virtud; junto con una alimentación nutritiva y adecuada para su cuerpo, esto puede permitirles restablecerse poco a poco al cabo de un tiempo. Las mujeres con estos trastornos deben, en primer lugar, proponerse eliminar el mal karma de sus vidas pasadas. Al poder del arrepentimiento diario por el mal karma que ellas mismas crearon en el pasado se suman el gran poder de bendición de recitar cada día el nombre del Buda y el poder del mérito de hacer el bien y acumular virtud. Así, el poder del arrepentimiento, el poder del Buda y el poder del mérito se unen en uno. Si perseveran cada día en lo que acabo de explicar, estas tres fuerzas permitirán sin duda eliminar poco a poco los obstáculos kármicos y recuperar la normalidad.
»En cuanto al tiempo necesario para recuperar la normalidad, variará un poco de una persona a otra. Como el karma pasado de cada persona es distinto, también habrá diferencias en el tiempo durante el cual deba soportar la retribución cuando esta se manifieste. El karma siempre necesita cierto tiempo para que los seres experimenten los distintos sufrimientos del cuerpo; solo entonces puede ir desgastándose poco a poco.
»Muchas personas del mundo de los vivos no pueden ver las diversas transgresiones de los preceptos que cometieron en sus vidas pasadas. Solo ven las circunstancias adversas y las retribuciones de su vida actual, y de ahí nacen numerosas insatisfacciones y quejas contra las personas y los asuntos que las rodean. En la mayoría de los casos, esto se debe a que no comprenden a fondo la causa y el efecto a lo largo de las tres vidas, por lo que surgen en ellas diversos malentendidos y opiniones erróneas. Así también empiezan los malentendidos entre las personas.
»Cuando encuentren en su vida toda clase de contrariedades, examinen primero su corazón y pregúntense por qué a los demás les va todo con normalidad y solo ustedes se enfrentan a tales contrariedades. Son sus propios obstáculos kármicos los que se manifiestan. Primero deben arrepentirse de su propio karma y corregir sus diversas conductas cotidianas; todo debe hacerse conforme a los principios y al Dharma. Aunque sus capacidades sean insuficientes, si se esfuerzan al máximo por hacerlo bien, desde el punto de vista de la causa y el efecto seguirá siendo algo completo y sin defecto. Los principios de causa y efecto de las leyes del inframundo son siempre justos y rigurosos.
»Si una embarazada fuma, reducirá la inmunidad innata del feto, afectará el desarrollo normal de su cerebro y también perjudicará directamente las diversas funciones de sus órganos internos. Los hijos de embarazadas que fuman tienen poca inmunidad y enferman, se resfrían y tienen fiebre con facilidad. Sus vías respiratorias son débiles y tosen con facilidad; también tienen mal carácter, les falta concentración al estudiar y se distraen fácilmente.
»Cuando cualquier vida se está gestando en el vientre materno, se encuentra en su período de formación innata, es decir, en el período de creación de la constitución innata del cuerpo que esa persona tendrá en su siguiente vida. Antes de entrar en el vientre, ya está determinado cuán abundantes serán las bendiciones de cada persona en su siguiente vida. Aunque se trate de karma fijo y predeterminado, las conductas y los hábitos buenos o malos adquiridos después pueden transformarse; es decir, se puede seguir mejorando o deteriorándose.
»Los diez meses de gestación de la madre son sumamente importantes. Si la madre fuma durante el embarazo, el feto tendrá deficiencias innatas; su magnitud dependerá de la frecuencia con que fume la embarazada. Si esta tiene buenos pensamientos y conductas en su educación prenatal, establecerá una buena base innata para las siguientes décadas de vida de su hijo. Los seres que tienen la afinidad de leer este artículo cuentan, después de todo, con bendiciones. Espero que todos lo difundan y transmitan lo que dice.
»Si durante los diez meses de gestación la embarazada observa una conducta casta y pura, es decir, se abstiene incluso de las relaciones sexuales legítimas, no fuma ni bebe alcohol, lleva una alimentación vegetariana pura, recita el nombre del Buda y mantiene un estado de ánimo apacible, todo ello aportará enormes beneficios y ayuda al desarrollo de la cabeza y de los diversos órganos internos del feto, así como a la formación posterior de su carácter. Aunque actualmente los alimentos vegetales del mundo de los vivos contienen pesticidas, siguen siendo preferibles a los diversos perjuicios de comer carne y permiten evitar la creación de vínculos kármicos negativos con otros seres. No hablaré aquí extensamente de los beneficios de la alimentación vegetariana; pueden consultarse los numerosos libros que existen sobre ellos en el mundo de los vivos.
»Al feto alimentado de forma vegetariana también se lo llama vegetariano desde el vientre materno. La sabiduría de los niños vegetarianos desde el vientre materno será sin duda superior a la de los fetos alimentados con carne, y su cuerpo será más sano. Además, así se puede preservar una buena luminosidad espiritual innata, lo cual es sumamente importante.
»La luminosidad innata de cada persona se va contaminando poco a poco después de renacer en el mundo humano. Si el tabaco de la embarazada causa deficiencias innatas en el feto, una vez que este nazca necesitará mucho más tiempo y diversas causas y condiciones para compensarlas.
»Además de reducir sus propias bendiciones y su duración de vida, si quien fuma hace que algunas personas no fumadoras de su entorno inhalen directamente humo ajeno durante mucho tiempo, sufrirá una merma adicional de sus bendiciones. Al perjudicar directamente la salud de otros, realiza acciones que dañan a los demás sin beneficiarlo a él mismo y que reducen sus bendiciones.
»Cada persona está acompañada por las deidades Jusheng blanca y negra, vinculadas a su karma bueno y malo y nacidas junto con ella. Cada vez que alguien fuma un cigarrillo, la deidad del karma negro registra de inmediato que ha fumado un cigarrillo a solas. Cuando se acumula una cajetilla, registra una merma de bendiciones. Esta merma se manifiesta, por ejemplo, en diversos obstáculos al hacer las cosas, y así sucesivamente; a partir de dos cajetillas, los obstáculos se agravan. Si hay otras personas presentes junto a quien fuma, la merma de bendiciones será mayor: por ejemplo, tendrá malas relaciones con los demás, recibirá insultos de repente y le ocurrirán otros incidentes de ese tipo. Quienes fuman durante mucho tiempo, además de perder bendiciones, también sufrirán una reducción de su duración de vida.
»Si quien fuma tenía destinado recibir un aumento de sueldo este año, esa bendición será anulada. O, si se dedica a los negocios, quizá todo marchaba bien y podía ganar una suma de dinero, pero justo en el momento decisivo surgirán problemas que le impedirán cerrar la operación, entre otras cosas. La luminosidad espiritual innata de quienes fuman durante mucho tiempo se disipará poco a poco. Cuando termine su vida, no podrán renacer en un destino favorable y solo podrán caer, porque el humo habrá cubierto toda la luz de su cuerpo».
Dije: «¡Magistrado! Quisiera preguntarle algo: mi abuelo también fumó durante muchos años, ¡pero vivió 92 años! ¡Eso se ha convertido en el escudo que impide que convenza a mi padre de dejar de fumar!».
El magistrado del inframundo dijo: «Ayu, su abuelo fue una buena persona en su vida anterior y acumuló algunas bendiciones de longevidad, de prosperidad de la descendencia y de una casa llena de hijos y nietos. En esta vida debía haber vivido 102 años; lamentablemente, por fumar, ya se le habían descontado diez años.
»Su abuelo era, desde el principio, una persona destinada a vivir muchos años; los 92 años fueron la duración de su vida después de la reducción. Al final murió a causa del grave deterioro de su función pulmonar, la tos y la inanición. Su muerte prematura tampoco se debió enteramente a la reducción de vida causada por fumar. Hubo otra causa: cuando él tenía 90 años, después de que su abuela falleciera, no había nadie que lo atendiera de cerca, y su tía, la esposa del hermano menor de su padre, lo maltrató. A menudo no le daba comida y además lo insultaba con palabras crueles. Al principio, su tía había insistido en encargarse de cuidarlo con el único propósito de apoderarse de sus bienes. Como no comprendía la causa y el efecto, creyó haber triunfado. En cambio, su abuelo, para preservar la armonía familiar, optó por soportarlo todo solo, sin decírselo a nadie, hasta morir en soledad. Otra causa real de su muerte fue que lo dejaron morir de hambre. En este asunto no solo extinguió karma, sino que además acumuló algunas bendiciones. Por eso, poco después de que usted, Ayu, comenzara a estudiar el budismo, con apenas un poco de recitación del nombre del Buda pudo ser liberado y conducido al reino celestial. Fue la buena retribución por haber soportado todo sin quejarse antes de morir y haber extinguido así parte de su karma. Su tía, por su parte, sembró un gran mal karma.
»Por una falta tan grave de piedad filial, dentro de seis años su único hijo varón, tan querido y obediente, se irá de su lado. Su retribución no terminará ahí: después, la hija de su tía le arrebatará todos sus bienes y también faltará a la piedad filial con ella. Su tía morirá enferma y entre sufrimientos.
»Como se dice: el bien y el mal, al final, siempre reciben su retribución; ¿a quién dejaría escapar la justicia de la causa y el efecto? Yo, este magistrado, exhorto a las personas del mundo a no actuar jamás contra su conciencia. Todo lo que hacen queda registrado en los archivos de la administración del inframundo. Quien comete muchas injusticias sufrirá sin duda el castigo del Cielo; a quien hace el bien con sinceridad, el Cielo le otorgará bendiciones. Todos deben recordar bien mis palabras».
Dije: «Lo que me ha dicho, magistrado, me ha sorprendido muchísimo y me ha llenado el corazón de pena y dolor. En efecto, mi abuelo falleció cuando, debido al grave deterioro de su función pulmonar, la tos lo dejó sin respiración. En cuanto a sus bienes, también había oído a mis padres decir que mi tía se los había llevado todos, y eso les molestaba un poco. Sobre que muriera de hambre, ahora recuerdo: por eso, cada vez que iba a verlo, devoraba con tanta prisa la comida que le compraba. Mi tía solo decía que, entre todos los de la familia, grandes y pequeños, yo era quien mejor sabía comprar, que la comida que yo compraba era la que más le gustaba a mi abuelo y que se notaba que él me había criado. En aquel momento me alegré mucho al oírlo. ¡Qué falta de sabiduría la mía! También recuerdo que, cada vez que iba a verlo, mi tía siempre me acompañaba. Entonces pensaba que la siguiente vez le llevaría más alimentos de los que le gustaban. Como trabajaba lejos, solo volvía a mi pueblo una vez cada seis meses. Cuando regresé la siguiente vez, mi abuelo ya… ¡¡¡Cuánta tristeza!!!».
El magistrado del inframundo dijo: «¡El karma! ¡Nada puede separarse de la causa y el efecto! Los principios de las leyes del inframundo no juzgan erróneamente ninguna de las innumerables y complejas relaciones de causa y efecto. A tal causa, tal fruto. Su abuelo recibió la retribución correspondiente a fumar. Al fumar durante muchos años, perjudicó los pulmones de su abuela. Ella murió porque el deterioro pulmonar le provocaba tos, la flema quedó atascada en su garganta sin poder salir y le obstruyó la respiración; al no poder tomar la siguiente bocanada de aire, falleció. Por ese hecho, su abuelo también debía asumir ciertas consecuencias kármicas. A su vez, la paciencia que cultivó le aportó el mérito propio de esa práctica.
»Nadie debería fumar. Fumar altera nuestro pensamiento normal, y los discípulos del Buda deben sin falta dejar el tabaco. Fumar entra en el ámbito del precepto de abstenerse del alcohol, uno de los cinco preceptos. Cuando el Buda estableció los cinco preceptos para los practicantes laicos, según los principales sutras de los que disponemos hoy, aunque no dijo directamente que no se debía fumar, sí enseñó que no se debía beber alcohol. El alcohol, además, adormece nuestro sistema nervioso, altera el pensamiento normal, perjudica la práctica y lleva a los seres a hacer el mal y, al final, a caer en los infiernos. Salvo su uso externo para tratar enfermedades, o cuando una enfermedad grave que pone en peligro la vida exige tomar medicamentos preparados con alcohol y no existe ningún sustituto, no se debe probar ni una gota. No se engañen a sí mismos ni a los demás creyendo que beber sin emborracharse no constituye una falta.
»Por eso, el verdadero propósito de observar este quinto precepto, el de no beber alcohol, es abstenerse de cualquier producto de consumo que adormezca y altere nuestro pensamiento normal. No se limita al alcohol. La ciencia y la tecnología de la sociedad actual cambian continuamente, y en el futuro el mundo humano producirá toda clase de nuevos productos semejantes al alcohol o al tabaco. Hay que abstenerse de todos los productos de consumo que tengan un efecto adormecedor y alteren el pensamiento normal. Espero que todos observen debidamente este punto; de lo contrario, infringirán las leyes del inframundo, perderán bendiciones y años de vida, ¡y serán ustedes mismos quienes sufran las consecuencias!
»¡Bien! Ayu, por hoy dejaremos aquí la conversación sobre el tabaco. ¡Regrese por ahora! ¡Será bienvenida cuando vuelva!».
«¡Magistrado! Hoy quisiera pedirle que me llevara a visitar al legendario Gran Emperador de Dongyue».
El magistrado del inframundo dijo: «El actual Gran Emperador de Dongyue es uno de los reyes Yama bajo el mando del rey Yama soberano del inframundo. Antes de la dinastía Song, el Gran Emperador de Dongyue también se llamaba Emperador de Fengdu y era el gobernante supremo del inframundo, en un cargo equivalente al del actual rey Yama soberano del inframundo. Pero ahora el Gran Emperador de Dongyue es uno de los reyes Yama de las doce salas subordinados al soberano del inframundo: ha habido cambios en los cargos. Los infiernos se amplían continuamente, y después de la dinastía Song la construcción se aceleró todavía más. A partir del año 1995 del mundo de los vivos, la ampliación de los infiernos se hizo aún más rápida; hasta hoy, casi han llegado a la saturación, porque son verdaderamente demasiadas, demasiadas, las personas del mundo de los vivos que cometen delitos. Sé que algunos fieles, después de leer La inexorabilidad de las leyes del inframundo, se preguntan cómo puede haber ampliaciones de los infiernos y cambios de cargos en la administración del inframundo. Piensen que las instituciones públicas y su personal también aumentan o disminuyen en el mundo de los vivos. En realidad, los principios son semejantes en ambos mundos, el yin y el yang; ni siquiera el reino celestial es distinto. ¡Ayu, venga conmigo!».
El magistrado del inframundo dijo: «Hacia el año 350 después de la dinastía Song, comenzaron a aumentar continuamente en el mundo humano los casos de injusticia, grandes y pequeños, que quedaban sin resolver ni recibir seguimiento. Cuando las almas de esas personas agraviadas regresaban al inframundo, todas tenían que presentar su apelación ante el Gran Emperador de Dongyue. Su gran sala de juicio llegó a reunir muchas almas agraviadas, y el Gran Emperador estaba muy ocupado. Más tarde, en el inframundo se construyó una gran y espaciosa residencia para el rey Yama soberano del inframundo; a raíz de ello, el Emperador de Fengdu también pasó a llamarse rey Yama soberano del inframundo. La nueva residencia reunió en un solo edificio sus aposentos y su lugar de trabajo, lo que le facilitó aún más la administración del inframundo. La gran sala del tribunal supremo del inframundo que usted visitó la vez pasada, Ayu, fue construida durante aquel período. El Emperador de Fengdu también se trasladó a la residencia del rey Yama soberano del inframundo para vivir y trabajar allí.
»El actual Gran Emperador de Dongyue ascendió desde el cargo de rey Qinguang de la Primera Sala. Este rey Qinguang había sido un monarca justo y benevolente del mundo de los vivos, y al terminar su vida fue designado rey Yama de la Primera Sala. Las funciones del Gran Emperador de Dongyue son más o menos semejantes a las del rey Yama soberano del inframundo. Lo que ocurre es que algunas entidades espirituales, después de que sus almas regresan a los infiernos, insisten en presentar su demanda ante el rey Yama supremo. Prácticamente todas ellas son enviadas a la gran sala de juicio de la residencia del rey Yama soberano del inframundo para que este las juzgue personalmente. En realidad, se trata de hábitos que las personas traen del mundo de los vivos. Cuando llegan al inframundo, cualquiera de sus reyes Yama es justo y riguroso. Todos resuelven los diversos casos conforme a los principios de las leyes del inframundo y a lo dispuesto por la causa y el efecto, sin favorecer en lo más mínimo a parientes ni amigos. Todos determinan a qué infierno enviar a cada espíritu culpable según el delito cometido, y, según el agravio sufrido, expiden la correspondiente credencial del inframundo que autoriza legalmente a reclamar una vida».
Al cruzar este puente de arco redondeado, la sede oficial que se encuentra detrás es la residencia del Gran Emperador de Dongyue. El ambiente de sede gubernamental es muy marcado. Ya en el puente hay yakshas que patrullan sin cesar de un lado a otro; todos saludan al magistrado del inframundo al verlo. Con él como guía, no tengo que buscar por todas partes las señales que indican el camino, lo que resulta mucho más sencillo y rápido. En realidad, caminamos muy deprisa por los infiernos, no como en el mundo humano, donde se avanza despacio, paso a paso, con los pies sobre el suelo. A veces, cuando el magistrado del inframundo acelera, yo también tengo que apresurarme; avanzamos mediante la fuerza de la mente, sin que nuestros pies toquen el suelo. Los infiernos son realmente enormes. Este camino tampoco lo había recorrido antes, pero no quiero recordar sus caminos. Deseo que los seres de los infiernos puedan escuchar pronto el Dharma correcto y practicarlo, y que todos asciendan cuanto antes y se liberen del sufrimiento infernal. Ahora veo la residencia del Gran Emperador de Dongyue. Ante las dos grandes hojas rojas de la puerta hay yakshas de pie, muy erguidos, con grandes sables en las manos. Tras saludar sonriendo al magistrado del inframundo, abren la puerta para que entremos por nuestra cuenta.
Después de entrar, otro agente espectral del inframundo recibe también al magistrado con una sonrisa y nos guía por el corredor de un pequeño jardín hasta la gran sala de juicio. Por lo que parece, el magistrado del inframundo conoce muy bien a todos los yakshas de la residencia del Gran Emperador. Esta sala de juicio es claramente mucho más pequeña que la sala del tribunal supremo del rey Yama soberano del inframundo. Aquí se percibe un ambiente más antiguo. El edificio tiene una gran puerta de hierro roja, al estilo de tiempos antiguos; todos los muebles y la decoración conservan ese aire de antaño. Las pinturas que cuelgan de las paredes también representan a personas de épocas antiguas, y junto a la parte inferior de las paredes de ambos lados hay algunas armas antiguas. Justo enfrente del centro de la entrada hay una placa con los cuatro caracteres chinos «东岳大帝» («Gran Emperador de Dongyue»). Hay un rey Yama sentado, que debe de ser el Gran Emperador de Dongyue. Viste el atuendo de un rey Yama, tiene el rostro gris, lleva una corona ceremonial y sus ojos emiten un resplandor negro. ¡Ah! Otro rey Yama de semblante extremadamente severo y un tanto feroz. Sobre su escritorio también están escritos los cuatro caracteres chinos «东岳大帝» («Gran Emperador de Dongyue»).
El Gran Emperador de Dongyue dijo: «¡Shangguan Yuhua, puede levantarse! ¡Bienvenida! Si tiene alguna pregunta, puede formularla directamente, sin reparos».
»Primera: he oído que los infiernos ya están saturados. Si la conducta sexual indebida sigue proliferando entre los vivos y los infiernos ya están completamente llenos, es decir, si no hay nuevos infiernos a los que destinar a quienes la cometen, ¿significa eso que, aun al terminar su vida, podrán quedar temporalmente exentos de los castigos infernales y recibirlos cuando haya lugar? ¿O se liberará antes de tiempo a los seres que ahora están en los infiernos para dejar sitio a nuevos espíritus culpables que deban ser castigados?
»Segunda: quienes ya han cometido muchos actos de conducta sexual indebida también ven reducidas sus bendiciones y la duración de su vida conforme a las leyes del inframundo. ¿Qué método permitiría a los seres que ya han cometido esas faltas quedar completamente libres de la culpa que los haría caer en los infiernos al terminar su vida?
El Gran Emperador de Dongyue dijo: «¡Ay! Una poderosa corriente de energía de conducta sexual indebida procedente del mundo de los vivos ya ha ascendido directamente hasta el gran salón del Emperador Celestial, entre las nubes. La conducta sexual indebida ya ha perturbado gravemente el equilibrio de la energía recta de la naturaleza. Si el mundo humano sigue perdiendo ese equilibrio, se producirán toda clase de catástrofes naturales. Por ejemplo, la inestabilidad del clima: en un instante puede haber toda clase de cambios, de pronto hace sol y de pronto llueve; las subidas y bajadas de temperatura pueden ser enormes en un solo día, de modo que en una jornada se sientan la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Los tsunamis, las inundaciones, los incendios, los terremotos y las diversas epidemias de gran escala del mundo humano son una advertencia.
»¡Ayu! Piense por qué suceden toda clase de acontecimientos trágicos en la Tierra, en Jambudvīpa del Sur. Sin duda hay causas de karma colectivo generado posteriormente por los actos humanos. Por eso, espero que La inexorabilidad de las leyes del inframundo despierte cuanto antes los corazones extraviados del mundo de los vivos, que sirva para rescatar los corazones y las costumbres sociales, y que lleve a los numerosos seres a cumplir sus deberes, observar los límites de su conducta y mantener la moral de las cinco relaciones humanas. Así se podrán revertir las diversas catástrofes que la energía de la conducta sexual indebida trae al mundo humano, aliviar también la congestión de los infiernos y evitar que el mundo humano tenga que sufrir grandes catástrofes una tras otra en poco tiempo. Si la actual proliferación de toda clase de conductas sexuales indebidas continúa en el mundo humano, en poco tiempo llegarán grandes catástrofes, una tras otra, que lo arrasarán todo. Todos los seres que hayan cometido actos de conducta sexual indebida u otros delitos tampoco podrán escapar de la inexorable red celestial de las leyes del inframundo, que no deja pasar nada. En esas grandes catástrofes, todos serán atrapados, sin excepción, por esa inexorable red celestial de las leyes del inframundo y caerán para sufrir castigos infernales inconmensurables e ilimitados.
»Aunque este infierno del inframundo ya está saturado, las autoridades del inframundo buscarán lugares en otras regiones para construir nuevos infiernos. Incluso cuando este infierno quede completamente destruido, si el karma culpable de sus seres aún no se ha agotado, trasladaremos a esos espíritus culpables a otros infiernos para que sigan recibiendo castigo. Solo podrán salir cuando todo su karma culpable se haya eliminado por completo. Los seres de los infiernos solo pueden salir por dos motivos. El primero es que se haya cumplido el período de su karma culpable infernal, es decir, que se haya agotado la retribución de su mal karma infernal. Solo entonces podrán pasar por sucesivos renacimientos en la condición que corresponda a la retribución residual de los infiernos.
»En el inframundo también hay un salón de asambleas del Dharma donde Kṣitigarbha imparte sus compasivas enseñanzas. Si, en cualquiera de los grandes infiernos, una entidad espiritual tiene un solo pensamiento de arrepentimiento verdaderamente sincero, los yakshas pueden llevarla a escuchar las compasivas enseñanzas de Kṣitigarbha. Así, al recibir la bendición protectora del Buda, se despiertan sus raíces de bien y puede ascender a un destino favorable. Lo más temible es que los seres no susciten el propósito de arrepentirse de sus errores pasados, que sigan obstinados en su extravío, sumidos en la degradación y el sufrimiento, e incluso que continúen agravando sus diversas culpas kármicas.
»Un solo pensamiento de arrepentimiento nacido de lo más sincero del corazón basta para disolver un karma culpable inconmensurable e ilimitado. Las inexorables leyes del inframundo nunca retienen sin piedad a ningún ser sintiente que se arrepienta de verdad. La mayoría de quienes salen de los infiernos renacen en el reino animal como seres relativamente inferiores, pequeños y de pensamiento simple; incluso si renacen en el mundo humano, tendrán escasas bendiciones, sus cinco facultades sensoriales estarán incompletas u otras condiciones semejantes. El segundo motivo es tener la fortuna de recibir una poderosa ayuda liberadora de los familiares del mundo de los vivos, que también permite salir de los infiernos. Alcanzar la respuesta correspondiente a esa ayuda de los familiares es relativamente difícil, porque la liberación depende de las causas y condiciones de una fuerza ajena. En el inframundo hay muchos registros de familiares del mundo de los vivos que, mediante sus prácticas de liberación, han logrado que espíritus culpables asciendan a destinos favorables; algunos incluso han ascendido al reino celestial o a la Tierra Pura Occidental. Pero esto tampoco ocurre por casualidad: antes de caer en los infiernos, esos espíritus culpables habían acumulado en vidas pasadas algunas bendiciones que correspondían a ello. Su liberación no sobreviene de repente sin más; necesariamente hay causas y condiciones favorables que la propician. Por eso, todos los seres deben aprovechar que aún tienen íntegros sus cinco órganos de los sentidos y un cuerpo sano para realizar muchas buenas obras, cumplir sus deberes públicos y respetar la ley, observar los preceptos y acumular méritos, reuniendo más bendiciones para sí mismos. Nunca deben emplear un cuerpo sano para realizar toda clase de actos que infringen los preceptos y conducen a los infiernos. Una vez que caigan en ellos, padecerán sufrimientos inconmensurables e ilimitados, sin fecha de salida.
»En cuanto a los seres que ya han cometido faltas de conducta sexual indebida o han generado mal karma infernal, donde hay una causa hay un efecto. Si han generado mal karma infernal, en el futuro tendrán que sufrir necesariamente su retribución en los infiernos. Para no sufrirla, antes de que se manifieste deben eliminar toda condición que contribuya a producirla. Si desean evitar por completo en esta vida caer en los infiernos por las faltas de conducta sexual indebida, solo hay un método: eliminar por completo toda conducta sexual indebida. Ante todo, deben controlar y disciplinar estrictamente sus pensamientos, sin permitirse que surja en su mente ni el más leve pensamiento de conducta sexual indebida. Ni uno solo es admisible. Aunque surja un pensamiento muy tenue, deben arrepentirse de inmediato y adoptar en ese mismo momento la firme resolución de no volver a suscitarlo. Además, deben exhortar continuamente a los vivos, de unos a otros, a no incurrir en conducta sexual indebida. Esta resolución es muy importante.
»Los seres que tengan la oportunidad de leer este escrito y que deseen de verdad cortar por completo con la conducta sexual indebida, pero fracasen una y otra vez, pueden jurar ante el Cielo los días primero y decimoquinto de cada mes lunar que, desde entonces y en todas sus vidas sucesivas, no volverán a incurrir en ella. También deben dar a conocer de unos a otros el libro de exhortación al bien La inexorabilidad de las leyes del inframundo y contribuir a su impresión, así como eliminar rigurosamente en su vida cotidiana toda palabra y todo acto relacionados con la conducta sexual indebida. Deben seguir una alimentación vegetariana y abstenerse de ciertos alimentos que aumentan el deseo; por ejemplo, la cebolleta y el ajo cocidos lo incrementan. También deben reducir al mínimo el uso de sustancias medicinales que aumenten el deseo, como el baji.
»El deseo de los animales es mayor que el de los seres humanos, por lo que no deben consumir alimentos de origen animal: su consumo no solo perturba la mente, sino que también hace contraer una deuda de vida. El alcohol también perturba la mente, por lo que tampoco deben consumirlo. No deben mirar ni escuchar con los ojos y los oídos ningún material pornográfico que excite el deseo sexual. En la vida cotidiana deben cultivar y practicar el Dharma del Buda con diligencia constante, tomar la resolución de difundir y sostener el Dharma correcto y arrepentirse sinceramente del karma culpable de su conducta sexual indebida pasada. Es muy importante suscitar de verdad la voluntad de eliminar por completo la conducta sexual indebida. Si realmente logran que “cese el pensamiento que origina la falta y se extinga el karma culpable, quedando ambos vacíos”, ya no tendrán que preocuparse por el mal karma infernal.49
»Recitar el sagrado nombre “Namo Avalokiteśvara” también puede eliminar poco a poco la conducta sexual indebida. Siempre que reciten cada día con devoción el sagrado nombre del bodhisattva, sin duda podrán recibir su compasiva bendición protectora, que actúa de manera invisible, y reducir el karma culpable de la conducta sexual indebida que conduce a los infiernos. Los seres que, después de prestar juramento, lo observen rigurosamente quedarán libres del mal karma que los haría caer en los infiernos al terminar su vida y podrán renacer en destinos favorables. En cuanto a la medida concreta en que se reduzcan los castigos infernales, la decisión final dependerá de la fuerza de la resolución y del arrepentimiento de cada ser sintiente».
«Por el momento, no. Le agradezco profundamente sus respuestas, Gran Emperador. ¡Esta humilde mujer se postra y se retira con respeto!».
Hoy quisiera preguntarle al magistrado del inframundo por los Tudigong que la gente venera en los templos de la tierra: ¿son deidades celestiales o terrestres? ¿Los envía el Cielo o son simplemente espíritus que se han adherido a esos lugares? ¿Cuáles son sus funciones y el alcance de su jurisdicción? ¿Y qué diferencia hay entre el Tudigong del interior de cada casa y el de la entrada?
El magistrado del inframundo dijo: «Los Tudigong de los templos de la tierra son dioses dotados de bendiciones y virtud; pertenecen a la categoría de las deidades rectas de las bendiciones y la virtud. Pueden recibir las ofrendas de incienso de los vivos y son nombrados por el Cielo. Estos dioses se distinguen por el mayor o menor grado de sus bendiciones y su virtud. Los Tudigong que poseen más tienen a su cargo territorios más extensos. Por ejemplo, en las zonas rurales algunos administran una aldea entera, mientras que en las ciudades la administración se reparte entre varios Tudigong.
»Los vivos construyen un pequeño templo de la tierra para estos grandes Tudigong de una zona. Su trabajo consiste en administrar las bendiciones y la virtud de los seres de su territorio y velar por su seguridad al salir y regresar. Siempre que alguien nace o muere, el inframundo envía una notificación al Tudigong. Cuando alguien se traslada fuera del territorio bajo su jurisdicción, el Tudigong también recibe un registro.
»El trabajo de los Tudigong consiste en mantener el orden y la seguridad en el entorno donde viven los seres sintientes. Si espíritus malignos, divinidades, fantasmas u otros seres semejantes pretenden entrar en el territorio bajo su jurisdicción, el Tudigong se ocupa debidamente de ello, cumpliendo su función de proteger la seguridad de los vivos. Todos los Tudigong fueron personas que, durante su vida en el mundo de los vivos, disfrutaban ayudando a los demás y tenían sentido de la justicia. Al terminar su vida, fueron destinados a ser Tudigong y a recibir las ofrendas de incienso del mundo humano. Estos son los Tudigong con mayores bendiciones y virtud, capaces de recibir la veneración y las ofrendas del público.
»Los Tudigong del interior de cada casa y de sus entradas son fantasmas rectos con bendiciones y virtud en un grado algo menor. En realidad, los vivos colocan una tablilla de Tudigong para rendirles culto y los llaman Tudigong de la casa o Tudigong de la entrada. Pero en realidad son fantasmas que ya vivían en la casa desde antes y cuya vida es más larga que la de los seres humanos. Si ninguna persona se muda a la casa, esos fantasmas no reciben ofrenda alguna. Cuando los vivos les hacen ofrendas, los fantasmas también devuelven el favor y, de manera natural, los protegen al salir y regresar.
»Hoy en día, los vivos compran y venden casas con frecuencia, pero los fantasmas no se marchan con las personas. Lo único que cambia es el propietario de la casa en el mundo de los vivos; esos fantasmas no son Tudigong enviados por el Cielo. Los enviados por el Cielo son los Tudigong de una zona, los de los centros comerciales y los de los edificios, es decir, de los altos edificios donde viven actualmente las personas. A la entrada de estos edificios hay un Tudigong enviado por el inframundo, y estos Tudigong de los edificios dependen del Tudigong de la zona. Los que están a la entrada de centros comerciales y tiendas son Tudigong enviados por el inframundo, porque en esos lugares hay más gente y se necesitan Tudigong con mayores bendiciones y virtud para recibir sus ofrendas de incienso. Bien, Ayu, por hoy lo dejamos aquí. Regrese ahora».
El abuelo Tudigong dijo: «Cuando digo antes, Ayu, me refiero a antes de que usted naciera, hace 150 años. En aquella época no estaba tan ocupado como ahora. Hoy las personas tienen una vida sentimental complicada y muchos problemas. Los asuntos relacionados con enfermedades, muertes, nacimientos y demás también han aumentado mucho con respecto a antes».
Dije: «¡Abuelo Tudigong! Cuando las personas enferman, van al médico; cuando mueren, las incineran; para los nacimientos van al hospital. No necesitan molestarlo a usted, venerable anciano. ¿Cómo hacen que esté tan ocupado?».
El abuelo Tudigong dijo: «Ayu, usted no lo sabe, pero soy responsable de la seguridad de los seres del mundo de los vivos al salir y regresar. Si a algún ser va a ocurrirle algo, yo lo sé de antemano. Algunos sucesos implican un aumento o una disminución de sus bendiciones, y entonces debo ocuparme de ellos antes de que ocurran. Para hacerlo, necesito coordinar tanto los tiempos como las personas implicadas. Cada persona tiene su propio resplandor corporal y sus acreedores kármicos ligados por agravios o afectos. Mire a los seres de la calle y fíjese en si cada uno es diferente».
¡De acuerdo! Veo que junto a cada ser hay muchos acreedores kármicos ligados por agravios o afectos que lo siguen, en filas y filas; ¡algunos están muy furiosos! Algunos no dejan de golpear la cabeza de una persona viva, y esta siente un dolor de cabeza constante. Muchos están adheridos al cuerpo de los vivos, y también los hay que se frotan los puños y las manos, preparándose para golpearlos o pellizcarlos.
En ese momento veo a un hombre con un tenue resplandor blanco; tiene algo más de energía recta50. Cuando entra en un callejón oscuro y sin luces, todos los fantasmas le ceden el paso. Una vez que se ha ido, los fantasmas regresan al callejón. Por lo que veo, realmente hay diferencias.
El abuelo Tudigong dijo: «Últimamente hay aquí un hombre soltero que ha incurrido en conducta sexual indebida y engaño. Engañó a una mujer en sus sentimientos y le estafó dinero, y la instigó a abortar varias veces. Esa mujer tampoco es una persona piadosa y de buena conducta. Ya ha concebido la intención de matarlo y planea morir junto con él. Pero las bendiciones de ese hombre aún no se han agotado y todavía no le corresponde morir. En su vida anterior fue un practicante espiritual que no observó los preceptos con pureza y cometió actos de conducta sexual indebida; en esta vida ha vuelto a cometerlos. Ahora estoy empleando algunos métodos para ayudarlo y advertirle. Estos días él mismo ya ha notado que algunas cosas no le salen bien. Por ejemplo, hace unos días intentó retirar dinero de un cajero automático y el dinero no salía. Aunque al final consiguió retirarlo, hubo contratiempos. Aun cuando sigue correctamente todos los pasos, surgen problemas que las personas no pueden explicar. La ayuda que le estoy dando esta vez puede hacer que poco a poco reflexione sobre sí mismo.
»Este es solo un ser. Cada día hay muchos seres de distintos tipos y numerosos asuntos, por lo que, naturalmente, estoy muy ocupado. Usted acaba de ver que los fantasmas ceden el paso a algunos seres; en realidad, yo también ayudo a esa clase de seres. Si uno está a punto de caerse, le doy una mano o lo ayudo en lo posible para que no caiga. Pero los vivos no perciben mi presencia. Solo piensan: “¡Menos mal que no me caí! ¡Por poco me caigo, qué suerte!”. En realidad, ese “por poco” procede de sus propias bendiciones».
14. Una mentira puede ser grave o leve: visita al Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo
«¡Amitābha! ¡Yo, Ayu, junto las palmas y me postro ante el magistrado del inframundo! Quisiera preguntarle: si una persona viva miente, ¿qué retribución infernal recibirá? De pequeña oía a mi abuela paterna decir que quien mentía tenía que bajar a los infiernos, donde los fantasmas lo golpeaban y le hacían otras cosas. Hoy quisiera pedirle que me llevara a visitarlos».
El magistrado del inframundo dijo: «Hablar de la mentira llevaría mucho tiempo; hoy le daré una explicación general. En realidad, la mentira tiene repercusiones muy amplias. Una sola mentira basta para poner en peligro la vida de una persona e incluso la de innumerables personas. La mentira es compañera de la codicia, la ira y la ignorancia. Cuando los vivos mienten, atraen sobre sí una retribución infernal.
»Lo más importante respecto a la mentira es examinar la intención de la persona viva que la dice: en el instante de mentir, hacia cuál de los tres venenos —codicia, ira e ignorancia— se inclina más su pensamiento. A veces solo contiene uno de ellos; por ejemplo, únicamente codicia, sin ningún otro componente. En otros casos solo contiene ira o solo ignorancia; en otros, están presentes dos componentes o los tres.
»En términos generales, las mentiras se dividen en dos clases: mentiras verdaderas y mentiras aparentes. Las mentiras verdaderas atraen retribuciones infernales de distintos grados. Por supuesto, la gravedad de la retribución se determina según la magnitud del daño que esa mentira haya causado a otras personas. Las mentiras aparentes, en cambio, no requieren sufrir una retribución infernal, y algunas incluso generan méritos.
»¿Qué es una mentira aparente? Es una mentira que se dice enteramente para salvar a los seres, sin el menor pensamiento egoísta ni de beneficio propio. Eso se llama mentira aparente. Existe además una modalidad bastante próxima a ella que muchos vivos utilizan con frecuencia. Por ejemplo, Ayu, cuando alguien le pregunta si ya ha comido y usted miente diciendo que sí, solo porque no quiere que esa persona se moleste en cocinar y teme quedar en deuda con ella por el favor, eso se llama mentira de conveniencia. En esa mentira de conveniencia hay un pensamiento de beneficio propio. Toda mentira que contenga un pensamiento de beneficio propio deja de ser una mentira aparente. Quien haya dicho mentiras de conveniencia puede purificarlas mediante un arrepentimiento sincero antes de que termine su vida. Es imprescindible arrepentirse, porque la mentira de conveniencia es el paso previo a la mentira verdadera. Decir con frecuencia mentiras de conveniencia contamina nuestra naturaleza espiritual innata y poco a poco nos lleva a adquirir el hábito de decir mentiras verdaderas.
»Para arrepentirse de una mentira de conveniencia, puede declarar ante el Buda cuándo y dónde la dijo, por qué asunto lo hizo y que ahora se arrepiente de ella con sinceridad. Si ha olvidado lo sucedido, puede tomar la resolución sincera de corregir a fondo sus faltas pasadas y no volver a cometerlas jamás. Recuerde: aunque las leyes del inframundo castigan inexorablemente la maldad y las malas acciones, el Cielo siempre se compadece de los seres sintientes que se arrepienten de verdad. Siempre les deja un peldaño para que avancen poco a poco hacia la luz y recuperen la luminosidad innata que tenían cuando descendieron por primera vez al mundo humano. Después, deben implorar la bendición protectora del poder del Buda y apoyarse en ella para eliminar los obstáculos kármicos, y tomar desde entonces la resolución de recitar el nombre del Buda y aspirar a renacer en la Tierra Pura. Si no tienen una imagen del Buda en casa, pueden dirigir su declaración al cielo. Siempre que el arrepentimiento sea sincero, los budas y bodhisattvas están presentes en todas partes. Junto a cada persona ya se encuentran los dos Wuchang, el Negro y el Blanco, registrando el bien y el mal que todos realizan cada día.
»Si la causa no es sincera, su fruto sufrirá desviaciones y contratiempos. Decir mentiras de conveniencia también atrae la retribución de la mentira. Por eso, es imprescindible purificarlas mediante el arrepentimiento y eliminar por completo esa causa carente de sinceridad mediante la fuerza de una mente sinceramente arrepentida y el poder del Buda al recitar su nombre. De lo contrario, inevitablemente se sufrirá una retribución de desviaciones y contratiempos. La intención con la que se diga una mentira de conveniencia atraerá una retribución acorde con la intención que se tenía al mentir. Hay muchos infiernos para quienes cometen la falta de mentir. La llevaré a visitar uno relativamente nuevo. ¡Ayu, sígame!».
