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《阴律无情》

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«¡Señora, Amitābha! Me duele muchísimo verla caída en los infiernos. Yo también quisiera sacarla cuanto antes, pero no tengo el poder para hacerlo. He venido a visitar los infiernos y a escribir La inexorabilidad de las leyes del inframundo amparada por el poder de las bendiciones del Buda. Es el Buda quien ha dispuesto quién debe escribir el libro; yo tampoco tengo autoridad para decidirlo por mi cuenta. Soy una discípula budista que observa los cinco preceptos, recita el nombre del Buda y sigue una alimentación vegetariana pura. ¡Señora, propóngase también recitar el nombre del Buda y arrepentirse! Dedicaré sin falta el mérito de escribir este libro a que pronto pueda liberarse del sufrimiento, alcanzar la felicidad, ascender a la Tierra Pura y nacer de una flor de loto. Intentaré interceder por usted ante este señor magistrado. ¡Espero poder ayudarla!».

Entonces, el espíritu culpable de la mujer dijo: «¡Se lo ruego, señor magistrado! ¡Se lo ruego! ¡Me postro ante usted! ¡Merezco morir! ¡Merezco morir! En vida no hice ninguna buena acción. Ahora quisiera de verdad hacer algo bueno por todos, como Xiao Yuzi. ¡Se lo suplico, de verdad he comprendido que obré mal!».

El magistrado del inframundo dijo: «En vida heriste a otros con tus palabras. Golpear, maltratar e insultar a tu suegra constituye una grave falta de piedad filial según las leyes del inframundo. Estas leyes castigan la perversidad y el mal. En cuanto uno comete actos de mal karma que lo hacen caer en los infiernos, las leyes de estos lo retienen firmemente; solo puede salir cuando todo ese mal karma se ha consumido. Las normas del inframundo no rebajarán tu castigo por una relación personal, aunque conozcas a cualquiera de quienes trabajan aquí. Ni siquiera entre parientes tan cercanos como padre e hijo se hace valer el afecto familiar. Todo aquel que infrinja las normas del inframundo tiene que ser castigado. Aunque la víctima a la que hayas dañado esté dispuesta a perdonarte, aunque tu suegra no te exija responsabilidad alguna y perdone tu falta de piedad filial, la imparcialidad y la justicia de las leyes del inframundo no te dejarán escapar. Según estas leyes de causa y efecto, cuando se agoten tu tiempo de vida en el mundo de los vivos y tus bendiciones, Cabeza de Buey y Cara de Caballo te traerán sin piedad a los infiernos para que recibas tu castigo. También comprendo que ahora haya surgido momentáneamente en ti el arrepentimiento. En consideración a que hoy has cooperado muy bien, ordenaré al yaksha que deje constancia de esta ocasión en que cooperaste y te arrepentiste, y que la registre como equivalente a haber escuchado una enseñanza del Dharma en el inframundo. Como en vida no fuiste filial, ahora has atraído como consecuencia que tus descendientes no practiquen el bien ni acumulen méritos de acuerdo con los principios y el Dharma para dedicártelos. También ha madurado la relación que tú y Ayu tuvieron en el pasado, cuando fueron parientes lejanos, y eso les ha dado hoy esta oportunidad de reunirse por un momento. Espero que aprecies esta buena afinidad, que es impermanente.

»El inframundo también ofrece a quienes se arrepienten sinceramente oportunidades de escuchar el Dharma y alcanzar la liberación. Pero la condición previa es que, por tu propio arrepentimiento, surja una luz que alcance cierto brillo. Cuando los yakshas la vean, de manera natural te llevarán a escuchar las enseñanzas de Kṣitigarbha. Esta extraordinaria oportunidad de escuchar el Dharma es igual para todos. Basta con que te arrepientas de corazón durante cierto tiempo para que, de manera natural, atraigas a un yaksha que suspenda el castigo y te lleve a escuchar el Dharma. Los yakshas del inframundo registran cada ocasión en que escuchas estas enseñanzas. Cada vez, los compasivos sonidos del Dharma de Kṣitigarbha limpian tu naturaleza espiritual, la orientan hacia el bien y le transmiten sus bendiciones. Por ahora, la luz de tu arrepentimiento aún no basta. Vuelve primero y esfuérzate en consumir tu karma».

