»La notificación urgente también decía que tú, Ayu, llegas a visitar los infiernos mediante un desdoblamiento logrado con tu práctica meditativa, mientras permaneces plenamente despierta. Se espera que, tras la publicación de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, disminuya considerablemente el número de seres que caen cada día en los infiernos y se alivie así nuestra carga diaria de trabajo, que ahora supera nuestra capacidad. Todos los funcionarios y trabajadores del inframundo estamos muy ocupados, pero siempre que vengas sacaremos tiempo para recibirte y darte toda la información que necesites. La escritura de La inexorabilidad de las leyes del inframundo se originó por orden del Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama. Si quieres saber más, te llevaré a presentarte ante él y él responderá tus preguntas».
«¡De acuerdo! ¡Ayu te está muy agradecida, magistrado!».
Empezamos a caminar. El infierno es verdaderamente enorme, y en cada visita recorremos un camino distinto. ¡Ojalá ningún ser sintiente caiga en el infierno! Y si ha de venir aquí, ¡que sea para liberar a los seres en cumplimiento de sus votos!
En la dirección por la que caminamos ahora no se oyen gritos de dolor ni se siente miedo. Delante hay un pequeño puente sobre una corriente de agua y una arboleda; la sensación es muy agradable. El magistrado del inframundo dice que aquí se encuentra la residencia del rey Yama y que ahora vamos a la sala donde recibe a los funcionarios para deliberar. En realidad, las residencias de los funcionarios del inframundo son bastante buenas. Estos funcionarios disfrutan de ciertos beneficios, al igual que los del mundo humano. Un poco más adelante hay un gran edificio cuyo interior conserva algo de la sobria elegancia de la antigüedad. En lo alto del salón principal hay una placa horizontal con cuatro grandes caracteres chinos: «正大光明» («Rectitud y transparencia»). El soberano del inframundo, rey Yama, está sentado debajo de ella. De las paredes laterales cuelgan algunas pinturas de personas vestidas a la antigua que realizan buenas acciones. A ambos lados están sentados varios funcionarios del inframundo. El Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama, está estudiando con ellos los proyectos de ampliación de los infiernos. ¡Está realmente muy ocupado!
En ese momento me arrodillé de inmediato y dije: «Yo, Shangguan Yuhua, humilde mujer del mundo de los vivos, me postro ante el Emperador de Fengdu, rey Yama. Agradezco al Emperador de Fengdu que haya encargado la redacción de La inexorabilidad de las leyes del inframundo, pues así esta humilde mujer puede ampliar sus conocimientos, eliminar karma y cultivar bendiciones. Quisiera preguntar al Emperador de Fengdu qué causas y condiciones lo han llevado a encargar la redacción de esta obra, La inexorabilidad de las leyes del inframundo».7
El Emperador de Fengdu, soberano del inframundo y rey Yama, respondió: «En los tiempos primigenios del mundo humano, todos eran buenos por naturaleza y observaban los cinco preceptos y las diez buenas acciones.8 En aquel entonces, el yin y el yang del cielo y la tierra estaban en equilibrio, resplandecían los arcoíris, abundaban las cosechas de los cinco cereales y el mundo humano estaba lleno de armonía. No había desastres naturales ni calamidades causadas por las personas. Todos disfrutaban en paz de la duración natural de su vida y, al llegar a su término, regresaban al mundo celestial. Pero la naturaleza de las personas se fue contaminando sin cesar y degeneró cada vez más. Los hábitos humanos proceden del deseo sexual a lo largo de kalpas sin comienzo, y así las personas giran una y otra vez por las seis vías de renacimiento.9 Como la conducta humana seguía degenerando, se quebrantaban los preceptos y se cometían las diez malas acciones, en las épocas intermedias de la antigüedad el Cielo comenzó a construir infiernos para castigar y educar a los habitantes del mundo de los vivos que habían degenerado y quebrantado los preceptos, y hacerlos reflexionar allí.
