El magistrado continuó: «En definitiva, toda mentira deliberada que una persona diga en vida, siempre que perjudique el cuerpo, la mente, la vida o la salud de los vivos, la llevará a caer en un infierno para recibir el castigo correspondiente. Espero que quienes tengan la afinidad de leer este artículo se decidan sinceramente a corregir sus faltas pasadas y se exhorten unos a otros a recitar el nombre del Buda (apoyándose en la bendición protectora de su poder para eliminar la fuerza del karma oscuro de las mentiras cometidas anteriormente), a mantener en todo momento la pureza de cuerpo, mente e intenciones y a enseñar a todos que jamás deben mentir. Cada vez que mentimos, nuestra luminosidad innata se atenúa un poco. Cuando se atenúa la luminosidad innata de una persona del mundo de los vivos, es muy fácil que le sucedan cosas adversas, que atraiga diversas enfermedades e incluso que una calamidad suceda a otra.
»Bien, Ayu, ¡por hoy dejemos aquí la visita! Dentro de un momento tengo una reunión. ¡Vuelva mañana si las circunstancias son propicias!» «¡Amitābha! ¡Gracias, magistrado! Volveré a casa enseguida para escribir el artículo. Cuando lo termine, vendré de nuevo a molestarlo».
¡Regreso a casa sobre el loto blanco!
15. El doloroso castigo del habla frívola: el Infierno de las Computadoras de Vidrio, donde serpientes espinosas se enroscan en las lenguas hasta cortarlas
¡Agradezco el apoyo del poder del Buda! ¡Parto sobre un loto blanco!
«¡Amitābha! ¡Yo, Ayu, junto las palmas y me postro ante usted, magistrado!».
«¡Magistrado! Hoy vi en un sitio web un artículo sobre alimentación saludable. Su autor, un experto en alimentación, tiene toda una teoría sobre cómo alimentarse de forma saludable, dispone de datos científicos de diversos ámbitos y conoce a fondo la alimentación sana. Escribió un artículo en el que explicaba mediante una analogía cómo convertir los alimentos en platos saludables que nos alegren. Su descripción era concisa, vívida y muy ingeniosa. Enseñar a las personas a cuidar su alimentación es, en principio, un tema muy bueno, pero él comparó todo el proceso con una forma saludable de mantener relaciones sexuales. Sus palabras eran explícitas y provocaban toda clase de fantasías ilusorias que hacían perder la atención correcta. Al leer el artículo sentí verdadera lástima por aquel autor: ¡después de dedicar tanto tiempo a investigar diversas teorías sobre alimentación saludable, acabó publicando en un sitio web un artículo así!».
Quise preguntarle al magistrado: «Si una persona del mundo de los vivos emplea este tipo de palabras y hace que otros tengan pensamientos y conductas desviados, ¿debe caer en un infierno para recibir castigo? Si existe un infierno así, también quisiera visitarlo».
El magistrado dijo: «Se considera que una persona del mundo de los vivos incurre en habla frívola cuando emplea expresiones exageradas y vacías que suscitan pensamientos y conductas desviados en otros y aumentan la contaminación de su naturaleza espiritual. También incurre en ella quien utiliza palabras aduladoras y engañosas que ocultan un cuchillo tras una sonrisa, o quien, para agradar, recurre a conversaciones frívolas, vacías y aparentemente razonables, a burlas y a otras palabras que dispersan la mente y no aportan beneficio. Lo mismo ocurre con quien cuenta chistes obscenos en la vida cotidiana, confunde a las personas, incita el deseo sexual y suscita en ellas una mente manchada por el deseo y el apego. Otra forma de incurrir en habla frívola es crear canciones, novelas románticas, películas, programas de televisión, espectáculos de canto y danza, música, pinturas y otras obras que aumentan el deseo, con contenidos y expresiones indecentes que acrecientan entre los jóvenes la codicia, la ira y la ignorancia, así como la matanza, el robo, la conducta sexual indebida y la mentira, y hacen que las personas pierdan la atención correcta.
»Las personas del mundo de los vivos que incurren en habla frívola, al terminar su vida, caerán en el Infierno de las Computadoras de Vidrio para recibir castigo. Este es uno de los infiernos de la zona de las mentiras. El habla frívola acompaña a la codicia, la ira, la ignorancia y la arrogancia, y contamina la naturaleza espiritual de las personas sin que se den cuenta. Como disponemos de poco tiempo, vayamos ahora a visitarlo».