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《阴律无情》

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¡Amitābha! ¡Yo, Ayu, junto las palmas y saludo con respeto al magistrado del inframundo!

Hoy yo, Ayu, quisiera preguntar al magistrado del inframundo: ¿cómo considera el inframundo la castidad de las mujeres y las relaciones sexuales prematrimoniales?

El magistrado del inframundo dijo: «Las mujeres deben prestar atención a las tres obediencias y las cuatro virtudes41. Aquí, la virtud se refiere a la castidad. Si una mujer, después de perder a su cónyuge o divorciarse, mantiene la convicción de permanecer sola y fiel a una única pareja hasta el final, y conserva su castidad hasta que termina su vida, el inframundo registrará en su Registro de la vida y la muerte una buena obra por haber preservado la castidad. Si no ha cometido otras faltas graves en el mundo de los vivos, al finalizar su vida podrá ascender a los cielos o recibir una buena retribución, como pasar de un cuerpo femenino a uno masculino. Quienes no preservan su castidad sufren una reducción de sus bendiciones y de su vida mientras aún viven, y también dan un mal ejemplo a la siguiente generación. ¡Pero las mujeres de hoy ya no se preocupan por la castidad!

»La sociedad actual padece una grave carencia de educación sobre la causa y el efecto y de la educación moral de la antigüedad. Antiguamente, las mujeres debían observar las tres obediencias y las cuatro virtudes: debían cuidar su virtud, su manera de hablar, sus labores y su apariencia. Antes había exigencias incluso sobre cómo caminaban, su porte y el tono de su voz. Las mujeres actuales ya no son como las de antes, que apenas salían de casa. Hoy la mayoría sale a trabajar en la sociedad; además, poseen un alto nivel de estudios y trabajan con gran eficiencia. Algunas incluso superan a los hombres en todos los aspectos de la capacidad laboral. Ya no se vive según la antigua idea de que la virtud de una mujer consiste en carecer de talento. Por eso, muchas mujeres de hoy, al carecer interiormente de una educación basada en la virtud, siguen la corriente de esta época de tecnología avanzada, se ven contaminadas por la televisión y los medios de internet y desatienden la castidad.

»Una mujer debe ser cuidadosa con su conducta. Cuando se producen cambios en su vida sentimental, debe prestar especial atención a examinarse y no traspasar los límites de lo debido; de lo contrario, perder la castidad constituye conducta sexual indebida. Incurrir en conducta sexual indebida es sembrar causas negativas de sufrimientos infernales inconmensurables e ilimitados. Deseo aquí que todas las mujeres del mundo puedan preservar su castidad.

»En cuanto a las relaciones sexuales prematrimoniales, dañan gravemente la luminosidad de nuestra naturaleza espiritual humana. Al nacer y durante el período de virginidad, la naturaleza espiritual de cada persona es luminosa, aunque el grado de luminosidad varía de una persona a otra. Después, a medida que se contamina en el mundo humano, esa luminosidad disminuye poco a poco e incluso se vuelve gris y oscura. Cuando se oscurece, las desgracias empiezan a aparecer en la vida de la persona. Por supuesto, algunas personas pueden, mediante la práctica espiritual, devolver en esta misma vida la luminosidad a su naturaleza espiritual ensombrecida.

»El matrimonio, en realidad, ofrece a los seres humanos una oportunidad de dar continuidad al linaje. Las relaciones sexuales conformes al orden de las relaciones humanas se realizan para perpetuar el linaje; tampoco deben practicarse en exceso en la vida cotidiana, pues eso reduce nuestras bendiciones y nuestra vida. Según las leyes del inframundo, las personas deben observar estrictamente la norma que prohíbe las relaciones sexuales prematrimoniales y proteger así su virtud. Solo a partir del día de la boda pueden mantener relaciones sexuales. Si las mantienen antes del matrimonio, incurren en conducta sexual indebida; aunque después se casen con esa misma persona, sigue siendo una transgresión que reduce sus bendiciones y su vida. Si antes de casarse mantienen relaciones sexuales con más de una persona del sexo opuesto, perderán aún más bendiciones y, además, sembrarán causas negativas que conducen al infierno. Para determinar los detalles hay que examinar cada caso y las conductas sexuales indebidas concretas que se hayan cometido.

»Cuando una persona mantiene su primera relación sexual antes del matrimonio, desde el instante en que pierde la virginidad empieza a atenuarse la luminosidad de su naturaleza espiritual. Ese oscurecimiento ocasiona un deterioro en otros aspectos, incluida la disminución de sus bendiciones, su fortuna económica y su vida. Por eso, todos deben prestar atención a esta cuestión: no pueden dejarse llevar por un impulso amoroso momentáneo y hacer lo que desean sin más, desperdiciando así el precioso cuerpo humano con el que han renacido en este mundo. Hay muchas cosas que deben forjarse durante la juventud.

»Debemos dedicar nuestras energías mentales y físicas a actividades que tengan sentido, y no consumirlas en nuestro apego amoroso. Eso no solo carece de sentido, sino que también siembra causas negativas que conducen al infierno».

«¡Bien, Ayu! Por hoy lo dejamos aquí. Regresa ahora y vuelve en otra ocasión».

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