¡Gracias por tomarse la molestia, magistrado! Me puse en camino siguiendo al magistrado del inframundo y llegamos muy deprisa a una zona de infiernos.
El magistrado explicó: «Esta es la parte norte de nuestro inframundo. Todos los infiernos de esta zona corresponden a las mentiras».
¡Vaya! ¡Otra zona de una extensión inmensa! Con mis capacidades no alcanzo a ver dónde termina, ¡y además es una ampliación! ¡Qué inconcebible!
El magistrado dijo: «¡Ayu, hoy visite primero uno de los infiernos para las mentiras! Después buscaremos un momento adecuado para que venga a visitar los demás».
¡Gracias, magistrado! ¡La temperatura aquí es demasiado baja, hace muchísimo frío! Me cuesta un poco adaptarme. En el mundo de los vivos puedo adaptarme a las temperaturas invernales tanto del norte como del sur, aunque sean muy diferentes, pero la temperatura de este infierno es realmente demasiado baja. ¡Qué frío! ¡Debo recitar de inmediato el nombre del Buda y ajustar la fuerza de mi mente para adaptarme a este entorno extremadamente helado!
El magistrado dijo: «Aquí la temperatura es de 150 grados bajo cero. Esta nueva zona de infiernos para las mentiras comenzó a construirse en el año 2000, según el tiempo del mundo de los vivos. Ahora nos encontramos en el Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo, donde se aplica el castigo más severo de esta zona. Aquí hace un frío extremo y el sufrimiento también es extremo. En la antigua zona de las diez salas, al sur del inframundo, hay un antiguo infierno para las mentiras donde el sufrimiento del castigo es un grado menor. ¡Ay! Hoy el mundo está en decadencia y los corazones humanos carecen de compasión. Aquí hay muchos que, con las mentiras que dijeron en vida, hicieron que otras personas abandonaran una vida pura dedicada a cultivar su conducta y su naturaleza interior. Estas personas creyeron sus mentiras y fueron de un lado a otro buscando satisfacer sus deseos, hundiéndose en los cinco deseos y en una vida de placeres y aturdimiento. Quienes dijeron esas mentiras, por haber truncado la vida de sabiduría de otros, al terminar su vida atrajeron la retribución de caer en el Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo. ¡Ayu, hoy visite primero este infierno!».
Sin necesidad de que lo explique, todos saben que lo característico de los infiernos son los aullidos, los gemidos de dolor y los gritos de terror que nunca cesan. Pero al sentir el sufrimiento de este lugar, parecía que el frío hubiera ralentizado incluso el espacio y el tiempo; todo daba la sensación de transcurrir muy lentamente.
Ante mis ojos aparecieron los grandes caracteres de color bronce antiguo: «Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo». La entrada de este infierno tenía un aspecto muy moderno. Al vernos llegar, los yakshas de la entrada se postraron ante el magistrado y abrieron la puerta para dejarnos pasar.
Este infierno era inmenso. Vi a innumerables personas que sufrían sus castigos dentro; a la izquierda, una parte de los espíritus culpables recibía retribuciones casi iguales. En el infierno había muchas computadoras que servían de instrumentos de tortura. Todas estaban automatizadas y disparaban instrumentos de tortura que perseguían a los espíritus culpables. Su precisión era del cien por ciento: jamás dejaban escapar a ningún espíritu. Las paredes y el techo también tenían mecanismos de los que salían volando instrumentos de tortura. Era un infierno moderno. Los yakshas, además de tratar con furia a los espíritus que intentaban esquivarlos, estaban ocupados manejando numerosas computadoras para castigarlos. El sufrimiento de los espíritus culpables era realmente ilimitado: además de enfrentarse a los extremadamente feroces yakshas, tenían que afrontar las implacables computadoras de tortura. En este infierno abundaban los espíritus culpables y las computadoras de tortura, pero había pocos yakshas. ¡Veamos primero a estos dos espíritus junto a la pared! Eran un hombre y una mujer, y ambos recibían la misma retribución.
El espíritu culpable de la mujer había empezado a temblar ligeramente de frío. Con enorme dificultad y movimientos extremadamente lentos, se incorporó del suelo y por fin recuperó el aspecto de una persona normal. En ese mismo instante, un yaksha muy feroz le clavó una lanza en la espalda. La mujer gritó de dolor mientras el yaksha la llevaba ensartada hasta una computadora de escritorio que había al lado. De la pantalla salieron volando al instante dos serpientes, una negra y otra roja. Ambas se abalanzaron ferozmente sobre su boca. La roja le desgarró la boca de un mordisco; la negra le arrancó la lengua de un tirón y la arrojó al suelo. Después, sorprendentemente, volvió a volar con toda precisión hacia el interior de la boca ensangrentada y destrozada del espíritu culpable.
De la computadora también salieron volando hacia el espíritu culpable muchos objetos puntiagudos que parecían cuchillos afilados (nunca he visto objetos de este tipo en el mundo de los vivos) y también parecían clavos. Después de que estos instrumentos de tortura se le clavaran en el cuerpo, la mujer cayó al suelo, desmayada por el dolor extremo. Una vez inconsciente, llegaron además muchos insectos que devoraron su cuerpo. Su sangre salpicaba por todas partes, y los insectos terminaron por absorber también toda la que corría por el suelo. Debido a la fuerza del karma, después el espíritu culpable volvía a despertar y sufría de nuevo este ciclo sin fin.
El espíritu culpable del hombre recibía la misma retribución. A algunos espíritus, los yakshas les golpeaban la boca por ambos lados con barras de hierro provistas de clavos. Tras unos cuantos golpes, la boca quedaba destrozada y sangraba. Después los arrastraban hasta otro tipo de puesto de computadora, donde unos horribles insectos semejantes a ciempiés negros les absorbían toda la sangre de la boca. Al mismo tiempo, los insectos les devoraban lentamente la lengua. A continuación salían volando agujas que les cosían la boca. A otros, los yakshas los enganchaban por la boca y la cabeza y los arrastraban hasta los puestos de computadora, mientras la sangre corría abundantemente sin cesar.
Ahora veía a una mujer, un espíritu culpable sujeto por un gancho, que gritaba de dolor. La computadora estaba colgada en la pared y emitía sonidos aterradores, extremadamente desagradables. De ella salían volando pequeños objetos puntiagudos de color rojo encendido. En cuanto estos objetos tocaban la boca del espíritu culpable, se oía un «sss, sss, sss» y la boca se derretía de inmediato. ¡Ay! ¡Qué horror, qué sufrimiento tan grande! ¡Qué espanto!
En ese momento, el magistrado ordenó a uno de los yakshas encargados de ejecutar los castigos que se acercara y explicara qué faltas habían cometido los espíritus culpables para caer en el Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo y ser castigados allí.
El yaksha suavizó su expresión feroz y me dijo: «Ayu, el espíritu de aquella mujer que acaba de ver corresponde a alguien que, por celos, en vida mintió para difamar a un practicante que observaba los preceptos con pureza. Lo hizo con la intención de impedir que este practicante difundiera el Dharma correcto. Muchas personas creyeron sus mentiras y perdieron su convicción fundamental de estudiar el budismo, hacer el bien y observar los preceptos. Precisamente por estas mentiras, al terminar su vida cayó en este infierno para recibir castigo. El rey Yama, soberano del inframundo, sumamente enfurecido, la condenó a permanecer aquí durante un kalpa51. Cuando cumpla su condena en este infierno, todavía tendrá que ir a otros para seguir recibiendo su retribución.
»En cuanto al espíritu de aquel hombre, en vida se dedicaba al negocio de la publicidad médica. Mediante mentiras ganó mucho dinero sin escrúpulos en poco tiempo. Muchas personas del mundo de los vivos creyeron sus anuncios engañosos y sufrieron daños en diversas funciones de sus órganos internos. En los casos menos graves, quedaron con trastornos crónicos de funcionamiento de los órganos internos de por vida; en los más graves, sus funciones corporales se deterioraron drásticamente en poco tiempo, e incluso murieron. Sin embargo, esas personas nunca pensaron que hubieran sido engañadas por su publicidad médica. Las autoridades del inframundo redujeron las bendiciones y la duración de la vida de aquel hombre. Sufrió un accidente de tránsito y cayó antes de tiempo en el infierno para recibir castigo.
»Todos los que caen en este infierno mintieron en vida: difamaron con mentiras a quienes difundían el Dharma correcto; mintieron con mala intención y perjudicaron la vida o los bienes de otros; incitaron con mentiras a otras personas a cometer diversas infracciones de los preceptos; vendieron mediante mentiras toda clase de artículos perjudiciales para el cuerpo y la mente de los vivos; o engañaron a otros para arrebatarles sus bienes, su castidad y demás. Todos estos son actos de mal karma. Aquí hay muchísimos casos de espíritus culpables de mentir y no se pueden enumerar uno por uno. Lo que acabo de mencionar son solo las faltas que actualmente llevan con mayor frecuencia a caer en este infierno».
El magistrado continuó: «En definitiva, toda mentira deliberada que una persona diga en vida, siempre que perjudique el cuerpo, la mente, la vida o la salud de los vivos, la llevará a caer en un infierno para recibir el castigo correspondiente. Espero que quienes tengan la afinidad de leer este artículo se decidan sinceramente a corregir sus faltas pasadas y se exhorten unos a otros a recitar el nombre del Buda (apoyándose en la bendición protectora de su poder para eliminar la fuerza del karma oscuro de las mentiras cometidas anteriormente), a mantener en todo momento la pureza de cuerpo, mente e intenciones y a enseñar a todos que jamás deben mentir. Cada vez que mentimos, nuestra luminosidad innata se atenúa un poco. Cuando se atenúa la luminosidad innata de una persona del mundo de los vivos, es muy fácil que le sucedan cosas adversas, que atraiga diversas enfermedades e incluso que una calamidad suceda a otra.
15. El doloroso castigo del habla frívola: el Infierno de las Computadoras de Vidrio, donde serpientes espinosas se enroscan en las lenguas hasta cortarlas
«¡Magistrado! Hoy vi en un sitio web un artículo sobre alimentación saludable. Su autor, un experto en alimentación, tiene toda una teoría sobre cómo alimentarse de forma saludable, dispone de datos científicos de diversos ámbitos y conoce a fondo la alimentación sana. Escribió un artículo en el que explicaba mediante una analogía cómo convertir los alimentos en platos saludables que nos alegren. Su descripción era concisa, vívida y muy ingeniosa. Enseñar a las personas a cuidar su alimentación es, en principio, un tema muy bueno, pero él comparó todo el proceso con una forma saludable de mantener relaciones sexuales. Sus palabras eran explícitas y provocaban toda clase de fantasías ilusorias que hacían perder la atención correcta. Al leer el artículo sentí verdadera lástima por aquel autor: ¡después de dedicar tanto tiempo a investigar diversas teorías sobre alimentación saludable, acabó publicando en un sitio web un artículo así!».
Quise preguntarle al magistrado: «Si una persona del mundo de los vivos emplea este tipo de palabras y hace que otros tengan pensamientos y conductas desviados, ¿debe caer en un infierno para recibir castigo? Si existe un infierno así, también quisiera visitarlo».
El magistrado dijo: «Se considera que una persona del mundo de los vivos incurre en habla frívola cuando emplea expresiones exageradas y vacías que suscitan pensamientos y conductas desviados en otros y aumentan la contaminación de su naturaleza espiritual. También incurre en ella quien utiliza palabras aduladoras y engañosas que ocultan un cuchillo tras una sonrisa, o quien, para agradar, recurre a conversaciones frívolas, vacías y aparentemente razonables, a burlas y a otras palabras que dispersan la mente y no aportan beneficio. Lo mismo ocurre con quien cuenta chistes obscenos en la vida cotidiana, confunde a las personas, incita el deseo sexual y suscita en ellas una mente manchada por el deseo y el apego. Otra forma de incurrir en habla frívola es crear canciones, novelas románticas, películas, programas de televisión, espectáculos de canto y danza, música, pinturas y otras obras que aumentan el deseo, con contenidos y expresiones indecentes que acrecientan entre los jóvenes la codicia, la ira y la ignorancia, así como la matanza, el robo, la conducta sexual indebida y la mentira, y hacen que las personas pierdan la atención correcta.
»Las personas del mundo de los vivos que incurren en habla frívola, al terminar su vida, caerán en el Infierno de las Computadoras de Vidrio para recibir castigo. Este es uno de los infiernos de la zona de las mentiras. El habla frívola acompaña a la codicia, la ira, la ignorancia y la arrogancia, y contamina la naturaleza espiritual de las personas sin que se den cuenta. Como disponemos de poco tiempo, vayamos ahora a visitarlo».
¡De acuerdo! Atravesamos rápidamente la parte central de los infiernos. Cuando distinguimos a lo lejos dos grandes serpientes en la zona de los infiernos para las mentiras —¡ah, eran las dos grandes serpientes del infierno para el lenguaje injurioso!—, empezamos a descender lentamente hacia el suelo. Durante el descenso vi con claridad un infierno de vidrio reflectante, construido con una arquitectura muy moderna. Tenía un aspecto muy novedoso, pero lo que estropeaba por completo la escena era el estridente sonido del vidrio, unido a los lamentos de dolor. ¡El ruido era insoportable!
La decoración de la entrada de este infierno tenía un aspecto espléndido. Las distintas combinaciones de letras y colores no resultaban aterradoras. Si no hubiera sido por los desagradables y estridentes gritos de dolor y por la energía yin propia del lugar, al estar ante aquella entrada apenas habría parecido que una se encontraba en un infierno. Seguimos a los yakshas al interior para visitarlo.
Dentro había muchos pequeños cuartos de vidrio transparente, y cada espíritu culpable sufría en su propio cuarto. El ritmo al que recibían los castigos variaba un poco. A la izquierda predominaban las computadoras rojas y los espíritus sufrían los castigos a un ritmo más rápido; a la derecha, todas las computadoras eran negras y el ritmo era más lento.
¡Veamos primero a los espíritus culpables de la izquierda! En un cuarto de vidrio transparente, el espíritu de una mujer acababa de recuperar una forma humana normal y sana, y se había puesto de pie. Una tenue luz verde y unos sonidos de «ding—ding—chiu—chiu—rin—rin» emitidos por una computadora de cristal de color rojo encendido la atrajeron hacia ella. Cuando se acercó, de la pantalla salió volando de inmediato una pequeña serpiente roja de hocico puntiagudo y cuerpo cubierto de espinas, que le mordió la lengua. ¡El espíritu culpable gritó aterrorizado! Después de morderle la lengua, la pequeña serpiente roja la envolvió con su cuerpo espinoso hasta cortarla; la lengua cayó al suelo y la boca de la mujer quedó llena de sangre. En ese momento, toda la computadora de cristal estalló de pronto en pedazos, con un estruendo como de vidrio que explota y se rompe. Todos sus fragmentos golpearon el cuerpo del espíritu culpable. Aterrorizada, ella intentó esquivarlos, pero el cuarto de vidrio era tan pequeño que no había forma de evitarlos. Solo podía sufrir impotente aquel castigo que se repetía una y otra vez. En cuanto a las computadoras negras que vi a la derecha, emitían una luz de color gris negruzco y de ellas salían volando ciempiés negros. El resto de los castigos era igual, solo que el ritmo era un poco más lento.
El magistrado ordenó a un yaksha que trajera a la mujer para que pudiera entrevistarla. Entre lágrimas, ella contó que en vida le gustaba contar habitualmente, en la empresa y ante sus amistades, chistes obscenos que parecían tener sentido, pero eran engañosos. Lo hacía con la intención de provocar a los demás para que admiraran su hermosa figura.
Dijo: «Las cuatro paredes de mi casa tenían espejos, así que podía ver mi cuerpo desde cualquier ángulo. Además, tenía la costumbre de andar por casa completamente desnuda. A veces invitaba a algunas buenas amigas a reunirse en mi casa para que admiraran mi desnudo. También me gustaba adornar y exagerar toda clase de cosas. Un asunto que en principio no daba mucho miedo, al pasar por mi boca, se volvía exagerado y aterrador. Cuando veía a la otra persona llena de miedo, le decía: “Solo te lo contaba en broma. Eres tan cobarde que no tiene ninguna gracia”.
»Me gustaba usar mi ingenio para burlarme de quienes me rodeaban y divertirme a su costa. Cuando terminó mi vida, Cabeza de Buey y Cara de Caballo me arrastraron al infierno. El rey Yama se enfureció mucho y dijo que mis chistes obscenos y mi comportamiento habitual en la empresa habían perturbado la mente de algunos jóvenes que acababan de salir del entorno escolar e incorporarse al trabajo, y que después habían incurrido gravemente en conducta sexual indebida. Dijo que en vida había cometido la falta del habla frívola y me condenó a recibir castigo durante 500 años en este infierno para esa falta: el Infierno de las Computadoras de Vidrio. ¡Bua, bua, bua! En aquel entonces solo quería que todos pasaran un rato alegre. Nunca imaginé que las consecuencias fueran tan graves y que tuviera que caer en un infierno para recibir castigo. Usted va a escribir un libro: por favor, dígales a las personas del mundo que jamás cuenten chistes obscenos, que no exageren al hablar y, sobre todo, que no se burlen de otros para divertirse a su costa. ¡Bua, bua, bua! ¡Nunca más me atreveré a hacerlo! Le suplico a este magistrado que me salve y me deje salir. Quiero irme de aquí».
El magistrado dijo: «El mal karma que se crea en vida atrae la retribución correspondiente en el infierno. Examine bien sus diversos pensamientos y actos. Como disponemos de poco tiempo, por hoy terminamos aquí».
Le pregunté al magistrado: «¿Por qué las computadoras de la parte derecha del infierno hacen que los espíritus culpables reciban los castigos a un ritmo algo más lento?».
El magistrado explicó: «Porque algunas palabras de quienes incurren en habla frívola perjudican a los seres sintientes con relativa rapidez, mientras que otras van perturbando lentamente la bondad innata de su mente. Nada escapa a la causa y el efecto. Por eso debemos prestar atención a nuestras palabras y actos en la vida cotidiana y, especialmente cuando estamos solos, cuidar todavía más la disciplina de nuestra mente. Jamás debemos infringir las leyes del inframundo. Hoy hay una gran asamblea en la administración del inframundo. Ayu, será bienvenida si vuelve otro día».
16. Clavos voladores que cortan la lengua: primera visita a los castigos del infierno para el habla divisiva
»¡Magistrado! Hoy quisiera preguntarle: si una persona del mundo de los vivos incurre en habla divisiva, ¿debe caer en un infierno para recibir castigo?».
El magistrado dijo: «Si una persona del mundo de los vivos incurre gravemente en habla divisiva, tiene que caer en un infierno para recibir castigo. El habla divisiva consiste en contar por separado versiones opuestas de unos hechos a dos o más personas, con la mala intención de sembrar discordia y destruir sus vínculos afectivos, provocando disputas o enfrentamientos maliciosos entre las partes.
»Las leyes de causa y efecto del inframundo conceden la máxima importancia a la intención mental, es decir, al pensamiento anterior a la acción, que impulsa todas las palabras y todos los movimientos del cuerpo. Cuando alguien piensa cómo recurrir maliciosamente al habla divisiva, ya ha sembrado las causas y condiciones incipientes para caer en el infierno. El habla divisiva acompaña a los tres venenos —codicia, ira e ignorancia— y a la mentira.
»La falta del habla divisiva también puede ser grave o leve. Es grave cuando ya ha perjudicado o destruido los diversos intereses relacionados con el bienestar físico y mental de las personas del mundo de los vivos; en ese caso, quien la comete caerá sin duda en un infierno para recibir su retribución. En los casos leves, puede tratarse de alguien que actúa únicamente en beneficio de ambas partes, sin obtener ningún provecho personal, y que, con la sola intención de ayudar, cuenta versiones distintas adaptándose al carácter y al temperamento de cada parte. Quien asume así el papel de transmitir versiones diferentes, partiendo del deseo de armonizar las relaciones entre todos, incurre en una falta leve de habla divisiva. Quienes cometen esta falta leve pueden purificarla mediante el arrepentimiento durante su vida y evitar caer en un infierno para recibir castigo. En cuanto al contenido de su declaración de arrepentimiento, es el mismo que se explicó anteriormente para las mentiras de conveniencia: basta con sustituir “mentiras de conveniencia” por “habla divisiva”; todo lo demás es igual.
»En la actualidad, muchas personas del mundo de los vivos incurren en habla divisiva. Incluso los niños siguen el ejemplo de sus padres y recurren al habla divisiva y a la mentira. Este es uno de los factores importantes del deterioro de las costumbres sociales. El lenguaje es una herramienta esencial de comunicación para la vida en comunidad. Enseñar con palabras no vale tanto como enseñar con el ejemplo. Los padres deben dar un buen ejemplo de coherencia entre lo que dicen y lo que hacen, y los niños irán orientándose naturalmente hacia el bien.
»Al nacer, la naturaleza humana es buena. El buen ejemplo empieza por cada uno de nosotros. Si todos cumplimos nuestros deberes hacia la comunidad, respetamos la ley y no infringimos las leyes de causa y efecto del inframundo, la humanidad sin duda tendrá salvación y las calamidades se aplazarán por un tiempo. El Cielo tiene la virtud de amar la vida y ciertamente dejará un camino de esperanza para que los seres sintientes que se arrepientan de verdad corrijan poco a poco sus faltas. Lo que preocupa es que no surja en ustedes el arrepentimiento.
»¡Ayu! Ahora la llevaré a visitar el infierno para quienes en vida incurrieron en habla divisiva». Como disponíamos de poco tiempo, llegamos muy deprisa al extremo norte de la zona de los infiernos para las mentiras y descendimos ante un letrero con un mapa: el Infierno de las Carreras de un Lado a Otro estaba señalado hacia la izquierda, y el Infierno de las Agujas Negras que Perforan la Lengua y Sellan la Boca, hacia la derecha. ¿A cuál convenía ir, al de la izquierda o al de la derecha? Con la ayuda del ojo de la mente, bendecido por el poder del Buda, miré qué diferencias había entre ambos infiernos. Resultó que el de la izquierda era más grande y había más seres sintientes sufriendo, pero el de la derecha era más atroz. ¡Iría al de la izquierda!
Precisamente, el magistrado también quería que visitara el Infierno de las Carreras de un Lado a Otro. Llegamos allí enseguida y el magistrado explicó al yaksha de la entrada en qué consistía mi trabajo. La puerta se abrió. ¡Vaya! ¡Otro infierno inmenso! ¡Veamos primero lo que tenemos delante! Lo que alcanzaba a ver estaba dividido en dos partes, izquierda y derecha. A la izquierda había muchos espíritus que corrían de un lado a otro, sufriendo sin poder hacer nada. A todos, hombres y mujeres, les sangraba la boca. Por mucho que corrieran, no podían escapar del rastreo de las computadoras que les arrebataban la lengua.
Dentro del infierno había muchos yakshas muy feroces, armados con martillos de hierro, espadas largas y lanzas. Mantenían el orden entre los espíritus culpables e impedían que salieran del área de alcance de las computadoras que los castigaban. Los instrumentos de tortura disparados por las computadoras rastreaban con precisión la lengua de cada espíritu. Cada computadora se encargaba automáticamente de castigar a los espíritus que estaban dentro de un área determinada. En cuanto cualquier espíritu entraba en su radio de alcance, la computadora disparaba cinco cuchillas con forma de clavo para cortarle la lengua, después de tirar primero de ella con los clavos para sacársela de la boca.
¡Veamos a este desdichado espíritu de una mujer que acaba de llegar! Tenía el rostro aterrorizado y no le quedaban fuerzas en las piernas para caminar. Un yaksha feroz la introdujo en la zona de castigo ensartándola con una lanza. ¡Ay! Le dolía mucho la espalda y aún sangraba. La computadora emitió de inmediato dos pitidos, «bip, bip», y pronunció el nombre del espíritu culpable. Acto seguido disparó cuchillas con forma de clavo directamente hacia la boca de la mujer. Al verlas, ella gritó, soportando a duras penas el dolor de espalda, y echó a correr de un lado a otro.
Me pareció que la computadora le preguntaba al espíritu culpable si se llamaba xxx. La mujer estaba a punto de responder; en cuanto abrió la boca, los clavos entraron volando en ella y le sacaron la lengua. Dolorida, intentó quitarse los clavos con las manos. Curiosamente, los clavos se ablandaron de pronto y no le lastimaron las manos. Entonces los soltó e intentó huir hacia ambos lados. Sin embargo, corriera a la izquierda o a la derecha, a cada paso los cinco clavos le estiraban la lengua, y las cuchillas de los extremos posteriores de los clavos cortaban la parte alargada, que caía al suelo. Aquel dolor la hacía esforzarse desesperadamente por escapar del alcance de la computadora. Finalmente levantó la cabeza y huyó hacia la izquierda.
¡Ay! Los feroces yakshas de ambos lados no iban a dejarla escapar de ninguna manera. A la izquierda, el yaksha del martillo de hierro, que rugía furioso, le golpeó la cabeza con su martillo. Bastó un golpe para que perdiera el conocimiento. El yaksha no iba a permitir que permaneciera inconsciente: le enganchó brutalmente la boca con un clavo de hierro y luego le dio una bofetada. Volvió a sangrar y recobró el conocimiento, aturdida; se incorporó e intentó huir hacia la derecha. A ese lado también había un yaksha de un verde sombrío y gélido. Este soltó enseguida un aire helado y unos bloques de hielo que golpeaban a la gente. Al instante, las piernas de la mujer dejaron de obedecerle; aterrorizada, retrocedió hasta la computadora para sufrir de nuevo su castigo. Verlo me mareaba: ¡qué sufrimiento, sin lugar adonde escapar!
Miré al yaksha y le pregunté: «Yaksha del martillo de hierro, ¿podría, por favor, tener un poco de compasión? Las heridas anteriores de esta mujer aún no se han curado y usted ya vuelve a golpearla. Bastante desdichada es; ni siquiera tiene ocasión de descansar un momento».
El yaksha del martillo de hierro dijo: «En vida, este espíritu culpable tenía una especial afición a sembrar discordia con sus palabras. Cualquier asunto que llegara a su conocimiento lo adornaba y exageraba hasta convertirlo en algo perjudicial para ambas partes. Sus relaciones con los demás eran pésimas: adondequiera que fuera, se granjeaba enemistades y provocaba rechazo. Lo más grave fue el daño que le hizo a su suegra.
»Antes de casarse con ella, su marido, el señor A, era muy devoto de su madre. La madre había quedado viuda después de que él cumpliera tres años y lo había criado sola; madre e hijo siempre habían dependido el uno del otro y llevaban una vida tranquila. Desde que este espíritu culpable entró en la familia, empezó a sentir celos de su suegra. No cesaba de sembrar discordia y de dañar malintencionadamente la relación entre madre e hijo; llegó a calumniar a su suegra a propósito, diciendo que tenía relaciones con hombres. El señor A, muy ocupado con su trabajo, creyó lo que ella le susurraba en la intimidad, y la relación entre madre e hijo se rompió. Finalmente, la anciana madre, que tanto amaba a su hijo, murió consumida por la tristeza.
»Al llegar su alma al inframundo, la suegra denunció a este espíritu culpable por sus palabras calumniosas que sembraban discordia. Como esta mujer cometió esa falta en el mundo humano, ahora tiene que venir al Infierno de las Carreras de un Lado a Otro para el habla divisiva, sufrir su castigo y recibir nuestros golpes. Esta es la primera parada de su castigo en los infiernos; cuando cumpla su condena aquí, todavía tendrá que ir a otros infiernos a ser castigada».
En ese momento, un feroz yaksha, que parecía de un verde sumamente oscuro, miró en nuestra dirección.
El magistrado del inframundo dijo: «Yaksha del martillo de hierro, siga con su trabajo. El Rey de los Fantasmas Recolector de Almas tiene un asunto urgente pendiente de resolver».
El yaksha del martillo de hierro hizo una reverencia al magistrado del inframundo y dijo: «Por favor, magistrado, continúe con la visita. Este yaksha del martillo de hierro se retira».
El magistrado del inframundo dijo: «¡Ayu! Hoy tenemos que apresurarnos a atender varios desastres en el mundo de los vivos, por eso estamos todos muy ocupados. ¡Será bienvenida si continúa su visita otro día!».
17. La retribución del lenguaje injurioso: el sufrimiento extremo del Infierno de las Serpientes Venenosas y los Clavos en los Intestinos
«Magistrado del inframundo, quisiera preguntarle: si una persona del mundo de los vivos se expresa de forma sumamente ofensiva, emplea toda clase de palabras que hieren la dignidad de los demás y los insulta con ira; si los padres golpean y reprenden a sus hijos, o los cónyuges discuten sin dar tregua al otro con sus palabras y se maldicen con expresiones crueles, ¿por estas conductas han de caer en el infierno y recibir un castigo?».
El magistrado del inframundo respondió: «Cuando alguien profiere con frecuencia palabras crueles, alberga ira, no da tregua a nadie y emplea expresiones maliciosas para herir e insultar, todo eso se considera lenguaje injurioso. Por ejemplo, llamar bestia a alguien, decirle que se muera, maldecirlo para que no tenga hijos ni descendencia o para que muera sin un lugar donde ser enterrado, e incluso lanzar maldiciones contra aquello que esa persona más valora. Supongamos que un hombre desea con todas sus fuerzas tener un hijo varón, pero en esta vida su esposa ya no puede procrear y solo tienen cinco hijas. Quien incurre en lenguaje injurioso lo ataca deliberadamente con palabras crueles como: “¡Que te quedes sin hijos varones ni descendencia! ¡Tienes dinero y casa, pero no habrá nadie que viva en ella; que la habiten los fantasmas!”, y otras por el estilo. En el caso menos grave, esto le amarga el ánimo; en el más grave, provoca discordia familiar e incluso lo lleva a mantener una relación extramatrimonial y a buscar otra pareja con quien tener un hijo varón. Si ninguna familia logra vivir en armonía, se producirá agitación en la sociedad. En la actualidad, muchas personas del mundo de los vivos, al incurrir en lenguaje injurioso, hacen que otros no sepan dónde esconderse de vergüenza, se avergüencen de su propia vida e incluso lleguen a quitársela. Todas las palabras groseras y crueles que dañan el cuerpo, la mente y el espíritu de una persona del mundo de los vivos constituyen lenguaje injurioso, sobre todo las expresiones de extrema malicia.
»Quien incurre en lenguaje injurioso ha de caer en el infierno para recibir castigo. El lenguaje injurioso forma un círculo vicioso de malos hábitos. Va de la mano de la codicia, la ira y la ignorancia. Todos los que incurren en él tienen en común la ira; lo que varía es la profundidad de la malicia y del karma de cada uno. Basta con dirigir una sola expresión injuriosa a un ser santo que haya practicado y alcanzado un fruto de realización espiritual para que una persona del mundo de los vivos caiga en el infierno y padezca sufrimientos de toda clase, inconmensurables e ilimitados. Incluso después de agotar la retribución en el infierno, seguirá transmigrando por el reino animal y soportará todos sus sufrimientos; cuando renazca de nuevo como ser humano, ocupará también una condición humilde y despreciada, hasta que se extinga por completo la retribución residual de su lenguaje injurioso. Durante este largo período en que madura esa retribución kármica, el sufrimiento excesivo facilita además la generación de nuevo karma, y así el sufrimiento se vuelve aún más interminable. A menos que encuentre la guía de un auténtico buen maestro espiritual, se decida a corregir sus distintas conductas erróneas y haga el bien y acumule virtud, no contará con las condiciones favorables para ser liberado y salir del mar del sufrimiento. De lo contrario, ¡ese mar no tendrá límites y seguirá hundido en él durante diez mil kalpas52!
»Muchos de quienes caen en el infierno para recibir castigo fueron en vida cónyuges, amigos, compañeros de trabajo, padres, hermanos y hermanas que, al relacionarse, incurrieron en lenguaje injurioso unos contra otros. Entre los cónyuges es donde esto ocurre más y donde resulta más fácil incurrir en ello; la proporción de mujeres es algo mayor. Por eso, yo, el magistrado, aconsejo aquí a todas las mujeres que cuiden bien su karma del habla. Muchas mujeres, debido al peso de su propio karma oscuro y arrastradas por el karma oscuro del pasado, encuentran en la vida toda clase de dificultades físicas y mentales. Algunas, cada mes, cuando sufren las molestias de su ciclo menstrual, inevitablemente profieren toda clase de expresiones injuriosas que hieren a quienes las rodean.
»El ser humano tiene por hábito contemplar las cosas desde el punto de vista de su propio interés. En cuanto algo sale un poco mal, tiende a quejarse de que ninguna de las personas ni de las cosas que lo rodean, ni el cielo, la tierra o el entorno, lo favorece. Nunca es él quien se equivoca. Así, deja que su mal humor surja y fluctúe de un instante a otro, y termina hiriendo a los demás con toda clase de palabras injuriosas.
»Para evitar el lenguaje injurioso, lo primero es mantener la mente serena y estable. Para conservar esa serenidad y estabilidad, primero hay que examinarse a uno mismo y preguntarse a cada momento si ha hecho algo mal o ha empleado palabras inadecuadas. En estos tiempos de agitación y de malas costumbres sociales en el mundo de los vivos, es realmente difícil mantener la mente serena y estable: hay demasiadas tentaciones externas y obstáculos de toda clase. Pero, por difícil que sea, también tenemos que superarlos. Si no los superamos e incurrimos en toda clase de palabras injuriosas, al terminar nuestra vida caeremos en el infierno; quienes sufriremos seremos nosotros mismos, no los demás.
»Cuando el compasivo Buda vivía en este mundo, ya previó los distintos obstáculos que impedirían a los seres salir del mar del sufrimiento en la era del declive del Dharma. Como a las personas les resultaría muy difícil suscitar la atención correcta y practicar el camino, transmitió expresamente el método de recitar el nombre del Buda para que les fuera más fácil alcanzar la liberación. Basta con esa sencilla recitación: recitar sin cesar el nombre del Buda cada día y seguir una alimentación vegetariana, confiando en la bendición y el amparo de su poder para que nos transforme de manera gradual e imperceptible. Así se purifican poco a poco nuestro cuerpo y nuestra mente, se mantiene la calma de nuestros pensamientos cada día y se transforman al instante los pensamientos ilusorios negativos habituales en el pensamiento virtuoso de recitar el nombre del Buda. A partir de ese pensamiento virtuoso se forma un buen hábito, que sustituye después nuestros diversos malos hábitos del pasado. De este modo, también nuestro destino irá cambiando poco a poco, nuestro porvenir avanzará gradualmente hacia la luz y recuperaremos la luminosidad espiritual con la que nacimos.
»La luz que emana del cuerpo de quien incurre en lenguaje injurioso se volverá, como mínimo, roja. En los casos más graves pasará del rojo al rojo oscuro; si la persona sigue sin arrepentirse y continúa profiriendo injurias, irá pasando del rojo oscuro al negro. El negro ya indica una situación muy grave y atraerá toda clase de sucesos adversos. Quienes tienen una luz corporal roja ya mantienen malas relaciones con los demás, se sienten abatidos y se irritan con facilidad. Los seres cuya luz corporal es rojo oscuro son los que más fácilmente atraen la proximidad de seres del reino de los fantasmas. Estos albergan mucho odio y son muy propensos a la ira. En cuanto una persona del mundo de los vivos se enfada, un fantasma irascible acudirá volando de inmediato en respuesta a esa llamada. A él se suman ciertos acreedores kármicos del mundo espiritual, vinculados por agravios o afectos, que rodean a esa persona —todos tenemos algunos cerca; solo varía su número—, y avivan el fuego junto a ella. Basta con que te enfades para que ese fantasma irascible te incite a enfadarte más, a hablar de forma más ofensiva, mordaz y cruel, hasta que, sin poder evitarlo, las llamas de la ira nacida de la ignorancia se alcen tres mil zhang53. Entonces el karma del lenguaje injurioso se desata y se vuelve incontrolable».
«¡Gracias, magistrado del inframundo! Lo ha explicado maravillosamente. Por fin se aclara lo que me sucedía antes de empezar a estudiar y practicar el budismo: no me llevaba muy bien con mi familia; siempre me insultaban y me controlaban sin que yo entendiera por qué. Cada vez, mi familiar se volvía de pronto muy cruel y me daba muchísimo miedo. Ese miedo solo empezó a disiparse poco a poco después de que comencé a estudiar y practicar el budismo».
El magistrado del inframundo dijo: «Sí, Ayu. Una parte de su situación se debe a lo que acabo de explicar; otra parte se debe a que esa familiar suya renació aquí procedente del reino de los demonios. En esta vida tiene un único objetivo: obstaculizar su práctica e impedir que trabaje para preservar el Dharma correcto. Usted debe responder al rencor con virtud, practicar con diligencia y observar los preceptos con pureza para transformarla poco a poco con su ejemplo. Cuando su comportamiento sea demasiado violento, puede apartarse de ella cuando convenga. Precisamente esas distintas conductas violentas han contribuido, sin que se note, a forjar en usted, Ayu, una firmeza de carácter distinta de la del común de la gente. Aun así, debe agradecerle que ponga a prueba continuamente la firmeza de su práctica, para ver si, en medio de las dificultades, es capaz de mantener ese firme bodhicitta que aspira a liberarse del nacimiento y la muerte».
«Ahora lo entiendo. ¡Gracias por sus enseñanzas, magistrado del inframundo! Yo, Ayu, recordaré sin falta los medios que usted me ha enseñado para resolverlo: responder al rencor con virtud, practicar con diligencia, observar los preceptos y transformar poco a poco a mi familiar con mi ejemplo. Sin duda, los pondré en práctica».
«¡Siga esforzándose, Ayu! Ahora la llevaré a visitar el infierno del lenguaje injurioso. Cerca del “Infierno del Hielo Gélido, la Extracción de la Lengua y la Fragmentación del Cuerpo” hay otros infiernos de la mentira donde la temperatura es un poco más alta. No hace tanto frío, pero el sufrimiento es igualmente extremo. Hoy la llevaré a la segunda parte de la zona de los infiernos de la mentira; allí ya no hace frío».
Llegamos volando muy deprisa. Cuando estábamos a punto de descender, el magistrado del inframundo señaló hacia delante y dijo que era allí. Bajé la mirada: ¡oh! Había dos aterradoras serpientes enroscadas, de cabezas enormes. ¡Eran tan grandes que daban mucho miedo! Por suerte, no se movían. Nunca había visto serpientes con cabezas tan grandes. Una era de color rojo oscuro y la otra negra; ambas tenían cabezas gigantescas y las bocas abiertas de par en par. Resultó que la boca de aquella aterradora serpiente roja era la entrada de este infierno. Junto a la entrada había muchas otras serpientes aterradoras, algo más pequeñas. En realidad, tampoco eran pequeñas; solo lo parecían en comparación con las dos enormes que acababa de ver. Las había rojas, negras y también verdes. Este infierno estaba construido con formas de serpientes.
Sobre la entrada se leía: «Infierno de las Serpientes Venenosas y los Clavos en los Intestinos». ¡Oh! ¡Después de envenenarlos, todavía les clavan clavos! Tras hacer una reverencia al magistrado del inframundo, un yaksha abrió la puerta y nos condujo al interior. Antes de entrar ya se oían sonidos sumamente aterradores: «Sss, ¡ah, ah!, crac», como si algo se partiera de un mordisco, y el largo lamento del viento. Parecía que aquí surgían muchos sonidos horribles y confusos; todos se mezclaban en un estruendo insoportable que lastimaba los oídos. Entramos en la gran boca de la aterradora serpiente de cabeza enorme. Un yaksha me indicó que no me acercara demasiado al interior, que me quedara a un lado para observar, pues dentro había muchos mecanismos. También en este infierno había muchas computadoras. Los feroces yakshas estaban atareados, operándolas a toda velocidad para castigar a los espíritus culpables. Era evidente que faltaba personal; los yakshas manejaban las computadoras con movimientos rápidos y expertos. Sin su ayuda, sin duda habrían estado aún más ocupados. Tal como acababa de decir el magistrado, en este infierno del lenguaje injurioso predominaban los espíritus culpables de mujeres. Al llegar aquí sentí una presión especialmente fuerte en la cabeza y en la mente; me dolía la cabeza y tenía por dentro un malestar indescriptible. ¡Sigamos con la visita! Al ver a los espíritus culpables que sufrían, mis molestias eran insignificantes y ni siquiera merecían mencionarse.