El yaksha volvió a decir con ferocidad al espíritu culpable de la mujer: «¡Hoy has tenido suerte! Te has encontrado con el magistrado, que ha venido a explicarte tantas cosas. ¡Lárgate y vuelve a recibir tu castigo!». Y le propinó otra patada. ¡Ay, yakshas, yakshas! ¡Siempre tan feroces y tan bruscos! ¡Todos los yakshas de aquí tienen un aspecto feroz! ¡Ay! ¡Jamás caigan en los infiernos a sufrir! ¡Por todas partes no hay más que desolación y sufrimiento!

Entonces el magistrado del inframundo prosiguió: «Quienes viven en el mundo humano y hayan cometido faltas de lenguaje injurioso, si después de leer este texto desean evitar caer en los infiernos y sufrir, pueden arrepentirse de este karma de lenguaje injurioso antes de morir. Por supuesto, habrá que considerar su gravedad, si llegó a dañar la vida de alguna persona y otras circunstancias. Incluso si es grave, el arrepentimiento mejorará mucho la situación; el karma de algunas faltas corrientes de lenguaje injurioso puede purificarse mediante el arrepentimiento antes de que termine la vida. El método es el mismo que expliqué ayer para las faltas de mentira: solo hay que sustituir “haber mentido” por “haber empleado lenguaje injurioso”. Por ejemplo: “Yo, tal persona, en tal momento y lugar, cometí tal falta de lenguaje injurioso”. Basta con sustituir de ese modo las mentiras por el lenguaje injurioso.

»¡Recuerden que el arrepentimiento debe ser sincero! Esto es muy importante. ¡Un solo pensamiento sincero llega a los tres tiempos! ¡Un solo pensamiento sincero basta para consumir un mal karma inconmensurable! ¡Un solo pensamiento sincero llega directamente a las leyes del inframundo que rigen el cielo y la tierra! Reproducir y dar a conocer el método de arrepentimiento sincero que contiene La inexorabilidad de las leyes del inframundo sin duda puede eliminar el mal karma del pasado. En el inframundo hay registros detallados de todos los actos buenos y malos de cada persona viva. No dejen de hacer el bien porque parezca pequeño: las grandes bendiciones nacen precisamente de pequeñas buenas acciones y de la observancia minuciosa y estricta de los preceptos. Recuerden que esto no significa que, tras leer el texto y arrepentirse, puedan pensar que, como existe este método de arrepentimiento, pueden actuar a su antojo, volver a hacer el mal y arrepentirse una y otra vez, repitiendo deliberadamente faltas que saben que no deben cometer. ¡A quien obra mal a sabiendas se le aumenta el castigo en un grado!

»¡Ayu! Dejemos aquí por hoy la visita al infierno del lenguaje injurioso. ¡Será bienvenida cuando vuelva a disponer de tiempo! Yo también tengo que ocuparme de mis asuntos oficiales».

«¡Ayu presenta sus respetos al magistrado del inframundo! Le estoy muy agradecida por haber ayudado hoy a aquella señora».

El magistrado del inframundo dijo: «¡No tiene que agradecérmelo! Para nosotros todos los espíritus culpables son iguales. En el inframundo deseamos que todos salgan de los infiernos cuanto antes. Ayudarla a escribir el libro también es mi responsabilidad; el objetivo es evitar que más personas caigan aquí a sufrir cuando termine su vida. En realidad, también estamos reduciendo nuestra carga de trabajo. ¡Soy yo quien debe agradecérselo, Ayu! Lo mejor sería que viniera más a menudo y publicara el libro cuanto antes, para mostrar en el mundo humano los diversos sufrimientos de los infiernos y conmover a las personas para que observen los preceptos, reciten el nombre del Buda y practiquen el bien. No debe defraudar la benevolencia del Buda, ni al Emperador de Jade ni a los reyes Yama, que en esta ocasión han revelado todos estos secretos celestiales y han hecho pública la verdad sobre el inframundo y los diversos castigos de los infiernos para salvar a los seres del mundo humano. Hoy en día, los seres del mundo humano hacen el mal, no creen en la causa y el efecto, actúan a su antojo, incurren en conducta sexual indebida y matan, roban y mienten. Han llegado casi a un extremo imposible de controlar, ofendiendo gravemente a los cielos y perturbando el equilibrio de la energía recta54 del cielo y la tierra. La aparición de La inexorabilidad de las leyes del inframundo pretende rescatar del mar del sufrimiento a una parte de quienes, aunque han hecho el mal, aún no han perdido por completo la conciencia moral.

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