»En aquel entonces, los infiernos eran muy pequeños y pocas personas del mundo de los vivos caían en ellos. Con la contaminación acumulada a lo largo del tiempo, la bondad original de los seres humanos de los tiempos primigenios ha desaparecido casi por completo. Hoy, el corazón humano ha sufrido un cambio drástico y las emanaciones malignas de los pensamientos ascienden directamente hasta la corte celestial. En particular, las emanaciones de la conducta sexual indebida dañan aún más gravemente las leyes del equilibrio natural del universo y enturbian el qi del cielo y la tierra10, hasta el punto de que ya no se distingue el cielo de la tierra. El yin y el yang perdieron el equilibrio hace mucho tiempo. Para vivir en paz y trabajar con bienestar, los habitantes del mundo de los vivos necesitan que se conjuguen los diversos equilibrios del entorno natural de la Tierra. Al comienzo del kalpa, todos tenían buen corazón y observaban los cinco preceptos y las diez buenas acciones; el cielo y la tierra estaban llenos de armonía. Esa armonía surgía de la correspondencia entre los pensamientos humanos y la naturaleza, y esta respondía con cielos despejados, abundantes cosechas de los cinco cereales y arcoíris resplandecientes. Hoy, las cosechas de los cinco cereales en la Tierra son escasas, en las distintas regiones ocurren toda clase de desastres naturales y calamidades humanas, el cielo está ennegrecido y la temperatura puede cambiar enormemente en pocos días. Todo ello también se debe a las grandes fluctuaciones de los pensamientos malignos del corazón humano. La crueldad y la falta de rectitud de los pensamientos atraen aire frío al mundo de los vivos; si todos tuvieran un corazón luminoso, atraerían el resplandor de los arcoíris.
»Los frecuentes desastres naturales del mundo de los vivos son ya una advertencia. En adelante habrá aún más desastres naturales, que se sucederán sin cesar, y ninguna tecnología humana podrá impedir su llegada. Lo que puede salvar a los seres no es la alta tecnología, sino observar sinceramente los cinco preceptos, practicar las diez buenas acciones, arrepentirse de corazón de las malas acciones pasadas y cultivar el camino de la pureza. Si esto continúa así, la naturaleza del universo tiene sus propios medios para recuperar el equilibrio: en el mundo humano habrá sin duda grandes desastres naturales y calamidades causadas por las personas, y todos los habitantes del mundo de los vivos que sigan el mal caerán, sin excepción, en los infiernos.
»Ahora los infiernos están completamente saturados y nuestra carga de trabajo también supera ampliamente nuestra capacidad. No soporto ver al mundo humano encaminarse hacia su extinción ni ver la degeneración de la ética. Por eso he revelado tantos secretos celestiales y he elevado una petición al Emperador Celestial para que envíe a una persona del mundo de los vivos que observe los preceptos con pureza a visitar, estando plenamente despierta, los diversos castigos de los infiernos. Al regresar al mundo de los vivos, escribirá un libro para exhortar a las personas a abandonar el mal y seguir el bien, y a recuperar cuanto antes la luminosidad espiritual de su naturaleza original.
»Si, después de leer La inexorabilidad de las leyes del inframundo, las personas lo transmiten unas a otras, o lo reimprimen gratuitamente y lo difunden ampliamente, y también purifican sus propias intenciones, todos los buenos deseos que alberguen se cumplirán. El inframundo anotará un gran mérito de bondad en el registro individual de vida y muerte de cada una de ellas. Podrán quedar exentas del mal karma pasado que las habría llevado a los infiernos y, al terminar su vida, ascenderán al mundo celestial gracias a ese gran mérito. Si alguien difama este libro de exhortación al bien, La inexorabilidad de las leyes del inframundo, u obstaculiza su difusión, también se anotará una gran acción de mal karma en su registro individual de vida y muerte del inframundo. Al terminar su vida entrará en el Infierno de los Aullidos, el Infierno de la Extracción de la Lengua, el Infierno de la Extracción de los Ojos y otros, para sufrir sus castigos. Aun antes de que llegue el término de su vida, recibirá la retribución de padecer enfermedades y finalmente morir. Para determinar qué castigos sufrirá, la sentencia concreta dependerá de los detalles de la difamación o de la obstrucción de la difusión de La inexorabilidad de las leyes del inframundo. Si son muchos los seres que creen y aceptan esa difamación, además de ser condenado a los castigos de los infiernos mencionados, el difamador deberá ser arrojado al gran infierno Avīci, ¡del que será extremadamente difícil salir para renacer!