Aquí había muchos espíritus culpables. De las computadoras salían volando serpientes venenosas de color rojo oscuro que mordían la boca y la lengua de aquellas mujeres. Cada computadora emitía sonidos aterradores, sumamente desagradables. Cuando las serpientes les mordían la boca y la lengua, el veneno les invadía todo el cuerpo, que se volvía negro y morado, y caían al suelo atormentadas. Algunas gritaban; otras no emitían ningún sonido y caían inconscientes. Entonces las serpientes producían toda clase de ruidos aterradores junto a sus oídos para despertarlas. En cuanto recobraban el conocimiento, del suelo salían volando unos ganchos puntiagudos, ardientes y al rojo vivo, que se prendían de sus dos orejas. Al oírse «sss, sss, sss», las orejas se derretían al instante. Al mismo tiempo, las serpientes seguían tirando de las lenguas y los intestinos de los espíritus culpables hasta sacarlos y arrojarlos al suelo. Después, de las computadoras brotaba agua hirviendo que despedía vapor y los escaldaba hasta cocerlos, hasta que las lenguas y los intestinos quedaban muy pequeños. Pero de algunas computadoras salían volando duros bloques de hielo que los machacaban y despedazaban, haciendo salpicar sangre por todas partes.
Después de que el agua hirviendo cociera las lenguas y los intestinos de los espíritus culpables y los duros bloques de hielo los destrozaran, de las computadoras salían volando pequeños clavos de hierro con puntas en ambos extremos. Se clavaban tan juntos que cubrían densamente las lenguas y los intestinos. Entonces las serpientes venenosas los sujetaban con los dientes y los metían por completo de nuevo en la boca de los espíritus culpables. Estos gritaban de dolor, rodaban por el suelo y gemían. Así sufrían el castigo una y otra vez, en un ciclo incesante, sin descanso.
Los castigos de este infierno del lenguaje injurioso se sucedían a una velocidad extrema, hasta deslumbrar y confundir la vista. Lo que puede explicarse con palabras es bastante limitado. En fin, Ayu intenta expresar todo lo posible para que todos lo sepan. Durante la visita vi, en realidad, muchísimos más castigos, pero por falta de tiempo no puedo describirlos uno por uno.
En ese momento, un espíritu culpable de mujer se arrodilló de pronto en mi dirección y empezó a golpear el suelo con la frente con todas sus fuerzas. Por supuesto, el yaksha no iba a dejarla: de una patada brutal la devolvió junto a la computadora. ¡Ay! ¡El infierno era de una crueldad verdaderamente inhumana! ¡Qué desdichada aquella mujer! Entonces el magistrado del inframundo ordenó al yaksha que la trajera para que yo pudiera entrevistarla y escribir sobre ella. El yaksha la levantó y la trajo hasta nosotros.
La mujer se arrodilló ante mí y dijo: «¡Xiao Yuzi, sálveme! ¡Xiao Yuzi, sálveme! ¡Xiao Yuzi, sálveme! ¡Usted tiene que ser Xiao Yuzi!». Xiao Yuzi era el apodo con que todos solían llamarme cuando, de niña, vivía en casa de mi abuela paterna. Hacía más de veinte años que me había marchado de aquella ciudad. ¿Quién era la mujer que tenía delante? Sin duda debía de ser una vecina de mi infancia.
Me quedé paralizada y dije: «¡Disculpe! Seguro que nos hemos visto antes. ¿Es usted amiga de mi abuela? Hace muchísimo tiempo que no oigo a una persona mayor llamarme así. ¿Podría decirme cómo llegó aquí?».
Con su partida, mi abuela se había llevado por completo aquel apodo. Nunca imaginé que hoy volvería a oír a alguien llamarme así, precisamente en el infierno. Las imágenes del pasado, como si el tiempo retrocediera, hicieron que en un instante me invadiera una repentina tristeza.
La mujer dijo: «¡Xiao Yuzi! Es normal que no me recuerde. Yo trataba poco con su abuela. Nuestras casas no quedaban lejos, pero la mía estaba en un lugar por donde todo el mundo tenía que pasar. De pequeña, a usted siempre le gustaba andar dando saltitos; cada vez que pasaba, me bastaba oír sus pasos para saber que era usted. A menudo, cuando pasaba por mi casa, yo estaba haciendo cosas en la sala y la veía de perfil. Por aquel entonces, mis dos hijas siempre preguntaban: “¿Por qué Xiao Yuzi puede jugar todos los días y nosotras tenemos que hacer un montón de tareas domésticas sin parar?”. Yo les respondía con injurias: “¿Quién les manda haber nacido miserables, con una vida miserable, en una familia pobre y en una casa pequeña? ¡Son unos bichos destinados a morir pronto! Encima, me decepcionan naciendo niñas. Si fueran niños, les permitiría salir a jugar todos los días. ¡A trabajar, rápido! ¿Qué hay ahí que envidiar? Xiao Yuzi no tiene más que unos cuantos cochinos billetes de más en su familia. ¿De qué sirve una casa grande si no vive nadie en ella? Por mucho que juegue cada día, ¿qué tiene eso de extraordinario? Al fin y al cabo, es igual que ustedes, otro bicho destinado a morir pronto; tampoco se va a convertir en un niño”.
»Su abuela era conocida en nuestro vecindario por ser una mujer honrada y siempre dispuesta a ayudar. Cualquier cosa que tuviera se la prestaba a los demás, y ni siquiera importaba que no se la devolvieran. Sin embargo, cuando las nueras fueron entrando en la familia, tuvo que prestar las cosas a escondidas de ellas; de lo contrario, la insultaban. Sufrió toda clase de maltratos por parte de sus nueras. Por aquel entonces, yo siempre pensaba que a su abuela la maltrataban constantemente las distintas nueras de la casa precisamente por ser tan honrada, y que por eso yo tenía que ser más feroz y no dejar que nadie me maltratara. Su abuela decía que, desde que usted nació, era mucho más feliz. También contaba a menudo a todos lo fuerte que era usted y, sobre todo, lo mucho que su carácter se parecía al de un niño. Hace un momento, al verla de perfil, sentí de pronto que usted era Xiao Yuzi. ¿Recuerda el caso de una nuera que hace veinte años, en nuestro pueblo, le arrancó de un mordisco un dedo a su suegra?».
Ayu: «¡Ah! ¡Ya me acuerdo! ¡Así que usted es aquella señora! Fue un caso muy conocido; había oído hablar de él, pero no sabía quién era. Por entonces yo era pequeña y no entendía las cosas de los adultos. Oí a mi abuela decir que usted y su suegra se llevaban mal; al parecer, su suegra quería tener un nieto varón, pero usted tuvo precisamente dos hijas seguidas, dos “flores doradas”. También oí que, al parecer, ustedes dos discutían con frecuencia. Pero usted tampoco tiene tanta edad, señora. ¿Cómo llegó tan pronto al infierno?».
La mujer, llorando de tristeza, dijo: «En vida tenía muy mal carácter e insultaba a los demás todos los días. Insultaba a cualquiera; si algo me desagradaba lo más mínimo, sin falta me ponía a gritarle a alguien, furiosa, con palabras mordaces y crueles. Incluso cuando hacía mal tiempo y eso afectaba lo que tenía que hacer, maldecía: “¡Maldito cielo apestoso! ¡Esta lluvia trae mala suerte! ¡Qué fastidio de muerte!”. A mi suegra y a mis hijas, por supuesto, las insultaba todos los días. Cuando usted vivía en nuestro pueblo, hacía poco que yo había entrado por matrimonio en aquella familia y mi suegra aún era joven; ya entonces le arranqué un dedo de un mordisco. Más tarde, al no poder tener más hijos, mi ánimo y mi carácter empeoraron todavía más. Naturalmente, mi suegra no era rival para mí. Cada día la llamaba “vieja que no se muere”. Cuando iba a salir, le gritaba: “¡Vieja prostituta, vieja bruja! ¡Sales a buscar hombres! ¡Si te mueres por ahí, no iré a recoger tu cadáver!”. Mi suegra siempre respondía con unos insultos airados antes de salir. Cada vez perdía frente a mí; yo le ganaba sin falta. A veces le daba golpes hasta dejarle la cabeza abierta y sangrando. Arrancarle el dedo de un mordisco fue mi manera de imponerme y advertirle quién mandaba, apenas entré en la familia.
»Morí de hepatitis en mi casa. Cabeza de Buey y Cara de Caballo me arrastraron hasta el infierno. El rey Yama se enfureció y dijo que, en vida, yo había herido a los demás con mi lenguaje injurioso, golpeado e insultado a mi suegra y maldecido al cielo y a la tierra; había faltado a la piedad filial, a la rectitud, a la integridad, al sentido de la vergüenza, a las normas de cortesía y al respeto. Me condenó a sufrir cuatrocientos años en el Infierno de las Serpientes Venenosas y los Clavos en los Intestinos. Siento que ya he pasado aquí muchísimo, muchísimo tiempo. ¡El sufrimiento de este lugar es verdaderamente extremo e incomparable! En vida siempre creí que bastaba con gritar más y ser más feroz para imponerse a quienes me rodeaban. ¡Ahora, por fin, sé que me equivoqué! “Uh, uh, uh”. ¡Es demasiado doloroso!
En ese momento, el yaksha gritó con ferocidad: «¡Basta de tonterías! ¡Vuelve ahora mismo a recibir tu castigo! Ayu está ocupada visitando los infiernos para escribir un libro que guíe a la gente hacia la liberación. ¡No tiene tiempo para escuchar tus tonterías! ¡Lárgate de una vez!». El yaksha descargó de inmediato un golpe con su horca.
Sentí una punzada de dolor en el corazón. Al ver mi expresión de tristeza, el magistrado del inframundo detuvo al yaksha y le indicó que dejara hablar un rato más al espíritu culpable, para ver qué más quería decir.
El espíritu culpable de la mujer, temblando y llorando de dolor, dijo: «¡Xiao Yuzi! ¿Podría llevarme con usted para escribir el libro? En nuestro pueblo todos saben que, desde pequeña, gracias a la influencia y la educación de su abuela paterna, adquirió ese carácter tan dispuesto a ayudar a los demás. Confío en que usted, Xiao Yuzi, me salvará; sé que no se quedará de brazos cruzados ante alguien que necesita ser salvado. Aunque nos tratamos poco, fuimos vecinas. Lléveme con usted para escribir el libro y exhortar a la gente a no herir a otros con sus palabras. Daré testimonio para usted de cómo cometí toda clase de faltas de lenguaje injurioso y caí en los infiernos para sufrir. Le ayudaré a persuadir a todos de que no hablen de ese modo. ¡Por favor, sáqueme de aquí!».
«¡Señora, Amitābha! Me duele muchísimo verla caída en los infiernos. Yo también quisiera sacarla cuanto antes, pero no tengo el poder para hacerlo. He venido a visitar los infiernos y a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo amparada por el poder de las bendiciones del Buda. Es el Buda quien ha dispuesto quién debe escribir el libro; yo tampoco tengo autoridad para decidirlo por mi cuenta. Soy una discípula budista que observa los cinco preceptos, recita el nombre del Buda y sigue una alimentación vegetariana pura. ¡Señora, propóngase también recitar el nombre del Buda y arrepentirse! Dedicaré sin falta el mérito de escribir este libro a que pronto pueda liberarse del sufrimiento, alcanzar la felicidad, ascender a la Tierra Pura y nacer de una flor de loto. Intentaré interceder por usted ante este señor magistrado. ¡Espero poder ayudarla!».
Entonces, el espíritu culpable de la mujer dijo: «¡Se lo ruego, señor magistrado! ¡Se lo ruego! ¡Me postro ante usted! ¡Merezco morir! ¡Merezco morir! En vida no hice ninguna buena acción. Ahora quisiera de verdad hacer algo bueno por todos, como Xiao Yuzi. ¡Se lo suplico, de verdad he comprendido que obré mal!».
El magistrado del inframundo dijo: «En vida heriste a otros con tus palabras. Golpear, maltratar e insultar a tu suegra constituye una grave falta de piedad filial según las leyes del inframundo. Estas leyes castigan la perversidad y el mal. En cuanto uno comete actos de mal karma que lo hacen caer en los infiernos, las leyes de estos lo retienen firmemente; solo puede salir cuando todo ese mal karma se ha consumido. Las normas del inframundo no rebajarán tu castigo por una relación personal, aunque conozcas a cualquiera de quienes trabajan aquí. Ni siquiera entre parientes tan cercanos como padre e hijo se hace valer el afecto familiar. Todo aquel que infrinja las normas del inframundo tiene que ser castigado. Aunque la víctima a la que hayas dañado esté dispuesta a perdonarte, aunque tu suegra no te exija responsabilidad alguna y perdone tu falta de piedad filial, la imparcialidad y la justicia de las leyes del inframundo no te dejarán escapar. Según estas leyes de causa y efecto, cuando se agoten tu tiempo de vida en el mundo de los vivos y tus bendiciones, Cabeza de Buey y Cara de Caballo te traerán sin piedad a los infiernos para que recibas tu castigo. También comprendo que ahora haya surgido momentáneamente en ti el arrepentimiento. En consideración a que hoy has cooperado muy bien, ordenaré al yaksha que deje constancia de esta ocasión en que cooperaste y te arrepentiste, y que la registre como equivalente a haber escuchado una enseñanza del Dharma en el inframundo. Como en vida no fuiste filial, ahora has atraído como consecuencia que tus descendientes no practiquen el bien ni acumulen méritos de acuerdo con los principios y el Dharma para dedicártelos. También ha madurado la relación que tú y Ayu tuvieron en el pasado, cuando fueron parientes lejanos, y eso les ha dado hoy esta oportunidad de reunirse por un momento. Espero que aprecies esta buena afinidad, que es impermanente.
»El inframundo también ofrece a quienes se arrepienten sinceramente oportunidades de escuchar el Dharma y alcanzar la liberación. Pero la condición previa es que, por tu propio arrepentimiento, surja una luz que alcance cierto brillo. Cuando los yakshas la vean, de manera natural te llevarán a escuchar las enseñanzas de Kṣitigarbha. Esta extraordinaria oportunidad de escuchar el Dharma es igual para todos. Basta con que te arrepientas de corazón durante cierto tiempo para que, de manera natural, atraigas a un yaksha que suspenda el castigo y te lleve a escuchar el Dharma. Los yakshas del inframundo registran cada ocasión en que escuchas estas enseñanzas. Cada vez, los compasivos sonidos del Dharma de Kṣitigarbha limpian tu naturaleza espiritual, la orientan hacia el bien y le transmiten sus bendiciones. Por ahora, la luz de tu arrepentimiento aún no basta. Vuelve primero y esfuérzate en consumir tu karma».
El yaksha volvió a decir con ferocidad al espíritu culpable de la mujer: «¡Hoy has tenido suerte! Te has encontrado con el magistrado, que ha venido a explicarte tantas cosas. ¡Lárgate y vuelve a recibir tu castigo!». Y le propinó otra patada. ¡Ay, yakshas, yakshas! ¡Siempre tan feroces y tan bruscos! ¡Todos los yakshas de aquí tienen un aspecto feroz! ¡Ay! ¡Jamás caigan en los infiernos a sufrir! ¡Por todas partes no hay más que desolación y sufrimiento!
Entonces el magistrado del inframundo prosiguió: «Quienes viven en el mundo humano y hayan cometido faltas de lenguaje injurioso, si después de leer este texto desean evitar caer en los infiernos y sufrir, pueden arrepentirse de este karma de lenguaje injurioso antes de morir. Por supuesto, habrá que considerar su gravedad, si llegó a dañar la vida de alguna persona y otras circunstancias. Incluso si es grave, el arrepentimiento mejorará mucho la situación; el karma de algunas faltas corrientes de lenguaje injurioso puede purificarse mediante el arrepentimiento antes de que termine la vida. El método es el mismo que expliqué ayer para las faltas de mentira: solo hay que sustituir “haber mentido” por “haber empleado lenguaje injurioso”. Por ejemplo: “Yo, tal persona, en tal momento y lugar, cometí tal falta de lenguaje injurioso”. Basta con sustituir de ese modo las mentiras por el lenguaje injurioso.
»¡Recuerden que el arrepentimiento debe ser sincero! Esto es muy importante. ¡Un solo pensamiento sincero llega a los tres tiempos! ¡Un solo pensamiento sincero basta para consumir un mal karma inconmensurable! ¡Un solo pensamiento sincero llega directamente a las leyes del inframundo que rigen el cielo y la tierra! Reproducir y dar a conocer el método de arrepentimiento sincero que contiene La inexorabilidad de las leyes del inframundo sin duda puede eliminar el mal karma del pasado. En el inframundo hay registros detallados de todos los actos buenos y malos de cada persona viva. No dejen de hacer el bien porque parezca pequeño: las grandes bendiciones nacen precisamente de pequeñas buenas acciones y de la observancia minuciosa y estricta de los preceptos. Recuerden que esto no significa que, tras leer el texto y arrepentirse, puedan pensar que, como existe este método de arrepentimiento, pueden actuar a su antojo, volver a hacer el mal y arrepentirse una y otra vez, repitiendo deliberadamente faltas que saben que no deben cometer. ¡A quien obra mal a sabiendas se le aumenta el castigo en un grado!
»¡Ayu! Dejemos aquí por hoy la visita al infierno del lenguaje injurioso. ¡Será bienvenida cuando vuelva a disponer de tiempo! Yo también tengo que ocuparme de mis asuntos oficiales».
«¡Ayu presenta sus respetos al magistrado del inframundo! Le estoy muy agradecida por haber ayudado hoy a aquella señora».
El magistrado del inframundo dijo: «¡No tiene que agradecérmelo! Para nosotros todos los espíritus culpables son iguales. En el inframundo deseamos que todos salgan de los infiernos cuanto antes. Ayudarla a escribir el libro también es mi responsabilidad; el objetivo es evitar que más personas caigan aquí a sufrir cuando termine su vida. En realidad, también estamos reduciendo nuestra carga de trabajo. ¡Soy yo quien debe agradecérselo, Ayu! Lo mejor sería que viniera más a menudo y publicara el libro cuanto antes, para mostrar en el mundo humano los diversos sufrimientos de los infiernos y conmover a las personas para que observen los preceptos, reciten el nombre del Buda y practiquen el bien. No debe defraudar la benevolencia del Buda, ni al Emperador de Jade ni a los reyes Yama, que en esta ocasión han revelado todos estos secretos celestiales y han hecho pública la verdad sobre el inframundo y los diversos castigos de los infiernos para salvar a los seres del mundo humano. Hoy en día, los seres del mundo humano hacen el mal, no creen en la causa y el efecto, actúan a su antojo, incurren en conducta sexual indebida y matan, roban y mienten. Han llegado casi a un extremo imposible de controlar, ofendiendo gravemente a los cielos y perturbando el equilibrio de la energía recta54 del cielo y la tierra. La aparición de La inexorabilidad de las leyes del inframundo pretende rescatar del mar del sufrimiento a una parte de quienes, aunque han hecho el mal, aún no han perdido por completo la conciencia moral.
18. Jamás se debe pescar con caña: el Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu55
Ayu: «Hoy quisiera preguntarle, señor magistrado, qué retribución reciben los seres que disfrutan de pescar con caña. He visto a algunos aficionados del mundo humano que consideran la pesca una diversión. Saben también que el agua del mar en las ciudades está contaminada y que los metales pesados son perjudiciales. Sacan los peces a la orilla y se divierten con ellos: algunos les raspan parte de las escamas e incluso les arrancan los ojos, les cortan las aletas, les extraen las vísceras y les hacen otras cosas antes de arrojarlos de nuevo al mar. ¿Estas conductas hacen que uno caiga en los infiernos? Si existe un infierno así, a Ayu también le gustaría visitarlo».
El magistrado del inframundo: «Pescar con caña es un acto de matar seres vivos. Tanto si se hace por diversión como para comerse los peces, constituye el karma oscuro de matar y lleva a caer en los infiernos para recibir un castigo. Hay diferencias: si alguien pesca por diversión y el pez no sufre daños físicos, de modo que todavía puede volver al mar y vivir normalmente, la retribución kármica es algo menor. Aun así, se ha dañado la mente del pez, es decir, su conciencia espiritual, causándole pánico y terror, y se ha establecido una afinidad negativa con él».
«Si la intención es divertirse y no hay ninguna intención de matar, cada vez que se pesca se pierde un mes de bendiciones, lo que incluye un mes de alimentos y de toda clase de disfrutes. Por ejemplo, si quien pesca iba a recibir un aumento de sueldo el mes siguiente, el karma oscuro de pescar impedirá el aumento; su superior lo reprenderá sin razón, sus compañeros se opondrán a él y no será bien recibido por los demás. El karma de dañar a los peces se reflejará en su cuerpo, donde aparecerán de manera natural dolores inesperados. Si se dedica a los negocios y estaba a punto de cerrar un acuerdo con un gran cliente para el mes siguiente, por ejemplo uno que le habría permitido ganar un millón, esa ganancia se verá mermada. Si acumuló grandes bendiciones en una vida anterior, logrará ganar trescientos mil, pero con mucho esfuerzo y después de numerosos obstáculos».
«Si, por jugar y divertirse, causa lesiones o mutilaciones al pez que captura, perderá un mes de bendiciones y sufrirá diversas enfermedades y dolores corporales. En cuanto a la forma concreta de esos padecimientos, el sufrimiento que haya soportado el pez herido se reflejará kármicamente en quien lo pescó. Este sufrirá dolores de cabeza, mareos, diversas enfermedades de la boca, síntomas de trastornos mentales y otros males. Quienes nacen con labio leporino lo deben a la retribución de haber pescado en una vida anterior; los demás dolores corporales corresponderán a los del pez herido. Si se pesca para comer, cada ocasión reduce la vida en un mínimo de siete días y resta tres meses de bendiciones. En cuanto a la captura de muchos peces y de peces preñados, las leyes del inframundo agravarán el castigo de quien pesca conforme a los registros detallados de las deidades Jusheng».56
«La luz corporal de quienes pescan con frecuencia pasa poco a poco del rojo al gris. Cuando la luz corporal de una persona se atenúa, sus asuntos encuentran numerosos contratiempos, su sueño se vuelve intranquilo, se hace muy suspicaz y se enfada con facilidad».
«Al nacer, la luz corporal de cada persona tiene forma circular. La intensidad de su color varía de una persona a otra, y representa sus bendiciones y su karma bueno y malo. Cuanto más plena y brillante sea esa luz, cuanto mayor sea el área que cubra y más lejos se extienda, mayores serán sus bendiciones de buen karma y mejor su conducta virtuosa. La luz corporal de los budas y de los grandes bodhisattvas dotados de gran sabiduría es la más plena».
«Como ya expliqué, desde que nace, cada persona tiene a su lado dos deidades Jusheng que la siguen día y noche. La acompañan adondequiera que vaya, incluso al baño, cuando se baña o cuando duerme, hasta que termina su vida en el mundo humano. Estas dos deidades tienen la apariencia de un hombre y de una mujer. La deidad Jusheng de apariencia masculina se sitúa a la izquierda de la persona, tiene una luz corporal blanquecina tenue y se encarga de registrar todos sus buenos pensamientos y actos de cada día. La deidad Jusheng de apariencia femenina tiene una luz corporal negruzca tenue, se sitúa a su derecha y registra todos sus malos pensamientos y actos de cada día».
«Cuando una persona acumula demasiado karma oscuro, la deidad Jusheng de apariencia femenina se enfada y le hace advertencias para recordárselo. Solo una minoría muy pequeña de personas puede percibir alguna señal débil; la mayoría no siente nada. Cada mes, las dos deidades Jusheng presentan al inframundo sus registros de los actos buenos y malos de la persona».
«Si alguien es sumamente malvado y causa daño al mundo humano, aunque todavía no haya llegado al término de su vida, el inframundo toma medidas urgentes para que una calamidad caiga sobre él y su alma regrese rápidamente a los infiernos para recibir castigo. Además del karma ya determinado de cada persona, sus palabras y actos en esta vida también pueden generar nuevo karma. El karma de bendiciones aumenta o disminuye cada día según nuestros actos buenos y malos».
Ayu: «Muchas gracias, señor magistrado, por explicarlo con tanto detalle. Quisiera preguntarle: si incluso pescar un rato por diversión reduce así las bendiciones, ¿no le irá muy mal a alguien que ya tiene pocas bendiciones y pesca con frecuencia?».
El magistrado del inframundo: «¡Así es! Un pez también es una vida. Quien pesca pone fin a la vida del pez en muy poco tiempo, y ese karma de matar, que infringe los preceptos, se refleja rápidamente en quien lo cometió, para que lo sufra en su propia persona. Algunos dicen: “No tengo ninguna creencia religiosa, tampoco necesito observar preceptos, soy muy libre. No estoy matando personas ni provocando incendios; solo pesco un poco cuando tengo tiempo”. En realidad, esa manera de pensar es errónea. Las normas del inframundo vinculan estrechamente a todos los seres sintientes. Tengan o no creencias religiosas, quienes obran mal acabarán sufriendo las sanciones de sus leyes. Si un ser sintiente que observa los preceptos los infringe, su castigo aumenta en un grado; cometer una falta a sabiendas sin duda agrava la pena. Solo hay una manera de librarse de los diversos castigos de los infiernos: observar los cinco preceptos y practicar las diez acciones virtuosas. Quien observa los cinco preceptos puede conservar su condición humana; quien practica las diez acciones virtuosas puede preservar firmemente sus bendiciones y evitar la caída. Sin embargo, en sus palabras y actos diarios, las personas incurren con mucha facilidad en diversas de las diez acciones malas. La manera más eficaz de proteger las propias bendiciones para que no disminuyan es observar los preceptos y recitar el nombre del Buda. Mientras uno recite sin cesar el nombre del Buda y persevere, sin duda podrá agotar el karma y vaciarse de los apegos, recuperando nuestra luminosidad innata».
«Alrededor de cada persona hay muchos acreedores kármicos, tanto enemigos como allegados, que esperan una ocasión para vengarse. Quien realiza actos contrarios a las leyes del inframundo les ofrece más oportunidades de hacerlo. Ni siquiera las deidades rectas que protegen el Dharma interfieren en las leyes de causa y efecto del inframundo, y menos aún consienten que se infrinjan los preceptos. Las deidades rectas protectoras del Dharma que hacen cumplir estas leyes recompensan y castigan con imparcialidad a todos los seres sintientes, movidas por la compasión».
«Al nacer, cada persona trae consigo diversos karmas buenos y malos de vidas anteriores. Mientras observe siempre los cinco preceptos y practique las diez acciones virtuosas sin infringir los preceptos, aunque tenga a su alrededor numerosos acreedores kármicos, tanto enemigos como allegados, estos solo podrán seguirla, sin oportunidad alguna de vengarse. ¿Por qué, entonces, algunas personas cometen tantas infracciones —como mentir, incurrir en conducta sexual indebida o entregarse a los placeres y la bebida— y, pese a vivir de maneras contrarias a las leyes del inframundo, siguen disfrutando de riqueza y posición? Porque en vidas anteriores acumularon un gran buen karma y sus bendiciones aún no se han agotado».
«Cuando el buen karma tiene mucho peso, la persona atrae toda clase de bendiciones derivadas de él, sus asuntos marchan bien y vive contenta y feliz. Si infringe continuamente los preceptos sin practicar el bien ni acumular bendiciones, las bendiciones de su buen karma se consumen al disfrutarlas sin cesar: cuando se acaba lo dulce, llega lo amargo. Si quien pesca no tiene ningún otro buen karma ni realiza buenas acciones, sus continuas faltas de matar seres vivos en esta vida agravarán su karma oscuro. Sumadas al mal karma de vidas anteriores, permitirán que los acreedores kármicos no humanos que lo rodean, tanto enemigos como allegados, interfieran intensamente mediante la posesión de su cuerpo, provoquen toda clase de desgracias inesperadas e incluso le quiten la vida».
El magistrado del inframundo: «Este infierno se añadió en el año 1995, según el calendario del mundo humano. La mayoría de los espíritus culpables que hay dentro son orientales».
Descendimos rápidamente a una gran zona que se parecía un poco a las extensas áreas industriales del mundo humano. Había que fijarse bien en las señales, pues era fácil perderse. Había muchas puertas, ninguna custodiada por yakshas. En cada entrada estaba escrito el nombre del infierno, y todas estaban firmemente cerradas tras sucesivas puertas. ¡Resultaba que aquí había otra vasta zona nueva de infiernos! ¡Me mareaba! En el mundo humano, las cosas ya cambian de mil maneras a cada instante, y ahora también se habían añadido tantos infiernos. ¡¿Cuándo acabaría de visitarlos todos?!
El magistrado del inframundo dijo: «Hoy solo visitaremos la séptima sala del séptimo edificio, el Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu. Falta personal en el inframundo; aquí no hay guardias en ninguna de las entradas. ¡Vamos directamente a tocar el timbre!».
¡A ver si lo encontraba! Este era el primer edificio; luego el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto y el séptimo. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis: la séptima sala. ¡Ahí estaba! Los caracteres tradicionales de estilo moderno emitían una luz verde oscura: Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu. Me acerqué y pulsé el timbre.
Un yaksha abrió la puerta y presentó sus respetos al magistrado. Entramos. Este infierno era un gran mar lleno de peces espada grandes y pequeños, afilados y feroces. Estaba dividido en un lado izquierdo y otro derecho. Los espíritus culpables de la izquierda recibían el castigo individualmente; los de la derecha lo recibían juntos, en pequeños grupos. Este infierno tenía una particularidad: solo había cuatro yakshas, dos a cada lado. ¡De verdad faltaba personal! ¡Los cuatro yakshas debían de trabajar duramente!
Este infierno tampoco era pequeño. Era distinto del mar del mundo humano, donde una roca de la orilla solo puede albergar a una o dos personas; en una playa corriente del mundo humano, más de 500 personas ya se consideran una multitud. En este infierno, los peces espada de hierro del mar devoraban a los espíritus. Los mayores medían unos 10 metros de largo y, al abrir la boca, podían comerse a doce espíritus culpables a la vez. Los más pequeños los comían bocado a bocado.
Aquí una sola roca podía sostener a una gran cantidad de espíritus culpables. En la diminuta roca que había a mi lado había 45, y en otras había aún más. Cada uno de los espíritus culpables del lado izquierdo estaba de pie o sentado sobre las rocas de la orilla, sufriendo una y otra vez los atroces tormentos de vivir y morir. ¿Qué tal si observaba a este espíritu culpable de un hombre que tenía al lado? Acababa de recobrar el sentido y empezaba a despertar. Se incorporó y se sentó en la roca. Arrastrado por la retribución del mal karma de pescar, en ese momento parecía haber olvidado por completo el sufrimiento de poco antes.
Vi cómo en su mente aparecían imágenes de toda clase de peces nadando en el mar. Pensaba que sin duda atraparía aquellos singulares peces marinos y que, en cuanto lo hiciera, los asaría y comería en el barco mientras contemplaba el paisaje. Miraba alegremente a los peces espada del mar; a su lado había una larga caña de pescar eléctrica. En cuanto su mano tocó la caña, esta se alzó automáticamente y le enganchó la cabeza con rapidez y precisión. Al mirar más de cerca, parecía que la caña tenía un afilado anzuelo de hierro, curvado en forma de arco, que había entrado por la boca y le sujetaba la cabeza. En ese momento su mente quedó completamente negra. El dolor no le permitía gritar. La sangre empezó a salirle por la boca y agitaba brazos y piernas, forcejeando sin control; cuanto más se debatía, más profundamente se clavaba el anzuelo.
La caña arrojó rápidamente al espíritu culpable al mar, a la boca de un pequeño pez espada de hierro. Este medía dos metros de largo. Cuando la caña lanzó al espíritu al agua, cayó justo sobre una columna de hierro puntiaguda que había junto a la boca del pez. Quedó ensartado, presa del pánico y del terror, y la sangre brotó a chorros de todo su cuerpo. El pez espada de hierro soltó un rugido aterrador y, a mordiscos, le arrancó la cabeza. Primero le devoró la nariz y los ojos; con el segundo bocado se comió la parte inferior de la cabeza hasta la garganta. El dolor hacía que el espíritu contrajera y sacudiera brazos y piernas. Con su boca puntiaguda, el pez espada de hierro le abrió el vientre y fue comiéndose las vísceras, hasta devorar por completo al espíritu culpable. Después vomitó todos sus restos destrozados, dispersos y ensangrentados sobre la misma roca de antes. Una vez que el espíritu era vomitado de vuelta sobre la roca, en el Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu soplaba una ráfaga de viento kármico que lo restauraba y lo despertaba. Al recibir ese viento de fuerza kármica, se recomponía y recobraba automáticamente el sentido, para seguir sufriendo lo mismo una y otra vez. ¡Ay! ¡Era un sufrimiento extremo e incomparable!
El magistrado ordenó al yaksha que trajera a aquel espíritu culpable para que Ayu pudiera entrevistarlo. El espíritu seguía inconsciente y aturdido cuando el yaksha lo levantó y lo trajo. Yo ponía cara de desconcierto: ¿cómo iba a entrevistarlo si el espíritu seguía inconsciente? El yaksha me explicó enseguida que le daría un tazón de la sopa de jengibre del inframundo que devuelve el sentido, para elevar un poco su temperatura corporal y recuperarlo lo suficiente como para que pudiera hablar. Entonces sería posible entrevistarlo. Una vez terminada la entrevista, volvería a soplar el viento kármico y el espíritu seguiría sufriendo.
El yaksha despertó al espíritu culpable arrojándole agua fría. Después de beber la sopa de jengibre que devuelve el sentido, empezó a volver a la normalidad, aunque aún parecía muy cansado y dolorido. El yaksha le exigió que contara con veracidad por qué había caído en este infierno a sufrir.
Espíritu culpable: «En vida me dedicaba al comercio mayorista de productos marinos secos en cierta ciudad de Oriente y gané mucho dinero. Sin embargo, tenía muy pocos amigos íntimos; sentía que nadie a mi alrededor era sincero conmigo y era una persona solitaria. En los negocios sí tenía muchos compañeros de bebida y banquete, pero todos eran falsos amigos: nos utilizábamos mutuamente y aun así teníamos que recibirnos con una sonrisa todos los días; aquello no tenía ningún sentido. Hacía mucho que no quería seguir con el comercio mayorista de productos marinos, pero el negocio siempre iba muy bien y continué solo por ganar dinero. Desde pequeño, además, me gustaba muchísimo pescar con caña. La causa principal de que cayera en este infierno fue la siguiente: por entonces pensé que, siendo aún tan joven, ya poseía una gran fortuna; podía probar a hacer algún negocio que me gustara y, aunque perdiera dinero, no sería un gran problema. Así que empecé a buscar por todo el mundo aparejos de pesca muy especializados, además de toda clase de equipos, ropa y herramientas de buena calidad para expediciones y montañismo. Abrí una tienda dedicada principalmente a vender aparejos de pesca, aunque también vendía algunos productos de exploración y montañismo».
«Fundé la tienda pensando que, si el intento acababa en pérdidas, lo dejaría sin más. Quién iba a imaginar que el negocio de aquella tienda de pesca iría tan bien. Eso aumentó mucho mi confianza y también me permitió conocer a algunos amigos aficionados a la pesca que compartían mis intereses. Entonces se me ocurrió promover técnicas de pesca para aumentar la facturación de la empresa».
«Después de empezar a promocionarlas, el negocio de la empresa subió otro peldaño en poco tiempo. Yo también creí que sabía invertir, así que promoví la pesca con todavía más empeño entre empresas, particulares y grupos. Organizaba alegres fiestas de cumpleaños con pesca y paseos en barco, paquetes completos y otras actividades. También ayudé a personas con los mismos intereses a abrir restaurantes de pesca, tiendas de pesca y otros negocios. Después pensé que sería mejor concentrar todas mis energías en planear el prometedor futuro de la empresa de pesca».
«Como el patrimonio familiar no dejaba de crecer, fui mejorando sin cesar nuestro entorno residencial hasta mudarnos a una zona donde vivían los ricos. Nuestra familia de tres se trasladó a una gran villa de varios miles de chi, con varios empleados domésticos. Pero la buena época duró poco. Menos de tres meses después de mudarnos, mi hijo empezó a volverse sensible y muy temeroso. Se pasaba el día angustiado, diciendo que alguien quería golpearlo, aunque en casa nadie pretendía hacerlo. Mi esposa sufría dolor lumbar y depresión; todos los días montaba en cólera y sospechaba que yo tenía una relación extramatrimonial. Además, los empleados domésticos cambiaban sin cesar».57
«Mi esposa y mi hijo consultaron a médicos para tratar sus problemas psicológicos, tomaron medicamentos y recibieron inyecciones, pero su estado no solo no mejoró, sino que empeoró. Después, ante cualquier ruido repentino en casa, por leve que fuera, mi hijo se escondía de miedo. Aquel niño antes inocente y vivaz empezó a temer la luz intensa y a preferir los lugares oscuros. Para impedir que la luz del sol entrara directamente en casa, teníamos que mantener cerradas todas las cortinas. Yo, por mi parte, como la relación conyugal era mala y en casa me regañaban, estaba de mal humor. Empecé a quedar a diario con amigos para beber y cantar karaoke a fin de aliviarme. En un karaoke entablé además una relación extramatrimonial con una joven; hice que quedara embarazada dos veces y la instigué a abortar».
«Empecé a llevar una vida de bebida, fiestas y desenfreno; a veces ni siquiera volvía a casa, aunque en mi corazón seguía pensando en mi hijo. En una ocasión, estando ebrio y con fiebre, me desmayé y una ambulancia me llevó al hospital. Nada más ingresar, me diagnosticaron cáncer de hígado en fase avanzada. Después de padecer durante tres meses toda clase de dolores y tormentos, no tuve más remedio que abandonar este mundo sufriendo. ¡Bua, bua, bua…! Yo aún no entendía qué había ocurrido cuando Cabeza de Buey y Cara de Caballo me arrastraron, aturdido, hasta el infierno con cadenas de hierro».
El soberano Rey Yama del inframundo golpeó la mesa con gran furia y dijo: «xxx, ¿reconoces tus culpas? Renaciste en el mundo humano con abundantes bendiciones, pero, en lugar de aprovecharlas bien, seguir haciendo el bien y cultivar más bendiciones, abusaste de ellas para dedicarte a una actividad que mata y daña vidas. Además, instigaste a otros a hacer lo mismo, corrompiste gravemente las ideas de las personas y acabaste con su compasión».
«El peor de tus actos de mal karma en esta vida fue matar mediante la pesca con caña. Primero llévenselo al Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu para que sufra durante 10 000 años. Solo cuando hayan cerrado todas las tiendas de pesca del mundo humano que se abrieron por tu causa podrás salir y comparecer de nuevo ante mí, para que juzgue tus demás delitos».
El espíritu culpable se aterrorizó, pidió auxilio a gritos y, arrodillado, preguntó al soberano Rey Yama del inframundo: «Mi tienda de pesca solo funcionó durante ocho años. ¿Cómo pueden condenarme a 10 000 años de castigo infernal? ¿Y por qué debo esperar a que cesen todas las demás tiendas de pesca? ¿Qué relación tienen conmigo? Yo no soy accionista de ellas».
El soberano Rey Yama del inframundo continuó diciendo con ira: «De las tiendas de pesca que existen ahora en el mundo humano, siempre que hayan abierto y empezado a operar bajo la influencia de tu publicidad, tú deberás cargar con el cincuenta por ciento de la fuerza kármica de esa cuenta de causa y efecto según las leyes del inframundo, y el dueño de la tienda cargará igualmente con el otro cincuenta por ciento. Si ese dueño abre una segunda sucursal, tú cargarás con el treinta por ciento y él con el setenta por ciento. Sin la influencia de tu publicidad, esas tiendas dedicadas al karma de matar no habrían abierto. Las que no hayan sido atraídas a abrir por tu publicidad tampoco serán registradas arbitrariamente a tu nombre por el inframundo».
«Los trabajadores importantes del inframundo se basan todos en la observancia de los preceptos. Quien los observa posee luz corporal; cuanto más pura sea su virtud de los preceptos, más elevado será su cargo. En realidad, ahora deberías ser una persona muy rica y distinguida en el mundo humano, con buena salud y una familia próspera. En una vida pasada fuiste un gran benefactor y acumulaste enormes bendiciones mediante donaciones. En esta vida maduraron las condiciones para que fructificara aquel bien; por eso, te hubieras dedicado al sector que te hubieras dedicado, habrías prosperado y reunido buenas relaciones personales, y tu patrimonio familiar habría sido el doble del que llegaste a tener. Pero, después de renacer en esta vida, pescaste sin cesar y, al terminar tus estudios, incluso te dedicaste al comercio mayorista de productos marinos. Todo el dinero que ganaste con ese negocio procedía del desgaste de tus bendiciones».
