Llegar a un mundo favorable es, por tanto, un resultado valioso sin ser el único horizonte de la práctica. Allí tampoco pierde importancia la intención. El bien que ha permitido mejorar una vida necesita mantenerse si se quiere que esa mejora no dé paso de nuevo al descuido y al apego.
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8.4 La práctica continúa en una condición favorable
La posición más alta del inframundo no concede una excepción a la ley que se aplica a sus habitantes. El Chenghuang lo explica mediante el pasado de su soberano: había sido un general derrotado por una estratagema enemiga. En el dolor de la derrota juró castigar la deslealtad y la maldad, pero unió a ese deseo el resentimiento y la voluntad de vengarse. El voto contenía, por tanto, una intención buena y otra dañina.
El relato atribuye su cargo al propósito de corregir a quienes obran mal, y a la mezcla de ira una consecuencia que todavía debe sufrir. Cada mañana, al mediodía y al anochecer, durante quince minutos, dos *yakṣas* le vierten arena de hierro candente en la garganta. Pierde el conocimiento, el viento del karma lo reanima y la pena se repite hasta que termina ese período. Después recupera su estado habitual y continúa su función.
El ejemplo no deja la «impureza de intención» en una expresión abstracta: muestra qué atribuye el libro a cada parte del voto. Tener poder y haber realizado algún bien no elimina las consecuencias de la venganza que se ha alimentado.
La preocupación por conservar la práctica aparece también en la expresión «época de declive del Dharma», o *mofa*. Los pasajes sobre esa época lamentan que la enseñanza se comprenda y se practique menos, e insisten en tomar los preceptos como referencia. Recuperar la luminosidad original requiere perseverar también cuando la vida ya parece cómoda; la comodidad, por sí sola, no termina el aprendizaje.
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8.5 La Tierra Pura y la orientación de la práctica
Cuando la dedicación se dirige a renacer en la Tierra Pura occidental, su propósito va más allá de obtener una existencia celeste agradable. El libro la vincula a *Amitābha* y a un lugar donde continuar aprendiendo y practicando. La invocación del Buda, los votos y las buenas obras se orientan hacia ese renacimiento. «Tierra Pura» no es otro nombre del cielo del Emperador de Jade.