7.2 El calendario, los días de observancia y los términos solares
Las fechas «primero del mes» y «día quince» no señalan necesariamente los mismos días que en una agenda gregoriana. En los pasajes de observancia remiten al calendario tradicional chino, cuyos meses siguen las fases de la Luna y cuyo año se ajusta también al recorrido solar. Por eso se lo describe como lunisolar. Los veinticuatro términos solares marcan momentos del ciclo anual; Qingming es uno de ellos.
Para los años se utiliza además la combinación de diez troncos celestes y doce ramas terrestres, que produce sesenta nombres sucesivos. *Renchen*, 壬辰, vuelve a aparecer al cabo de cada ciclo. El nombre por sí solo no basta para fijar una fecha gregoriana. Los doce períodos tradicionales del día, de unas dos horas cada uno, pertenecen a otra escala: indican partes del día, no meses ni años.
Los días de abstinencia reúnen fecha y práctica. Una enumeración habitual de los seis días señala el 8, el 14, el 15, el 23, el 29 y el 30 del mes lunar; los tres meses de observancia prolongada son el primero, el quinto y el noveno. Son referencias de contexto. El libro, al explicar las restricciones matrimoniales, da ejemplos como el primero, el décimo y el decimoquinto, seguidos de una indicación de que hay otros. Se conserva lo que dice cada pasaje, sin corregir una lista a partir de la otra ni inventar fechas para los meses cortos.
Guardar un día de observancia puede incluir abstenerse de determinados alimentos, mantener la continencia y observar preceptos; algunos compromisos incluyen no comer después del mediodía. Las conmemoraciones de budas y bodhisattvas añaden fechas propias. El contenido de la disciplina depende de la observancia mencionada: «ayuno» no significa siempre simplemente saltarse una comida.
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7.3 Jing, qi y shen en la concepción tradicional del cuerpo
Cuando el magistrado habla de conservar la vitalidad o de perjudicar el «riñón», utiliza palabras que no tienen exactamente el alcance de los términos anatómicos actuales. La concepción tradicional del cultivo de la vida relaciona la fuerza corporal, la actividad mental y el modo de vivir. Dentro de ese lenguaje aparecen *jing*, *qi* y *shen*, reunidos bajo el nombre de «tres tesoros».
*Jing* se refiere a la esencia o reserva vital; *qi*, a la vitalidad y a su funcionamiento; *shen*, a la actividad y presencia mental y espiritual. Los tres se relacionan, pero ninguno se explica bien reduciéndolo a una sola sustancia: *jing* no equivale únicamente al semen, *qi* no es una corriente eléctrica y *shen* no designa aquí a un dios creador. Estos tres tesoros pertenecen al vocabulario del cuerpo, mientras que Buda, Dharma y Sangha son las Tres Joyas de la toma de refugio.
El yin y el yang describen cualidades y relaciones complementarias. *Yuanyang* alude al yang originario; *chunyang*, al yang puro, que el libro relaciona con ciertas condiciones de vida y con la luminosidad. *Shenqi* y *shenjing* se refieren al qi y a la esencia asociados al sistema tradicional del riñón. Ese sistema abarca funciones que no se limitan al órgano que lleva el mismo nombre en medicina. La afirmación sobre el movimiento del *zhenqi* en el capítulo de la asociación mental sigue siendo una explicación de su magistrado; el capítulo no ofrece por ello una teoría médica de la orientación sexual.