«El comercio mayorista de productos marinos consumió con rapidez la mitad de las bendiciones que traías para esta vida. El inframundo te envió repetidas advertencias en sueños: soñabas que los animales marinos te comían y te perseguían para matarte. Aquellos sueños eran avisos para advertirte que debías detenerte, dedicarte a una actividad correcta y dejar de desperdiciar tus bendiciones en el mal karma de matar. Pero no advertiste nada, no reflexionaste ni sentiste arrepentimiento. Seguiste aumentando el veneno de tu arrogancia y codicia, sin hacer el bien ni acumular virtud, y continuaste promoviendo y ampliando las tiendas de pesca dedicadas a matar. Indirectamente impulsaste también el desarrollo del sector de los restaurantes de pesca en el mundo humano. Tendrás que saldar lentamente en los infiernos del inframundo esta deuda de causa y efecto conforme a sus leyes, padeciendo sufrimiento».
«Si en el mundo humano te hubieras dedicado a alguna actividad legítima, siempre que no hubieras cometido grandes males, incluso sin practicar especialmente buenas obras, cultivar el Camino ni acumular bendiciones, con las bendiciones que poseías todavía deberías estar viviendo allí una vida feliz y dichosa. No habrías caído, como ahora, en los infiernos para soportar sufrimientos inconmensurables e ilimitados».
El soberano Rey Yama del inframundo: «¡Llévatelo de inmediato al Infierno Gu Hun Du Diao Jian Hai Yu para que reciba su castigo y salde por completo su deuda kármica!».
Espíritu culpable: «¡Bua, bua, bua…! Ahora lamento de verdad haber sido tan codicioso. No dejaba de querer aumentar mi patrimonio, pero escogí un método equivocado. Señorita, tiene que escribir todo cuanto he dicho. Ojalá mis amigos, después de leerlo, se corrijan de inmediato, dejen de pescar y no sigan explotando tiendas de pesca».
«¡Señorita, se lo suplico! Basta con que escriba lo que acabo de decir. Cuando mis amigos lo lean, comprenderán sin duda que he caído en el infierno y que estoy sufriendo. Todos conocían entonces mis asuntos familiares y algunas de mis ideas; sin duda creerán que lo que usted escriba es verdadero y, al verlo, se corregirán. Si se corrigen pronto y dejan de dedicarse al mal karma de matar mediante la pesca, también podrá reducirse el tiempo durante el cual sufro en el infierno. ¡Bua, bua, bua…! Nadie desea padecer en el futuro sufrimientos infernales inconmensurables e ilimitados. ¡Bua, bua, bua…! Quiero de verdad salir de aquí. ¡Qué inmensamente largos son 10 000 años! ¡Bua, bua, bua…!».
Ayu: «Señor, conozco la ciudad que ha mencionado. Allí el karma de matar es muy grave; no sabía que usted cargaba con un karma oscuro tan pesado. Escribir bien La inexorabilidad de las leyes del inframundo es mi trabajo. Sin falta, escribiré de manera íntegra todo cuanto acaba de decir. Debe recitar el nombre del Buda; el poder compasivo del Buda lo bendecirá y protegerá. También dedicaré a usted el mérito de escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo, para que pronto se libre del sufrimiento y alcance la dicha».
Espíritu culpable: «¡Bua, bua, bua…! Mientras hablamos así, aunque mi cuerpo sufre, todavía puedo soportar el dolor y recitar el nombre del Buda. Pero dentro de un momento volverá a comenzar el castigo: el dolor aumentará bruscamente y no habrá interrupción; me marearé, perderé la lucidez y me resultará absolutamente imposible recitar. ¡Bua, bua, bua…! Deseo que nadie bajo el cielo vuelva a pescar jamás ni caiga en el infierno para sufrir. ¡No sean nunca como yo, que padezco de esta manera y, aun después de morir, debo soportar castigos infernales cuyo final no puedo ver! ¡Bua, bua, bua…!».
El magistrado del inframundo: «¡Está bien! Tenemos poco tiempo. Como hoy has colaborado mucho al proporcionar datos a Ayu para que escriba La inexorabilidad de las leyes del inframundo, además de formular el buen voto de que nadie bajo el cielo vuelva a pescar jamás ni caiga en el infierno para sufrir, registraré ahora un mérito a tu favor. Se te permitirá asistir una vez a una enseñanza de Kṣitigarbha y suspender temporalmente tu sufrimiento».
Ayu: «Señor magistrado, quisiera preguntarle por qué este hombre puede ir inmediatamente a escuchar una enseñanza de Kṣitigarbha. Los espíritus culpables a quienes entrevisté antes sufrían más que él y estaban todavía más aterrorizados. ¿Por qué no les registró usted un mérito?».
El magistrado del inframundo: «Ayu, en realidad los infiernos se forman a partir de una clase de karma oscuro que las personas generan después de infringir los preceptos. Cuando alguien cae en el infierno, son sus propias acciones las que lo arrastran allí. En una vida pasada, este hombre practicó, aunque sin diligencia, el método de recitar el nombre del Buda. Durante aquella vida realizó toda clase de donaciones, pero no dedicó los méritos de manera correcta y conforme al Dharma. Cuando maduró la retribución de las diversas buenas acciones que había practicado, se convirtió en la riqueza y la posición de esta vida. Lamentablemente, no supo apreciar sus bendiciones, las agotó antes de tiempo y cayó en el infierno».
«Ustedes dos también tienen un vínculo. Mientras lo entrevistaba, usted despertó en él el deseo de liberarse; conmovido, formuló un buen voto. Fue su propio pensamiento virtuoso lo que le ayudó a registrar un mérito, no un trato especial por mi parte. Si alguien desea conocer a todos los budas de los tres tiempos, debe contemplar la naturaleza del reino del Dharma: todo es creado únicamente por la mente».58
El magistrado: «¡Bien, Ayu! Ya es tarde hoy, y en el mundo de los vivos ha vuelto a transcurrir toda una noche. Regrese primero. ¡Será bienvenida cuando vuelva pronto!».
Ayu: «¡Señor magistrado! Hoy quisiera preguntarle algo. En el mundo de los vivos he visto templos del Dios de la Ciudad y también innumerables pequeños santuarios del abuelo Tudigong59. ¿Qué diferencia existe exactamente entre ambos? Si existe un Dios de la Ciudad, le ruego que lleve a Ayu a visitarlo».
El magistrado: «Las funciones del Dios de la Ciudad y de los Tudigong persiguen, por vías distintas, un mismo fin: proteger principalmente la seguridad de las personas del mundo de los vivos cuando salen y regresan. En cuanto al nombre “abuelo Tudigong”, las personas del mundo de los vivos han preferido usarlo, sobre todo durante los últimos 1000 años, y se ha transmitido hasta hoy. Ya presenté antes, a grandes rasgos, las funciones de los Tudigong del mundo de los vivos. Debido también a los cambios de las circunstancias actuales allí, el inframundo ha aumentado, en correspondencia, el número de Tudigong encargados de administrar y proteger a las personas».
«En el inframundo hay un Palacio del Dios de la Ciudad. El cargo más alto de ese palacio es el Dios de la Ciudad, y bajo él hay algunos funcionarios del inframundo que son Tudigong. Todos los Tudigong lo asisten y reciben sus órdenes. El Dios de la Ciudad se encarga de toda clase de datos sobre el ciclo de renacimientos de todas las personas de Jambudvīpa del Sur60. En su palacio se encuentra el Palacio de la Virtud Oculta, dedicado a registrar las grandes buenas acciones del público; ese palacio constituye además otra sede regional para la información sobre las reencarnaciones de las personas del mundo de los vivos».
«Ayu, si usted quisiera preguntar dónde vivió en una vida anterior, qué identidad tuvo, si fue hombre o mujer y si realizó grandes buenas acciones, siempre que vida tras vida haya renacido en Jambudvīpa del Sur, el Dios de la Ciudad podría describir con claridad las diversas identidades y karmas de sus continuas reencarnaciones. Por supuesto, esto no significa que, si no renaciera en Jambudvīpa del Sur, el Dios de la Ciudad no lo supiera; sencillamente, los renacimientos en otras tierras no están dentro del ámbito que él administra y registra».
«El Dios de la Ciudad del inframundo fue enviado por el Cielo cuando se construyó por primera vez el inframundo. Dentro de un momento, Ayu podrá entrevistarlo en persona y resolver algunas dudas que alberga. Ahora la llevaré a visitar su palacio, que está en el extremo oriental del inframundo».
¡Qué alegría! Dentro de un momento podré ver al legendario y antiguo Dios de la Ciudad. ¿Qué debería preguntarle cuando me presente ante él? Me avergüenza ser una persona común de pocos méritos, sin virtud ni práctica dignas de mención, y no tener gran cosa que preguntar. Será mejor que pregunte por el soberano Rey Yama del inframundo, máxima autoridad de este mundo. ¿Por qué ejerce como Rey Yama en los infiernos? Todos sienten miedo al verlo. Dentro de poco podré resolver esta duda. ¡Ya casi hemos llegado! Una gran casa de estilo antiguo aparece poco a poco ante nuestros ojos. Descendemos lentamente hasta el suelo.
Ante nosotros apareció el Palacio del Dios de la Ciudad, de color marrón y con el encanto de la antigüedad. Quienes custodiaban su puerta no eran yakshas, sino dos guerreros vestidos a la usanza antigua y armados. Al ver al magistrado, ambos sonrieron, hicieron una reverencia y nos recibieron.
Se inclinaron ante el magistrado y dijeron: «¡El dios guardián de la puerta izquierda presenta sus respetos al magistrado! ¡El dios guardián de la puerta derecha presenta sus respetos al magistrado!».
El dios guardián de la puerta izquierda dijo: «Nuestro señor, el Dios de la Ciudad, nos indicó que usted, magistrado, traería a visitarlo a una persona viva llamada Shangguan Yuhua, autora de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, que llevaría colgada la credencial de autorización del inframundo. Imagino que esta persona a su lado es Shangguan Yuhua, ¿verdad?». Los dos dioses guardianes miraron al mismo tiempo la credencial que yo llevaba colgada.
El magistrado dijo: «No hace falta tanta ceremonia. Esta es precisamente la autora de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, la practicante laica Shangguan Yuhua, Ayu. Dios guardián de la puerta izquierda, guíenos para presentarnos ante el señor Dios de la Ciudad».
Los dos dioses guardianes no tenían un aspecto muy feroz; eran más bien corpulentos, como altos guerreros de la antigüedad. El Palacio del Dios de la Ciudad era muy grande y constituía otra residencia del rango de los funcionarios del inframundo. Por los alrededores caminaban varios trabajadores vestidos como Tudigong. Al ver al magistrado, todos sonreían y hacían una reverencia.
Al llegar, Ayu vio justo enfrente dos grandes arcos ceremoniales, uno a la izquierda y otro a la derecha. En el de la izquierda estaba escrito: «La virtud oculta trae bendiciones duraderas»; en el de la derecha: «La virtud manifiesta trae bendiciones fugaces». En el centro del edificio de delante había tres grandes caracteres chinos: «福德宫» («Palacio de las Bendiciones y la Virtud»).
El dios guardián de la puerta izquierda dijo: «Señor magistrado y practicante laica Ayu, entren, por favor. El señor Dios de la Ciudad está trabajando en el gran salón».
El Dios de la Ciudad tenía el aspecto de un anciano bondadoso de tiempos antiguos y vestía pesadas ropas antiguas. Al vernos, sonrió.
«Esta humilde mujer, Shangguan Yuhua, presenta sus respetos al Dios de la Ciudad. Hoy he venido a visitarlo y quisiera preguntarle qué causas y condiciones llevaron al soberano Rey Yama del inframundo, comandante supremo de este mundo, a ocupar su cargo más alto».
«Desde pequeña, esta humilde mujer supo que existía un Rey Yama que trataba los asuntos con justicia. La primera vez que oí hablar de él en esta vida fue por mi abuela paterna. Recuerdo que, cuando era niña, a menudo veía cómo sus nueras la oprimían, la golpeaban y la insultaban. Mi abuela siempre lo soportaba y daba el asunto por terminado, sin quejarse jamás ante mi padre ni ante mis tíos, los hermanos menores de mi padre. Creía firmemente que en el mundo de los muertos había un Rey Yama feroz y, además, me enseñaba con frecuencia que, al tratar con las personas, había que basarse siempre en la paciencia. Vuelven a menudo a mi mente estas palabras con las que me educó: “Niña tonta, recuerda: no te preocupes por salir perdiendo ni por ser agraviada o malinterpretada. El Cielo observa lo que hacemos. Todos moriremos, y en el mundo de los muertos hay un Rey Yama que naturalmente tratará todo con justicia. Siempre que nuestra conducta no traicione a los demás, ¿por qué preocuparnos por salir perdiendo o ser agraviados y malinterpretados? En una familia siempre hace falta alguien que asuma y disuelva toda clase de presiones. Aunque la conducta y las palabras de tus tías políticas sean excesivas, basta con que yo, como mayor, las soporte sola y así pueda mantenerse la armonía familiar. Pero tú, niña tonta, no imites nunca su mala conducta de golpear e insultar a otros; de lo contrario, cuando crezcas y te cases, la familia de tu marido te detestará y rechazará. Una mujer debe saber soportar. Nunca hagamos nada que dañe a los demás. Es preferible que otros me traicionen a que yo traicione a otros. Si otros me fallan, no disputemos por esas pequeñeces: no las guardes en el corazón, olvídalas. El Cielo y el Rey Yama lo sabrán”».
Desde muy pequeña, Ayu oyó continuamente a su abuela decir cuán justo era el Rey Yama y que lo sabía todo. Ayu quisiera preguntar: ¿por qué el soberano Rey Yama del inframundo, máxima autoridad de este mundo, ejerce como Rey Yama en los infiernos?
El Dios de la Ciudad: «Ayu, bienvenida al inframundo para realizar sus entrevistas. Todos nosotros apoyamos también con todas nuestras fuerzas la publicación de La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Ningún ser ni acontecimiento se aparta de las causas, las condiciones y sus frutos. En una vida pasada, su abuela y usted mantuvieron un vínculo de madre e hija. En aquella vida, su abuela se burló de que usted rindiera culto al Buda; por fortuna, solo se burló y no realizó otros actos para impedírselo. Cuando maduró el karma de haber ridiculizado la práctica budista de Ayu, en esta vida su abuela tenía la espalda encorvada y fue oprimida, golpeada e insultada por sus familiares. Afortunadamente, al afrontar en esta vida todas las adversidades y presiones de la convivencia familiar, no generó ira ni agravó su karma oscuro. Como aceptó las dificultades que le llegaron y las soportó, además de consumir conforme a las circunstancias su antiguo karma, acumuló bendiciones que en el futuro le permitirán ascender a los cielos».
«Cada ser sintiente crea por sí mismo su vida futura. Nadie se aparta de tres clases de karma: el bueno, el malo y el indeterminado. Por ejemplo, tres personas compran al mismo tiempo el mismo modelo de ropa negra. La persona A la compra para regalársela a un vecino pobre; el negro disimula la suciedad, no hace falta lavarla con frecuencia y resulta práctico. A está practicando buen karma y en el futuro atraerá una retribución favorable. B piensa comprarla porque le facilitará robar cosas por la noche. B está practicando mal karma y en el futuro atraerá una retribución adversa. C no tiene nada que hacer; le da igual comprarla o no, y la compra simplemente porque el dueño se lo indica. C está practicando karma indeterminado y en el futuro atraerá una retribución correspondiente a ese karma. Si predomina el buen karma, el fruto será renacer entre seres humanos o celestiales; si predomina el malo, se caerá en los reinos de los infiernos, los fantasmas hambrientos o los animales; si predomina el karma indeterminado, en la mayoría de los casos se entrará en los reinos humano o de los fantasmas, es decir, no se habrá salido de los tres reinos61. Para salir de ellos, liberarse del nacimiento y la muerte y alcanzar para siempre la gran liberación, es imprescindible observar los preceptos, recitar el nombre del Buda, practicar la virtud oculta y toda clase de buenas acciones, generar una gran bodhicitta y formular buenos votos: aspirar al insuperable Camino del Buda y guiar espiritualmente a todos los seres que sufren. Los votos deben ser puros, sin ningún pensamiento egoísta ni idea dispersa. Si contienen aunque sea una mínima mezcla de egoísmo o pensamientos desordenados, en el futuro uno tendrá que soportar también el fruto correspondiente a esa pequeña impureza».
«En cuanto a por qué el soberano Rey Yama del inframundo llegó a ser su máxima autoridad: en una vida pasada fue, en el mundo humano, un gran general de rectitud imponente. Mandaba grandes ejércitos. Durante una batalla, el enemigo empleó un plan traicionero y astuto, y el general, pese a su integridad, fue derrotado por completo. Extremadamente afligido, juró al Cielo: “Ahora no tengo más remedio que aceptar esta gran derrota. Si en el futuro tengo la oportunidad, sin falta me vengaré y castigaré severamente a todos los delincuentes que infringen la ley y actúan con engaño y astucia. Haré que se arrepientan sinceramente, corrijan sus faltas y vuelvan a ser buenas personas”».
«Los soldados que seguían al gran general se sumaron también a él y formularon juntos el voto de castigar severamente a todos los delincuentes que infringieran la ley y actuaran con engaño y astucia. Cuando el general, sumido en una tristeza extrema, formuló ese juramento, albergaba resentimiento contra sí mismo por no haberse prevenido suficientemente y haber causado la gran derrota de las fuerzas de sus subordinados. Resentirse consigo mismo pertenece a una forma de la aflicción de la ira; por ello, aquel buen voto estaba mezclado con el mal voto de vengarse. Precisamente por haber formulado ese juramento, el gran general llegó a ser el soberano Rey Yama del inframundo».
En la actualidad, el soberano Rey Yama del inframundo debe sufrir allí, tres veces al día —por la mañana, al mediodía y por la noche—, el tormento de que le viertan arena ardiente por la garganta durante quince minutos cada vez. Cada día, cuando llega la hora del castigo, los dos yakshas encargados de castigarlo lo sujetan juntos. Uno le inmoviliza la cabeza y el otro saca arena de hierro al rojo vivo y se la vierte sin cesar por la garganta. El soberano se desmaya por ello, y luego el viento kármico lo despierta. Una vez despierto, los dos yakshas vuelven a sujetarlo y repiten el vertido de arena de hierro candente. Así padece el castigo en un ciclo continuo durante quince minutos. Al cumplirse ese tiempo, recobra el conocimiento de manera automática y todo vuelve a la normalidad.
El sufrimiento de recibir arena de hierro al rojo vivo por la garganta es la retribución del voto de venganza que formuló en el pasado. Todos los días, en el mundo de los vivos, hay personas que formulan malos votos, grandes o pequeños. En cuanto alguien formula uno, la luz de su cuerpo se oscurece de inmediato, y el campo magnético negativo de ese mal voto lo ata estrechamente, vida tras vida.
Si la luz corporal innata de una persona resulta dañada, su vida se llenará de obstáculos y padecerá muchas más dificultades, a menos que se arrepienta a tiempo, sincera y puramente, y no vuelva a cometer la falta jamás. Si, antes de que madure la retribución de su mal voto, sus buenas acciones pesan menos que las malas y nunca encuentra las condiciones para recibir la guía de un buen maestro espiritual que lo conduzca al arrepentimiento, su vida quedará trabada por el campo magnético negativo del voto hasta que madure el mal fruto; entonces habrá sufrimientos inconmensurables.
Espero que Ayu termine pronto este texto y diga al público que no formule malos votos en ningún momento. Quienes ya los hayan formulado deben arrepentirse cuanto antes. Los buenos votos, en cambio, pueden formularse sin límite; hay que llevarlos a la práctica y esforzarse por cumplirlos.
Actualmente, en el mundo de los vivos hay demasiadas personas que infringen los preceptos y muy pocas que los observan. El gran campo magnético colectivo es deficiente, y este es también uno de los factores importantes que hacen que los pensamientos de las personas se desvíen con facilidad hacia lo incorrecto.
Si algún ser sintiente, debido a que su karma oscuro es demasiado pesado, todavía no reúne las diversas causas y condiciones necesarias para observar los preceptos, no debe preocuparse ni desanimarse: quien no posee karma pesado no nace en el mundo sahā. Primero debe generar la determinación de arrepentirse de su karma oscuro pasado; después, formular el voto de poseer vida tras vida una voluntad firme de observar los preceptos; además, recitar el nombre del Buda, seguir una alimentación vegetariana y practicar con empeño toda clase de buenas acciones. Así, la calidad de sus vidas futuras sin duda irá elevándose poco a poco. Solo este método puede eliminar de verdad y por completo el mal karma, apartarlo para siempre del sufrimiento y hacer que su porvenir avance gradualmente hacia la luz.
Los seres sintientes que tienen la afinidad de ver este texto han acumulado algunas bendiciones en el pasado. Si alguien lo reproduce y lo da a conocer a otros, el inframundo le registrará dos méritos; si solo corrige su propia conducta, también le registrará uno.
«¡Bien! Esta noche yo, el Dios de la Ciudad, también he explicado con claridad los principios relacionados con formular malos votos. Ya es tarde y pronto amanecerá en el mundo de los vivos. Ayu, vuelva cuanto antes para escribir bien este texto. Si en el futuro lo necesita, será bienvenida en cualquier momento».
Entre todos los malos actos, desde siempre la conducta sexual indebida ha sido el mayor. Su culpa en el mundo de los vivos es muy grave y el castigo en el inframundo es todavía más severo. Como las sanciones son numerosísimas, aquí se resumen sus puntos principales. Quienes lean este capítulo deben guardarse y exhortarse a corregirse.
Quien comete incesto permanecerá encerrado para siempre en el infierno. Si causa la muerte de una persona, al morir será alcanzado por un rayo. Quien abusa sexualmente de un cadáver incurre en la misma culpa. Quienes ya hayan recibido castigo en el mundo de los vivos quedan exentos de la calamidad del rayo. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar cuatro partes de la culpa. Mil quinientas grandes buenas acciones —es decir, 1500 acciones buenas— también compensan cuatro partes.62
Violar a una viuda: la propia línea de descendencia se extinguirá en esta vida; se sufrirá en el infierno durante 500 kalpas, después se renacerá como insecto u hormiga durante otros 500 kalpas, luego como ave o animal durante otros 500 y, al volver a nacer como ser humano, se tendrá el cuerpo de una prostituta. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 100 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta cinco grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar la mitad; 500 grandes buenas acciones también compensan la mitad.
Seducir mediante engaño a una viuda para mantener relaciones sexuales: no se tendrá descendencia durante dos vidas. Cada uno de los periodos anteriores será de 400 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 400 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se tendrá un cuerpo discapacitado. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 80 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta cuatro grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar siete partes; 500 buenas acciones de grado medio también compensan siete partes.
Cortejar a una viuda para mantener relaciones sexuales con ella: no se tendrá descendencia durante tres vidas. Cada uno de los periodos anteriores será de 300 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 300 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se tendrá una condición pobre y humilde. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 60 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta tres grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar nueve partes; 500 buenas acciones menores también compensan nueve partes.
Violar a una virgen: los propios hijos e hijas serán licenciosos. Cada uno de los periodos anteriores será de 400 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 400 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se tendrá el cuerpo de un sirviente. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 100 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta cuatro grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar la mitad; 400 grandes buenas acciones también compensan la mitad.
Seducir mediante engaño a una virgen para mantener relaciones sexuales: no se tendrá descendencia durante dos vidas. Cada uno de los periodos anteriores será de 250 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 250 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se tendrá un cuerpo enfermizo. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 70 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta tres grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar siete partes; 400 buenas acciones de grado medio también compensan siete partes.
Cortejar a una virgen para mantener relaciones sexuales con ella: la propia esposa y las hijas saldarán la deuda. Cada uno de los periodos anteriores será de 100 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 100 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se vivirá en una pobreza moderada. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 40 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta dos grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar nueve partes; 400 buenas acciones menores también compensan nueve partes.
Violar a una mujer casada: la propia esposa y las hijas saldarán la deuda. Cada uno de los periodos anteriores será de 350 kalpas: se sufrirá en el infierno, se será insecto u hormiga y se será ave o animal, durante 350 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se tendrá la condición de un servidor subalterno. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 100 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta tres grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar la mitad; 300 grandes buenas acciones también compensan la mitad.
Seducir mediante engaño a una mujer casada para mantener relaciones sexuales: se reducirá la vida en dos ji —un ji equivale a doce años—. En cuanto a los periodos anteriores, cada uno será de 100 años: se sufrirá en el infierno y, como insecto u hormiga y como ave o animal, durante 100 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se llevará una vida solitaria. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 30 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta dos grados. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar siete partes; 300 buenas acciones de grado medio también compensan siete partes.63
Cortejar a una mujer casada para cometer adulterio con ella: se reducirá la vida en un ji. Cada uno de los periodos anteriores será de 70: se sufrirá en el infierno y, como insecto u hormiga y como ave o animal, durante 70 kalpas en cada caso. Al volver a nacer como persona, se vivirá en una pobreza moderada. Quien ya haya recibido castigo en el mundo de los vivos queda exento de 20 kalpas. Si se causa la muerte de una persona, la culpa aumenta un grado. Los actos de lealtad y piedad filial pueden compensar nueve partes; 300 buenas acciones menores también compensan nueve partes.
Las tres categorías anteriores —viudas, vírgenes y mujeres casadas— se refieren todas a personas de apellido distinto. Si se trata de parientes, el castigo se duplica. Si son parientes comprendidos en los grados de luto, la culpa queda inmediatamente por debajo del incesto; si el acto ocurre durante el periodo de duelo, aumenta tres grados. Tanto si se trata de una sirvienta doméstica como de una esclava, la culpa por relaciones sexuales ilícitas se juzga conforme a lo anterior. Si el acto sexual no llega a consumarse, la vida se reduce en medio ji; si se causa la muerte de una persona, se juzga como si el acto se hubiera consumado.
Mantener relaciones sexuales con una prostituta: se reduce la vida en medio año; si se contrae una enfermedad grave, se reduce en un año. Si la persona se arrepiente y se corrige, queda exenta de esa reducción. Si deja un hijo o una hija, será animal durante una vida; si se arrepiente y se corrige, queda exenta de renacer como animal.
Buscar relaciones sexuales con varones —esto se refiere a las personas homosexuales—: se juzga igual que en el caso de las mujeres. Si el varón tiene dieciséis años o más, se aplica la norma correspondiente a una virgen; si tiene dieciséis años o menos, la correspondiente a una mujer casada. Quien incurre en actos sexuales con un niño pequeño se juzga conforme a la norma sobre mantener relaciones sexuales con una prostituta.64
Quien crea libros pornográficos: su vida se reduce en dos ji. Si alguien, por leerlos, causa daños derivados de la conducta sexual indebida, la culpa recae sobre el autor. Mientras el libro no sea eliminado, este nunca alcanzará la trascendencia. Filmar obras obscenas o imágenes eróticas acarrea la misma culpa.
Difundir un asunto de conducta sexual indebida: se reduce la vida en medio ji; si se causa la muerte de una persona, se reduce en un ji. Hablar de asuntos íntimos del gineceo acarrea la misma culpa. Si la persona se arrepiente y se corrige, todas estas culpas disminuyen de grado.
Suplemento del magistrado Lu a las normas sobre conducta sexual indebida —el magistrado se llamaba Zhidao y vivió en la dinastía Song—
En todo caso de relaciones sexuales ilícitas en el que se usen medicamentos para provocar un aborto y se cause la pérdida de una vida, el castigo se duplica.
En todo caso de relaciones sexuales ilícitas con una virgen de doce años o más, aunque se haya tratado de seducción mediante engaño o cortejo, se juzga como violación. Si se causa la muerte de una persona, el castigo se duplica.
Quien ya tiene un hijo y además toma una concubina pierde dos años de vida por cada una. Si posee honores y rango oficial, se le reducen ocho partes de esos honores y rango, pero no la vida.
Quien urde un plan para seducir a una viuda que no tiene intención de volver a casarse pierde tres años de vida. Si ella sí tiene intención de volver a casarse, no se reduce la vida.
Quien se casa con una viuda y deja a un hijo o una hija de ella en la familia del difunto marido pierde dos años de vida. Si ese hijo o hija muere por ello, pierde un ji.
Cuando unos amigos se reúnen y hablan de asuntos licenciosos, tres ocasiones reducen la vida en un mes. Si inducen a alguien a cometer un acto sexual ilícito, pierden tres años de vida; quienes poseen honores y rango oficial reciben como castigo un retraso en esos honores y rango.
Quien, al encontrarse por el camino con una persona hermosa, la mira mientras esa persona se acerca y la sigue con la mirada cuando se aleja, pierde medio mes de vida por cada tres ocasiones. Si finge atenciones pero alberga en realidad malas intenciones, una sola ocasión reduce la vida en un suan. Nota original: un suan equivale a tres meses.
Quien gusta de escuchar representaciones obscenas pierde tres meses de vida cada vez. Quienes poseen honores y rango oficial reciben como castigo un retraso en ellos. Quien encarga una representación obscena pierde un suan cada vez; si causa algún daño, renacerá como animal durante una vida.
Quien gusta de leer libros pornográficos pierde medio mes de vida por cada tres ocasiones. Si ello provoca una enfermedad, pierde tres años de vida.
Quien induce a otra persona a cometer un acto sexual ilícito recibe un castigo dos grados menor que el correspondiente al acto cometido por aquella. Lo mismo se aplica al padre o al hermano mayor que permiten a sus hijos o hermanos menores cometer esos actos, y a quien lo permite a sus sirvientes y personas semejantes.
El magistrado Lu dijo: «Según estos castigos del inframundo, ciertamente es difícil conceder la menor indulgencia a cualquiera de las culpas por conducta sexual indebida, y la culpa del incesto es especialmente grave. Tanto si una persona de posición inferior ofende a una superior como si una mayor oprime a una menor, después de morir entrará sin excepción en el Infierno Ininterrumpido. Hoy las costumbres sociales se han corrompido gravemente. Quienes cometen estas faltas aparecen a menudo en familias de funcionarios y entre hijos instruidos en los libros; después de contaminarse unos a otros durante mucho tiempo, se acostumbran y lo consideran normal, extraviados y sin conocer la vergüenza, sin saber en qué terminarán. Las deidades e inmortales, al no tener otra opción, informaron al Emperador de Jade y pidieron que estos castigos del inframundo fueran comunicados claramente al mundo de los vivos, sin necesidad de ocultarlos. Quien vea estos castigos y sepa arrepentirse y corregirse recibirá una reducción de la culpa. Quien practique la lealtad y la piedad filial recibirá una reducción. Quien acumule méritos y virtud recibirá una reducción. Pero quien lea este capítulo, siga sin arrepentirse ni corregirse y, por el contrario, lo difame, sin duda sufrirá una mala retribución o será alcanzado por un rayo. Quien lo lea, crea en él, lo obedezca y lo difunda ampliamente: si lo transmite a cien personas, aumentará su vida en un ji; a doscientas, quien no tenga hijos los obtendrá; a trescientas, aumentará su vida en dos ji; a cuatrocientas, sus descendientes prosperarán; a quinientas, sus honores y rango oficial se prolongarán sin interrupción; a mil, su nombre será inscrito en el Registro Rojo. Quien lo difunda por todo el mundo se convertirá en inmortal después de morir. Transmitirlo a diez personas ricas equivale a transmitirlo a doscientas personas; transmitirlo a un funcionario equivale a transmitirlo a cien. Todo esto fue presentado por el Emperador Fuyou al Emperador de Jade, quien lo aprobó para su aplicación».
Nota respetuosa: cada vez que alguien atraviesa un kalpa en los infiernos, padece una vez el castigo de un infierno. Sufrir en el mundo de los muertos no es comparable con hacerlo en el mundo de los vivos: aunque se aplique el castigo una vez y el cuerpo ya haya muerto, necesariamente se lo hace recuperar de nuevo la forma humana para volver a ejecutarlo como antes. Solo cuando se han cumplido todos los kalpas concluye esa culpa. Si hay otros delitos, se aplican después los correspondientes castigos infernales. He visto que Registros de una visita a las profundidades describe con detalle que, si quienes cometen faltas de conducta sexual indebida se arrepienten, se corrigen y se vuelven hacia el bien antes de morir, después de la muerte sus culpas se compensan y reducen por sí mismas. Si no cambian hasta la muerte, tras ella son conducidos desde la primera sala a las demás y deben sufrir sucesivamente castigos en infiernos grandes y pequeños, como el Infierno del Tormento del Corazón, el Infierno de los Hombres de Cobre, el Infierno del Corte de Riñones, el de la Roedura de Ratas, el Caldero de Aceite y el Desmembramiento por Carros. Quienes cometen incesto entran además en los infiernos del incesto y otros semejantes, o quedan encerrados para siempre en el infierno, padeciendo toda clase de tormentos. Entre las sanciones por faltas sexuales, la del incesto es especialmente grave. Después de soportar en cada uno de los infiernos anteriores el número correspondiente de kalpas, solo entonces se puede pasar al siguiente kalpa. «Pasar un kalpa» significa aquí un renacimiento; cada renacimiento cuenta como uno. También he visto que Compendio esencial del Código Jin y Compendio esencial del Código Lun enumeran con detalle disposiciones sobre recompensar el bien y castigar el mal. Estas normas del inframundo también contienen diferencias de reducción, exención, agravación y compensación, mostrando que el bien y el mal están claramente diferenciados sin la menor desviación. Si se consultan conjuntamente los dos códigos Jin y Lun y Registros de una visita a las profundidades, la retribución de causa y efecto resulta aún más creíble y comprobable.65
Nota respetuosa: el Compendio esencial del Código Jin fue revelado por el Emperador Wenchang en el sexto año de Xianfeng de la dinastía Qing, en Chengjinlin, junto al puente Leigu de Liling, Hunan. Este código había sido establecido originalmente por el Soberano Celestial y mantenido secreto en un cofre de jade. El Emperador Wen solicitó encarecidamente un edicto de jade y lo promulgó en el mundo humano para esclarecer las leyes celestiales. También se lo denomina ley yang: castiga los males de las personas y hace descender calamidades para sancionar su mente. En el tercer año de Guangxu de la dinastía Qing, los emperadores Wen y Wu solicitaron respetuosamente la aprobación del Emperador de Jade y, una vez concedida, promulgaron el Código Lun para hacer manifiestas las leyes yin: examina las culpas de las personas y dispone infiernos para castigar sus almas. Después, diversos inmortales lo narraron y compilaron. Todo aquello que no estaba agotado en el Código Jin fue continuado en este libro conforme a su propósito; el manuscrito se puso por escrito mediante escritura de plancheta y se mostró ampliamente al mundo humano.
Explicación anotada del Sutra del Santo Emperador Guan para abstenerse de la conducta sexual indebida
Las tendencias sociales se vuelven cada día más anómalas, y entre ellas se extiende especialmente la conducta sexual indebida. Como la convivencia social es abierta, en las familias muchos hombres gustan de coquetear por doquier y se proclaman galantes; algunas mujeres mantienen aventuras extramatrimoniales y se jactan de ser elevadas. Jóvenes de ambos sexos, influidos por costumbres occidentales, gustan de leer publicaciones eróticas y su corazón se agita; disfrutan viendo películas y obras sobre amoríos y su espíritu se dispersa. Incapaces de dominar sus emociones, transgreden repetidamente las normas; cuando después no pueden unirse, las tragedias se suceden. ¡Qué desgracia! Las sagradas relaciones humanas quedan reducidas al deseo animal. Además, muchas personas indignas humillan a mujeres y violan a inocentes; su culpa no admite perdón. En los infiernos, los fantasmas lascivos son los más numerosos. ¿Cómo podrían quienes cometen estas faltas no despertar con energía y dar media vuelta?
Miremos además las calles concurridas y los mercados bulliciosos: proliferan toda clase de negocios eróticos, algunos operan abiertamente y otros ofrecen placeres carnales en secreto. Aunque las autoridades los prohíben estrictamente, sus operadores recurren a artimañas cada vez mayores; cegados por el lucro y el deseo, no dudan en desafiar la ley. Los lujuriosos acuden en tropel, se entretienen sin querer marcharse y no vacilan en gastar dinero y perjudicar su cuerpo. Los desafortunados contraen enfermedades venéreas y dejan secuelas que afectan a sus descendientes. Por ello se rompe la armonía conyugal y se desintegran muchas familias. Las noticias no cesan, los escándalos se suceden y abundan los casos contra la moral pública; algunos incluso desembocan en homicidios, o en la muerte por relaciones consideradas anómalas. El deseo sexual daña a las personas más que inundaciones y fieras; estos hechos permiten verlo en parte. Los antiguos decían: «La conducta sexual indebida encabeza todos los males; no recorras el camino de la muerte». ¿Cómo podría no creerse?
Frecuentar prostitutas y pasar la noche con ellas es conducta sexual indebida; mantener relaciones con las mujeres de otras familias también lo es. «Todos los males» se refiere a toda clase de malas acciones. «Encabeza» significa que ocupa el primer lugar. Es decir: aunque en el mundo existen innumerables malas acciones, mantener relaciones sexuales con las esposas e hijas de otros y arruinar su reputación y honor constituye la primera gran maldad.
Servir bien a los padres se llama piedad filial. La piedad filial es la virtud de obedecer: significa atenderlos, seguir su voluntad en todos los asuntos y complacerlos. «Las cien conductas» se refiere a practicar toda clase de buenas acciones. «Precede» significa que debe realizarse primero. Es decir: mientras vive en el mundo, una persona debe comenzar por practicar la piedad filial para retribuir los arduos esfuerzos de sus padres; todas las demás buenas acciones que corresponde realizar pueden venir después de ella. El Clásico de la piedad filial de Confucio afirma que las categorías de los cinco castigos comprenden tres mil delitos y que ninguno es mayor que la falta de piedad filial. Así se ve que practicarla produce méritos inmensos y no practicarla, una culpa inmensa. El primer capítulo, «Estudiar», de las Analectas dice que la piedad filial y el respeto entre hermanos son la raíz de la persona. La primera instrucción transmitida por inmortales y budas consiste en cultivar la piedad filial y la fraternidad para dar peso a las relaciones humanas. Todo ello demuestra que, en millares de sutras y clásicos, la piedad filial y la fraternidad ocupan el primer lugar.
Que la esposa o la hija de alguien sea objeto de relaciones sexuales ilícitas es la mayor deshonra del mundo humano. «Tres generaciones» se refiere a tres generaciones de personas. Quien comete el acto perjudica, por arriba, a los antepasados de la víctima, que sienten vergüenza en el inframundo; en el nivel medio, a su padre, hermanos y marido, que ya no pueden dar la cara ante los demás; y, por abajo, a sus hijos e hijas, a quienes les resulta imposible alzar la cabeza. Arruinar así el honor de una persona hace que sus abuelos, hijos, nietos y todo su linaje padezcan humillación y vergüenza a la vez. La culpa es enorme y el mal extremo; de hecho, se considera peor que matar.
«Descubierto» significa que alguien investiga y saca a la luz el adulterio. «Ignominia» significa mala reputación. «Se difunde por todas partes» quiere decir que, cuando el periódico publica el caso, hay personas que lo cuentan en aldeas y regiones, y también en distintos distritos y ciudades.
Cuando una mujer comete conducta sexual indebida, su padre, su marido y sus hijos ya han sufrido vergüenza y deshonra, y no pueden dar la cara ante los demás. Temen no poder ocultarlo suficientemente; ¿quién querría entonces presentarse a reconocerla como hija, esposa o madre?
Cuando alguien mantiene relaciones sexuales con la esposa o la hija de otro y el hecho se descubre, con frecuencia se convierte en un homicidio; a veces, tanto el amante como la mujer adúltera pierden la vida por ello.
Los cadáveres quedan expuestos y los huesos al descubierto; la deshonra alcanza al clan y a los parientes.
Cuando ocurre un homicidio y se han perdido vidas, necesariamente se llama a las autoridades para que practiquen la inspección. ¿Cómo podrían no quedar los cadáveres expuestos y los huesos al descubierto? Otros preguntan: «¿De qué clan era la persona que cometió adulterio y fue asesinada?». Sus familiares y parientes tampoco pueden dar la cara.
Se pregunta: «¿De qué familia era aquella mujer?». Carecía por completo de educación. Se pregunta: «¿De qué linaje era aquel hombre?». Resultó ser como un caballo o un buey.
«Carecía de educación» significa que no recibió formación familiar. «Como un caballo o un buey» significa igual a animales como bueyes y caballos, sin conocer los ritos, la rectitud ni la vergüenza. Cuando otros preguntan de qué familia era la mujer y de qué linaje el hombre, toda la familia y el clan sienten vergüenza.
Uno corta flores de peonía o recoge orquídeas y se las regala en secreto a su amante. Se obra con gran sigilo para que nadie lo sepa.
Ello llega a hacer que ella envenene a su propio marido; interrogada y condenada, recibe la pena máxima.
Cuando una mujer adúltera desea mantener durante mucho tiempo la relación con su amante, inevitablemente compra veneno en secreto para matar a su propio marido. Una vez denunciadas y probadas las evidencias del delito, las autoridades la procesan con todo rigor conforme a la norma y le imponen la pena máxima, para castigar la inmoralidad sexual.
La pena máxima queda sentenciada de manera definitiva; el alma se dispersa y los espíritus vitales se desvanecen.
Quien mata debe pagar con su vida y la culpa sexual no es perdonada. El juez examina el caso y dicta una sentencia firme de muerte; una vez pronunciada y anunciada la ejecución, en ese momento nadie deja de sentir que el alma sale volando y los espíritus vitales se dispersan, y resulta difícil alcanzar la trascendencia.
Padre e hijo lloran a gritos; madre e hija abrazan su dolor. Diez mil personas se burlan e insultan. ¿De qué sirve entonces arrepentirse?
Los padres llegan al lugar de ejecución y ven a sus hijos morir bajo un castigo severo; solo pueden llorar y gemir de dolor. Además, millares de personas se burlan o insultan, diciendo que la mujer adúltera y su amante, que conspiraron contra el marido, merecían ese final. Aunque surja el arrepentimiento, ya es demasiado tarde.
Sin embargo, quienes gustan de la conducta sexual indebida permanecen tranquilos y no conocen la vergüenza.
«Tranquilos» significa sentirse en paz; «vergüenza» significa pudor. Es decir: quienes gustan de la conducta sexual indebida creen, por el contrario, que todo está en calma y que nada sucede, sin sentir pudor.
Aunque pertenecen al mundo de la enseñanza moral, aceptan quebrantar las normas constantes y corromper las costumbres.
Las personas instruidas que leen y comprenden los principios pertenecen al mundo de la enseñanza moral. «Normas constantes» son las cinco virtudes permanentes: benevolencia, rectitud, ritos, sabiduría y confiabilidad. «Costumbres» significa los usos sociales. Es decir: incluso entre quienes han leído y comprenden los principios hay personas que conocen la ley y aun así la infringen, mantienen relaciones sexuales con mujeres de otras familias y se prestan voluntariamente a hacer cosas que dañan la moral y corrompen las costumbres.
A veces el hermano mayor se apropia de la esposa del menor; el menor mantiene relaciones ilícitas con la esposa del mayor.
La mujer del hermano menor se denomina «esposa del menor», y la del hermano mayor, «esposa del mayor». «Apropiarse» significa tomar por la fuerza; «mantener relaciones ilícitas» significa tenerlas en secreto. Si el hermano mayor toma por la fuerza a la esposa del menor o el menor mantiene relaciones en secreto con la esposa del mayor, tales hermanos son verdaderamente culpables dentro de la enseñanza moral.
A veces un tío concibe codicia por la esposa de su sobrino; un sobrino se une indebidamente con la esposa de su tío.
Tanto el incesto como toda unión contraria a los ritos se llaman unión indebida. A veces un tío ve que la esposa de su sobrino es hermosa, concibe un pensamiento perverso y mantiene relaciones con ella; a veces un sobrino ve hermosa a la esposa de su tío y urde un modo de unirse indebidamente con ella. Todos ellos son bestias con vestimenta humana.
«Placer» significa alegría y disfrute; «goce» significa comodidad. Es decir: el hombre y la mujer logran mantener relaciones ilícitas y ambos se alegran, pero solo conocen la comodidad inmediata y no consideran en absoluto la ruina posterior.
La mitad de la vida transcurre en fracaso; ¿cómo saber que, después de la muerte, todo se derrumbará?
«Media vida» significa media existencia. «Fracaso» significa que los asuntos no marchan bien. «Derrumbarse» significa arruinarse; «caer» significa degradarse. Es decir: quienes gustan de la conducta sexual indebida suelen acabar con la persona y la reputación arruinadas. En vida pasan media existencia sin que las cosas les salgan bien y, después de morir, sus descendientes también sufren necesariamente la ruina de la familia y la pérdida de vidas.
Los descendientes son los pies del incensario de los ancianos. Cuando ya no quedan descendientes, se corta el humo del incienso del linaje. Quien pide alimento por caridad es mendigo. Aunque quien gusta de la conducta sexual indebida tenga descendientes, estos también acabarán necesariamente convertidos en mendigos.
«Pagar» significa saldar una deuda. Es decir: la esposa y las hijas de quien gusta de la conducta sexual indebida necesariamente pagarán por él la deuda por su conducta sexual indebida y aceptarán mantener relaciones con otros. «Caer en la miseria» significa que la fortuna del momento declina, todos los asuntos fracasan y la persona queda abatida y aterrorizada.
Al morir, una persona se convierte en fantasma; la tierra amontonada forma una tumba. Quien gusta de la conducta sexual indebida muere en tierra ajena, es enterrado en una montaña desierta y se convierte en fantasma errante de una tumba solitaria. ¿Quién vendrá a quemarle dinero de papel y colgar ofrendas de papel?
Es decir: los jóvenes frívolos, disolutos y entregados a la conducta sexual indebida suelen quedarse sin descendencia. En aniversarios de nacimiento y festividades, ¿quién vendrá a ofrecerles platos y arroz?
«Hablar» significa decir; «pensar» significa reflexionar. Al llegar a este punto de su discurso y pensar en ello, el Emperador también siente gran tristeza por las personas.
Hay además familias campesinas que trabajan duramente, cuyos miembros se vuelven frívolos e indolentes.
«Familias campesinas» son hogares dedicados a cultivar la tierra. «Frívolos e indolentes» significa ligeros y poco dispuestos a soportar el trabajo duro. Es decir: además de los estudiantes, los hijos de las familias rurales también adquieren hábitos frívolos y se niegan a esforzarse físicamente y soportar fatigas.
No piensan en ser filiales con los padres ni respetar a los mayores; por el contrario, perforan muros y saltan paredes.
«No piensan» significa que no lo consideran. «Padres» se refiere al padre y la madre; «mayores», a quienes tienen más edad o rango. Una «abertura» es un agujero. «Perforar el muro» significa atravesarlo y hacer una abertura grande o pequeña para espiar a las mujeres de la casa vecina. «Saltar» significa pasar por encima; algunos incluso escalan el muro para mantener relaciones con las mujeres de otros. Es decir: los jóvenes frívolos no observan la piedad filial ni el respeto fraterno y, por el contrario, cometen actos de adulterio, robo y conducta sexual indebida.
«Campos del sur» son las parcelas situadas al sur; «suburbios orientales», las tierras del este. «Volverse» significa cambiar. «Secos y marchitos» quiere decir que los brotes mueren por falta de cultivo. Es decir: como nadie deshierba ni abona, los cultivos que antes crecían lozanos terminan secándose y muriendo en todas partes.
Las «torres de Qin» eran torres del estado de Qin, y los «pabellones de Chu», casas del estado de Chu; ambos términos designan lugares donde se alojaban prostitutas. Es decir: los hijos de familias campesinas quedan fascinados por los barrios de burdeles y placeres; pasan allí tanto tiempo sin regresar que ya no saben si es primavera u otoño.
Venden la herencia ancestral para pagar las deudas de sus amoríos; abandonan por completo el sustento de sus padres.
«Abandonar» significa dejar por completo. «Sustento» es el grano y los alimentos con que se mantiene a los padres. «Deuda» es una cuenta pendiente. Las «deudas de amoríos» son las deudas contraídas por gastar dinero al frecuentar prostitutas. Cuando se acumulan tantas deudas, no queda más remedio que vender toda la herencia ancestral, con lo cual cesan también por completo los alimentos y el grano destinados a los padres.
Empeñan la dote para embriagarse y saciarse mañana y noche; el fuego de la cocina de sus hijos permanece apagado largo tiempo.
«Empeñar» significa dar algo en prenda a cambio de dinero. La «dote» son las ropas y joyas que la esposa aporta al matrimonio. Como la persona pasa día y noche bebiendo y comiendo hasta hartarse en casas de prostitutas, hace tiempo que ha empeñado toda la dote. En consecuencia, en su hogar se apaga el fuego de la cocina y no queda arroz que poner en la olla; desde entonces, sus hijos padecen frío y hambre.
«Junto a la cama» significa al lado de la almohada. «Se agota el dinero» significa que se ha gastado toda la plata. Las «enfermedades del mal karma» son la sífilis, la gonorrea u otras enfermedades contraídas en casas de prostitutas, o males como vomitar sangre y la consunción por exceso de deseo sexual, que quedan adheridos al cuerpo. Como son males creados por la propia persona, se llaman enfermedades del mal karma.
Después de frecuentar prostitutas, quien gusta de la conducta sexual indebida contrae llagas venenosas, enfermedades nacidas de agravios kármicos y otros males. Entonces las prostitutas rehúsan tratarlo y lo echan a la puerta. Incapaz de caminar, solo puede quedar tendido junto a la calle; el hedor es insoportable y todos los familiares y amigos que pasan por allí se tapan la nariz.
«Vida» significa la existencia de una persona; «prolongarse», permanecer; «un instante», menos de medio shichen. Los «viejos allegados» son familiares y amigos de muchos años. «Dolor en el corazón» significa tristeza. Es decir: aunque quien gusta de la conducta sexual indebida conserve la vida por un breve instante y todavía no haya muerto, ninguno de sus antiguos conocidos puede verlo sin entristecerse por él.
«Desde lejos» significa a gran distancia; «recordar», evocar; «aquellos años», el pasado. «Cómo soportar» significa que no se puede resistir; «volver la vista», girar la cabeza. Es decir: desde este momento recuerda cuán feliz era antes de sufrir la mala retribución, y verdaderamente no soporta volver la mirada hacia aquello.
«De esta manera» significa así; «acabar», llegar al desenlace; «no hace falta», no es necesario. Es decir: quien gusta de la conducta sexual indebida merece terminar así al recibir su mala retribución; no es necesario suspirar por él ni compadecerlo.
«Artesanos» y «maestros» se refieren a quienes poseen un oficio, como los diversos técnicos industriales. «Buenos» significa excelentes; «hábiles», ingeniosos. Las «normas» son reglas y métodos. Es decir: quienes han aprendido una técnica deben observar las reglas y métodos transmitidos por su maestro y jamás entregarse a la conducta sexual indebida ni al deseo.
A veces no obedecen la instrucción del maestro y conciertan en secreto una cita para pernoctar en una posada; no escuchan las palabras de los amigos y de pronto anhelan placeres bajo la luna.
La «instrucción del maestro» es la advertencia del maestro del oficio a sus discípulos de no entregarse a la conducta sexual indebida. «No obedecer» significa no seguirla. «Concertar en secreto» es citar ocultamente a la mujer de otra familia en una posada u hospedaje para mantener relaciones. Sus amigos le aconsejan que no se entregue al deseo, pero tampoco los escucha y se empeña en seducir bajo la luz de la luna a mujeres de otras familias.
Por muy hermosa y delicada que sea la joven, difícilmente escapará de la red de hierro; por mucho que tenga rostro de flor y semblante de luna, el seductor lanza el anzuelo de metal.
Una «joven hermosa» es una mujer de aspecto agraciado; una «mujer delicada», una mujer tierna. «Rostro de flor» significa que su cara es bella como una flor; «semblante de luna», que es blanco como la luna. La «red de hierro» es una red de alambre de la que los animales atrapados no pueden escapar. El «anzuelo de metal» es un gancho de cobre o hierro del que peces y tortugas no pueden soltarse. Es decir: muchas mujeres castas caen en las trampas de hombres libertinos, que urden artificios para cercarlas o emplean dinero para atraerlas; quedan mancilladas y pierden su honor. Pensarlo provoca indignación y odio.
La joven esposa, avergonzada, piensa en colgarse de una viga; la mujer de bello rostro, humillada, acepta arrojarse al agua y al río.
Una esposa joven es una mujer joven casada; «bello rostro» designa a una joven que se aplica polvos rojos. Una vez humilladas y con el honor arruinado, no pueden dar la cara ante los demás. Algunas se cuelgan de una viga o se ahogan arrojándose al agua, solo para evitar las burlas y los insultos.
Al no poder disipar su resentimiento, se vuelve hacia la puerta de los fantasmas para llorar y denunciar; como su alma agraviada no se dispersa, acude al inframundo a presentar una acusación.
«Llorar y denunciar» significa contar llorando; «presentar una acusación», entregar un escrito de demanda. La «puerta de los fantasmas» es el paso de entrada al mundo de los muertos; el «inframundo» es la oficina judicial del soberano de los muertos. Es decir: una mujer humillada que muere avergonzada no acepta su muerte. La injusticia que llena su pecho primero se condensa como rencor y después se convierte en una energía maligna; quiere transformarse en un fantasma feroz, capturar vivo al hombre que la ultrajó y vengarse. Si no llora su denuncia ante la puerta de los fantasmas ni presenta una demanda en el inframundo para pedir al soberano permiso para vengarse, ¿cómo podría disiparse esa energía maligna? ¿Cómo podría aclararse su agravio? Cuando tales fantasmas se vengan, a veces hacen que el agresor se ahorque o se suicide; otras, lo golpean hasta que muere sangrando por los siete orificios. En los registros de sucesos extraños de los exámenes imperiales de distintas dinastías aparecen muchos casos semejantes.
La «quinta sala» es la quinta oficina judicial del mundo de los muertos. «Imponente» alude a que las leyes del Rey Yama son sumamente estrictas. Es decir: cuando quien ha cometido conducta sexual indebida llega después de morir al mundo de los muertos, el Rey Yama lo reprende conforme a la culpa de que esa conducta encabeza todos los males. Jamás actúa por favoritismo; ¿cómo podría conceder siquiera un instante de indulgencia?
Martillos de cobre y guillotinas de hierro dejan sangre y carne esparcidas; árboles de espadas y montañas de cuchillos hacen que cuerpo y espíritu se desintegren.
Con martillos de cobre se destroza el cuerpo; con guillotinas de hierro se lo corta. ¿Cómo no iban a quedar la sangre y la carne derramadas y dispersas? Incluso se arroja a la persona sobre árboles de espadas y montañas de cuchillos: sus restos necesariamente quedan esparcidos por el infierno y su energía espiritual cae en el mar del sufrimiento. ¡Qué lamentable final para quien gusta de la conducta sexual indebida!
«Equivocado» significa erróneo. «Redimir» significa recuperar algo mediante pago. «Toda una vida» significa la existencia entera. Es decir: al principio surge un pensamiento erróneo y se comete una falta sexual; después, durante toda la vida no se puede redimir la transgresión pasada ni escapar de la mala retribución del infierno.
«Ese hombre» se refiere a esta persona. Es decir: cuando tal fantasma lascivo llega a ese momento, ¿cómo podría aceptar la situación y cómo podría hacer volver su corazón mediante el arrepentimiento?
«Comerciar» significa hacer negocios. Lo más detestable son quienes viajan por los grandes ríos y lagos para comerciar, se entregan a la conducta sexual indebida y frecuentan prostitutas, gastando oro y plata como si fueran estiércol.
Una «prostituta» es una mujer que vende servicios sexuales. Es decir: la abrazan con el brazo, beben y ríen con ella para estimular sentimientos licenciosos, y permanecen allí día y noche sin regresar, sin tener tiempo siquiera de medir la duración de la noche.
Apegados a las flores que mueve el viento, se entregan al placer y olvidan por completo la luna que cae y el cuervo que canta.
«Apegarse» significa codiciar y no soltar. Las «flores al viento» son flores cuyo movimiento seductor hace surgir pensamientos de deseo. La luna que se pone y el graznido de los cuervos anuncian que está por amanecer. Es decir: solo conocen el sueño primaveral y los placeres bajo la luna; apegados a mujeres mundanas, los consideran felicidad y olvidan que amanece, sin querer todavía separarse.
Lejos durante mucho tiempo del hogar y los vecinos, rara vez envían cartas de pez; viviendo largo tiempo en tierras remotas, difícilmente llegan mensajes de ganso.
La «carta de pez» alude al antiguo relato de una carta transmitida dentro del vientre de un pez. El «mensaje de ganso» alude a una carta familiar atada a la pata de un ganso para enviarla a la tierra natal; se trata de la historia de Su Wu, de la dinastía Han. Es decir: quienes comercian en tierras lejanas se encaprichan con prostitutas, no se preocupan por cuánto tiempo pasa y tampoco envían noticias a casa.
Agotada el agua innata, toman medicamentos pero estos no surten efecto; cuando la enfermedad ya está formada, se arrepienten y suplican a las deidades, pero estas no responden.
Cuando la esencia del agua renal innata queda agotada por entregarse a la conducta sexual indebida, el cuerpo necesariamente se consume y la enfermedad se vuelve incurable; los medicamentos dejan de surtir efecto. Solo entonces la persona se arrepiente, pero incluso suplicar a las deidades y formular votos resulta inútil.
«Confines del cielo» significa estar tan lejos como en el borde del firmamento. «Mirarlo» significa que alguien venga a visitarlo. Es decir: enfermo en ese momento, aunque llore mirando hacia los confines del cielo, ¿quién vendrá a verlo?
Al morir en una tierra lejana, su alma y su fantasma permanecen necesariamente durante largo tiempo en aquella región sin regresar. «Región» también significa tierra.
A mil li de ríos y montañas, ¿quién se compadecerá de sus huesos secos? Entre un montón de hierbas silvestres, no encontrará familiares ni amigos.
Cuando sus huesos secos quedan enterrados a mil li de distancia, ¿quién se apiadará de él y lo llevará de vuelta a su tierra natal? Sobre su tumba no hay más que un montón de hierba verde. Ningún familiar ni amigo viene a visitarlo; ¿a quién podría encontrar para que se compadeciera, quemara dinero de papel, colgara ofrendas y evitara que bueyes y caballos pisotearan la tumba? «Encontrar» significa buscar.
«Manifestarse con claridad» significa ser evidente. Es decir: la retribución resulta completamente manifiesta y no se desvía ni en lo más mínimo.
«Yo» se refiere al Emperador. «Advertencias reiteradas» expresa una exhortación sincera; «amonestar» significa instruir con claridad. Las «cuatro clases del pueblo» son letrados, campesinos, artesanos y comerciantes. Es decir: les encomiendo corregir sus faltas y volverse hacia el bien; no se entreguen jamás a la conducta sexual indebida.
«Verdaderamente» expresa una decisión firme. «Cultivar» se asemeja a la manera en que el agua impregna. Es decir: si de verdad se nutren la mente y la naturaleza con benevolencia, rectitud y virtud, sin dejarse confundir por el deseo, de manera natural no se cometerá el principal mal de la conducta sexual indebida.
…entonces la familia transmitirá la poesía y los ritos; graneros y arcones tendrán abundancia; se alcanzarán nombre y provecho, y la longevidad traerá dicha.
Además, se pueden transmitir como normas familiares los Libros de poesía, los clásicos, los ritos y la música, e instruir a los descendientes para que estudien con esfuerzo y cultiven con diligencia. Por una parte, miles de graneros y decenas de miles de arcones traerán riqueza; por otra, se alcanzarán logros y renombre y se disfrutarán bendiciones y larga vida. «Longevidad» significa edad avanzada; «dicha», bendiciones abundantes.
El «dintel» es el travesaño sobre la puerta. «Resplandecer» significa que hay placas con letras doradas cuyo brillo merece contemplarse; es, en efecto, la apariencia de riqueza y distinción.
El «vecindario» son las puertas, calles y callejones del clan y los vecinos. Un «pilar» es una persona que ocupa un alto cargo y sostiene al país como una viga sostiene un edificio. Cuando en un lugar vive alguien así, todas las familias comparten su gloria; es un honor supremo. «Ser digno» significa estar a la altura.
«Ante el patio» significa frente a los escalones. Las «hierbas auspiciosas» son plantas aromáticas. Es decir: el patio está lleno de orquídeas y flores de gui, todas fragantes; esta es la atmósfera propia de una familia rica y distinguida.
El «humo auspicioso» es una energía favorable. El chun lozano representa que el padre vive; la azucena floreciente, que la madre está presente. Es decir: mientras ambos padres sigan vivos, una energía auspiciosa envuelve constantemente el exterior de la casa.
«Investigar» significa examinar. Es decir: si se examina el origen, por lo general se trata de personas que no cometen conducta sexual indebida; de manera natural puede imaginarse de dónde procede su buena fortuna.
«No han faltado» significa que han sido muchos. Es decir: desde tiempos antiguos han abundado las personas codiciosas de la conducta sexual indebida y el deseo.
Jie de Xia careció del Camino; por favorecer a Meixi arruinó el reino. Zhou de Shang careció de benevolencia; por amar a Daji devastó el Estado.
Jie de Xia fue el rey Jie de la dinastía Xia; Meixi era su consorte. Zhou de Shang fue el rey Zhou de la dinastía Shang; Daji era su consorte. «Reino» y «Estado» son otros nombres del territorio bajo el cielo. Es decir: tanto Jie como Zhou perdieron el imperio por quedar obsesionados con la belleza femenina.
El duque Zhuang de Qi perdió la vida por Tang Jiang: una tragedia indescriptible. El duque Ling de Chen murió por la señora Xia: una infamia sobre la que no se soporta preguntar.
El duque Zhuang era el soberano de Qi. Tang Jiang era la esposa de Tang, un ministro de Qi; el duque Zhuang fue asesinado por mantener relaciones con ella. El duque Ling era el soberano de Chen. La señora Xia era la madre de Xia Zhengshu, ministro de Chen; el duque Ling fue asesinado por mantener relaciones con ella. La tragedia de los hechos y la ignominia de sus nombres son insoportables.
En cuanto a «La nueva terraza», «El abrojo del muro» y «Entre las moreras, junto al Pu», nadie que lea esos poemas deja de señalar a sus protagonistas como bestias.
El poema «La nueva terraza», de los Aires de Bei, satiriza que el duque Xuan de Wei, siendo padre, tomara por esposa a la esposa de su hijo. «El abrojo del muro», de los Aires de Yong, satiriza que el príncipe Tou mantuviera relaciones con la madre del soberano. Además, en el estado de Wei, junto al río Pu, había un lugar llamado Sangjian cuyas costumbres eran licenciosas, sin conocimiento de los ritos ni de la rectitud y, en realidad, no se diferenciaban de las bestias. Por eso, nadie que lea estos poemas deja de decir que aquellas conductas eran propias de animales.
Los «asuntos pasados» se refieren a los hechos ya ocurridos de Jie, Zhou, Qi y Chen mencionados arriba. Es decir: puede recordarse cómo su entrega al deseo llegó al punto de hacerlos actuar como bestias.
El Emperador dice: «Cuando fui ministro de Han, dediqué todo mi corazón a sostener a la casa Han. No había ni la más mínima parte de mis intenciones que no pudiera declarar abiertamente bajo el cielo».
«Amanecer» significa que el cielo se vuelve claro. El Emperador dice: «Años atrás escoltaba a mis cuñadas imperiales cuando el campamento de Cao nos detuvo. Cao Cao quiso sembrar discordia entre mi señor y yo: nos encerró, cuñado y cuñadas, en una sola habitación, con la intención de que cometiéramos incesto y yo traicionara al Tío Imperial. Me negué a dormir, encendí una vela, me senté a leer los Anales de primavera y otoño y esperé hasta el amanecer. Como no tenía intención de servir a Cao Man, no caí en su pérfida estratagema».
Después abandoné el campamento de Cao, crucé cinco pasos y maté a seis generales. Protegí a mis cuñadas imperiales mientras buscaba a mi hermano mayor, el Tío Imperial. Así se manifestó mi lealtad exclusiva a Han.
Liu Xiahui sostuvo a una mujer en el regazo sin que su mente se alterara: ¡qué pureza tan elevada! Lu Zhonglian cerró la puerta y no la dejó entrar: ¡qué integridad tan admirable!
Liu Xiahui fue un sabio de la época de los Estados. Una mujer que huía acudió a él y se sentó en su regazo, pero su mente no se movió indebidamente; su pureza era incomparable. Lu Zhonglian fue un hombre virtuoso del periodo de los Reinos Combatientes. Una noche lluviosa, una mujer llegó a pedir refugio porque su casa tenía goteras, pero él cerró la puerta y no quiso acogerla; su entereza era incomparable.
«Talentosos y destacados» se refiere a héroes y personas de capacidad. Muchos jóvenes así pierden años de vida por su afición al deseo; por eso, el Emperador desea que quienes poseen talento protejan su dantian para nutrir su esencia y espíritu. El dantian es el lugar donde se acumula la energía espiritual, aproximadamente un cun por debajo del ombligo.
Sin ser dañados por el deseo sexual, podrán esperar vivir hasta los ochenta o noventa años; sin ser extraviados por faldas y horquillas, su virtud alcanzará a hijos y nietos.
El «deseo sexual» se refiere al deseo egoísta por la belleza. Los antiguos decían que hay muchas cosas que dañan la vida, y que quien se entrega al deseo necesariamente daña el cuerpo. Si una persona no resulta dañada por él, puede esperar una longevidad superior de ochenta, noventa o incluso cien años. A los ochenta se dice mao y a los noventa die; ambos términos designan a personas de edad avanzada. «Faldas y horquillas» se refiere a mujeres hermosas que visten faldas de seda y llevan horquillas de oro. «Extraviado» significa que un hombre cae por error en la trampa de la belleza, queda fascinado, comete el principal mal y hace que sus descendientes no prosperen. Si no se deja confundir por las faldas y horquillas, su virtud oculta será inmensa y necesariamente alcanzará a las generaciones posteriores, haciendo prosperar a hijos y nietos.
Al entrar en casa no oirá el dolor de una viuda: cielo y tierra perdurarán. Al salir no verá la desolación de un viudo: cabello de grulla y rostro infantil.
Cuando las personas no son dañadas por el deseo sexual, todos, hombres y mujeres, disfrutarán sin duda de una larga vida tan duradera como cielo y tierra. Naturalmente, al entrar en su hogar no se oirá a una viuda afligida; cuando el hombre salga, tampoco se verá a un viudo desolado. Las personas longevas tienen el cabello blanco como una grulla, por eso se dice «cabello de grulla»; pero el color del rostro permanece sonrosado como el de un niño, por eso se dice «rostro infantil».
«Toda la casa» significa la familia entera. En ella, hombres y mujeres no padecen enfermedad ni dolor, disfrutan de bendiciones y longevidad, y solo sienten que la armonía trae auspicios y los ancianos viven felices; por eso, ni siquiera los mayores advierten que la vejez está llegando.
Aquí «discípulo» significa estudiante y «maestro», profesor. Solo el maestro conoce el temperamento del alumno; solo el padre conoce con claridad las inclinaciones del hijo.
Veo que quienes son maestros, aparte de enseñar a leer, jamás instruyen en el aprendizaje de proteger el cuerpo.
El «aprendizaje de proteger el cuerpo» consiste en cuidar el dantian y no dejarse confundir por la belleza femenina. Veo que los maestros, además de enseñar a sus alumnos a leer, no les enseñan a abstenerse de la conducta sexual indebida para proteger el cuerpo. Es verdaderamente lamentable.
A veces, porque los discípulos son inteligentes, permiten que se vuelvan arrogantes, frívolos e impetuosos.
«Arrogantes, frívolos e impetuosos» describe a jóvenes ligeros: caminan con altivez y todavía no han perdido su superficialidad. Tales alumnos deberían recibir advertencias repetidas para volverse serios y firmes. Sin embargo, por ser listos y despiertos, se los consiente y no se los educa, dejándolos actuar con ligereza sin disciplina.
A veces, porque el cabeza de familia los aprecia en exceso, los maestros dejan que revoloteen como mariposas y enloquezcan como abejas.
El «cabeza de familia» es el dueño de la casa o progenitor. «Apreciar» significa encubrir las faltas. Las mariposas juguetonas y las abejas enloquecidas que van de flor en flor representan a los jóvenes frívolos que frecuentan barrios de burdeles. Como el progenitor ama en exceso al joven, el maestro le permite entregarse al desenfreno y al deseo, sin corregirlo seriamente.
La «puerta de los sentimientos» es la abertura por la que nace el deseo. «Apenas se abre» significa que la persona acaba de ser inducida y empieza a concebir pensamientos de lujuria. Una vez surgidos, deja de importarle arruinar el honor de otros, mantiene relaciones con sus esposas e hijas y pierde los principios celestiales y la conciencia bondadosa.
Era en origen una persona destinada al Salón de Jade, pero se convirtió en un joven perverso y desviado.
El «Salón de Jade» era la oficina de la Academia Hanlin. «Perverso y desviado» se refiere a actos de conducta sexual indebida y heterodoxa. Es decir: un joven talentoso poseía originalmente el carácter de alguien destinado a la Academia Hanlin, pero de pronto, por entregarse al deseo, arruinó su porvenir y acabó toda su vida convertido en un libertino que perseguía mujeres.
Por muy franco y extraordinariamente talentoso que sea, sus honores y su carrera oficial sin duda tropezarán.
«Franco» significa abierto y sobresaliente. «Talento extraordinario» es una capacidad excepcional. «Tropezar» significa que las cosas se tuercen por errores y coincidencias y que los planes no prosperan. Es decir: aunque un joven posea un talento excepcional, en cuanto comete conducta sexual indebida, su profesión, sus honores y su carrera oficial necesariamente dejan de avanzar con éxito.
«Mediocre» significa vulgar. Es decir: cuando un maestro vulgar no enseña a los jóvenes cómo proteger el cuerpo, permite que se entreguen al deseo y arruinen sus honores y su carrera, todo ello es culpa de ese maestro. ¿Cómo podría ser pequeño el daño que causa?
«Amar ciegamente» significa consentir en exceso. «Tardar» quiere decir demorarse. «Corregir y reprender» significa instruir, amonestar, golpear y reprender. El Emperador dice que a menudo ve padres que no comprenden los principios y consienten repetidamente a sus hijos. Cuando estos cometen una falta y deberían ser corregidos, por el contrario se demoran y no los reprenden. ¿Qué es eso sino amor ciego y falta de comprensión?
Si el hijo muestra apenas un conocimiento parcial, el padre dice a todo el mundo que es un hijo excelente; si muestra una habilidad superficial o una pequeña virtud, el padre presume por doquier de su digno hijo.
«Conocimiento parcial» significa saber apenas una o dos cosas. Una «habilidad superficial» es un oficio poco profundo; una «pequeña virtud», una ventaja menor. «Hijo excelente» y «digno hijo» significan ambos buen descendiente. Es decir: en cuanto el joven muestra una cualidad mínima, el padre lo elogia ante cualquiera que encuentra, para exhibir que posee buena descendencia.
Un «utensilio» es un objeto que puede emplearse. Una «joya en la mesa» es una perla o pieza de jade expuesta sobre ella. Es decir: aunque el hijo no sea una persona capaz de conservar y sostener el hogar, el padre lo trata como un tesoro de la mesa, lo mima y lo consiente.
Desde entonces rompe toda restricción, rebasa los límites, transgrede los ritos y viola su posición.
«Restricción» significa examinar la conducta de los jóvenes; «límite», prevenir sus faltas. Los «ritos» son las normas que separan los ámbitos de hombres y mujeres; la «posición» es el lugar establecido por los vínculos y principios constantes. Romper, rebasar, transgredir y violar significan todos no obedecer las reglas, los ritos ni la ley moral.
Una «monja» es una mujer budista que ha abandonado el hogar; una «viuda», una mujer cuyo marido ha muerto. Es decir: el joven ha adquirido por completo hábitos frívolos y crueles, seduce a voluntad a monjas y viudas y codicia dormir con ellas para divertirse.
Finge deliberadamente locura y necedad, y solo dice palabras confusas. Recorre a voluntad barrios de burdeles y lugares de placer, siguiendo cuanto le agrada.
«Padre» se refiere aquí al progenitor. «Lo correcto» significa el camino recto; «no ha procedido correctamente» significa no haber recorrido ese camino. Es decir: el padre le enseña a seguir la vía correcta, pero el hijo replica que su propio padre tampoco la siguió, y no escucha en absoluto sus instrucciones.
«Terminar» significa llegar al desenlace. Es decir: como el padre siempre consintió a sus hijos y encubrió todas sus faltas, arruinó su temperamento. Ahora intenta conducir al hijo por el camino recto, pero este le responde con palabras maliciosas. El padre solo puede tragarse la ira y callar. ¿Cómo podrá acabar una situación así?
Una «montaña famosa» es una montaña conocida; un «gran río», una corriente inmensa. El Emperador dice: «Pienso que en todos estos lugares hay personas de conocimiento y visión elevados».
Pero cuando se habla de abstenerse de la conducta sexual indebida, pocos dejan de considerarlo difícil. ¿Por qué?
«Pocos» significa escasos. Es decir: al hablar de abstenerse de la conducta sexual indebida, la mayoría lo considera difícil; realmente son pocos quienes no lo juzgan así. ¿Cuál es la causa?
En general, el caballo de la intención es difícil de atar, pues lleva mucho tiempo sujeto por vínculos mundanos; el mono de la mente no está encerrado y queda atrapado por las bellezas del mundo.
El «caballo de la intención» y el «mono de la mente» comparan la indecisión y los pensamientos desordenados de las personas con un caballo que corre sin control y no puede ser atado, y con un mono que salta sin cesar y no puede encerrarse. En gran medida, esto se debe a llevar mucho tiempo sujeto por vínculos kármicos nocivos del mundo y atrapado por sus bellezas; por eso parece difícil volver atrás.
Es decir: antes de que llegue la retribución, quien gusta de la conducta sexual indebida todavía no sabe distinguir los beneficios de los daños y actúa arbitrariamente. Una vez perdido en el camino, cuando alguien lo exhorta a abstenerse, se aferra por el contrario a su propia opinión y no sabe arrepentirse ni despertar.
¿Cómo iban a saber que rostros blancos como hibiscos atraparon a innumerables héroes? Miren cómo el bello maquillaje rojo ha herido a tantos hombres extraordinarios.
Un «rostro blanco como hibisco» es el de una mujer cuya tez es bella y clara como esa flor. El «bello maquillaje rojo» es el rostro de una mujer embellecido con colorete y polvos. Héroes y hombres extraordinarios son personas de gran talento. Innumerables de ellos arruinaron su porvenir al quedar atrapados y heridos por la belleza; ¿quién podría contar cuántos ha habido bajo el cielo?
«Absténganse, absténganse» expresa que necesariamente hay que hacerlo. Si una persona no se abstiene y comete la falta, ¿cuándo cesarán los desastres y calamidades que provoca? Hu significa «qué»; di significa «cesar».
«Apoyo» significa aquello en lo que uno se sostiene. Quien pierde al padre siendo niño se llama huérfano; como no tiene en quién apoyarse, se afeita la cabeza, entra en un monasterio y se hace monje, confiando en la protección de seres sagrados.
Hay también quienes han visto más allá de los atractivos del mundo y no desean convivir con la gente común. Buscan entonces montañas famosas, estudian métodos inmortales y practican para alcanzar larga vida.
Por principio, su corazón debería ser como hierro y piedra, y las puertas de la meditación deberían mantenerse bien cerradas.
Como ya son monjes o daoístas, su corazón debería ser firme como hierro y piedra; deberían cerrar con fuerza las puertas de la sala de meditación y no relacionarse con mujeres.
Quién habría imaginado que beberían alcohol y comerían carne, quebrantando en secreto sus anteriores votos de abstinencia.
Monjes y daoístas conceden gran importancia a la disciplina vegetariana y a los preceptos; originalmente no deben beber alcohol ni comer carne. ¿Cómo pueden quebrantar un día esa disciplina? El hecho resulta inesperado y verdaderamente difícil de comprender.
El luan y el fénix no se emparejan de manera desordenada, como una mujer tampoco debería unirse sin orden. Pero cuando monjes o daoístas se entregan al deseo y seducen a mujeres de buena familia, ya sea conspirando contra el marido o huyendo en secreto con ellas, rompen los emparejamientos correctos y crean uniones desordenadas, como si invirtieran al luan y al fénix. Su corazón solo busca el placer de un momento.
El «estanque de lotos» es el estanque de un templo y constituye un lugar puro. Si monjes o daoístas mantienen allí relaciones sexuales ilícitas, necesariamente profanan ese recinto puro y sagrado. ¿Cómo podrían las deidades celestiales no enojarse?
El «mar del mal karma» es el mar del sufrimiento. «Para siempre» significa durante largo tiempo; «caer», descender; «hundimiento», quedar sumergido. Es decir: como monjes o daoístas han profanado el estanque de lotos, las deidades celestiales necesariamente los arrojan al mar de sufrimiento de los infiernos, donde quedan sumergidos durante largo tiempo sin alcanzar la trascendencia.
Ante las puertas del infierno abundan monjes y daoístas. ¿Serán palabras vacías? ¿Cómo podría no ser verdad?
El «infierno» es la prisión del inframundo. Un dicho antiguo afirma que muchos de quienes sufren castigo ante sus puertas son monjes y daoístas. Como esas palabras no son falsas, el hecho resulta aún más digno de crédito.
«En los últimos tiempos» significa durante los años recientes. Los «estilos extranjeros» son las costumbres frívolas de Occidente. Las «nuevas modas» son novedades modernas, como una corriente recién llegada. «Invadir» significa atacar. La «tierra central» es China. Es decir: en años recientes, malas costumbres occidentales, frívolas y desenfrenadas, han soplado sobre China y nos han causado un daño muy grande.
Hombres y mujeres cambian de apariencia, visten prendas extrañas y desechan por completo el sentido del honor y la vergüenza.
«Cambiar de apariencia» significa adoptar otra forma. Las «prendas extrañas» son ropas extravagantes e inclasificables. Es decir: hombres y mujeres sustituyen su apariencia honesta y casta, visten ropas extrañas hasta parecer inhumanos y dejan de lado el pudor y el sentido de la vergüenza.
Algunos se exhiben con el cuerpo expuesto, siembran mal karma mediante amores desordenados y pierden la castidad antes del matrimonio.
«Exhibirse» significa desfilar sin compostura por el mercado. «Amores desordenados» son relaciones impropias: hombres y mujeres entablan amistades indiscriminadas y hacen del juego una costumbre hasta caer en el desorden. «Sembrar mal karma» significa engendrar una semilla kármica dañina, por ejemplo quedar embarazada antes del matrimonio, o transgredir las normas con alguien de rango generacional inapropiado y concebir fuera de ellas. Todo ello crea vínculos kármicos negativos y suele producir desgracias ilimitadas. «Perder la castidad» significa que hombres o mujeres pierden la virginidad. Es decir: visten ropas reveladoras para exhibir el cuerpo; o, sin tener claros los principios de las relaciones humanas, se entregan a amoríos desordenados; o mantienen antes de casarse relaciones contrarias a los ritos y pierden la pureza y dignidad de su cuerpo.
«Toda clase de negocios» significa todos los sectores. «Emplear» significa variar. «Mil trucos extraños» son artificios de todas las formas imaginables que deslumbran y confunden. Es decir: hoy muchas personas gestionan distintos negocios, pero no ganan dinero por medios legítimos; usan trucos, como quien cuelga una cabeza de oveja y vende carne de perro. El rótulo exterior es brillante, pero en secreto explotan formas encubiertas de negocio erótico, de una vulgaridad extrema.
Por fuera muestran encantos seductores; por dentro esconden un remolino que incita al deseo. Cuántas personas de ideales han caído allí; innumerables estudiantes vagan sin volver.
Los «encantos» son sonrisas seductoras y miradas voluptuosas. «Incitar al deseo» significa inducir a la conducta sexual indebida. Es decir: las tiendas que explotan negocios eróticos encubiertos presentan por fuera decoraciones multicolores, reúnen mujeres hermosas y exhiben gestos coquetos para hacer caer a las personas en una enorme ola y remolino; por dentro ocultan un torbellino que induce al desorden sexual, causando un daño profundo. No se sabe cuántas personas con voluntad y porvenir han caído y se han hundido allí. También atraen a muchos jóvenes estudiantes, que vagan por lugares de placeres amorosos, dejan de estudiar, cometen faltas sexuales y llegan al extremo de faltar a la piedad filial.
Pueden ejercerse diez mil comercios, pero el negocio sexual genera un karma pesado: severos tormentos del Avīci; mala retribución para los descendientes y un nombre infame sin fin.
«Diez mil comercios» significa toda clase de negocios. El «negocio sexual» es explotar la prostitución. Abī se refiere al Infierno Avīci. Es decir: se puede hacer cualquier negocio excepto ese, que jamás debe emprenderse, pues genera culpa y karma gravísimos. Después de morir, la persona necesariamente queda confinada en el infierno de Avīci y sufre todos sus severos tormentos. Sus descendientes reciben mala retribución; cuando alguien pregunta a qué se dedicaban sus antepasados y responden que explotaban un antro de prostitución, el mal nombre llega hasta el cielo y deja vergüenza durante diez mil años.
«Vagar» significa moverse con desenfreno y libertad; «embrujo del alma», que el espíritu se confunde; «buscar placer», perseguir estímulos y diversión. Es decir: no digan que entregarse sin freno, quedar fascinado por la belleza y buscar estímulos y placeres por todas partes sea motivo de orgullo.
Aunque medie una transacción de dinero, la naturaleza espiritual no puede evitar quedar manchada; aunque no haya ojos ni oídos ajenos, en la habitación oscura la conciencia se siente culpable.
Una «transacción» es una compraventa. La «naturaleza espiritual» es la naturaleza del alma. «Mancha» significa impureza. La «habitación oscura» designa lo hecho en secreto. Es decir: aunque la búsqueda de placeres sea una compra realizada con dinero, la luz espiritual propia queda cubierta de polvo y contaminada. Aunque no haya nadie al lado observando, en secreto la persona se siente intranquila y avergonzada de mostrarse ante otros.
Cuando surge un pensamiento perverso, se multiplican las malas ideas; cuerpo y familia pierden la pureza, y en el campo del corazón arraigan brotes venenosos.
Un «pensamiento perverso» es una corriente mental incorrecta. «Multiplicarse» significa reproducirse. «Cuerpo y familia» se refiere a la propia persona y su hogar. El «campo del corazón» es la mente, la montaña espiritual. Los «brotes venenosos» son semillas culpables de un árbol kármico tóxico. Es decir: una vez surgidos pensamientos sexuales indebidos, aparecen tras ellos ideas maliciosas. Al perderse la razón, la persona se atreve a cometer incesto y actos que arruinan la virtud; sin percibirlo, su cuerpo y su familia pierden pureza y buen nombre. También planta un árbol malo, impuro y venenoso que echa raíces y se transmite a generaciones posteriores.
Desde entonces, el mal karma se enreda durante innumerables vidas; el ciclo de renacimientos no cesa, calamidad tras calamidad.
«Innumerables vidas» significa vida tras vida. «Enredarse» significa adherirse al cuerpo sin soltarlo. «Calamidad tras calamidad» significa atravesar muchas calamidades. Es decir: desde entonces, el karma culpable acompaña a la persona vida tras vida sin abandonarla. No importa cuántas calamidades atraviese: renace una y otra vez y recibe retribución. ¡Qué aterrador!
Por fortuna, todavía no se ha avanzado mucho por el camino equivocado: hoy se reconoce que ayer estuvo mal.
Afortunadamente, tras entrar por error en el camino extraviado y antes de avanzar mucho, la persona lo comprende en su corazón. Solo entonces reconoce que el camino recorrido ayer no era recto y que hoy debe tomar la vía correcta.
«Escatimar» significa ser mezquino o perezoso. Los sabios y virtuosos enseñan que corregir las faltas es lo primero. Quien, al hacerlo, no es perezoso ni mezquino, aspira verdaderamente a la sabiduría y la virtud.
«Llenar el cielo» significa colmarlo por completo. Es decir: aunque una persona tenga una culpa enorme que ocupe todo el firmamento, basta con que quiera arrepentirse, corregirse y renovarse para que el expediente de esa culpa pueda eliminarse.
Pero si teme la dificultad y busca una paz momentánea, cada día se hundirá más; conoce el sabor y no lo abandona, aplazando este año para el siguiente.
Si considera difícil corregirse y pasa los días buscando comodidad, su culpa necesariamente será cada día más profunda. Aunque ya sabe que en el deseo no hay verdadero placer, se niega a abandonarlo. Incluso cuando alguien le aconseja arrepentirse con urgencia este año, insiste en esperar hasta el siguiente.
Ni cien reveses lo hacen volver; mientras viva, no termina. Solo cuando el ataúd se cierra para siempre y llega la muerte pone fin al asunto.
Es decir: aunque quien gusta de la conducta sexual indebida sufra toda clase de reveses, sigue sin cambiar de corazón. Mientras su cuerpo vive, continúa obsesionado con el deseo; salvo que llegue la hora de morir y la tapa del ataúd lo cubra para siempre, ¿cómo aceptaría detenerse? «El ataúd se cierra para siempre» significa permanecer cubierto en el ataúd sin poder revivir.
El mal nombre se transmite para siempre y se convierte a lo largo de mil años en tema de conversación.
Un «mal nombre» es una reputación infame. Un «tema de conversación» es algo que da pie a hablar. Es decir: su mala fama se difunde cada vez más lejos, como agua que fluye sin cesar. «Un milenio» significa mil años.
Las malas huellas son difíciles de ocultar; en las cuatro direcciones se divulgan como una historia celebrada.
Las «malas huellas» son los hechos de conducta sexual perversa. «Difíciles de ocultar» significa que no pueden taparse. Es decir: las personas del este, oeste, sur y norte toman esos hechos indecentes como noticia agradable y hablan de ellos sin cesar.
Es decir: si el hijo no posee la virtud de su padre, ese descendiente indigno solo sabe entregarse al deseo, arruina la virtud de sus antepasados y causa preocupaciones constantes. Resulta más descansado no tener tal descendiente.
Por desgracia, ríos y corrientes cambian con facilidad, pero la naturaleza propia es difícil de transformar.
La «naturaleza propia» es el hábito formado desde el nacimiento. «Difícil de transformar» significa difícil de cambiar. Es decir: hasta los ríos pueden desplazarse y alterar su curso, pero esta mala inclinación innata es especialmente difícil de modificar.
No es el alcohol el que embriaga: la persona se embriaga sola. No es la belleza la que confunde: la persona se confunde sola.
El alcohol está en la jarra y por sí mismo no puede emborrachar a nadie. La persona se embriaga porque le gusta beber y codicia la copa; ¿qué es eso sino embriagarse sola? La mujer hermosa de otra familia no vino originalmente a enredar ni confundir a nadie. Es la persona quien, amante de la belleza y entregada al deseo, va a seducirla y atrae la confusión; ¿qué es eso sino confundirse sola?
Yo enseño manifestándome como ejemplo vivo y espero que ustedes eliminen lo viejo y establezcan lo nuevo.
El Emperador dice: «Hoy manifiesto una forma y explico el Dharma solo porque espero que todo el pueblo reforme sus viejos hábitos de deseo, renueve su virtud y se convierta en gente nueva».
Si obedecen y practican la instrucción sagrada, yo velaré para que disfruten de las cinco bendiciones del Gran Plan de Jizi.
El Emperador dice: «Si una persona utiliza este sutra para exhortar a otros o lo obedece y practica por sí misma, la protegeré para que disfrute de las cinco bendiciones del Gran Plan de Jizi». Ese Gran Plan son las nueve categorías del Hongfan expuestas por Jizi. Las cinco bendiciones son: primera, longevidad; segunda, riqueza; tercera, salud y paz; cuarta, amor por la virtud; quinta, terminar la vida en el momento debido.
Si no se apartan de este sutra y siguen observándolo, yo velaré para que reciban la bendición de las tres abundancias.
«Apartarse» significa separarse; «extenderse», alejarse. Si una persona puede observar este sutra sin desviarse de él en ningún momento, o no lo abandona y lo lee mañana y noche, la protegeré para que reciba la bendición de las tres abundancias: abundancia de bendiciones, de longevidad y de hijos varones. Esta es la fórmula con la que el hombre de Huafeng felicitó a Yao.
Si son como jade hermoso sin defecto, sin duda se les permitirá ser recibidos en la Terraza Celestial.
El «jade hermoso» es una piedra de buena calidad; «sin defecto» significa que no presenta mancha ni fisura. La «Terraza Celestial» es el lugar donde viven los inmortales. Es decir: si hombres y mujeres del mundo no cometen conducta sexual indebida, son como jade impecable. Cuando sus méritos y virtud lleguen a plenitud, se les garantizará que inmortales y budas vengan a recibirlos para ascender juntos a la Tierra de la Felicidad Suprema.
«Limpios y puros» significa claros como agua limpia. «Por propia voluntad» significa que la propia mente ama el bien y elimina el mal. Es decir: cuando personas así mueran y lleguen al inframundo, los reyes de cada sala necesariamente descenderán de sus asientos para recibirlas.
Agua, fuego, armas y guerra: toda la familia queda exenta. Insectos, langostas y epidemias: todo se disipa en secreto.
«Disiparse en secreto» significa desaparecer sin que se vea. Es decir: quienes practican este sutra pueden quedar exentos de toda clase de calamidades de agua, fuego, armas y guerra; también se eliminan conjuntamente desastres como plagas de insectos y langostas y epidemias.
«Volver la mirada» significa girarse para ver. Los «insensatos» son jóvenes arrogantes entregados a la conducta sexual indebida.
El «mal karma» es culpa kármica; una «vida anterior» es la existencia precedente. Quien no puede ver es ciego; quien no puede oír es sordo. Estas personas reciben en esta vida la retribución de ceguera y sordera porque sus culpas de la existencia anterior fueron demasiado pesadas.
Con pies lisiados y manos amputadas: necesariamente los agravios de la vida anterior fueron profundos.
Es decir: debido a que los agravios y el mal karma de la vida anterior fueron muy graves, en esta vida la persona queda discapacitada.
En un templo frío y desolado, sin ropa ni alimento; en un horno abandonado y sombrío, padeciendo hambre y frío.
No solo eso: tampoco tiene un lugar donde vivir y apenas puede conseguir alimento diario. Solo puede refugiarse en un templo frío o detenerse en un horno derruido, soportando sufrimientos sin límite. ¿Cómo podría decirse que esto no es la retribución de haberse entregado al deseo en una vida anterior?
«Pobreza extrema» significa estar empobrecido hasta el límite. «Sin medios para vivir» significa que la vida se ha vuelto insostenible. «Arrepentirse» es reconocer la culpa y lamentar las faltas. Cuando alguien llega a ese punto, recibe realmente la retribución de una vida anterior o el mal karma legado por sus antepasados. Quiere arrepentirse, pero no puede; ¿cómo podría hacerlo?
«Ustedes» se refiere a ustedes. «No sean como» significa no parecerse. El «país central» es China. «Pueblos bárbaros» designa aquí lugares que desconocen la ética y la moral. Como ustedes nacieron y crecieron en China, no deben parecerse a quienes viven en tierras consideradas bárbaras y no conocen los ritos ni la rectitud.
Un «espejo» sirve para mirarse. La «sencillez» es pureza sin artificio; la «verdad» es el Camino recto. Es decir: ¿por qué no usan a estas personas como espejo, regresan a la sencillez y vuelven al camino correcto?
La «medicina y piedra terapéutica» son sustancias para curar enfermedades. La «regla y el cordel» son instrumentos con que los artesanos comprueban la rectitud. Cada frase de este Sutra de abstención de la conducta sexual indebida es un buen consejo capaz de sanar el mal del corazón que es el deseo sexual indebido, igual que una regla y un cordel que enderezan.
Las «perlas preciosas» incluyen gemas, ágatas y otros objetos de enorme valor. «Guardar» significa almacenar. Un «alto pabellón» es un edificio elevado y vacío al que nadie va. Cada carácter de este Sutra de abstención de la conducta sexual indebida es precioso como una gema y beneficia cuerpo y mente. ¿Cómo podría considerarse inútil, guardarse en un pabellón vacío y no recitarse con la boca ni contemplarse con el corazón?
Aunque carezco de talento, comparezco ante el altar para dejar una instrucción y despertar a quienes están extraviados.
«Dejar» significa legar. El Emperador dice: «Aunque no poseo talento ni erudición, hoy he venido al altar de plancheta y he escrito este Sutra de abstención para instruir al mundo. Solo deseo valerme de estas buenas palabras para despertar a todos los que están confundidos por la belleza y hacer que vuelvan pronto».
Si alguien lo lleva consigo y lo conserva grabado en el corazón, yo aumentaré sus bendiciones y prolongaré su vida.
Llevar algo junto al cuerpo se llama «portarlo»; grabarlo en el corazón, «recordarlo firmemente». Si alguien lleva consigo el Sutra de abstención de la conducta sexual indebida, lo recuerda con cuidado y no se aparta de él en ningún momento, yo lo protegeré, aumentaré sus bendiciones y sabiduría y prolongaré el cómputo de su vida.
Si alguien lo explica con la boca y lo señala con la mano, yo borraré sus culpas y eliminaré sus faltas.
Si alguien explica oralmente el Sutra de abstención para que otros lo escuchen y lo señala con la mano para que lo lean, aunque antes haya cometido faltas sexuales, culpas o agravios, yo podré borrar del registro todas esas culpas y faltas, eliminarlas sin dejar rastro y abrirle el camino de la renovación.
«Desvaríos» significa palabras sin fundamento. Lingxiao es el nombre del palacio donde vive el Emperador. Él dice: «Si todos ustedes no consideran que lo dicho en mi Sutra de abstención carece de fundamento, también yo les estaré agradecido en el Palacio del Tesoro de Lingxiao».
Si no consideran que mis palabras son una doctrina perversa, yo repararé sus faltas en el Palacio Dorado.
Una «doctrina perversa» es una enseñanza incorrecta. El «Palacio Dorado» es el palacio donde vive el Soberano Celestial. «Reparar» significa remediar errores. Es decir: si no toman mi Sutra de abstención como una doctrina perversa, como el Soberano Celestial envía repetidamente calamidades debido al mal estado del corazón humano, yo, en el Palacio Dorado, repararé necesariamente sus faltas y reduciré o evitaré las calamidades que les correspondan.
Si alguna idea no es suficientemente precisa o detallada, espero que personas de talento la corrijan.
Si alguna de las ideas expuestas en el Sutra de abstención no es bastante precisa o clara, espero que personas de talento y erudición la revisen y corrijan, para llevarla a la mayor bondad y perfección.
Si alguna expresión todavía no es del todo pura y pulida, ruego además a eruditos célebres que la critiquen.
La «expresión» se refiere a la construcción de frases y elección de caracteres del sutra. Si algunas partes aún no están plenamente maduras, elegantes o puras, ruego a los literatos y eruditos famosos, cercanos o lejanos, que señalen sus defectos y ayuden a corregirlos, para llevarlas también a la mayor bondad y perfección.
Ay, gentes del mundo: mañana y noche queman incienso y recitan mis rollos del Jardín de los Melocotoneros; al alba y al anochecer se postran y leen mi admonición escrita con sangre del corazón.
La mañana se llama también alba y la tarde, anochecer. El Emperador suspira por el pueblo del mundo: algunos encienden incienso puro y otros se inclinan con respeto; recitan sus rollos del Jardín de los Melocotoneros y leen la admonición nacida de su corazón y su sangre. Esa intención de volverse hacia el bien es verdaderamente digna de aprobación.
Un bebé recién nacido es un niño pequeño que necesita protección en todo momento. Puesto que las personas del mundo me veneran como deidad, ¿cómo podría atreverme a no protegerlas como a recién nacidos?
La retribución de la conducta sexual indebida es sumamente dolorosa, por eso se llama «mar del sufrimiento». «Salir» significa escapar. Los «demonios perversos» representan una mente confundida por alcohol y belleza, como si estuviera enredada por seres demoníacos. Puesto que desean escapar del mar del sufrimiento, deben cortar los pensamientos ilusorios y demoníacos y no dejar que vuelvan a atarlos.
Las «faltas anteriores» son transgresiones de vidas o días pasados. «Cubrir» significa tapar. Los «obstáculos del mal karma» son culpas tan pesadas como una barrera que oculta el buen corazón. «Eliminar» significa hacer desaparecer. Puesto que desean cubrir todas sus faltas pasadas, deben abstenerse cuanto antes de la conducta sexual indebida, acumular muchos méritos buenos y eliminar los obstáculos creados por sus culpas anteriores.
Ya los he amonestado repetidamente con buenas palabras; si, por el contrario, no escuchan mi consejo, ¿qué más puedo hacer por ustedes?
Los dejaré rodar por la montaña de cuchillos; los dejaré cocerse en la olla de aceite; los dejaré sentados en el río de sangre; los dejaré tragar hierro fundido.
Una vez llegada la mala retribución, el soberano de los muertos ordena a los guardias fantasmales que los arrojen sobre una montaña de cuchillos y los deja rodar allí. Los lanza a una olla de aceite y los deja cocerse. O sumerge su cuerpo en un río de sangre para que padezcan frío y hedor; o vierte hierro fundido en su boca, haciendo que hígado, intestinos, estómago y pulmones se cuezan como dentro de aceite hirviendo. Se los deja soportar todos esos sufrimientos.
Solo entonces querrán leer mi Sutra de abstención, pero temo que no podrán salir del pozo de fuego. Solo entonces querrán leer mi instrucción de abstención, pero temo que no podrán ascender al mundo celestial.
El «pozo de fuego» alude a sufrir castigos en montañas de cuchillos y ollas de aceite, como si se estuviera dentro de fuego. No poder salir de él significa que, aunque entonces se quiera leer el Sutra de abstención, ya no se podrá revertir la situación. El «mundo celestial» alude a que quienes carecen de culpa ascienden después de morir a la Tierra de la Felicidad Suprema, como si subieran al cielo. No poder ascender significa que, aunque entonces se quiera leer la instrucción, ya no se podrá alcanzar la trascendencia.
Mientras ustedes sufren crueles castigos en el infierno, yo, en Lingxiao, temo que me guarden rencor.
El Emperador dice: «Cuando ustedes sufren toda clase de castigos crueles en el infierno, yo, en el Palacio de Lingxiao, todavía temo que me reprochen no haberlos exhortado antes».
Quieren escapar y no pueden; quieren marcharse y no pueden. Ya no alcanzan a corregirse ni a arrepentirse.
Una vez que sufren en el infierno, aunque quieran huir no pueden escapar, y aunque quieran marcharse no pueden hacerlo. Llegados a ese punto, ya es demasiado tarde para corregirse y no queda margen para arrepentirse.
Después de soportar toda clase de sufrimientos, son liberados para convertirse en animales: cubiertos de pelo o provistos de cuernos, viven entre aves y bestias.
Después de soportar en los infiernos toda clase de castigos y dolores, son enviados fuera para convertirse en animales. Unos están cubiertos de pelo y otros llevan cuernos; se unen a aves y bestias.
Aun así mueren bajo el cuchillo, fritos en ollas o quemados por el fuego. ¿Cuándo terminará todo para que puedan volver a ser humanos?
«Aun así» significa todavía. Después de convertirse en ave o animal, siguen muriendo bajo el cuchillo, siendo fritos en ollas o quemados por el fuego. Solo cuando concluya el expediente de la culpa podrán volver a transformarse en seres humanos.
Una vez perdido el cuerpo humano, diez mil kalpas son difíciles de soportar. ¿No es mejor cultivar y acumular méritos para ascender por encima de las nubes?
Si una persona conoce su falta pero no se corrige, una vez que pierde el cuerpo humano deberá soportar dificultades durante diez mil kalpas y no podrá transformarse enseguida de nuevo en persona. Es mejor cultivar el bien y acumular virtud, pues así todavía puede ascender al cielo y entrar entre las nubes.
Cuando el carro delantero ya ha volcado, el que viene detrás debe tomarlo como advertencia: esa es la píldora de inmortalidad y larga vida.
El «carro delantero» es el que avanza delante; «volcar» significa caer y romperse. El «carro posterior» es el que viene detrás; «advertencia» significa actuar con cautela. Si una persona toma como lección que quienes se entregaron al deseo en el pasado acabaron sin excepción arruinando el cuerpo y la familia, es como el carro posterior que se cuida al ver volcar al anterior. Así puede aumentar sus bendiciones y su longevidad, como si hubiera ingerido una píldora de inmortalidad.
«En tiempos pasados» significa antiguamente. Antes, algunas personas establecieron altares de plancheta y recibieron admoniciones mediante el movimiento del pincel para manifestarlas al mundo. Sin embargo, la gente quedó dividida entre la duda y la fe: pocos creyeron y muchos no.
Por eso las calamidades llegan con frecuencia, armas y guerras agitan el mundo, cielo y tierra se invierten y se deja un legado de desgracias a millones de personas.
Las «calamidades» incluyen inundaciones, incendios, epidemias y toda clase de desastres. «Llegar con frecuencia» significa presentarse a menudo. También hay calamidades de armas y guerra que trastornan el mundo, hasta poner cielo y tierra al revés y hacer que millones de personas sufran juntas el daño. ¡Qué lamentable! «Zhao» significa un millón; «legar» significa dejar; se refiere a dejar calamidades y daños al pueblo.
Brillan lámparas y velas; por todas partes se abren altares para explicar la enseñanza. Ciudades y aldeas responden con entusiasmo; cada grupo recita arrepentimientos y rinde culto a los sutras.
«Brillar» significa que lámparas y velas dan luz. «Abrir un altar» es instalar un altar de plancheta. «Explicar la enseñanza» significa aclarar los principios de la educación moral. Como las calamidades descienden repetidamente, habitantes de ciudades y aldeas aportan dinero con entusiasmo, establecen altares y celebran servicios rituales para tratar de revertirlas.
Todo ello no es más que reparar el corral después de perder la oveja y tratar de hacer cambiar la voluntad del Cielo.
Abrir altares y explicar la enseñanza solo busca hacer cambiar la voluntad del Cielo. Es como la familia que cría ovejas y, después de perder una, repara el corral: cumple entonces cuanto está humanamente a su alcance.
El Emperador dice: «No rehúyo el cansancio; explico oralmente los clásicos, los ritos y las normas únicamente para valerme de ellos y hacer que las personas del mundo vuelvan el corazón hacia el bien y alcancen la liberación».
Si alguien lo considera un mero formalismo, verá de inmediato llegar juntos el desastre y la desgracia.
«Mero formalismo» significa un texto que solo completa el número y carece de importancia. Si alguien considera irrelevante este Sutra de abstención e impide que otros crean y lo sigan, desastres y desgracias llegarán juntos de inmediato para advertirle de su error.
«Absurdo» significa carente de fundamento. Si una persona afirma que este Sutra de abstención es una doctrina absurda y sin pruebas, haciendo que otros duden y se nieguen a creer, de inmediato fuego y trueno golpearán su cuerpo y lo dividirán en varias partes, para manifestar su maldad.
Ante este corazón de bondad maternal, los Ocho Inmortales juntan las manos; ante esta sangre ardiente que llena el pecho, los Cinco Ancianos alzan la cabeza.
Al componer este Sutra de abstención para exhortar al mundo, el Emperador alberga una sinceridad nacida de su sangre y un corazón semejante al amor con que una anciana cuida a sus hijos. Incluso los Ocho Inmortales de las grutas juntarían las manos al verlo y elogiarían su bondad. Los Cinco Ancianos que pasean junto al río también alzarían la cabeza para contemplarlo y alabarían la excelencia de su método.
«Todo el pueblo» significa la gente de cabello negro. El Emperador dice: «No desdeño mostrar ampliamente a ustedes, la gente de cabello negro, este sencillo Sutra de abstención, porque deseo de verdad persuadir a todo el pueblo para que deje de cometer conducta sexual indebida».
La madera de azufaifo y la de castaño pueden usarse para tallar planchas de impresión. El Emperador dice: «Ya que he mostrado este Sutra de abstención a todo el pueblo, espero que lo entreguen a un taller de imprenta, preparen las planchas, impriman ejemplares y los distribuyan para exhortar al mundo. Al concebir este deseo y depositar en ustedes una esperanza tan profunda, aguardo realmente que todos lo practiquen cuanto antes».
Con toda claridad, uno mismo busca el camino de la muerte;
en vano habla de amor profundo, pues el mal karma se hace más profundo.
Conviene contemplar la belleza mediante la figura del demonio;
no engañe a deidades ni fantasmas dejando surgir un pensamiento perverso.
En el sueño de la Terraza Yang, ¿qué queda del placer?
Ante los tres capítulos de las leyes del inframundo, el tormento resulta insoportable.
Por mandato del Supremo del Palacio Dorado, en los días yin y mao de cada mes recorro e inspecciono los infiernos de Fengdu para examinar y determinar los hechos de las personas culpables bajo el cielo. Veo registros negros amontonados como montañas: todos son expedientes kármicos de vidas enteras. Entre ellos hay innumerables formas de mal. De todos los males, la retribución de la conducta sexual indebida es la que las leyes celestiales castigan con mayor severidad.
Quien mantiene relaciones con la esposa o la hija de otro y mancilla la puerta de su familia sufre en los infiernos durante 500 kalpas. Solo entonces puede salir y renacer como mula o caballo. Tras otros 500 kalpas, recupera un cuerpo humano, pero nace como prostituta o artista de entretenimiento.
Quien urde planes y artimañas para mantener relaciones sexuales con viudas o monjas y arruina su conducta moral, sufrirá en los infiernos durante 800 kalpas. Solo entonces podrá salir y renacer como oveja o cerdo, destinado al sacrificio por las personas. Tras otros 800 kalpas recuperará un cuerpo humano, pero será ciego, mudo o tendrá incompletos los cinco órganos sensoriales o las cuatro extremidades.
Quien, desde una posición inferior, corrompe a un superior, o siendo mayor corrompe a un menor, y destruye los principios y relaciones humanas, sufrirá en los infiernos durante 1500 kalpas. Solo entonces podrá salir y renacer como serpiente o rata. Tras otros 1500 kalpas podrá obtener un cuerpo humano, pero podrá morir dentro del vientre materno o durante la primera infancia; en ningún caso disfrutará de una larga vida.
Hay además quienes crean libros pornográficos y corrompen la mente de las personas. Al morir entran en el Infierno Ininterrumpido y permanecen allí hasta que sus libros hayan desaparecido por completo y se hayan agotado las retribuciones culpables de todos los que obraron mal por causa de ellos. Solo entonces pueden salir y renacer en el país de los fantasmas, sumido en tinieblas, sin ver las tres luces del sol, la luna y las estrellas. Se alimentan del viento y duermen sobre hielo; su piel se agrieta de manera espantosa. Aunque encuentren inmortales o budas, no pueden ser salvados. La gente no sabe cuán grandes son los daños y calamidades que esos libros pornográficos causan al mundo.
Una mujer que originalmente era una joven virtuosa de familia distinguida, capaz de leer y comprender textos, puede abrir uno de esos libros en la quietud diurna junto a una ventana verde o entrada ya la noche bajo una lámpara azul. Al desplegarlo y leerlo, alma y espíritu se agitan; incapaz de contener el fuego del deseo, se precipita a una fuga o una relación clandestina. Así, una esposa casta pierde su castidad y una joven virtuosa pierde su virginidad. También puede haber jóvenes inteligentes y cultos que, al ver uno de esos libros, contaminan enseguida su conocimiento y sus pensamientos: unos se masturban sin moderación; otros lanzan miradas provocativas y se entregan de manera irresponsable. En los casos menores dañan su yang primordial y mueren jóvenes; en los graves profanan y desordenan las relaciones humanas y ya no son aceptados entre los letrados. En cuanto a quienes componen hábilmente obras teatrales, las representan en escena, adiestran a jóvenes favoritos y hacen contemplar una y otra vez actitudes obscenas, corrompen la conducta pura de incontables personas. Si se busca el origen de todo ello, se encuentra siempre el daño causado por los libros pornográficos. ¿Cómo puede un letrado que posee raíces de sabiduría de vidas anteriores, empuña un pincel de siete cun y no piensa en beneficiar al mundo ni acumular bendiciones para sí, crear en cambio mal karma sin límite, provocar la ira del Soberano Celestial y arrojarse voluntariamente a abismos de hielo y pozos de fuego sin compasión por sí mismo? Es profundamente lamentable.
Períodos de abstinencia para preservar el cuerpo y asegurar la vida, y tabla de días vedados relativos al Cielo, la Tierra y los seres humanos, del Espejo precioso de longevidad y salud, ampliado y revisado por el maestro Yinguang
(No se pudo organizar la tabla en el archivo TXT; búsquenla en internet. Esta tabla es muy importante, sobre todo para los padres que desean tener un hijo dotado tanto de bendiciones como de sabiduría.)
Nota de traducción: La indicación anterior pertenece al original y se conserva. El archivo TXT fuente no incluye el cuerpo de la tabla. Su traducción revisada se proporciona con el libro en un suplemento de referencia externo y separado, basado en una versión en chino moderno del Shoukang Baojian. Allí se identifican la fuente, las diferencias entre versiones y las dudas restantes. No se afirma que ese suplemento recupere la tabla original de la misma versión TXT.
La inexorabilidad de las leyes del inframundo fue realmente promovida por el inframundo y recibe bendiciones para su difusión: mi historia con La inexorabilidad de las leyes del inframundo
Vacilé durante mucho tiempo, sin saber si debía escribir la pequeña historia que me ocurrió en relación con La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Soy una persona común y corriente; desconozco la profundidad de los asuntos internos de los tres reinos y de la verdad de los seis destinos. Además, esta experiencia superó realmente cuanto yo había imaginado. Antes solo había leído historias ajenas: Espejo precioso de longevidad y salud, Volver atrás en el mar del deseo, Primer fundamento de las diez mil buenas acciones y otras obras registran muchas experiencias de este tipo relacionadas con el inframundo. Pero esta vez la mía estuvo especialmente vinculada con La inexorabilidad de las leyes del inframundo y, como también afectaba a las circunstancias de mi vida futura, nunca me atreví a revelarla por completo. Al presentar el libro, solo dejé escapar alguna cosa ante personas cercanas. Sin embargo, al ver que bastantes personas mantienen fuertes prejuicios contra La inexorabilidad de las leyes del inframundo, pensé que debía contarlo. Todavía siento algo de temor y no sé qué consecuencias habrá, pero solo pretendo narrar fielmente mi propia experiencia. Sean cuales sean sus ideas, posición o interpretación, los hechos ocurridos en los tres reinos siguen siendo hechos y lo son para todos. Solo espero que la gente sepa que La inexorabilidad de las leyes del inframundo tiene realmente un origen extraordinario y no es falsa. Pienso que el Dharma del Buda revela a los seres la verdad de los hechos, no que niegue los hechos. El Sutra del diamante lo dice con claridad: «Quien hace surgir la mente de la iluminación insuperable, perfecta y completa no predica respecto de los dharmas una visión de aniquilación». A algunas personas les gusta blandir un gran garrote y erigirse en jueces supremos en nombre del budismo. Pero, si uno no comprende los hechos, tampoco ha comprendido verdaderamente el Dharma. Si todavía es incapaz de contemplar de manera absoluta la verdad de los hechos y sigue siendo una persona ordinaria, ¿no es excesivamente arrogante atreverse a erigirse en juez desde las limitaciones de sus propios ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo, mente, pensamientos y puntos de vista? ¿Ha pensado en el karma culpable de extraviarse y extraviar a otros?
Hace dos meses, a mediados de marzo, recibí por afinidad un ejemplar de La inexorabilidad de las leyes del inframundo en un centro de distribución budista. Me parecía haberlo visto antes y, aunque lo consideré bueno, quizá influido por ciertas opiniones, siempre creí que no era más que un libro de exhortación al bien y no lo leí con atención. Esta vez, mientras lo hojeaba en el centro, me pareció que explicaba muy bien las cosas. Como mínimo, me permitió comprender un periodo de años atrás en el que parecía haber perdido el alma: en la calle no veía con claridad nada situado a diez y tantos metros, carecía por completo de energía, vivía en un estado de aturdimiento y confusión, como si solo un cuerpo físico caminara y apenas pudiera producir reacciones mentales sencillas. Al parecer, aquello era precisamente el mal karma de la conducta sexual indebida: aunque todavía no se hubiera agotado mi vida en el mundo de los vivos, ya me habían arrancado con ganchos las tres almas hun.
Después de llevar el libro a casa, lo leí de nuevo con atención y me pareció realmente excelente. Mis experiencias de muchos años me hicieron sentir que, en efecto, era así: las consecuencias de la conducta sexual indebida son verdaderamente malas y aterradoras. Pensé que sería bueno enviar otra tanda a un centro local de práctica de Kṣitigarbha para que más personas pudieran leerla. Fue un pensamiento casual que pasó y al que no di importancia. Seguí trabajando, comiendo y durmiendo. Pero aquella misma noche soñé que cargaba una pila de libros y la llevaba al Bosque del Altar de Kṣitigarbha. Al mismo tiempo, una voz me decía: «Si llevas una pila de La inexorabilidad de las leyes del inframundo al Bosque del Altar de Kṣitigarbha, obtendrás vida eterna». Al despertar me pareció extraño e interesante: durante el día solo había tenido una idea casual que hasta yo había olvidado, y sin embargo soñé aquello. ¿Qué significaba vida eterna? En cualquier caso, enviar una pila del libro al centro de Kṣitigarbha era una buena acción, así que decidí hacerlo. Al llegar al trabajo, encontré en la computadora el blog de Shangguan Yuhua y después el sitio Vida de Recta Enseñanza, Corazón Bondadoso y Corazón de Loto. Pero parecía que las buenas acciones siempre encuentran obstáculos: el certificado de banca en línea había caducado —además de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, que se distribuía gratuitamente por afinidad, aproveché para solicitar Compasivo rito de arrepentimiento de Kṣitigarbha y otras obras que llevaba mucho tiempo buscando sin encontrar—. No conseguía actualizar el certificado porque el reloj nunca se sincronizaba. Contacté varias veces con el servicio de atención del banco y probamos distintas soluciones sin éxito. Trabajábamos en una zona industrial, lejos del centro durante el día; repetir los intentos resultaba muy molesto. Sin embargo, no lo hacía por aquel sueño, que en ese momento no había tomado realmente en serio. Solo pensaba que, puesto que había decidido hacer una buena acción, debía mantener firme la voluntad y llevarla a término, sin abandonarla ante la primera dificultad. Más tarde fui expresamente a una sucursal del centro para actualizar el certificado. Al volver a la oficina, por fin quedó resuelto. Solicité tres cajas de libros —que incluían La inexorabilidad de las leyes del inframundo, Edición esencial de la colección La lámpara luminosa de la orilla de la sabiduría y Compasivo rito de arrepentimiento de Kṣitigarbha—. Cuando llegaron, llevé una pila al Bosque del Altar de Kṣitigarbha. No había dado importancia a mi sueño anterior; ni siquiera lo había tomado en serio; casi lo había olvidado y solo consideraba que estaba realizando una buena acción. Pero aquella misma noche volví a soñar. En el sueño había dos agentes oficiales de rostro entre rojo y negro, con surcos de arrugas en la frente y caras aproximadamente cuadradas. Eran muy parecidos a los funcionarios del inframundo representados en el Yuli Baochao. A simple vista se notaba que no pertenecían al mundo de los vivos: carecían de flexibilidad y afabilidad, y daban una impresión de imparcialidad y ausencia de sentimientos; parecía que ninguna emoción podía conmoverlos y que solo actuaban conforme al deber público. Había además una persona que parecía administrar la zona local —no sé si sería una deidad de la Tierra o de la Cocina—. Los dos agentes me entregaron una gran hoja de papel. Estaba completamente llena, línea tras línea, con registros sobre mí. En el extremo izquierdo de cada línea figuraba mi nombre, escrito con absoluta claridad, y hacia la derecha venía el texto registrado. Delante de los tres empecé a romper aquel material en tiras. Parecía muy resistente y no se rasgaba con facilidad. Entonces, quien parecía ser el administrador local invitó a los dos agentes a apartarse para conversar sobre algo, mientras yo continuaba rompiéndolo. Poco después regresaron y me indicaron que le prendiera fuego y lo quemara por completo, como si quisieran eliminar para siempre mis preocupaciones. Cuando terminó de arder, los dos agentes se levantaron, me miraron y se marcharon. Seguían con aquella expresión de actuar estrictamente según los asuntos públicos, sin posibilidad alguna de afabilidad ni concesiones. Al despertar pensé: ¡qué extraño! ¡Había tenido un sueño así! Acababa de suceder una escena tan real. Desconozco los asuntos internos de los tres reinos y la profundidad de la verdad de los seis destinos, así que no me atreví a contarlo. Pero comprendí que La inexorabilidad de las leyes del inframundo fue realmente promovida por el inframundo y bendecida para su difusión. El inframundo cumple sus promesas con un peso de mil piezas de oro: dice algo y lo hace. El libro afirma: «Quienes apoyen las leyes del inframundo ascenderán al cielo y serán borrados de los registros del infierno». También resulta realmente como dice: «No pienses que nadie se enterará si haces algo muy íntimo; un solo pensamiento bueno o malo queda conectado directamente con el registro del bien y del mal de las oficinas del inframundo».
Pensé que el asunto terminaba allí, pero nunca imaginé que poco después volvería a encontrarme con aquel agente. Esta vez él no vino: me llamaron a mí para que bajara. Debo empezar desde el principio y contar primero un episodio incidental. El año anterior al pasado fui a la montaña Jiuhua y me alojé en el templo Xitian. Nada más instalarme, fui al gran salón para rendir culto al Buda. Después de postrarme, cuando me levanté y salía, una monja anciana sentada detrás de una mesa junto a la puerta me llamó: «¿Lees en casa el Sutra del diamante?». Llevaba un pequeño ejemplar en el bolsillo superior interior de la chaqueta, así que respondí: «Sí, llevo conmigo el Sutra del diamante», mientras lo sacaba. La monja dijo: «No he dicho que lo lleves, sino que lo estás leyendo; llevas al menos tres meses». Me sorprendió mucho: era la primera vez que encontraba a alguien capaz de hablar así. En efecto, durante aquel periodo estaba leyendo ese sutra. Llamé a mi hijo, a mi sobrino y a mi sobrina, que viajaban conmigo. La anciana hablaba de manera concisa pero acertaba en todo, y ellos se sintieron muy alentados. Cuando regresé al anochecer y volví al gran salón, vi a una joven arrodillada ante el Buda leyendo el Sutra de Kṣitigarbha; una mujer que parecía ser su madre estaba en la puerta. Al preguntar, supe que habían llegado del nordeste. La monja también había descrito con mucha precisión sus circunstancias, por lo que la joven había decidido leer el sutra en la montaña durante el viaje. La anciana era sumamente compasiva. Sin cansarse, nos aconsejó una y otra vez y nos orientó desde todos los ángulos para que practicáramos bien. Habló con mi esposa de la vida cotidiana, la familia y la profesión, y desde existencias anteriores hasta la actual; nos regaló muchos sutras, rosarios, adornos y otros objetos. Mi esposa quedó muy conmovida y, al regresar, leyó con seriedad el Sutra de Kṣitigarbha durante un tiempo. Cuando estábamos por bajar de la montaña, pregunté a la monja si en el futuro sufriría alguna calamidad o dificultad. Ella tomó un ejemplar del Sutra de Kṣitigarbha y una imagen del bodhisattva y me los entregó: «No preguntes nada. Como entre semana tienes que trabajar y no dispones de tiempo, lee en casa el Sutra de Kṣitigarbha completo una vez cada sábado y cada domingo, y todo estará bien». Después de regresar mantuve la práctica durante un periodo, pero acabé volviéndome negligente. Cada vez que recordaba su rostro y su voz de bondad incomparable y sus consejos y encargos repetidos, sentía una vergüenza profunda. Aproximadamente en la segunda mitad del año pasado retomé, en lo fundamental, la lectura completa del sutra una vez cada día del fin de semana.
Volviendo al relato: algunos días después de haber distribuido por afinidad La inexorabilidad de las leyes del inframundo y de aquel sueño, actué con cierta pereza y negligencia en la práctica —¡qué pesados son de verdad mis hábitos!—. Varias veces no leí el Sutra de Kṣitigarbha cuando correspondía, aunque mantuve la práctica matutina que había fijado por mi cuenta. Una noche, después de quedarme dormido, pareció que descendía hasta una habitación. Había dentro una mesa rectangular de reuniones y parecía celebrarse una reunión. En el centro de la parte delantera estaba sentado quien probablemente la presidía. Parecía ser el mismo agente con quien había tratado en el sueño anterior. Cuando entré, seguía mostrando aquella expresión severa, incorruptible, escrupulosa e imparcial. Me preguntó: «¿Por qué no has leído los sutras durante este periodo?». En aquel entorno, como si no pudiera evitarlo, respondí con sinceridad: «No he leído el Sutra de Kṣitigarbha por las tardes del fin de semana, pero por las mañanas sigo leyendo Los diez grandes votos de Samantabhadra y el Sutra del diamante». De pronto, el rostro de aquel agente mostró una sonrisa radiante y alegre, que transmitía alivio y satisfacción. En ese momento me pareció extraordinariamente raro y sorprendente. Ver una expresión así en su cara era tan insólito como contemplar el sol en el cielo nocturno. Porque yo leía sutras budistas, había manifestado una sonrisa tan complacida. ¡Nunca imaginé que recitarlos recibiera allí, de manera inmediata, una consideración tan especial! Después pareció revisar también cómo había distribuido por afinidad La inexorabilidad de las leyes del inframundo y, en términos generales, pareció bastante satisfecho.
Como sentía que estudiar y difundir La inexorabilidad de las leyes del inframundo me había aportado beneficios directos, reales y personales que ningún dinero podía comprar, quise que mis hermanos y hermanas también lo estudiaran y difundieran, para que recibieran algo de aquel raro beneficio personal imposible de comprar. Pero vivíamos en lugares distintos y resultaba difícil organizarlo. Pensé en entregar ejemplares a mis padres para que llevaran algunos cuando visitaran a cada hijo. En aquel momento ellos vivían en casa de mi hermano mayor. Era un viernes por la tarde, poco después de las dos. Se me ocurrió aquella idea y decidí ir a verlos. Tomé el tren hacia otra ciudad y llegué a casa de mi hermano después de las seis. Al entrar me sorprendí: salvo mi hermano mayor, que había salido y no estaba en su propia casa, todos los demás estaban reunidos en la sala. Cuando pregunté, todos respondieron: «¡Te esperábamos!». Pregunté al mayor de mis hermanos menores: «¿Cómo estás aquí?», pues no trabajaba en esa ciudad. Contestó: «Esta tarde debía haber una reunión, pero la cancelaron a última hora, así que vine en coche a ver a nuestros padres». Pregunté a mi hermana menor: «¿Cómo estás aquí?». Dijo: «Salí por la tarde a hacer un trámite. Cuando terminé eran casi las cinco; decidí no volver a la oficina y vine a ver a nuestros padres». Pregunté a mi hermano menor: «¿Y tú?». Respondió: «Por la festividad de Qingming, nuestros padres no pudieron volver al pueblo natal. Yo sí fui y acabo de regresar esta tarde; vine primero a verlos». Nosotros, los hermanos, rara vez nos reuníamos todos al mismo tiempo. Incluso cuando ocurría algo en la familia y todos acudíamos, casi nunca llegábamos dentro del mismo intervalo, todos a la vez. Hablamos unas palabras; cada uno recibió por afinidad varios ejemplares de La inexorabilidad de las leyes del inframundo y, como todos tenían asuntos en casa o incluso debían regresar a otros lugares, se marcharon apresuradamente. Pensé que el hecho de que al final el libro llegara a sus manos con tanta rapidez debía de ser resultado de las bendiciones y el apoyo del poder del Buda, el cielo, la tierra y las deidades después de que surgiera en mí la idea de hacer que lo estudiaran y difundieran.
Algunos días después, mi hermana menor me llamó de repente para preguntar dónde se imprimía La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Su hijo quería donar dinero para imprimirla. Él cursaba el tercer año del primer ciclo de secundaria chino (chusan) y era un pequeño tirano muy difícil de controlar. Me extrañé y pregunté qué había ocurrido. Mi hermana dijo: «La inexorabilidad de las leyes del inframundo es realmente muy buena. En casa, solo la leía yo y no se la había dado a leer al niño, pero él la leyó por su cuenta, no sé cuándo. De pronto me dijo: “Mamá, soy culpable”. Le pregunté qué le pasaba y respondió: “Antes, por diversión, hice daño intencionadamente a muchas hormigas. Quiero donar todo mi dinero para imprimir La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Quiero formular un voto ante el Buda y pedir a budas y bodhisattvas que bendigan y ayuden a trascender a aquellas pequeñas vidas que dañé”». Mi hermana continuó: «Este libro ha realizado un gran mérito y nos ha ayudado muchísimo. ¡Este niño que nadie podía controlar ha cambiado de manera notable!». Mi sobrino era muy inteligente, pero actuaba temerariamente, se metía en problemas y resultaba muy difícil de educar; los adultos estaban desesperados con él. Gastaba su dinero por su cuenta y ni siquiera permitía que los mayores lo administraran. Sin embargo, esta vez hizo surgir espontáneamente aquella intención, reunió todo y lo donó, sin reservar nada para sí.
En el Saṃyukta Āgama hay una comparación: «Así como es la tierra sobre una uña, así son los seres que llegan al destino humano; así como es la tierra del mundo entero, así son los que no son humanos». El Sutra del nirvāṇa también registra que, una vez, el Buda tomó del suelo una cantidad diminuta de polvo y preguntó al venerable Kāśyapa: «¿Hay más polvo en mi mano o tierra en los mundos de las diez direcciones?». Kāśyapa respondió: «Por supuesto, hay más tierra en los mundos de las diez direcciones». El Buda dijo: «Quienes obtienen un cuerpo humano y practican buenos dharmas son tan escasos como el polvo de mi mano; quienes no lo obtienen y practican mal karma son tan numerosos como la tierra de los mundos de las diez direcciones». Además, los sutras budistas dicen: «Quienes obtienen un cuerpo humano son como la tierra sobre una uña; quienes lo pierden, como la tierra del mundo entero». Desde un tiempo sin comienzo hemos creado realmente un karma infernal inconmensurable. A mi juicio, quien no puede mirar de frente este problema no posee una mente lúcida. La inexorabilidad de las leyes del inframundo no es, como otros libros, una obra redactada por alguien tras recopilar ampliamente materiales, y menos aún una creación literaria. La respetada compañera de práctica Shangguan Yuhua es solo la narradora, la narradora de hechos, y está cumpliendo una tarea. Estos hechos estremecedores nos revelan la realidad, urgencia e importancia de practicar buenos dharmas, observar los preceptos y cultivar el Dharma del Buda.
Por último, algunas personas no aceptan que La inexorabilidad de las leyes del inframundo diga: «La Virgen María es una manifestación del bodhisattva Avalokiteśvara» y «La forma manifestada del bodhisattva que vi tenía la apariencia compasiva de la Virgen María del catolicismo. El magistrado dijo que la Virgen María era, en realidad, una de las manifestaciones de Avalokiteśvara». Incluso afirman que «es un error». Pienso que la compañera de práctica Shangguan Yuhua está narrando los hechos que experimentó. No se equivocó; son ustedes quienes no comprenden. El Sutra del diamante dice: «Subhūti, ¿qué piensas? ¿Puede verse al Tathāgata por la apariencia corporal?». «No, Honrado por el Mundo. No puede verse al Tathāgata por la apariencia corporal. ¿Por qué? Porque la apariencia corporal de la que habla el Tathāgata no es apariencia corporal». El Buda dijo a Subhūti: «Todas las apariencias son ilusorias. Si uno ve que las apariencias no son apariencias, ve al Tathāgata». También: «Subhūti, ¿qué piensas? ¿Puede verse al Buda por un cuerpo de forma plenamente dotado?». «No, Honrado por el Mundo. El Tathāgata no debe verse por un cuerpo de forma plenamente dotado. ¿Por qué? Porque el Tathāgata dice que un cuerpo de forma plenamente dotado no es un cuerpo de forma plenamente dotado; por eso se lo llama cuerpo de forma plenamente dotado». «Subhūti, ¿qué piensas? ¿Puede verse al Tathāgata por la plenitud de todas las apariencias?». «No, Honrado por el Mundo. El Tathāgata no debe verse por la plenitud de todas las apariencias. ¿Por qué? Porque el Tathāgata dice que la plenitud de todas las apariencias no es plenitud; por eso se la llama plenitud de todas las apariencias». Y: «Quien me ve por la forma y me busca por el sonido camina por un camino perverso y no puede ver al Tathāgata». Entonces, ¿con qué apariencia creen ustedes que debería manifestarse el Buda y con cuál no? ¿Qué apariencia tendría que mostrar para que fuera una manifestación del Buda? Son sus propias mentes las que sostienen la noción de yo y otros, y sus sentimientos los que se aferran a esa distinción. Toman las apariencias de los innumerables fenómenos mundanos, discriminan entre ellas, se aferran a lo ilusorio como real y a lo falso como existente, y generan la visión extrema de la aniquilación. ¿Cómo pueden juzgar temerariamente que los budas y bodhisattvas, cuya sabiduría y cuyos poderes espirituales son perfectos y libres en todos los dharmas, no se manifestarían bajo determinada forma?
En el «Capítulo de la Puerta Universal del bodhisattva Avalokiteśvara» del Sutra del Loto de la Ley Maravillosa se dice claramente: «El Buda dijo al bodhisattva Akṣayamati: “¡Buen hombre! Si en alguna tierra hay seres que deban ser liberados mediante el cuerpo de un buda, el bodhisattva Avalokiteśvara manifiesta de inmediato el cuerpo de un buda y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un pratyekabuddha, manifiesta de inmediato el cuerpo de un pratyekabuddha y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un śrāvaka, manifiesta de inmediato el cuerpo de un śrāvaka y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo del rey Brahmā, manifiesta de inmediato el cuerpo del rey Brahmā y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de Śakra, manifiesta de inmediato el cuerpo de Śakra y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de la deidad Īśvara, manifiesta de inmediato el cuerpo de la deidad Īśvara y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de la gran deidad Maheśvara, manifiesta de inmediato el cuerpo de la gran deidad Maheśvara y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un gran general celestial, manifiesta de inmediato el cuerpo de un gran general celestial y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de Vaiśravaṇa, manifiesta de inmediato el cuerpo de Vaiśravaṇa y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un rey menor, manifiesta de inmediato el cuerpo de un rey menor y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un notable, manifiesta de inmediato el cuerpo de un notable y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un practicante laico, manifiesta de inmediato el cuerpo de un practicante laico y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un funcionario, manifiesta de inmediato el cuerpo de un funcionario y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un brahmán, manifiesta de inmediato el cuerpo de un brahmán y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un bhikṣu, una bhikṣuṇī, un upāsaka o una upāsikā, manifiesta de inmediato el cuerpo de un bhikṣu, una bhikṣuṇī, un upāsaka o una upāsikā y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de la esposa de un notable, de un practicante laico, de un funcionario o de un brahmán, manifiesta de inmediato el cuerpo de una mujer y les expone el Dharma.66 Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un niño o una niña, manifiesta de inmediato el cuerpo de un niño o una niña y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de un deva, un nāga, un yaksha, un gandharva, un asura, un garuḍa, un kinnara, un mahoraga, un ser humano o no humano, manifiesta cada uno de esos cuerpos y les expone el Dharma. Si deben ser liberados mediante el cuerpo de una deidad que porta el vajra, manifiesta de inmediato el cuerpo de una deidad que porta el vajra y les expone el Dharma”». De aquí se ve que los budas y bodhisattvas manifiestan formas y exponen el Dharma enteramente de acuerdo con las circunstancias de los seres: adoptan la forma mediante la cual cada ser puede alcanzar la liberación y así lo liberan; no hay una forma fija a la cual aferrarse. Por ello, ante quienes deban ser liberados mediante el cuerpo de la Virgen María, también se manifestarán de ese modo y les expondrán el Dharma. ¿Acaso la gran compasión y la gran ecuanimidad de los budas y bodhisattvas abandonarían a algún ser? No hacen distinción entre ninguno de los seis reinos, ¡mucho menos entre las religiones del mundo humano! ¿Acaso la sabiduría y los poderes espirituales, perfectos, consumados y libres, de los budas y bodhisattvas serían incapaces de responder a la mente de los seres manifestando la forma adecuada? ¡Reflexionen detenidamente! ¡No confundan la mente del Buda debido a su propia falta de ecuanimidad hacia los seres! ¡No interpreten falsamente la mente del Buda por su propio apego a las formas, sus vínculos condicionados y su discriminación entre el yo y los demás!
vean a sus familiares actuales vivir en paz y alegría, y a sus difuntos alcanzar la elevación espiritual.
Notas revisadas por sección V1_AFTERWORDS
Nota editorial: afirmaciones religiosas y salud
Los dos epílogos están firmados por Daolan. Las explicaciones que relacionan desastres, enfermedades y dificultades reproductivas con la moralidad o el karma son afirmaciones religiosas, no diagnósticos ni demostraciones de causalidad médica. La infertilidad puede tener factores masculinos, femeninos o desconocidos. Una enfermedad o la infertilidad no prueba una culpa moral, ni debe ser motivo para renunciar a la atención sanitaria. OMS: infertilidad
La afirmación del apartado 764 sobre la masturbación tampoco constituye una conclusión médica. La masturbación por sí misma no demuestra infertilidad ni destrucción del cuerpo. Si hay interferencia con la vida cotidiana o preocupación, puede consultarse a un profesional sanitario. Departamento de Salud de Victoria: información sanitaria
Aclaraciones sobre las citas
El apartado 762 ofrece una cita abreviada de las enseñanzas de Yinguang para proteger al país y aplacar las calamidades. El texto de referencia contiene frases omitidas y un orden distinto en «beneficiar a las personas y socorrer a los seres». No se sustituye la cita del libro por el texto más extenso.
La primera parte de la cita atribuida a Yinguang en el apartado 764 tiene una formulación cercana en el inicio del prefacio a la reimpresión del Bukelu. No se ha confirmado allí que la frase final sobre los innumerables kalpas pertenezca a esa misma cita continua. Se mantiene la atribución del libro con esta reserva.
En el apartado 762, las grafías chinas 秧 se entienden por el contexto como calamidades, sin corregir el original. En el 768, el comienzo de la respuesta repite «Si uno cree, existe; si no cree, no existe», sin aclarar si lo cita, lo pregunta o lo afirma. No se añade la negación que aparece en la referencia inglesa para resolver esa tensión.
«Millones y millones de kalpas» expresa aquí la enorme duración de 千万亿劫, sin fijar un cálculo aritmético ni convertir los kalpas en años.
Notas revisadas por sección V1_C01
Notas de traducción
Notas revisadas por sección V1_C02
Notas de traducción
Notas revisadas por sección V1_C03
Notas relacionadas de la versión completa
Se reproducen dos notas existentes con su ubicación original para facilitar la lectura independiente.
Qi (capítulo 2, ZH-L0114)
Nota de traducción: En el pensamiento chino, «qi» es un concepto que suele explicarse como «aliento» o «energía».
Duración de la pena (capítulo 4, ZH-L0146)
Esta nota acompaña a ZH-L0146 y hace referencia a ZH-L0134 de este capítulo.
Nota de traducción: El original indica una semana en ZH-L0146 y, en ZH-L0134, un mes. No establece expresamente que ambos supuestos sean equivalentes, por lo que se conserva cada cifra en su lugar.
Notas revisadas por sección V1_C04
Nota de traducción
Nota relacionada de la versión completa
Para facilitar la lectura independiente de ZH-L0152, se reproduce esta nota existente del capítulo 2 (ZH-L0114):
Nota de traducción: En el pensamiento chino, «qi» es un concepto que suele explicarse como «aliento» o «energía».
Notas revisadas por sección V1_C05
Nota de traducción
Notas revisadas por sección V1_C06
Nota de traducción
Notas revisadas por sección V1_C07
Notas de traducción
Notas revisadas por sección V1_C08
Nota cultural
Notas revisadas por sección V1_C09
Nota editorial
Notas revisadas por sección V1_C10
Notas editoriales
Notas revisadas por sección V1_C11
Notas editoriales
Nota cultural relacionada, retomada del capítulo 10
La siguiente nota de ZH-L0262 se reproduce aquí para aclarar la mención de las tres almas hun en ZH-L0287:
Nota cultural: «Tres hun y siete po» pertenece a una concepción taoísta china de los componentes espirituales de la persona. Se conservan ambos términos como parte del lenguaje religioso del original.
Notas revisadas por sección V1_C12
Nota terminológica
Notas revisadas por sección V1_C13
Notas de traducción
Notas revisadas por sección V1_C15
Notas
Aclaración para este capítulo independiente
Nota cultural: Fuji (扶乩) es una práctica popular china en la que se trazan caracteres sobre una bandeja de arena con un instrumento de madera; los participantes los interpretan como mensajes de las divinidades. (Se reproduce la nota de ZH-L0062 del libro completo.)
Notas revisadas por sección V1_C16
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: Los «tres destinos inferiores» son, en el budismo, el renacimiento en los infiernos, como espíritu hambriento o como animal. (Se reproduce la nota de ZH-L0085 del libro completo.)
Nota cultural: El yang es el aspecto activo del par yin-yang en la tradición china; «yang puro» conserva aquí la expresión del original sobre el cuerpo de los niños. (Se reproduce la nota de ZH-L0227 del libro completo.)
Nota cultural: Fuji (扶乩) es una práctica popular china en la que se trazan caracteres sobre una bandeja de arena con un instrumento de madera; los participantes los interpretan como mensajes de las divinidades. (Se reproduce la nota de ZH-L0062 del libro completo.)
Śāriputra es uno de los discípulos del Buda Śākyamuni.
Las Tres Joyas son el Buda, su enseñanza (Dharma) y la comunidad que la sigue (Saṅgha).
Notas revisadas por sección V1_C17
Nota editorial sobre salud (ZH-L0411 y 0414)
Las explicaciones causales de enfermedades en este capítulo pertenecen al original; no constituyen diagnósticos individuales. Un aborto sin complicaciones normalmente no reduce las posibilidades de embarazo futuro. En cambio, complicaciones como una infección uterina no tratada pueden afectar a la fertilidad. Ante fiebre, dolor intenso, sangrado o secreciones anormales, debe buscarse atención médica sin demora. Véanse NHS: recuperación y NHS: complicaciones.
El NHS indica que quienes abortan no tienen mayor probabilidad de presentar problemas de salud mental que quienes continúan el embarazo. La infertilidad o los síntomas físicos o mentales no deben tomarse como pruebas de una falta moral ni como motivos para culpar a quienes han sufrido coacción o explotación. Los síntomas requieren evaluación y apoyo sanitario. Véase NHS 111 Wales: Abortion.
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: En este pasaje, «kalpa» alude a un período de tiempo inmensamente largo. Las seis vías distinguen seis clases de renacimiento: como ser celestial, asura (ser combativo), humano, animal, espíritu hambriento o ser de los infiernos. (Se reproduce la nota de ZH-L0113 del libro completo.)
Nota de traducción: Samādhi designa un estado de concentración en el que la mente deja de dispersarse.
Nota de traducción: Los devas son seres celestiales; aquí corresponden al término chino 諸天. Tathāgata es un título que designa a un buda.
Notas revisadas por sección V1_C18
Nota editorial sobre la confusión repentina (ZH-L0432)
La explicación del texto que vincula el dolor de cabeza y la confusión con la acción de espíritus no es un diagnóstico médico. El NHS advierte de que la confusión repentina puede tener distintas causas y, en ocasiones, poner en peligro la vida, por lo que requiere atención médica inmediata. Si alguien se confunde de repente, no puede pensar o hablar con claridad o no sabe dónde está, debe recibir atención de urgencia o se debe contactar con los servicios de emergencia locales de inmediato. No se debe retrasar la evaluación médica a la espera de recitaciones o de una reforma de la conducta. Véase NHS: Sudden confusion.
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: Mahāmāyūrī corresponde a la figura budista llamada en chino 孔雀明王, objeto de devoción en plegarias de protección frente a calamidades. Esta identificación no certifica la eficacia de tales plegarias.
Nota cultural: La «era del declive del Dharma» pertenece a una concepción budista según la cual la enseñanza permanece, pero su práctica y realización se debilitan. Aquí no se fija una fecha única para su inicio.
Notas revisadas por sección V1_C19
Nota editorial sobre la salud y la destrucción de materiales (ZH-L0445–0448)
La explicación que vincula la pérdida del yang primordial con enfermedades o una muerte prematura pertenece al marco religioso de la obra; no significa que se haya demostrado una relación causal médica. El hecho de masturbarse no permite concluir que una persona vaya a morir prematuramente o a ser infértil. Better Health Channel, del Gobierno del estado de Victoria, señala como errónea la atribución de la infertilidad, entre otros problemas, a la masturbación. Ante síntomas, preocupaciones de salud o interferencias en la vida cotidiana, se debe consultar a un profesional sanitario. Véase Better Health Channel: Masturbation.
La exhortación a destruir materiales en ZH-L0448 es una afirmación de un personaje de la obra. No autoriza a dañar bienes ajenos, realizar eliminaciones ilegales ni quemas inseguras.
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: En este capítulo, el «yang primordial» se describe como una cualidad pura y luminosa con la que nace cada persona. Se conserva esta explicación del libro sin sustituirla por una sustancia o medida de la medicina moderna.
Nota cultural: El yang es el aspecto activo del par yin-yang en la tradición china. «Yang puro» conserva aquí la expresión del original sobre el cuerpo de los jóvenes.
Notas revisadas por sección V1_C20
Aclaración médica de los editores
Esta explicación es de los editores y no forma parte de las palabras del original. Las afirmaciones del texto sobre las causas de enfermedades o pérdidas gestacionales y sobre la acción de espíritus no son diagnósticos médicos. Tampoco se ha verificado el «noventa por ciento» como estadística clínica.
Las píldoras anticonceptivas de emergencia previenen el embarazo al impedir o retrasar la ovulación; no interrumpen un embarazo ya establecido. Por tanto, la explicación del apartado 471 no coincide con su mecanismo de acción según la medicina actual. Explicación de la OMS
La causa de una pérdida gestacional no siempre se conoce; a menudo se debe a problemas en el desarrollo del embarazo. El embarazo molar ocurre por azar, no porque alguno de los padres haya hecho algo malo, y requiere seguimiento médico después del tratamiento. Ni una pérdida gestacional ni una enfermedad deben tomarse como prueba de una falta moral ni como motivo para culpar a quien las sufre. El sangrado o los síntomas anormales durante el embarazo requieren consulta médica. Si el sangrado va acompañado de dolor abdominal intenso o desmayo, o si es abundante, se necesita atención de urgencia inmediata. Las prácticas religiosas no sustituyen la atención sanitaria. NHS: pérdida gestacional y NHS: embarazo molar
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: «Espíritus de bebés» traduce 嬰靈, que en este libro designa a los espíritus de niños fallecidos antes de nacer. No es un término médico.
Nota cultural: La «virtud oculta» es el bien realizado sin que otros lo sepan; el apartado 460 enumera tres ejemplos. La contemplación de la impureza del cuerpo es una práctica budista que observa los aspectos impuros del cuerpo para reducir el apego a él.
Notas revisadas por sección V1_C21
Aclaración médica de los editores
Esta explicación es de los editores y está separada del original. Los relatos de recuerdos y sufrimientos de espíritus de bebés, así como la vinculación de enfermedades con espíritus, no son historias clínicas ni diagnósticos médicos. La descripción de procedimientos en el texto no debe tomarse como una exposición de la práctica médica habitual.
Es necesario distinguir los movimientos y reflejos fetales de la percepción subjetiva del dolor. La revisión de la evidencia de 2022 del Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG) considera poco probable la percepción del dolor antes de las 28 semanas de gestación. Esto no respalda la afirmación del apartado 491 de que se siente dolor como una persona desde la concepción. Tampoco permite deducir una semana gestacional exacta ni las circunstancias clínicas individuales a partir de los «más de seis meses» del libro. Revisión de la evidencia del RCOG
El NHS explica que los abortos son, en general, muy seguros, aunque, como cualquier tratamiento médico, pueden presentar complicaciones, entre ellas infecciones y sangrado abundante. El dolor persistente u otros síntomas anormales requieren consulta médica; el sangrado abundante después de un aborto requiere atención de urgencia inmediata. Los síntomas no deben tomarse como prueba de venganza de espíritus ni de una falta moral de la persona, y las prácticas religiosas no deben sustituir la atención sanitaria. NHS: complicaciones del aborto
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: «Espíritus de bebés» traduce 嬰靈, que en este libro designa a los espíritus de niños fallecidos antes de nacer. No es un término médico.
Nota cultural: La credencial de autorización (令牌) es, en este capítulo, el signo del permiso concedido por el rey Yama. Sus efectos se presentan como parte del relato religioso del libro.
Notas revisadas por sección V1_C22
Nota editorial sobre las referencias a estudios y la información de salud
No hemos podido obtener ni verificar los datos del estudio original que sustentarían la cifra de «diez veces» del apartado 504. Como cita secundaria relacionada, la nota 6 de la opinión concurrente del juez Coffey, incluida en una resolución judicial estadounidense de 2002, se refiere a intentos de suicidio. Esto no equivale a muertes por suicidio, y la presencia de una cita en una resolución judicial tampoco demuestra una relación causal médica. Resolución, página impresa 34, nota 6
La revisión de 2018 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, que evalúa la calidad de los estudios y factores como la salud previa al aborto, concluye que el aborto no aumenta el riesgo de depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático. En cambio, respecto a la mortalidad a largo plazo, incluido el suicidio, no permite extraer conclusiones claras de estudios que no controlan adecuadamente otros factores. No se debe minimizar el sufrimiento individual ni considerar los problemas de salud física o mental como prueba de una falta moral. Capítulo 4 de la revisión
Las explicaciones de los apartados 511–513 que vinculan enfermedades con el karma o afirman que los medicamentos no pueden curarlas pertenecen al relato religioso del original; no son diagnósticos ni indicaciones médicas. Ante síntomas, se debe consultar a un profesional sanitario. No se debe suspender por cuenta propia un tratamiento o una medicación prescrita a causa de este relato, ni sustituir la atención sanitaria por prácticas religiosas. El sangrado abundante después de un aborto requiere atención de urgencia inmediata. NHS: complicaciones del aborto
Tampoco hemos verificado los recuentos de templos ni las cifras históricas de Taiwán del apartado 503. Se conservan su carácter estimativo y los años del original; no se presentan como estadísticas actuales.
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: Pārājika designa una de las infracciones más graves de la disciplina budista. Aquí aparece en el contexto de los preceptos del bodhisattva del Sutra de la Red de Brahmā; no es una categoría del derecho penal.
Nota de traducción: «Espíritus de bebés» designa en esta obra a los espíritus de niños fallecidos antes de nacer. Las «perturbaciones espirituales» son los daños atribuidos a espíritus en el relato; ninguno de estos términos es un diagnóstico médico.
Notas revisadas por sección V1_C23
Nota editorial sobre la salud y las emociones
Las explicaciones de los apartados 525 y 529 que vinculan la pérdida de un embarazo o las enfermedades con el karma de vidas anteriores o con espíritus pertenecen al relato religioso del original; no demuestran causas médicas. El NHS explica que la causa de un aborto espontáneo no siempre se conoce y que a menudo está relacionada con un problema en el desarrollo del embarazo. Ni la pérdida del embarazo ni los problemas de salud deben tomarse como prueba de una falta moral. Tampoco se debe inferir del apartado 527 que todas las mujeres pudieron tomar libremente la decisión final, ni culpar a quienes sufrieron coacción. NHS: aborto espontáneo
No se debe soportar el dolor de pecho descrito en el apartado 529 como si fuera una fase necesaria del arrepentimiento. Ante dolor repentino de pecho que no desaparece, dolor que se extiende a un brazo, al cuello o a la mandíbula, o dolor de pecho acompañado de falta de aire o sudoración, hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia locales. Si el dolor o el sangrado después de un aborto no mejora en unos días, o aparecen signos de infección como fiebre, se debe buscar atención médica con prontitud. Las prácticas religiosas no deben retrasar la consulta ni llevar a suspender tratamientos por cuenta propia. NHS: dolor de pecho, NHS: recuperación después de un aborto
La descripción del apartado 528 sobre el tamaño del feto y el sufrimiento no es una evaluación clínica de la percepción del dolor. La revisión de 2022 del RCOG considera poco probable la percepción del dolor antes de las 28 semanas de gestación. Hay que distinguir los movimientos y reflejos fetales de la experiencia subjetiva del dolor. Revisión del RCOG
La afirmación del apartado 530 de que todas las mujeres sienten culpa y que, si no la sienten, esta permanece oculta no es un criterio médico. Las emociones después de un aborto pueden ser muy diversas. No se debe negar lo que una persona expresa sobre sus sentimientos ni atribuirle una culpa oculta. Quien experimente malestar puede buscar apoyo. NHS: apoyo relacionado con el aborto
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: «Karma fijo» traduce 定業; aquí se refiere a una retribución kármica determinada por actos anteriores. La afirmación de que no puede cambiarse se conserva como explicación del magistrado en este pasaje.
Nota cultural: La facultad de conocer los pensamientos ajenos traduce 他心通, uno de los poderes extraordinarios descritos en el budismo. Su atribución a los espíritus infantiles pertenece al relato religioso de esta obra.
Notas revisadas por sección V1_C24
Nota editorial sobre las explicaciones religiosas y la salud
Las explicaciones de los apartados 546 y 548 que relacionan enfermedades o desgracias con espíritus infantiles o méritos pertenecen al relato religioso del original; no son diagnósticos ni pruebas de eficacia médica. Las cifras de recitaciones y la distribución de méritos no son criterios sanitarios. Ante síntomas, se debe consultar a un profesional sanitario, sin sustituir la atención médica por prácticas religiosas ni suspender tratamientos por cuenta propia. El dolor o el sangrado después de un aborto que no mejora en unos días, o los signos de infección como fiebre, requieren consulta médica con prontitud. NHS: recuperación después de un aborto
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: Se conserva la formulación breve del voto del apartado 546 tal como figura en esta obra. En el Sutra de los Votos Originales del Bodhisattva Kṣitigarbha cotejado (Taishō T0412) aparece un voto de liberar a los seres sufrientes de los seis destinos antes de alcanzar personalmente la budeidad, pero no hemos encontrado esa misma frase breve. Tampoco se presenta el caso de las 49 recitaciones y los 49 días de este capítulo como una garantía universal de dicho sutra.
Nota cultural: Los «nueve grados» son nueve niveles relacionados con el renacimiento en la Tierra Pura. Sus interpretaciones detalladas difieren; se conserva aquí la expresión del capítulo sobre los nueve grados de lotos.
Nota de traducción: «Alimentarse por contacto» se mantiene según la explicación de este pasaje: los espíritus absorben la esencia de las ofrendas. No describe una forma de alimentar a bebés reales.
Notas revisadas por sección V1_C25
Nota editorial sobre las normas históricas y los conceptos médicos
Las afirmaciones del capítulo sobre la castidad, la luminosidad espiritual y la longevidad, así como la presentación del paso de un cuerpo femenino a uno masculino como una buena retribución, conservan los valores del original y de sus personajes. Los editores no afirman una superioridad de un sexo sobre otro ni juzgan el valor de una persona por su historial matrimonial o sexual. Tampoco constituyen pruebas médicas sobre la longevidad o las enfermedades. La OMS explica que la «virginidad» no es un término médico o científico, sino un concepto social, cultural y religioso. Los términos del original referidos a no haber tenido relaciones sexuales no se presentan aquí como un estado médico comprobable mediante un examen físico. Explicación de la OMS
Notas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: Las «cuatro virtudes» eran cuatro ámbitos de las normas históricas chinas para las mujeres: conducta moral, manera de hablar, porte o presentación y habilidades de trabajo, como tejer o coser. El orden del capítulo —virtud, habla, labores y apariencia— sigue al original. La explicación no impone estas normas a las mujeres de hoy.
Notas revisadas por sección V1_C26
Nota editorial sobre la seguridad ante los rayos
La explicación del castigo ejecutado por el Dios del Trueno pertenece al relato religioso del original. Sufrir un rayo no demuestra ninguna falta ni conducta sexual de la víctima. Los rayos también pueden dañar a personas cercanas, y su corriente puede propagarse por el suelo o por instalaciones eléctricas. Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos: vías de lesión por rayos
Al oír truenos, se debe buscar de inmediato refugio en un edificio sólido o en un vehículo cerrado con techo metálico y ventanas cerradas, y permanecer en un lugar seguro al menos 30 minutos después del último trueno. Un árbol aislado no es un refugio seguro. Consejos de seguridad
Una persona alcanzada por un rayo no conserva una carga eléctrica. Protegiendo también a quienes prestan ayuda frente a nuevos rayos, se debe llamar de inmediato a los servicios de emergencia locales y seguir sus instrucciones. No se debe retrasar el auxilio por un juicio religioso sobre la víctima. Atención a las víctimas
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: La benevolencia, la rectitud, el decoro, la sabiduría y la fidelidad a la palabra dada corresponden a 仁、義、禮、智、信, las cinco virtudes llamadas «cinco constantes» en la ética tradicional china. Se mantienen los cinco elementos del original.
Nota de traducción: En este capítulo, el Dios del Trueno aparece como una deidad celestial que recibe órdenes del inframundo. Esta descripción de sus funciones pertenece al mundo narrativo de la obra.
Notas revisadas por sección V1_C27
Nota editorial sobre la orientación sexual y la salud
Los juicios sobre la homosexualidad y las explicaciones basadas en vidas anteriores o castigos infernales pertenecen a las afirmaciones religiosas del original y sus personajes; los editores no los respaldan. La homosexualidad no es una enfermedad. La orientación sexual y la identidad de género son conceptos distintos y no se puede deducir una de la otra. La OMS retiró la homosexualidad de su clasificación diagnóstica de enfermedades en 1990. Las llamadas «terapias de conversión», que pretenden cambiar la orientación sexual u otros aspectos de esta diversidad, se consideran prácticas sin fundamento científico y perjudiciales. OMS, Preguntas frecuentes sobre diversidad sexual y de género, salud y derechos humanos, segunda edición, pp. 2–3 y 9
Este texto no justifica la discriminación, la violencia ni la coacción para cambiar la orientación sexual de personas reales. La afirmación de que los pensamientos dañan el «qi verdadero» o el «qi recto» también forma parte de la explicación religiosa de la obra y no debe utilizarse como diagnóstico médico.
Notas del texto
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota sobre la cita: El pasaje del Sutra Avataṃsaka de ZH-L0585 combina extractos de varios lugares de la versión china en ochenta fascículos conservada en CBETA (T10n0279): las diez formas de benevolencia pura, las diez formas de compasión pura y las diez actividades de los budas. No es un pasaje continuo del sutra. Se mantiene el orden de los extractos que presenta esta obra.
Nota de traducción: «BLX» reproduce la grafía del original. Esta abreviatura no permite identificar aquí a una persona real.
Notas revisadas por sección V1_C28
Nota editorial sobre la temperatura corporal y las enfermedades
Las explicaciones sobre la bajada de temperatura del apartado 616 y las causas de enfermedad del 624 pertenecen a la experiencia narrada y a las interpretaciones religiosas de los personajes. Ni una enfermedad ni tener o no tener hijos demuestran una falta moral o una conducta en una vida anterior. Si hay síntomas, se debe consultar a un profesional sanitario y no retrasar la atención por un juicio religioso.
La sospecha de hipotermia requiere atención médica urgente. Una bajada de la temperatura corporal por debajo de 35 °C es peligrosa y puede acompañarse de temblores, habla arrastrada, respiración lenta o confusión. Se debe contactar con los servicios de emergencia locales y seguir sus instrucciones. Esta explicación no diagnostica hipotermia a la narradora del texto. NHS: hipotermia
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: Los cinco preceptos son cinco normas básicas que prescriben abstenerse de matar, robar, incurrir en conducta sexual indebida, mentir y beber alcohol. Esta aclaración no convierte cada juicio concreto de la obra en una posición universal de todo el budismo.
Nota de traducción: Se conserva la formulación breve del voto del apartado 607 tal como figura en esta obra. En el Sutra de los Votos Originales del Bodhisattva Kṣitigarbha cotejado (Taishō T0412) aparece un voto de liberar a los seres sufrientes de los seis destinos antes de alcanzar personalmente la budeidad, pero no hemos encontrado esa misma frase breve.
Nota de traducción: «Mingguang Chuzhuan» (冥光初轉, aproximadamente «primer giro de la luz del inframundo») es el nombre propio del salón de asambleas del Dharma que aparece en la obra; no indica la ubicación de un templo real.
Nota de traducción: Meng Po es un personaje del inframundo chino. En esta obra, su sopa se toma antes de renacer; no se sustituye su nombre por el de una figura de otra tradición.
Notas revisadas por sección V1_C29
Nota editorial sobre la salud y la violencia
Las explicaciones que atribuyen perturbaciones del sueño o dolor físico a seres no humanos u obstáculos demoníacos, así como el alivio mediante la joya y el mantra, pertenecen al relato religioso de la obra. No demuestran causas médicas ni eficacia terapéutica. Si las dificultades para dormir persisten o interfieren con la vida cotidiana, se debe consultar a un profesional sanitario, sin retrasar la atención por la recitación o la práctica religiosa. NHS: insomnio
El relato de los abusos no recomienda métodos de violencia. No existe obligación de ocultar ni soportar la violencia para mantener la armonía familiar o demostrar piedad filial, y el abuso no es culpa de la víctima. Se puede buscar apoyo de una persona de confianza o de un servicio especializado de forma segura. Ante un peligro inmediato, se debe pedir ayuda a los servicios locales de emergencia. NHS: ayuda ante la violencia doméstica
La explicación del apartado 653 sobre renacer como mujer y divorciarse también es una afirmación religiosa del personaje. Ser mujer o haberse divorciado no permite juzgar las faltas ni el valor de una persona real.
Notas del texto
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: En este capítulo, los «Tres Santos del Sur» son Kṣitigarbha, el maestro del Dharma Daoming y Min Gong. Las posiciones a derecha e izquierda siguen el relato del apartado 642.
Nota cultural: Los cinco preceptos prescriben abstenerse de matar, robar, incurrir en conducta sexual indebida, mentir y beber alcohol. Las diez buenas acciones abarcan actos del cuerpo, del habla y de la mente: abstenerse de matar, robar, incurrir en conducta sexual indebida, mentir, sembrar discordia con palabras, usar palabras hirientes, hablar frívolamente, codiciar, albergar ira y mantener visiones erróneas.
Nota de traducción: El apartado 652 atribuye la liberación tanto a las buenas acciones y la dedicación de méritos del hijo como al arrepentimiento sincero del propio espíritu masculino. No se convierte ese relato en una garantía ritual universal.
Notas revisadas por sección V1_C30
Nota editorial sobre las afirmaciones del capítulo
El relato sobre el origen y la transmisión del «Yuli Baochao», la organización y ampliación del inframundo y la afirmación de que entre quinientas personas no hay ni una que obre bien y observe los preceptos se conservan como palabras del magistrado. No se presentan como hechos históricos o geográficos ni como estadísticas demográficas verificadas de forma independiente por los editores. La valoración de la autenticidad de ambos libros también expresa la postura del original.
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: En este capítulo, «Yuli» abrevia el título «Yuli Baochao». Se conservan Danchi y Wumi como nombres del maestro y el discípulo que aparecen en el relato del original sobre la transmisión del libro.
Nota de traducción: El capítulo distingue al único gobernante supremo de los reyes que administran las salas bajo su autoridad. La suma de diez más dos, es decir, doce, corresponde a estos últimos.
Nota cultural: Las diez malas acciones son matar, robar, incurrir en conducta sexual indebida, mentir, sembrar discordia con palabras, usar palabras hirientes, hablar frívolamente, codiciar, albergar ira y mantener visiones erróneas. Constituyen el reverso de las diez buenas acciones mencionadas en el capítulo anterior.
Notas revisadas por sección V1_C31
Nota editorial sobre el relato religioso y la salud
La afirmación del apartado 703 sobre daños al cuerpo y a la vida por la masturbación pertenece a la enseñanza religiosa del personaje. No demuestra una relación de causalidad médica. La masturbación por sí misma no permite concluir que una persona sufrirá una muerte prematura o infertilidad; la atribución de infertilidad y otros problemas a esta conducta está desmentida en la información sanitaria. Ante dolor, síntomas, interferencia con la vida cotidiana o preocupación, se debe consultar a un profesional sanitario. Departamento de Salud de Victoria: información sobre masturbación
El «campo magnético negativo», la «energía vital» y los cambios atribuidos a la joya y al dhāraṇī forman parte de la experiencia religiosa narrada. No son mediciones físicas ni diagnósticos médicos o verificaciones de eficacia terapéutica. La recitación y los juicios religiosos no sustituyen la atención médica de síntomas reales.
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota cultural: «Avīci», transcrito en chino como 阿鼻, suele traducirse como «sin intervalo» y alude a un sufrimiento ininterrumpido. La comparación con una nariz humana del apartado 698 pertenece a la descripción de esta obra, no a la etimología del término.
Nota cultural: Las cuatro bondades recibidas tienen distintas enumeraciones según los textos budistas. Una de ellas menciona a los padres, los seres sintientes, el soberano y las Tres Joyas. Como el apartado 705 no enumera sus cuatro componentes, no se introduce esa lista en el cuerpo del texto.
Nota de traducción: Se conservan tanto la afirmación de que nunca se podrá salir como la promesa de un rescate futuro del apartado 715. Los editores no eliminan una de las dos ni añaden una interpretación unificadora propia.
Nota de traducción: La fórmula breve del voto de no alcanzar la budeidad hasta vaciar los infiernos se conserva como expresión de esta obra. El Sutra de los Votos Originales del Bodhisattva Kṣitigarbha cotejado (Taishō T0412) contiene un voto de sentido afín, pero no hemos encontrado esa misma frase breve.
Notas revisadas por sección V1_C32
Nota editorial sobre el relato religioso y la salud
La explicación de la muerte intrauterina y del sufrimiento fetal mediante el karma, las emociones maternas o la temperatura de los alimentos en los apartados 729–730 pertenece al relato religioso; no establece causalidad médica ni permite atribuir una pérdida gestacional a faltas morales de la madre o del bebé. La muerte fetal puede estar relacionada con problemas de la placenta y a veces su causa se desconoce. Si los movimientos del bebé disminuyen o cesan, se debe contactar inmediatamente con el equipo de maternidad, sin esperar al día siguiente. NHS: causas de muerte fetal
Las explicaciones de los problemas de salud de los apartados 739–741 son experiencias e interpretaciones del personaje. La masturbación por sí sola no permite diagnosticar envejecimiento prematuro, enfermedad renal ni una causa de muerte. El dolor, el agotamiento intenso o la dificultad para caminar requieren valoración médica, que no debe sustituirse por una explicación religiosa. Si un hábito interfiere con la vida cotidiana o preocupa a la persona, puede consultar a un adulto de confianza o a un profesional sanitario. Se debe dar prioridad al apoyo, sin atribuir el sufrimiento infantil a una culpa moral del niño o su familia. Departamento de Salud de Victoria: información sanitaria
Aclaraciones para este capítulo independiente
Nota de traducción: La identificación de la Virgen María con Avalokiteśvara se presenta como afirmación del magistrado y experiencia de la narradora, no como doctrina compartida por todas las religiones. El funeral del apartado 735 describe a esta familia y no generaliza las prácticas de todos los funerales católicos.
Nota sobre la cita: Los apartados 731 y 734 corresponden a pasajes del capítulo 25, la Puerta Universal de Avalokiteśvara, del Sutra del Loto (Taishō T0262). Se conservan la invocación con atención plena, las preguntas y respuestas y los dos ejemplos del cuerpo de un buda y de un pratyekabuddha. Este cotejo textual no verifica efectos reales de salvamento.
Nota de alcance: En los apartados 739 y 741 se mantienen los resúmenes no literales ya existentes. Esos dos apartados no se certifican como traducciones completas de todas las frases del original. El relato médico no gráfico del apartado 740 se traduce íntegramente. Los otros 23 apartados y las notas se revisan por separado.
Nota de traducción: Se conservan tanto la afirmación de que el niño llegó al término de su vida a los doce años en el apartado 735 como la afirmación de que su vida terrenal aún no había terminado en el 737. No se inventa un mecanismo para eliminar esa tensión.
Nota de traducción: La autocondena del apartado 738 y el juramento del 742 son palabras de un personaje, no recomendaciones de hacerse daño. El apartado 743 rechaza expresamente los votos dañinos contra el propio cuerpo.
Notas revisadas por sección V2_C01
Nota editorial
Este capítulo describe los registros del inframundo que Ayu afirma haber visto. No verifica la existencia de archivos administrativos reales ni demuestra el destino de ninguna persona. Los «tres caracteres» son los signos chinos 生死簿 de la cubierta, no el número de palabras de su traducción.
Notas revisadas por sección V2_C02
Notas editoriales
Las explicaciones sobre destino, longevidad y adivinación se atribuyen al juez y son afirmaciones religiosas, no pruebas médicas para predecir la duración de una vida. La afirmación del párrafo 839 de que los hábitos saludables no alargan la vida debe distinguirse de la evidencia médica sobre los beneficios de la actividad física y su asociación con un menor riesgo de mortalidad.
En particular, las afirmaciones de los párrafos 843–846 sobre comer poco, no dormir o prescindir de comida y sueño no son recomendaciones sanitarias. Las personas necesitan nutrición y sueño suficientes. No se debe dejar de comer o dormir, ni reducirlos por debajo de las necesidades personales, para practicar la religión o prolongar la vida. Si persisten los problemas de sueño, se debe consultar a un profesional sanitario. El capítulo no identifica un sutra ni un pasaje concreto; conservar sus afirmaciones no certifica que todas constituyan una enseñanza establecida del conjunto de los textos budistas.
Referencias: OMS, «Physical activity»; CDC, «About Sleep»; NHS, «The Eatwell Guide». https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity https://www.cdc.gov/sleep/about/index.html https://www.nhs.uk/live-well/eat-well/food-guidelines-and-food-labels/the-eatwell-guide/
«Las seis categorías de familiares» traduce 六親, expresión tradicional cuyas clasificaciones varían y que también puede designar a los parientes cercanos en general. La enumeración de este capítulo no permite imponer una única lista de seis categorías. Referencia: diccionario revisado del Ministerio de Educación de Taiwán, «六親» y «八字». https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=63816 https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=12123
El párrafo 831 afirma que los vivos cuya vida aún no ha terminado no pueden acudir al inframundo; el 833 describe el acceso excepcional de ciertos practicantes. Se conservan ambas formulaciones, sin añadir una limitación ausente en el original.
Notas revisadas por sección V2_C03
Notas editoriales
El capítulo se presenta como una experiencia religiosa de Ayu. La explicación del párrafo 869 que vincula la difamación con el cáncer no es una relación causal demostrada médicamente. Los cánceres de la garganta comprenden tipos distintos según su localización, y se conocen factores de riesgo como el tabaco y el alcohol. El dolor persistente de garganta, la dificultad para tragar o los cambios de voz deben consultarse con un profesional sanitario. La enfermedad no permite deducir culpa moral ni que una denuncia sea falsa, y no debe retrasar la atención médica. Referencia: Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, «Head and Neck Cancers». https://www.cancer.gov/types/head-and-neck/head-neck-fact-sheet
Los párrafos 867–870 narran una acusación concreta presentada como falsa dentro de la obra; no autorizan a considerar falsas en general las denuncias reales de violencia sexual. Los castigos violentos descritos tampoco autorizan a ejercer violencia contra otras personas.
Los cuatro versos del párrafo 859 se encuentran en el fascículo 19 del Sutra Avataṃsaka, en la estrofa del bodhisattva Juelin. Su aplicación al funcionamiento del Espejo de las Faltas es la interpretación del magistrado en este libro. La «conciencia ālaya» es un concepto budista de la conciencia. El Sutra de la Explicación de los Misterios relaciona esta conciencia con la apropiación del cuerpo y su carácter oculto, y advierte contra aferrarse a la conciencia ādāna como un yo. La metáfora de un espejo o grabador no demuestra la existencia de una máquina física ni de un alma inmutable. https://cbetaonline.dila.edu.tw/zh/T0279_019 https://cbetaonline.dila.edu.tw/zh/T0676_001
En el párrafo 861 se conservan las diez salas del original, sin sustituirlas por las doce mencionadas en otros pasajes. «Riqueza y posición» expresa aquí los componentes complementarios de 富貴, no dos sentidos alternativos elegidos arbitrariamente.
Notas revisadas por sección V2_C04
Nota editorial
La identificación de las deidades y la descripción de la indumentaria se presentan como observaciones de Ayu, no como un consenso de todas las tradiciones religiosas ni como el resultado de examinar prendas físicas. Los cinco colores del tocado y los siete de la vestidura son descripciones distintas. La imagen de seis caminos se divide en cinco partes porque el original sitúa juntos, arriba, el camino celestial y el de los asuras; no se añade una sexta división. Se conservan las referencias espaciales del original sin reconstruir un plano más preciso.
Notas revisadas por sección V2_C05
Notas editoriales
Las explicaciones sobre el tiempo atmosférico, los seres espirituales adheridos a las personas y el proceso posterior a la muerte pertenecen a la narradora y a los personajes de este relato religioso. Las expresiones faciales, la ansiedad o el cansancio no permiten diagnosticar una posesión espiritual. Si persisten síntomas físicos o emocionales que causan sufrimiento intenso o dificultan la vida cotidiana, se debe consultar a un profesional sanitario, sin retrasar la atención por una interpretación religiosa. El párrafo 902 no identifica a los «expertos» citados; no se interpreta como una promesa de curar enfermedades únicamente sonriendo.
El resfriado es una infección causada por virus respiratorios; los cambios de temperatura por sí solos no son su causa infecciosa. Referencias: CDC, «About Common Cold»; NIMH, «Caring for Your Mental Health». https://www.cdc.gov/common-cold/about/index.html https://www.nimh.nih.gov/health/topics/caring-for-your-mental-health
La afirmación del párrafo 896 de que los pensamientos o el resentimiento de los animales modifican directamente el clima no constituye una explicación científica comprobada. El calentamiento actual se explica por el aumento de gases de efecto invernadero asociado a actividades como la quema de combustibles fósiles. La cita reproduce los dos últimos versos de la estrofa de Juelin en el fascículo 19 del Sutra Avataṃsaka; su aplicación al clima es la interpretación de esta obra. No se debe usar la explicación religiosa para culpar a las víctimas de desastres reales. https://science.nasa.gov/climate-change/causes/ https://cbetaonline.dila.edu.tw/zh/T0279_019
Las notificaciones, la luz corporal y las capturas en hospitales forman parte del relato: no son procedimientos reales para determinar la muerte o diagnosticar enfermedades, ni motivos para evitar la atención hospitalaria. «Hermano mayor» traduce aquí el tratamiento familiar y respetuoso 大哥; no afirma un parentesco biológico entre Ayu y Cabeza de Buey.
Notas revisadas por sección V2_C06
Notas editoriales
Este diálogo pertenece al relato religioso del libro; no es una entrevista histórica verificable con Yue Fei. Las afirmaciones sobre Qin Hui y el emperador, la autoría del poema, la reencarnación y las funciones militares del inframundo se conservan como palabras del personaje. La explicación de la guerra mediante el karma colectivo no permite atribuir culpa a víctimas reales ni negarles ayuda.
Wumu es un título póstumo de Yue Fei. Los cuatro caracteres de la inscripción son los signos chinos 尽忠报国, no cuatro palabras españolas. Los poemas anexos pertenecen a distintas voces y no se unifican con la opinión del personaje. El Man Jiang Hong de Wen Zhengming es distinto del poema atribuido a Yue Fei en el diálogo. El título y la inscripción del autor del ejemplar del Museo Nacional del Palacio identifican a Siling como Gaozong y a Man Jiang Hong como el nombre de una forma lírica. La explicación del museo vincula el poema con una crítica a Gaozong; ese es el referente de «él» en las preguntas sobre el retorno de los dos emperadores. https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=164699&la=0&powerMode=0 https://digitalarchive.npm.gov.tw/opendata/Pub/Detail/2525?dep=P&mode=full
Se conservan las variantes del texto de este libro, aunque algunos caracteres difieren de la transcripción del museo. No se han autenticado independientemente las primeras ediciones de todos los demás poemas. «Duque y ministro» reproduce el tratamiento poético 公相, no certifica dos nombramientos históricos concretos. En el verso 984, «en vida» no resuelve por sí solo de quién es la vida aludida. Las doce placas de oro remiten a órdenes transmitidas, no a medallas deportivas. Li y chi son unidades tradicionales; las cantidades poéticas no se convierten en medidas modernas certificadas. «Puntería infalible» traduce la imagen de 穿楊, que el diccionario explica como habilidad extraordinaria con el arco. Se mantienen Zhou Tong (周桐) y la lluvia que cesa (雨竭), sin corregir silenciosamente el original a versiones más conocidas. https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=125854&q=1&word=%E6%A5%8A
Notas revisadas por sección V2_C07
Notas editoriales
La comparación con quien come cereales y no separa los pies del suelo aparece en el fascículo 6 del Sutra Śūraṅgama. El texto de CBETA incluye las palabras «de la tierra», que faltan en la cita china de este libro; se conserva aquí la forma del libro. El párrafo del sutra trata de los vínculos contraídos al comer carne de seres vivos o utilizar productos procedentes de sus cuerpos. El relato sobre los antepasados celestiales de la humanidad y la sopa de Meng Po corresponde a la explicación del magistrado en esta obra. https://cbetaonline.dila.edu.tw/zh/T0945_006
En el párrafo 1005 se dice que los seres celestiales perdieron solamente el poder de volar; en el 1008 se emplea la expresión más general «perdieron sus poderes sobrenaturales». Se mantienen ambas formulaciones del original. La explicación de los dolores de pies y los problemas de garganta del párrafo 1027 pertenece al magistrado del relato: no permite deducir la conducta de una vida anterior ni la moralidad de una persona a partir de sus enfermedades. La coacción y la violencia narradas tampoco autorizan a ejercerlas sobre personas reales.
Notas revisadas por sección V2_C08
Notas editoriales
«El semen del padre y la sangre de la madre» es una expresión tradicional del original. La explicación del párrafo 1039 que relaciona el hambre y la pobreza con las bendiciones pertenece al punto de vista religioso del magistrado. No permite juzgar la moralidad de quienes viven en determinados países o regiones, ni negarles la ayuda que necesitan.
El propio párrafo 1055 indica que no se deben comer alimentos estropeados. La indicación posterior de dejarlos en la naturaleza o en el mar como ofrenda no debe ponerse en práctica como método de eliminación de residuos. Alimentar a animales silvestres puede perjudicar su salud y alterar su forma de buscar alimento. Para desechar alimentos, deben seguirse los métodos de recogida y tratamiento de residuos de la localidad. Referencia: Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, «Don't Feed Wildlife». https://www.nps.gov/articles/000/idkt_feedingwildlife.htm
Notas revisadas por sección V2_C09
Notas editoriales
La secuencia numérica china del primer pasaje es 億億萬. La traducción reproduce sus valores numéricos modernos, sin afirmar que esa sea la única interpretación de la cifra antigua. Se ha comprobado el pasaje del Sutra de los infiernos y la comparación anterior entre la piedra y la montaña.
En la última cita, 腐渣 se refiere a los residuos de soja que quedan al elaborar tofu, no a comida podrida. El mismo título, «Reprimenda por desechar los residuos de tofu», y su texto aparecen en el tercer volumen de los Escritos póstumos, incluidos en la colección de Yunqi. No se ha verificado de forma independiente la edición original del pasaje atribuido al Comentario al Tratado sobre la respuesta y la retribución.
Las citas transmiten advertencias de antiguas obras religiosas contra el desperdicio. La censura de desechar comida sucia no debe usarse como una recomendación de comer alimentos podridos o con moho peligroso. Su seguridad debe evaluarse por separado. Referencia: Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, «Molds on Food: Are They Dangerous?». https://www.fsis.usda.gov/food-safety/safe-food-handling-and-preparation/food-safety-basics/molds-food-are-they-dangerous
Notas revisadas por sección V2_C10
Notas editoriales
Se traducen los once puntos que figuran en el texto conservado del Sutra de los pasajes sobre la contemplación del interior del cuerpo. El aparato crítico registra variantes entre los caracteres 人 y 入, y testimonios que omiten 惡 o 喧. Esas variantes no bastan para resolver la puntuación del inicio ni el sentido de «en la meditación». Las dificultades indicadas en la nota de traducción siguen sin resolverse; no se han añadido explicaciones al texto del sutra para disimularlas.
La expresión «facilita la caída» del título no equivale a la certeza de la caída expresada en el capítulo anterior. La advertencia sobre comer en exceso tampoco debe leerse como una recomendación de privarse de la nutrición necesaria o seguir una restricción alimentaria extrema.
Notas revisadas por sección V2_C11
Notas editoriales
El capítulo reproduce la explicación religiosa del magistrado. Una enfermedad o un trastorno menstrual no permite juzgar las vidas anteriores ni la bondad o maldad de una persona. Las afirmaciones de que la atención médica no sirve o de que el arrepentimiento y la recitación restablecerán sin falta la normalidad no deben sustituir la atención sanitaria. El dolor menstrual intenso o el sangrado prolongado requieren consultar a un profesional. Referencia: Servicio Nacional de Salud británico (NHS), «Heavy periods». https://www.nhs.uk/conditions/heavy-periods/
Fumar y respirar humo ajeno conllevan riesgos durante el embarazo, y dejar de fumar resulta beneficioso en cualquier momento de la gestación. Eso no convierte las afirmaciones del original sobre la luminosidad espiritual, los años de vida perdidos o la sabiduría de los niños alimentados de forma vegetariana en resultados médicos ni en diagnósticos individuales. La alimentación y los medicamentos durante el embarazo deben consultarse con profesionales sanitarios. Referencia: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), «Health Effects of Cigarettes: Reproductive Health». https://www.cdc.gov/tobacco/about/cigarettes-and-reproductive-health.html
En el párrafo 1097 no se especifica de manera inequívoca quién recita el nombre del Buda; sí queda claro que el abuelo es quien recibe la ayuda para alcanzar el reino celestial. En el 1098, «se irá de su lado» no determina si el hijo muere, se separa voluntariamente o desaparece. La traducción conserva esas ambigüedades.
El elogio de la paciencia del abuelo tampoco debe usarse para exigir que alguien soporte en silencio maltrato o privación de alimentos. La seguridad de la persona afectada y la búsqueda de la ayuda necesaria tienen prioridad.
Notas revisadas por sección V2_C12
Notas editoriales
El cambio de cargo de Dongyue, la ampliación de los infiernos y la relación entre las catástrofes y el karma colectivo pertenecen a las explicaciones del magistrado y de Dongyue. No son pronósticos de desastres ni permiten juzgar la conducta de las personas afectadas por catástrofes o de las personas con discapacidad. Tampoco justifican negarles ayuda. La credencial del inframundo mencionada en el relato no autoriza venganzas ni daños en el mundo real.
La referencia al año 350 después de la dinastía Song no precisa desde qué acontecimiento se cuentan los años, por lo que no se convierte a una fecha de nuestro calendario. En el párrafo 1126, «generado posteriormente» no limita el karma colectivo a la vida presente. En el 1129 se conservan dos expresiones distintas del original: «cinco facultades sensoriales» y «cinco órganos de los sentidos».
Las indicaciones sobre alimentos y sustancias medicinales se conservan como parte de la práctica religiosa expuesta en el original. No deben reducirse ni suspenderse medicamentos basándose solo en este capítulo; debe consultarse a un médico o farmacéutico.
El verso completo del que procede la frase del párrafo 1132 y su explicación sobre el arrepentimiento también aparecen en el número 563 de Vajra Bodhi Sea, de la Asociación Budista del Reino del Dharma. Esa lectura ayuda a situar la relación entre la mente, la culpa y el arrepentimiento; no establece la autoría más antigua del verso ni una única interpretación doctrinal. https://www.drbachinese.org/vbs/publish/563/vbs563p024.pdf
Notas revisadas por sección V2_C13
Notas editoriales
«Abuelo Tudigong» es una forma afectuosa y respetuosa de dirigirse a la deidad; no significa que sea el abuelo de Ayu. El capítulo distingue, según la explicación del magistrado, entre las deidades encargadas de zonas o edificios y los fantasmas residentes en las casas. El original menciona tanto el envío por el Cielo como el envío por el inframundo, sin precisar cómo se relacionan ambas autoridades; la traducción no inventa una jerarquía para resolverlo.
Las escenas del dolor de cabeza y del cajero automático reproducen lo que Ayu dice observar y la explicación de Tudigong. Un dolor de cabeza o una avería no permiten determinar la presencia de espíritus ni la culpabilidad de una persona. Si los dolores de cabeza se repiten, deben consultarse con un profesional sanitario, sin atribuirlos solo a una explicación religiosa. Referencia: Servicio Nacional de Salud británico (NHS), «Headaches». https://www.nhs.uk/conditions/headaches/
Notas revisadas por sección V2_C14
Notas editoriales
El capítulo define la «mentira aparente» como una falsedad pronunciada para salvar a los seres, sin interés propio alguno. Distingue de ella la «mentira de conveniencia» del ejemplo, que incluye el deseo de no quedar en deuda por un favor. La traducción conserva esta distinción y no reúne ambas categorías bajo un mismo término.
En el párrafo 1175, la secuencia china 一模拟较 presenta una dificultad textual. Se ha interpretado a partir del ejemplo que sigue como una modalidad próxima a la mentira aparente, sin corregir los caracteres del original. En el párrafo 1187, el chino deja tácito qué vuelve volando a la boca: la lengua cortada o la serpiente negra.
La frase 因地不真、果遭迂曲 del párrafo 1177 es la forma que usa este libro. El pasaje del Sutra Śūraṅgama que reprueba la gran mentira contiene 因地不直、果招紆曲, con caracteres distintos. No se ha sustituido el texto del libro por el del sutra.
Los castigos infernales y la relación que se establece con las enfermedades forman parte de la explicación religiosa de los personajes. No justifican ejercer violencia contra otras personas ni permiten deducir de una enfermedad que alguien ha mentido.
Notas revisadas por sección V2_C17
Notas editoriales
Las afirmaciones que vinculan a las mujeres, las molestias menstruales y el karma oscuro se conservan como parte de la explicación del magistrado. No permiten juzgar el carácter ni la moralidad de una mujer por su menstruación o su estado de salud. Si los síntomas físicos o emocionales asociados al ciclo menstrual afectan la vida cotidiana, conviene consultar a un profesional sanitario. Referencia: Servicio Nacional de Salud británico (NHS), «PMS (premenstrual syndrome)». https://www.nhs.uk/conditions/pre-menstrual-syndrome/
El pasaje que pide agradecer las conductas violentas de un familiar tampoco debe usarse para exigir a una persona que acepte la violencia o el control. La seguridad y la búsqueda de la ayuda necesaria tienen prioridad. También se conserva la indicación del original de que Ayu puede apartarse cuando la conducta de esa familiar sea demasiado violenta.
Notas revisadas por sección V2_C18
Notas editoriales
Las explicaciones que vinculan la fisura labial o las enfermedades con acciones de vidas anteriores se conservan como palabras del magistrado. No constituyen una explicación médica ni justifican culpar a un niño o a su familia. La fisura labial se produce durante la formación de la cara en el embarazo y a menudo su causa exacta no está clara. Referencia: Servicio Nacional de Salud británico (NHS), «Cleft lip and palate». https://www.nhs.uk/conditions/cleft-lip-and-palate/
El relato de los síntomas de la esposa y del hijo, del empeoramiento tras el tratamiento y del cáncer de hígado tampoco permite diagnosticar a personas reales ni justifica abandonar un tratamiento. Si preocupan sus efectos o los efectos secundarios, conviene consultar al profesional sanitario que lo supervisa. No se deben suspender los antidepresivos de golpe por cuenta propia. Referencia: NHS, «Antidepressants». https://www.nhs.uk/medicines/antidepressants/
La escena en que se despierta al espíritu con agua fría y caldo de jengibre pertenece al relato del inframundo. No es un procedimiento de primeros auxilios para una persona real.
Notas revisadas por sección V2_C19
Notas editoriales
El elogio de la paciencia de la abuela y la explicación que relaciona la violencia que sufrió con una vida anterior se conservan como palabras religiosas de los personajes. No deben usarse para culpar a quien sufre violencia ni para exigir que las mujeres soporten el maltrato. La seguridad y la búsqueda de ayuda tienen prioridad. La explicación sobre la espalda encorvada tampoco es una explicación médica de sus causas.
«Campo magnético negativo» y «gran campo magnético colectivo» son expresiones de la explicación religiosa del original. No se presentan como mediciones de campos magnéticos físicos.
Notas revisadas por sección V2_FRONT
Sobre este extracto independiente
Este extracto contiene el título, el índice y el prefacio del segundo volumen. El prefacio está escrito en la voz de Shangguan Yuhua, no en la de Daolan, firmante de los epílogos anteriores. Los enlaces del índice remiten a posiciones del libro completo; los capítulos posteriores no incluidos aquí no pueden consultarse dentro de este extracto.
Términos y alcance del relato
Los cinco preceptos son abstenerse de matar, robar, incurrir en conducta sexual indebida, mentir y beber alcohol. Las explicaciones del libro sobre mérito y faltas no deben confundirse con sanciones legales contemporáneas.
Jambudvīpa del Sur es uno de los cuatro continentes de la cosmología budista tradicional, situado al sur del monte Meru. La denominación no certifica una medición de la geografía moderna.
La aspiración a la iluminación, o bodhicitta, es el deseo de alcanzar el despertar. El apartado 815 es un deseo dirigido a todos los seres sintientes, no una afirmación de que todos ya lo hayan alcanzado.
En el apartado 810, la falta adicional se entiende dentro de la condición de infringir los preceptos expresada justo antes. Se conserva que se trata de un budista que los observa, sin sustituir ese estado por la participación en un rito de aceptación.
Los viajes a los infiernos, los cambios de bendiciones y longevidad y el perdón pertenecen a las experiencias y creencias religiosas de la autora. No permiten diagnosticar el cansancio u otros estados físicos o mentales solo por razones religiosas ni sustituir la atención sanitaria necesaria.
Notas
Nota de traducción: Jiuxuan qizu es una expresión tradicional china referida a generaciones del linaje familiar y sus antepasados. Se conserva el término porque las tradiciones difieren en la delimitación de esas generaciones.↩︎
Nota cultural: Fuji (扶乩) es una práctica popular china en la que se trazan caracteres sobre una bandeja de arena con un instrumento de madera; los participantes los interpretan como mensajes de las divinidades.↩︎
Nota de traducción: Tathāgata es un título del Buda. El «Cielo de los Treinta y Tres» es un reino celestial budista donde reside la deidad Śakra.↩︎
Nota de traducción: Di Shi Tian transcribe 帝释天, nombre chino por el que se conoce a Śakra en el budismo.↩︎
Nota de traducción: Huasheng (化生), vertido aquí como «formarse por transformación», designa en el budismo un modo de nacimiento por el karma, sin gestación ni huevo.↩︎
Nota de traducción: Los «tres destinos inferiores» son, en el budismo, el renacimiento en los infiernos, como espíritu hambriento o como animal.↩︎
Nota de traducción: Este párrafo atribuye al Emperador de Fengdu la composición del libro. Los pasajes cercanos distinguen su encargo de la escritura de lo visto y oído que corresponde a Ayu; se sigue aquí esa lectura contextual.↩︎
Nota de traducción: Los cinco preceptos son normas éticas budistas: no matar, no robar, no incurrir en conductas sexuales indebidas, no mentir y no beber alcohol. Las diez buenas acciones abarcan la conducta corporal, verbal y mental y se contraponen a las diez malas acciones.↩︎
Nota de traducción: En este pasaje, «kalpa» alude a un período de tiempo inmensamente largo. Las seis vías distinguen seis clases de renacimiento: como ser celestial, asura (ser combativo), humano, animal, espíritu hambriento o ser de los infiernos.↩︎
Nota de traducción: En el pensamiento chino, «qi» es un concepto que suele explicarse como «aliento» o «energía».↩︎
Nota de traducción: El original indica aquí una semana y, en ZH-L0134, un mes. No establece expresamente que ambos supuestos sean equivalentes, por lo que se conserva cada cifra en su lugar.↩︎
Nota de traducción: Feijing es el término religioso del original asociado aquí a la posesión de un cuerpo por un espíritu. Se mantiene el término sin presentar una explicación fisiológica.↩︎
Nota cultural: Esta reverencia budista consiste en apoyar ambas rodillas, ambos codos y la cabeza en el suelo, como expresión de profundo respeto.↩︎
Nota de traducción: La expresión poco clara del original que contiene 身份 se interpreta aquí a partir de los ejemplos de productos animales que siguen. No se ha corregido el texto chino ni establecido que se trate de una cita literal del sutra.↩︎
Nota cultural: El furu (腐乳) es un alimento chino elaborado con tofu fermentado.↩︎
Nota de traducción: Los términos chinos popo y gonggong pueden designar a abuelos o a parientes políticos según la variedad lingüística y el contexto. Aquí se ha adoptado provisionalmente «abuela materna» y «abuelo materno», porque aparecen junto a los abuelos paternos y los parientes de la familia del cónyuge se enumeran aparte. Esta lectura local no confirma el dialecto de la autora ni resuelve de forma definitiva el parentesco.↩︎
Nota cultural: El yang es el aspecto activo del par yin-yang en la tradición china; «yang puro» conserva aquí la expresión del original sobre el cuerpo de los niños.↩︎
Nota terminológica: El original emplea shenkui (肾亏), un término de la medicina china tradicional para la insuficiencia de esencia y energía del «riñón». Aquí se conserva ese sentido tradicional, sin convertirlo en un diagnóstico biomédico específico.↩︎
Nota cultural: «Tres hun y siete po» pertenece a una concepción taoísta china de los componentes espirituales de la persona. Se conservan ambos términos como parte del lenguaje religioso del original.↩︎
Nota cultural: Son denominaciones de conjuntos de virtudes de la ética tradicional china. Más adelante, el libro explica las cinco constantes como benevolencia, rectitud, ritos, sabiduría y confiabilidad.↩︎
Nota cultural: Es un proverbio chino que exhorta a evitar el mal ante la mirada de las divinidades. Chi (尺) es una unidad tradicional de longitud; aquí se conserva sin convertirla a una medida moderna.↩︎
Nota terminológica: Mahāmāyūrī corresponde a la figura budista llamada 孔雀明王, Kongque Mingwang, en chino, a la que se refiere aquí el «mantra del Pavo Real».↩︎
Nota terminológica: Las seis perfecciones son la generosidad, la observancia de los preceptos, la paciencia, la diligencia, la concentración meditativa y la sabiduría. «Innumerables prácticas» alude a las diversas prácticas virtuosas relacionadas con ellas, sin fijar un número literal de diez mil.↩︎
Nota de lectura: «Primer encuentro» sigue el título original. El texto no permite establecer la relación cronológica entre el encuentro narrado en un capítulo anterior y esta convocatoria; no se añade la interpretación de «primera audiencia formal».↩︎
Nota terminológica: Aquí, parinirvāṇa se refiere al nirvana final del Buda al término de su vida.↩︎
Nota terminológica: Pāpīyān es un epíteto de Māra, la figura que obstaculiza la práctica del Buda; el chino lo transcribe como Boxun (波旬).↩︎
Nota cultural: Jambudvīpa es el continente situado al sur del monte Sumeru en la cosmología budista. Zhendan es una antigua denominación de China.↩︎
Nota de lectura: El original incluye zhuxin (诛心) entre los tormentos corporales, sin precisar aquí el procedimiento.↩︎
Nota de lectura: Qiling (启灵) es el nombre de una práctica popular que el original no define. Se conserva el término sin identificarlo de forma concluyente con la invocación de difuntos o la escritura automática.↩︎
Nota cultural: Qingming es una festividad tradicional china dedicada a recordar a los antepasados y a visitar y cuidar sus tumbas.↩︎
Nota de lectura: Se conservan la dinastía y la expresión «hace más de 1900 años» del original. No se precisa el año de referencia de la narración, por lo que no se fija aquí una correspondencia cronológica exacta.↩︎
Nota de traducción: Mahāsattva significa «gran ser» y aquí califica a los bodhisattvas. Tathāgata es un título que designa a un buda.↩︎
Nota de lectura: En el contexto del sutra, el sujeto de estas acciones son los bodhisattvas. Se conserva esa forma descriptiva; la exhortación de la autora a los lectores aparece después, fuera de la cita.↩︎
Nota de lectura: Se mantienen los números del original de este libro, sin añadir ochenta. El sutra presenta variantes textuales: el aparato de CBETA registra una diferencia entre 八 («ocho») y 十 («diez») en esta secuencia.↩︎
Nota de traducción: «Forma» y «actividad» conservan aquí la amplitud de los términos chinos 色 y 行 del pasaje citado. No se limitan en la cita a «deseo carnal» y «actividad sexual». La autora los vincula después con la extinción del deseo; esa explicación se mantiene como comentario suyo, separado de la cita, sin establecer una interpretación doctrinal única.↩︎
Nota de lectura: Se adopta aquí una descripción de los dos agentes. El chino «狰狞獠牙» también admite leer dos apelativos, Zhengning y Liaoya; el pasaje no permite confirmar de manera concluyente que sean nombres propios.↩︎
Nota cultural: Arhat designa a un ser realizado digno de recibir ofrendas. Aquí se usa como un título del Buda; el original chino emplea la transcripción 阿罗诃.↩︎
Nota de lectura: Se sigue aquí el contexto del sutra, donde se recuerda una falta pasada. El fragmento citado en este libro también puede leerse como una exhortación general.↩︎
Nota cultural: «Vida de sabiduría» (慧命) es una expresión budista que presenta la sabiduría como vida; aquí se distingue de la duración de la vida corporal.↩︎
Nota cultural: «Estado intermedio» (中有) designa aquí la existencia entre la muerte y el siguiente renacimiento. El pasaje expone una concepción budista; no todas las escuelas la comparten.↩︎
Nota cultural: Las «tres obediencias» eran una norma tradicional china para las mujeres: obedecer al padre antes de casarse, al esposo después del matrimonio y al hijo al enviudar.↩︎
Nota de lectura: El original menciona la enfermedad de ambas partes, el hombre y la mujer, sin precisar si se refiere a cualquiera de ellas o a las dos a la vez.↩︎
Nota de traducción: La transcripción china del mantra en el original es «唵。钵啰末邻陀宁。娑婆诃。». La forma en letras latinas del texto reproduce esa transcripción china; no se presenta como una reconstrucción sánscrita verificada ni como una guía de pronunciación litúrgica.↩︎
Nota de traducción: Este mismo párrafo llama primero al niño «hijo de la anterior esposa de tu marido» y después «hijo de tu exmarido». Se conserva esa diferencia del original sin resolverla silenciosamente como si el parentesco estuviera confirmado.↩︎
Nota cultural: Los «ocho caracteres» (bazi) representan el año, el mes, el día y la hora del nacimiento mediante pares del sistema tradicional chino de troncos celestes y ramas terrestres.↩︎
Nota cultural: «Siling» designa aquí al emperador Gaozong de la dinastía Song.↩︎
Nota de traducción: La puntuación y algunas expresiones de este pasaje son oscuras. Se conserva la referencia literal a «la meditación» en el sexto punto sin asegurar que describa una reunión celebrada durante ella. La lectura de las frases iniciales es provisional; no se presenta como una fijación crítica del texto del sutra.↩︎
La «energía recta» (zhengqi, 正氣) es una noción tradicional china de qi considerado recto o benéfico, opuesto al qi nocivo. El original no la limita a una única acepción médica, y no equivale a una energía física medible. Referencia léxica: Ministerio de Educación de Taiwán, Diccionario revisado de la lengua nacional, «正氣». https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=117629↩︎
Nota de traducción: Xin (心) se vierte aquí en su sentido mental. La fórmula pertenece a un verso de arrepentimiento que relaciona la culpa con la mente; este libro la aplica a la conducta sexual indebida. En el contexto del verso, la expresión remite a la mente que origina las faltas y al reconocimiento sincero de estas con arrepentimiento, no a perder el conocimiento. No se ha limitado por ello el término citado al deseo sexual ni establecido una única interpretación doctrinal.↩︎
La «energía recta» es el zhengqi explicado en el capítulo 11: el qi considerado recto o benéfico, opuesto al qi nocivo.↩︎
Un kalpa es un período de tiempo extremadamente largo en el budismo. Como en la nota del capítulo 17 del primer volumen, aquí no se convierte a un número de años.↩︎
Un kalpa es un período de tiempo extremadamente largo en el budismo. Aquí se conserva la expresión del original sin convertirla a un número de años.↩︎
Zhang (丈) es una unidad tradicional china de longitud. En este pasaje, «tres mil zhang» conserva la imagen exagerada de la ira que se eleva como una llamarada; no se trata de medir unas llamas. Referencia para la unidad: Ministerio de Educación de Taiwán, Diccionario conciso de la lengua nacional, «丈». https://dict.concised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=30190&la=0&powerMode=0↩︎
La «energía recta» es el zhengqi explicado en el capítulo 11, el qi considerado recto o benéfico y opuesto al qi nocivo. Aquí el personaje relaciona su acción con el equilibrio del cielo y la tierra.↩︎
Se conserva la transcripción del nombre chino de este infierno. El capítulo lo presenta como un mar con peces espada de hierro, donde se castiga a las almas por pescar con caña; esta descripción permite reconocer el lugar sin imponer una interpretación única de su nombre compuesto.↩︎
Nota de lectura: El original enumera la gran cantidad de peces y la captura de peces preñados con 及. No precisa más si basta una de estas circunstancias o si deben concurrir ambas.↩︎
Nota de traducción: El original dice «varios miles de chi» al describir el tamaño de la villa, pero no especifica aquí el sistema de medida. No se convierte la cifra en metros cuadrados ni en pies cuadrados.↩︎
Las cuatro frases finales son un verso del Sutra Avataṃsaka. «Los tres tiempos» son pasado, presente y futuro; el «reino del Dharma» designa aquí el ámbito de todos los fenómenos. Referencia del pasaje: CBETA, T10, n.º 279, p. 102a29–b1. https://cbetaonline.dila.edu.tw/zh/T0279_019↩︎
Tudigong es una deidad que protege una pequeña región. «Abuelo» es aquí un tratamiento respetuoso y cercano, no un parentesco. El Dios de la Ciudad corresponde a Chenghuang, deidad protectora de la ciudad. Referencias: diccionarios del Ministerio de Educación de Taiwán, «土地公» y «城隍». https://dict.concised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=11509&la=0&powerMode=0 https://dict.revised.moe.edu.tw/dictView.jsp?ID=124385&la=1&powerMode=0↩︎
Jambudvīpa es el continente meridional de la cosmología budista, presentado también en el capítulo 13 del primer volumen.↩︎
Los «tres reinos» son los ámbitos del deseo, de la forma y de lo inmaterial, dentro de los cuales continúa el ciclo de renacimientos. Referencia: Nuevo gran diccionario de la escuela Jōdo, entrada «三界». https://jodoshuzensho.jp/daijiten/index.php/%E4%B8%89%E7%95%8C↩︎
Nota de traducción: En este apéndice, el original expresa determinadas compensaciones como cuatro, siete o nueve partes, y más adelante una reducción como ocho partes, sin fijar expresamente el total de partes. No se convierten en porcentajes. Donde el original dice «la mitad», se conserva esa proporción explícita.↩︎
Nota de traducción: El original utiliza primero «cien años» y después «cien kalpas» en la misma frase. Se mantienen ambas unidades, sin resolver silenciosamente esa diferencia.↩︎
Nota de traducción: Los intervalos del original, «dieciséis años o más» y «dieciséis años o menos», se solapan a los dieciséis. Se conserva esa superposición. También se mantiene el «doce años o más» que aparece después, sin sustituirlo por otro límite.↩︎
Nota de traducción: Este apéndice define expresamente un kalpa como una ocasión de castigo infernal y cada paso a otro kalpa como un renacimiento. Se conserva esa definición local, sin convertirla automáticamente en una duración cosmológica fija.↩︎
Nota de traducción: Se sigue aquí la lectura habitual del pasaje citado del Sutra del Loto: las esposas de las cuatro clases mencionadas. La puntuación del texto fuente deja poco clara esa relación; también existen interpretaciones más amplias referidas a las mujeres de esos grupos.↩︎